¡Feliz 50º Día Internacional del Orgullo LGTBI!

Un poco de historia

Stonewall, 50 años después: Los ‘amigos de Dorothy’ presumen, con orgullo, de arcoíris 28 junio, 2019

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Los amigos de Dorothy – Imagen recuperada el 28 de junio 2019 desde www.shangay.com

¿Eres amigo de Dorothy? Era así como, en los años sesenta (del siglo pasado), se identificaban entre sí los gays en Estados Unidos. ‘Friend of Dorothy’, se decía en inglés; y también había una forma abreviada (F.O.D.). Pero… ¿quién es Dorothy? ¿Qué tiene que ver con el Orgullo Gay, que es como se llamó en sus inicios? ¿Tiene alguna relación con los sucesos de Stonewall? ¿Por qué están el arcoíris y El mago de Oz metidos en todo este asunto?

Hoy se cumplen 50 años de los sucesos de Stonewall; es decir, medio siglo del nacimiento del Orgullo. Por eso Nueva York es la sede del WorldPride. Todo comenzó allí, en un bar llamado Stonewall Inn, en el West Village, el barrio gay de Manhattan. Fue el 28 de junio de 1969. Y fueron unas travestis las que, hastiadas de la represión policial, salieron a la calle y dijeron ¡basta ya!

Mucho ha cambiado el mundo desde aquel lejano 1969. O quizás no tanto, quién sabe. Fernando Grande-Marlaska –hoy ministro del Interior en funciones del Gobierno de España– recordaba, el pasado octubre en una entrevista con Shangay por nuestro 25 aniversario, cómo fueron los comienzos del Orgullo Gay. En esos años no existían las letras LGTBI. Todo se reducía a gay. Hoy, en 2019, algunas de esas letras no se sienten identificadas con las otras.

Manifestantes 1970 – Imagen recuperada el 28 de junio 2019 desde www.shangay.com

“Quizás, no nos identificamos plenamente con todas las letras… Y digo identificar en el sentido de haber tenido todos que pelear un poco por nuestros derechos. Y no, no me gusta la fobia de alguna letra con respecto a otras. Estoy de acuerdo en que no hay la suficiente identificación. ¿A qué me refiero con esto? Pues a que todos hemos tenido que pelear, en mayor o menor medida, por reconocer nuestra dignidad como personas. Y si insisto en lo de la pluma es porque fueron los primeros. Y si recordamos a la gente de Stonewall, es decir, los que se enfrentaron, pues son gente con pluma. Lo vemos en los documentales. Y en España, en la primera manifestación de Barcelona del 77, pues igual. La mayoría lo eran. Fueron ellos los primeros que dieron la cara. Por eso es algo que yo siempre quiero recalcar”, nos decía en el número especial, reivindicando a un sector del colectivo que está injustamente denostado.

¿Qué fue lo que pasó exactamente el 28 de junio de 1969 en ese bar de Nueva York? Pues que un grupo de travestis estaba en su ‘casa’, es decir Stonewall Inn, tomando algo. El día anterior había fallecido la actriz Judy Garland, todo un icono gay. Por eso, los maricas de entonces –que, recordemos, se identificaban entre sí como ‘amigos de Dorothy’, que es el nombre de su personaje El mago de Oz – estaban juntos tomando una copa. En esa maravillosa película, la actriz (una niña prodigio cuando la rodó en 1939) cantaba que detrás del camino de baldosas amarillas estaba el arcoíris. Y que había un lugar para nosotros más allá de ese arcoíris. Es el famoso Over The Rainbow, donde nuestros sueños se pueden hacer realidad… Somewhere over the rainbow, way up high. There’s a land that I’ve heard of once in a lullaby. Somewhere over the rainbow, skies are blue. And the dreams that you dare to dream, really do come true… Eso cantaba Judy en esa joya de película.

El día después de su muerte, la policía entró en Stonewall y cargó contra ‘los amigos de Dorothy’ que estaban en el bar. Pero resulta que, justo ese día, ellos decidieron no callarse y aguantar, sino salir a la calle, con sus plumas, sus pelucas. Y dijeron que no iban a tolerar más represiones, ni más insultos, ni más humillaciones. Ni detenciones. Ese día ‘los amigos de Dorothy’ hicieron que naciera el Orgullo Gay, que hoy cumple 50 años ya rebautizado como Orgullo LGTBI.

Hoy ‘los amigos de Dorothy’ podemos casarnos. No solo somos gays, sino que también hay lesbianas, transexuales, bisexuales, intersexuales, personas no binarias… Hoy tenemos nuestros derechos reconocidos en muchos países. Y también, un día como hoy, la bandera del arcoíris cuelga y ondea en las instituciones públicas de medio mundo gracias a que “los de la pluma” –como recuerda Marlaska– tuvieron los cojones de enfrentarse a la policía de Nueva York en plena calle.

Portada del libro El mago de Oz, secretos más allá del arcoíris, de Víctor Matellano, recientemente editado, con prólogo de Boris Izaguirre.

Pero, desgraciadamente, todavía hay muchos países en los que no se puede celebrar un Orgullo LGTBI porque, en esos países, ser LGTBI está prohibido. Y en algunos de ellos incluso pueden ser condenados a pena de muerte, o perseguidos a tiros, como le ocurrió a Majandra, una mujer trans peruana. Y también hoy, cuando la bandera arcoíris ondea en los edificios públicos, muchas personas no pueden sentirse libres por ser como son, por amar como aman o por mostrarse como se quieren mostrar. Incluso por pensar como quieren pensar. Y eso ocurre en las mismas calles en las que están esos mismos edificios públicos que presumen, orgullosos, de esa bandera en la fachada.

Esas personas no pueden ser libres por problemas personales, de acoso familiar, laboral, religioso o social. Porque aunque parece que todo está ganado, siguen existiendo casos en los que la sociedad presiona a una persona para que no lleve la vida que quiere llevar. Hasta en una ciudad como Madrid –que puede presumir de tener el que posiblemente sea el mejor Orgullo del mundo– ocurren cosas así hoy día. Y en otras ciudades de España –que es un país de referencia en temas de derechos LGTBI– también.

Pero lo más triste es que, muchas veces, esos casos de acoso y derribo a quienes son diferentes, o piensan de forma diferente cómo quieren llevar ‘su vida LGTBI’, vienen desde dentro de esas mismas siglas. Esas que tanto llenan las bocas de quienes las pronuncian. Eso hace que el daño sea mayor. Somos muchas veces nosotros mismos los que miramos por encima del hombro a los transexuales, a los que tienen pluma, a los que se sienten no binarios, a los que no responden a un estereotipo o a los que piensan (en cualquiera de los campos de la vida) diferente a lo que pensamos nosotros… Caemos en la agresión, que no solo tiene que ser física, sino que puede ser verbal.

Muchas veces vemos cómo se imparten –o se quitan– carnés de ser pro LGTBI. O se etiqueta como ‘anti’ a personas que podrían dar lecciones magistrales a todos aquellos que hoy día –desde los púlpitos de las redes sociales– pontifican como si fueran el Papa de Roma. Sin saber siquiera que, en 1969, unas travestis fueron quienes empezaron todo…

Pero la impunidad de la que gozan estos terroristas intransigentes desde sus púlpitos digitales, desde los que dan o quitan carnés, no les permitirá nada. La velocidad se demuestra andando. Esperemos que no haya que caminar otros 50 años para llegar más allá del arcoíris. Para ver cómo los sueños de esas travestis, por fin, se hacen realidad.

Por ello, somos muchos esos ‘amigos de Dorothy’ que en 2019, cincuenta años después de Stonewall, seguimos pensando que más allá del arcoíris hay un lugar para ellos, para nosotros. Para todos.

¡Feliz Orgullo!

Noticia publicada por NACHO FRESNO el 28 de junio 2019 para Shangay

Fuente original: Shangay

Nuestras demandas…

Manifiesto FELGTB para la Manifestación Estatal del Orgullo LGTBI 2019

Este manifiesto es un documento donde se exponen las ideas de la FELGTB para el Orgullo LGTBI 2019. La FELGTB es la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, ​Transexuales​ y ​Bisexuales​.

LGTBI​ son las letras de: ​L​esbianas, ​G​ays, T​ransexuales, ​B​isexuales e ​I​ntersexuales​. La Manifestación del Orgullo LGTBI es
una protesta en la que exigimos nuestros derechos.

Las mujeres ​travestis​ y las mujeres transexuales fueron las primeras en protestar. Gracias a ellas nació el Orgullo. Esto pasó en 1969. Este año se cumplen 50 años. Eran mujeres negras y latinas que tenían muy pocas oportunidades para trabajar. O trabajaban con muy malas condiciones. Además, les insultaban, les pegaban y la sociedad era muy injusta con ellas. 50 años después, a las ​personas trans​ siguen tratándonos mal.

La transexualidad ​no​ es una enfermedad. Por eso, ​no​ necesitamos tratamiento psicológico o psiquiátrico.

Todas las personas tenemos derecho a decidir quiénes somos.

Necesitamos ya una Ley Estatal de Igualdad LGTBI. Esta ley es una cuestión de vida o muerte. Sobre todo, para las personas trans con más dificultades: las migrantes, las menores, las mayores, las que ​no​ son blancas, las más excluidas o las que tiene peor situación de dinero. Además, necesitamos una ley que nos proteja y que se cumpla.

Hoy queremos acordarnos de todas las personas LGTBI que han muerto. Sobre todo, de las que murieron o han sido asesinadas en España por ser LGTBI. También nos acordamos de las personas mayores vivas que han sido perseguidas o incluso han estado en la cárcel en España por ser LGTBI.

A todas queremos daros las gracias por vuestra lucha. Queremos reconocer vuestro esfuerzo.

Además, aún hay muchas personas que ​no​ pueden manifestarse o amar en libertad:

● Hay 70 países donde se castiga a las personas por ser lesbianas, gays, transexuales o bisexuales.

● Hay 11 países donde el castigo es la pena de muerte.

Por otro lado, las personas mayores LGTBI exigimos respeto. Tenemos necesidades diferentes al resto de persona LGTBI. Tenéis que escucharnos. Nuestra experiencia puede serviros para aprender.

Nuestros logros son grandes pasos para continuar la lucha por la igualdad real. Esta es una lucha de todas, todos y ​todes​. No​ vamos a dar pasos atrás. No​ permitiremos que nos traten mal.

Hoy recordamos a las personas mayores LGTBI. Y también pedimos una Ley Estatal LGTBI ya.

¡Feliz Orgullo 2019!

Manifiesto publicado por FELGTB el 28 de junio 2019 en FELGTB

Adaptación: Olga Berrios. Validación: Antonio Hinojosa. Plena inclusión España.

Fuente original: FELGTB

¡La Fiesta!

Imagen recuperada el 28 de junio 2019 desde https://www.vacaciones-espana.es/

España es uno de los países más gay friendly del mundo y eso se demuestra en la gran cantidad de fiestas y actividades reivindicativas LGBT que se celebran en nuestro país.
Este 2019 promete ser especial, ya que por todo el país se están preparando fiestas de todo tipo en las que la diversión se conjuga con reivindicación. Por eso, sin importar cual sea tu destino de vacaciones en España, desde Madrid a Gran Canaria, sigue leyendo y descubre los eventos gay más importantes de este año:

1. Madrid Gay Pride

Madrid es conocida internacionalmente por ser una de las ciudades más tolerantes y abiertas de Europa.
Durante la celebración del Orgullo de Madrid, el barrio de Chueca y las principales calles del centro acogen un sinfín de actividades multiculturales, conciertos al aire libre y actos reivindicativos.
El evento del Orgullo Gay de Madrid es una de las mayores fiestas LGBT de toda Europa y atrae a más de dos millones de asistentes de todo el mundo. Consta de seis días de conciertos, actividades y fiestas que incluyen carreras en tacones, batallas acuáticas, un concurso de Míster Gay España y visitas por el barrio de Chueca. En 2019, el evento se desarrollará del 27 de junio al 7 de julio, días en los que las calles de Madrid se llenarán de colores, diversión y mucha vida.

Imagen recuperada el 28 de junio 2019 desde https://www.vacaciones-espana.es/

Para la celebración de estos eventos, se habilitará además un nuevo espacio de intercambio cultural: el Pride Village, situado en Madrid Río, en el que se desarrollarán todo tipo de actividades educativas y culturales para toda la familia. Y es que el Orgullo de Madrid es muy recomendable disfrutarlo en familia, por lo que si planeas unas vacaciones en familia en España, te recomendamos incluir este evento en tu lista de actividades.

2. Gay Pride Barcelona

Ya se conocen las fechas del Pride Barcelona 2019, el festival LGBT más grande de todo el Mediterráneo. Si bien es cierto que no será tan multitudinario como el orgullo de Madrid de este año, el Pride Barcelona no dejará indiferente a nadie. Comenzará el 22 de junio, con la lectura del pregón en la Plaça Universitat, justo al inicio del Gayxample de Barcelona.

Imagen recuperada el 28 de junio 2019 desde https://www.vacaciones-espana.es/

Del sábado 22 al sábado 29 de junio el Moll de la Fusta acogerá todo tipo de actividades de concienciación y fiestas populares. El 29 de junio será cuando toda la ciudad salga a la calle para la manifestación del orgullo, que empezará en Plaza España y transcurrirá por toda la Avenida del Paral·lel hasta llegar al puerto. Carrozas, banderas multicolores y más de 20.000 personas de todas las edades y condiciones sexuales participan en este evento que busca visibilizar y concienciar sobre la realidad del colectivo LGBT y luchar por la igualdad.

3. Wonder Gay Festival – Torremolinos

Del 22 al 28 de julio se celebrará el Wonder Gay Festival es uno de los mejores eventos gay que se celebran durante el verano en la Costa del Sol. Los tickets todavía no están disponibles, pero sabemos que el evento atrae a miles de chicos y chicas a las hermosas playas de la Costa del Sol durante siete días de fiestas salvajes con DJs internacionales.

 

4. La Troya Ibiza

Una de las fiestas más conocidas del verano en Ibiza es La Troya, famosa por su mezcla explosiva de alegría y locura, con gogós en plataformas imposibles, sesiones DJ, extravagancia y excesos. Se celebra una vez por semana durante todo el verano y ha conseguido convertirse en una de las fiestas poli-sexuales más atrevidas de España.

Todavía no se han confirmado los detalles de La Troya 2019, pero estamos acostumbrados a sus actuaciones increíbles y temáticas teatrales para todos los gustos, por lo que seguro que no decepciona.

 

5. Circuit Festival Barcelona

El Festival Circuit de Barcelona solo tiene un objetivo: convertir este verano en el mejor de tu vida. Se trata de uno de los mayores eventos de ambiente que se celebran en verano en Europa, con más de una veintena de fiestas distintas y hasta 70.000 personas, en su mayoría extranjeros, lo que convierte a Barcelona en la capital LGTBI durante los meses estivales.
Este año se celebrará del 8 al 18 de agosto y volverá cargado de actividades lúdicas, culturales, deportivas y reivindicativas. A parte de las mejores sesiones con DJ de fama internacional, destacamos la refrescante fiesta acuática que se celebra en la Illa Fantasia de Vilassar de Dalt y que el año pasado congregó a más de 8000 personas ¡Casi nada!
En agosto también se celebrará la décimo segunda edición del Girlie Circuit Barcelona, el mayor festival lésbico de Europa. Se espera que más de 10.000 chicas participen en esta edición del festival que tendrá lugar en diferentes lugares de Barcelona.

6. LesGaiCineMad en Madrid

Con el otoño llegará la XXIV edición del festival LesGaiCineMad, el evento de cine LGTBI más relevante en nuestro idioma. Este festival nació con la finalidad de visibilizar el cine lésbico, gay y transexual, por lo que en cada edición compiten películas, cortos, documentales y videoarte relacionados con la diversidad sexual. Año tras año, el festival ha aumentado su reconocimiento, convirtiéndose en la actualidad en un referente internacional en producciones LGBTI.
Hasta 12.000 personas suelen asistir a este festival que este año se celebra del 25 de octubre al 11 de noviembre. Tras la proyección de algunos films, se suelen organizar simposios y debates relacionados con la temática de las películas con ponentes invitados y en los que puede participar el público.

Imagen recuperada el 28 de junio 2019 desde https://www.vacaciones-espana.es

7. Maspalomas Fetish Week en Gran Canaria

Del 4 al 13 de octubre 2019 regresa la Maspalomas Fetish Week, el evento anual para los amantes del morbo y el fetichismo. Cuenta con diferentes fiestas temáticas en el Centro Comercial Yumbo (Gran Canaria) en las que los participantes tienen que vestirse para la ocasión, ya sea de cuero, chándal, con cadenas de sadomasoquismo, en calzoncillos…

Se trata de una de las fiestas más morbosas de todo el país que no dejará indiferente a nadie. Cuenta con sesiones DJ, espectáculos pornográficos, exposiciones de arte fetichista, fiestas en piscinas… Además, el sol y el buen tiempo de las islas Canarias en octubre atraen a miles de personas hasta las islas, convirtiéndolas en uno de los destinos de vacaciones más deseados del mundo.

 

8. MadBear Madrid

Del 3 al 9 de diciembre 2019, coincidiendo con el principal puente de diciembre, volverá a Madrid el décimo noveno Encuentro Internacional de Osos.  Este año tendremos rutas por los mejores bares de ambiente para Osos, Cachorros, Cazadores, Chubbies y admiradores de este colectivo. Además, la diversión continuará por la noche con cenas especiales y fiestas en diferentes saunas de la zona de Chueca ¿Quién dijo frío? Como broche final, una vez más se volverá a elegir al Míster Madbear de este año, por lo que seguro que no faltan hombres fuertes y atractivos.
Si no queremos esperar hasta diciembre, siempre podemos acercarnos hasta Torremolinos en agosto para disfrutar del Mad Bear Beach. La edición de este año volverá a contar con fiestas en barco, en piscinas y en la playa, además de los hombres más fornidos de la Costa del Sol.
Noticia publicada por  el 23 de octubre 2018. Actualizado por En Plenas Facultades el 28 de junio 2019.
Fuente original: Vacaciones-España

El Tribunal Supremo condena a los 5 hombres por la violación en San Fermines de 2016 y eleva la pena a 15 años

Nota: la siguiente noticia ha sido modificada para el público lector del blog En Plenas Facultades.

Uno de ellos suma otra condena de dos años, hasta un total de 17, por robo con intimidación del móvil de la víctima.

El Tribunal Supremo condena a 15 años de prisión a los cinco acusados por delito de violación por el caso de los 5 hombres que agredieron sexualmente a una joven de 18 años durante los Sanfermines de 2016.

Uno de ellos, Antonio Manuel Guerrero Escudero, suma otra condena de 2 años de prisión, hasta un total de 17, por robo con intimidación del móvil de la víctima. La Audiencia de Navarra había establecido que aquello era un mero hurto.

El Supremo establece un delito de violación con el agravante de trato vejatorio y de la actuación conjunta de dos o más personas

El Alto Tribunal establece un delito de violación con el agravante de trato vejatorio y de la actuación conjunta de dos o más personas. De esta manera incrementa la pena a los cinco sevillanos de nueve años que había fijado el Tribunal Superior de Justicia de Navarra por abuso sexual a 15 años por violación. Además, el Alto Tribunal, que hoy mismo había celebrado la vista para estudiar los recursos contra la sentencia, eleva la indemnización a la víctima a un total de 100.000 euros.

La Fiscalía pedía aumentar la pena hasta 18 años de prisión. El Alto Tribunal establece que de los propios hechos probados de la sentencia de Navarra se debe determinar que hubo un “auténtico escenario intimidatorio” que obliga a calificar los hechos de violación. Además entiende que la víctima no consintió los actos sexuales, en contra de lo mantenido por las defensas de los acusados, que hoy mismo sostuvo que la joven aceptó mantener relaciones sexuales con los cinco jóvenes simultáneamente.

Prohibición de comunicación o acercamiento a la víctima durante 20 años

Además, a cada uno de ellos se les dicta inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena, prohibición de acercamiento a la denunciante durante 20 años, su domicilio, lugar de trabajo o a cualquier otro que sea frecuentado por ella a una distancia inferior a los 500 metros así como la prohibición de comunicación, por cualquier medio de comunicación o medio informático o telemático, contacto escrito, verbal o visual, y a 8 años de libertad vigilada.

La Sala de lo Penal considera que lo que ocurrió aquella noche de Sanfermines fue una situación “intimidante” que hizo que la víctima adoptara una actitud de “sometimiento”, haciendo lo que los acusados le decían que hiciera.

Y lo hizo “ante la angustia e intenso agobio que la situación le produjo por el lugar recóndito, angosto y sin salida en el que fue introducida a la fuerza y las circunstancias personales de la víctima y de los acusados, lo que fue aprovechado por ellos para realizar los actos contra la libertad de aquella, al menos diez agresiones sexuales con penetraciones simultáneas bucales, vaginales y anales”.

De hecho, ya no sólo la violación en sí, el tribunal hace mención que después de los hechos los acusados hicieron “alarde” de las prácticas sexuales en los vídeos grabados, “jactándose de su obrar”, recogen los magistrados en el fallo, que ha sido anunciado tras una deliberación de más de dos horas, que ha comenzado justo después de que concluyera la vista pública en la que los cinco magistrados de la Sala han escuchado los argumentos de acusaciones y defensas.

 

El exmilitar, Alfonso Jesús Cabezuelo, y José Ángel Prenda ‘el Prenda’ , salen de los Juzgados de Sevilla tras firmar (Pepo Herrera / EFE)

Tras esta deliberación, el Supremo considera que lo ocurrido en los Sanfermines de 2016 fue agresión sexual y no abuso, que es el delito por el que tanto la Audiencia Provincial como el Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN) habían condenado a José Ángel Prenda, Antonio Manuel Guerrero, Jesús Escudero, Ángel Pozas y Alfonso Jesús Cabezuelo.

Con el fallo del Supremo, la sentencia contra este grupo de personas, ya es firme, pero el encargado de ejecutar las penas deberá ser el tribunal enjuiciador, esto es, la Audiencia Provincial, que citará previsiblemente a los condenados para comunicarles que deberán ingresar en prisión.

Los cinco acusados han cumplido este viernes con la obligación de presentarse en los juzgados de Sevilla, uno de los requisitos impuestos por la Audiencia de Navarra para su libertad bajo fianza, el mismo día que el Tribunal Supremo ha visto los recursos de casación contra su condena.

Noticia publicada originalmente por  el 21 de junio 2019 en La Vanguardia

La Vanguardia

Cuando nos hicieron creer que fumar era feminista

Imagen recuperada el 5 de junio de 2019 desde https://www.yorokobu.es

En marzo de 1929, en Nueva York, se lleva a cabo el tradicional desfile de Pascua. Pero aquel año tiene poco de tradicional. Un grupo de bellas mujeres inesperadamente encienden un cigarrillo durante la marcha ante la estupefacción del resto de congregados.

En aquel entonces, únicamente fumaban el 5% de las féminas y hacerlo en público constituía una trasgresión inaudita. Algunas propuestas de ley, como la del distrito de Columbia, intentaban prohibir a las mujeres fumar en espacios abiertos.

Los flashes apuntan a esas jóvenes, que aseguran altaneras que sus pitillos son «antorchas de la libertad» y que con ellos reivindican su derecho a la igualdad. Las imágenes inundan los rotativos, a rebufo del movimiento sufragista que nueve años atrás había logrado el voto para las mujeres.

Ellas reclamaban sus derechos apropiándose del símbolo fálico que emanaba humo y que les era vetado. Hasta aquel momento, apurar un cigarrillo era coto de la feminidad marginal, en concreto de las prostitutas, que al habitar en los aledaños de la sociedad bien pensante podían arrogarse prerrogativas masculinas.

Durante años, los «vicios» asociados al placer como beber y fumar, y por supuesto, el fornicio, eran símbolo de virilidad y se convertían en una mácula irreparable para el bello sexo. Un cigarrillo y un vaso de bourbon se erigían como el atrezzo que catapultaba la hombría.

Imagen recuperada el 5 de junio de 2019 desde https://www.yorokobu.es

Sin embargo, la mujer que perdía los papeles por coquetear con los efluvios etílicos era una variante discordante que no encajaba en el encorsetado traje de docilidad que debía lucir una dama. Lo mismo ocurría con el cigarrillo, que si bien era más inofensivo pues no alteraba la conducta, provocaba que las mujeres flanquearan un terreno hedonista que las alejaba del que las definía: el del sacrificio entregado y dichoso hacia su familia.

Alcohol y nicotina se relacionaban con el ocio, con ese momento de desconexión que merecían los hombres y que acaso podría resultar subversivo si se adentraba en los confines de la feminidad.

Aquel gesto de las ufanas feministas en el desfile de Pascua convertía el tabaco en un conato de rebelión, que era justamente lo que se pretendía, pues aquel mediático movimiento en pos de la calada igualitaria fue orquestado por un hombre: Edward Bernays. Él fue el padre de las relaciones públicas y el primero en aplicar técnicas psicológicas a la publicidad. De casta le venía al galgo, pues era el sobrino de Sigmund Freud.

Meses antes Bernays se había reunido con George Hill, presidente de la American Tobocco Corpotarion, que anhelaba expandir el mercado de consumidores de nicotina y sabía que el único modo era llegar a las mujeres. El tabú que pendía sobre las fumadoras no era bueno para el negocio. Y en esas, Barneys se propuso convertir la prohibición en reivindicación. El publicista elaboró la campaña y alertó a los medios de comunicación de la presencia de aquellas fumadoras, que eran modelos contratadas por su agencia. Consiguió el efecto anhelado: derrumbó el viejo paradigma que impedía a las mujeres fumar y asoció la bocanada de humo a un nuevo concepto de fémina.

Una mujer que sucumbe hoy en día a los fútiles vicios sigue siendo más denostada de lo que lo es un hombre por hacer lo propio

Parecería que casi un siglo después de aquella mítica manifestación, podríamos respirar aliviados —o toser a causa del cigarrillo— agradeciendo a Barneys habernos liberado de un tabú, fuera por la razón que fuera. Nos estaríamos precipitando. Aquella publicitaria emancipación cambió la apariencia, pero no la forma. Una mujer que sucumbe hoy en día a los fútiles vicios sigue siendo más denostada de lo que lo es un hombre por hacer lo propio.

En los países árabes que se rigen por la sharia, las mujeres son condenadas por fumar en público y las penas no son precisamente livianas. Sin necesidad de viajar a otras latitudes, recientemente en nuestra piel de toro una campaña del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, advertía a los padres que el consumo de alcohol en sus hijas provocaba un mayor número de «relaciones sexuales sin protección o no consentidas». En cambio, los riesgos para los vástagos consistían en daños físicos y conflictos familiares.

La campaña fue retirada por machista, un lacerante oxímoron teniendo en cuenta que fue ideada por el Ministerio de Igualdad. El mensaje que subyace en esta intentona fallida no puede ser más claro: una fémina puede ser incluso responsable de su propia violación, si no tiene sus sentidos lúcidos para repeler el ataque al que lamentablemente se da por hecho que está expuesta y que no se cuestiona.

Imagen recuperada el 5 de junio de 2019 desde https://www.yorokobu.es

Lo más preocupante es que este no es un mensaje ajeno a la sociedad; según un sondeo de la Comisión Europea, uno de cada tres europeos justificaría una violación en el caso que la víctima fuera ebria, vistiera sexy o hubiera coqueteado previamente con el agresor.

Evidentemente, fumar o beber no son hábitos saludables, ni para un hombre ni para una mujer, pero pervive el sesgo sexista en la percepción. No entraremos en un debate que daría para otro artículo, pero sirvan estos datos para constatar que la nicotina y el alcohol han sido siempre terrenos abonados a la testosterona y que pese a todo el cambio social aupado por intereses económicos, el poso de esas creencias convive con nosotros y, sobre todo, con nosotras.

Regresemos a ese desfile neoyorquino de 1929, con las modelos contratadas blandiendo sus cigarrillos con rebeldía y altivez. El mensaje del certero publicista se convirtió en un lento chirimiri que caló en las costumbres imperantes. Las flapper, boquilla en ristre y pitillera modernista siempre a mano, exhalaron humo como epítome de independencia. Y de distinción, pues estas no eran precisamente paupérrimas campesinas.

Como ya había sucedido en el mercado masculino, el cigarrillo se introdujo primero en las clases altas para convertirlo así en objeto del deseo. Poco a poco, esta lluvia de cigarrillos liberadores inundó el resto los estratos sociales que aspiraba a esgrimir un símbolo de estatus.

Además, se le añadió un beneficio adicional: la delgadez. En 1929, el eslogan «Toma un Lucky en lugar de un dulce» consiguió inocular para siempre en el inconsciente femenino el concepto de que fumar adelgaza.  Ese acicate, que poco tenía de feminista, acabó por convencer a las más reticentes.

Imagen recuperada el 5 de junio de 2019 desde https://www.yorokobu.es

El cigarrillo es seguramente uno de los objetos más simbólicos de nuestra sociedad. Sus acepciones han sido infinitas y cambiantes durante cien años: acota un espacio de descanso, se le confiere un efecto sociabilizador y desestresante, se le unge con una pátina sexy, se le otorga una percepción peligrosa y mesuradamente autodestructiva…

Todos estos estados que supuestamente se le concedían al tabaco eran justamente los que la mujer pretendía conquistar y es ahí donde resultó fácil caer en la trampa: fumar era el espejismo que les hacía creer que habían usurpado unos derechos que seguían siéndoles vetados.

Tras la II Guerra Mundial, ya no queda ni un hálito de vulgaridad en el hecho de que una mujer que acerque un cigarrillo a su boca. Un nuevo modelo de fémina, resuelta y liviana se erige aparentemente libre del yugo machista. Pero rápidamente esos valores cayeron en el engranaje y la mujer fumadora se sexualizó al servicio de la mirada masculina.

Las campañas de publicidad de las empresas tabacaleras fueron protagonizadas por las actrices más glamurosas del momento que revistieron el acto de fumar de una sensualidad extrema. El carmín que tiñe la boquilla, el gesto pausado de succionar y el abandono concupiscente de la expiración rebosaban sex-appeal.

La fumadora fue asimilada por el stablishment y tal como años antes las mujeres pretendían agradar alejándose de los vicios, hicieron lo mismo flirteando con ellos. El descaro, ceñido a los cánones marcados, resultaba atractivo siempre y cuando que no rebasara los términos impuestos por la sociedad. En los años 50 y 60 hasta las embarazadas fumaban alegremente, pues no conocían los peligros de la nicotina.

Lo cierto es que sí se conocían, pero las empresas tabacaleras los habían ocultado con gran pericia. El primero en alertar de los efectos secundarios del consumo de nicotina fue, curiosamente, Adolf Hitler, que era un furibundo detractor del pitillo.

El primero en alertar de los efectos secundarios del consumo de nicotina fue, curiosamente, Adolf Hitler

El fürher no permitía que nadie fumara en las reuniones a las que asistía y encargó varios estudios que revelaron la relación entre fumar y padecer enfermedades pulmonares. Las embarazadas de la Alemania nazi tenían prohibido echar una calada durante la gestación, pues se conocían los efectos adversos que el hábito causaba en el feto.

Pero ¿a quién era mejor creer?, ¿al tipo agrio del bigote o al simpático solado yanqui que repartía cajetillas entre la población liberada? Evidentemente, el segundo tenía las de ganar y la industria tabacalera supo sacarle rédito y convertir el cigarrillo, de nuevo, en una antorcha de la libertad, esta vez sociopolítica.

Imagen recuperada el 5 de junio de 2019 desde https://www.yorokobu.es

Durante los años posteriores a la reyerta, las tabacaleras lograron esconder los efectos secundarios de la nicotina, pero como sentenció Abraham Lincoln: «Puedes engañar a todo el mundo durante un tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo».

La tozuda (y aguafiestas) evidencia científica salió a la luz en 1954, cuando los epidemiólogos británicos Robert Doll y Bradford Hill demostraron la relación del tabaco con el cáncer el pulmón y 19 enfermedades más. La antorcha de la libertad se fue consumiendo en lenta agonía. El cigarrillo, en las últimas décadas, ha dejado se ser percibido como un atributo de poder para considerarse una debilidad.

La diferencias de género entre los fumadores son cada vez más exiguas. Según la Encuesta Nacional de Salud de 2012, en nuestro país fuman el 35,7% de hombres y el 28,3% de mujeres entre 35 y 44 años. Este sesgo se acorta cuanto más jóvenes son los que piden fuego: entre los 15 y los 24 años, lo hacen el 22,5% de hombres y el 21% de mujeres.

Estas cifras igualitarias no constituyen ningún hito feminista a celebrar en un país en el que la violencia de género se ha cobrado 44 víctimas en lo que va de año. Simplemente constata que España sigue siendo uno de los países más fumadores de la Unión Europea, cuya población padecerá los efectos secundarios de apurar la otrora antorcha de la libertad.

Fumar ya no es feminista. De hecho, nunca lo fue. Una hábil cortina de humo nos lo hizo creer, desviando la atención sobre otras reivindicaciones más tangenciales, que, en la mayoría de los casos, siguen siendo asignaturas pendientes de nuestra sociedad.

Artículo escrito por  y publicado el 29 de noviembre de 2017 para Yorokobu

Fuente original: Yorokobu