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Marihuana y regla: los porros como solución al dolor menstrual

Existen incluso supositorios vaginales contra la dismenorrea. Pero, ¿funcionan?

Ilustración por Aina Carrillo vía Matthew Brodeur/Unsplash y Hey Paul Studios/Flickr

Aunque el compuesto químico predominante —y más conocido— del cannabis es el tetrahidrocannabinol (THC), la planta tiene más de 400 sustancias, algunas de ellas con propiedades terapéuticas y medicinales demostradas. Y, aunque estas propiedades no han sido suficientes para conseguir su legalización en algunos países, como el nuestro, cada vez son más los productos terapéuticos que contienen derivados del cannabis.”La investigación científica con cannabinoides es difícil por las interferencias de tipo moral derivadas de las leyes antidroga. Pero hay que priorizar aquellas investigaciones en las que hay efectos terapéuticos demostrados, como en algunas epilepsias infantiles, náuseas por quimioterapia, dolor neuropático, enfermedades neurodegenerativas, efectos antitumorales…”, afirma el Doctor Fernando Caudevilla, experto en cannabis, cocaína y drogas de síntesis, conocido en la deep web como Doctor X.

Si hablamos de productos relacionados con la salud femenina, algunos colectivos, como Foria, formado por pacientes de tratamientos a base de marihuana medicinal y personal sanitario y con sede en Estados Unidos, apuestan por el cannabis como herramienta para acabar con los dolores menstruales. En su página web venden supositorios vaginales con THC y CBD desde el año 2016. Aseguran que no tiene efectos psicotrópicos y que, simplemente, tiene propiedades antiespasmódicas y analgésicas.

El Doctor Mariano García de Palau, Director Médico de Kalapa Clínic, una plataforma de información especializada en tratamientos con cannabinoides cuenta que, de momento, no es posible su adquisición en España. “Su contenido en THC es superior al 0,2%, así que este tipo de supositorios son ilegales actualmente y no se pueden comercializar de manera legal en nuestro país”, concluye.

Pero, ¿cómo actúan en el organismo? ¿Cómo se relaciona la marihuana con la menstruación? ¿Puede el cannabis ayudar a las chicas que sufren de dolores muy fuertes durante el periodo?

“Si una usuaria recreativa habitual prefiere mejorar su dolor menstrual a través del cannabis, no podemos negar esa experiencia personal”

El Doctor Fernando Caudevilla afirma que “no existe ningún estudio científico publicado que sugiera que el cannabis o alguno de sus componentes sea un tratamiento eficaz para los dolores menstruales, ni tampoco sus mecanismos de acción sugieren un efecto en este sentido. El tipo de dolor en el que los cannabinoides tienen eficacia demostrada es en el que se produce por afectación directa de los nervios (llamado dolor neuropático) y que aparece en enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis múltiple, compresiones de raíces nerviosas por tumores o hernias, o en el denominado fenómeno fantasma (que consiste en sentir dolor en un miembro amputado)”.

“Sin embargo”, añade Caudevilla, “es cierto que el dolor es una experiencia personal y subjetiva. Las cremas de antiinflamatorios tienen poca eficacia frente a la vía oral en todos los estudios, pero sin embargo me he encontrado con ancianos que dicen que lo que mejor le va para la artrosis es la crema. En ese caso concreto me parece adecuado continuar el tratamiento y sería irresponsable recetar otro, así que, de la misma forma, si una usuaria recreativa habitual prefiere mejorar su dolor menstrual a través del cannabis, no podemos negar esa experiencia personal”, concluye.

Ilustración por Aina Carrillo vía Max Stantworth/Flick y Marie-Lan Nguyen/Wikimedia Commons

El doctor Mariano García de Palau, por su parte, sostiene que los cannabinoides como el THC y el CBD tienen efectos analgésicos, antiinflamatorios y espasmolíticos si son administrados a mujeres con dismenorrea, que es el nombre científico del dolor menstrual extremo.

“El THC y CBD son útiles en el tratamiento del dolor menstrual, tanto administrados por vía oral-sublingual, como en formulaciones para aplicar a nivel local intravaginal”, comenta.

“Estos cannabinoides poseen propiedades antiinflamatorias que se potencian con su uso conjunto, y mejoran los procesos inflamatorios que acontecen durante la menstruación, que evidentemente provocan dolor. También el dolor mejora con el tratamiento, ya que las propiedades analgésicas de los cannabinoides están comprobada en estos procesos, aunque la respuesta dependerá de las características de cada paciente. Además, podemos aportar un efecto espasmolítico, que reduce el dolor cólico que aparece durante la menstruación en muchos casos”.

“Los cannabinoides no son los analgésicos más potentes, y tampoco los antiinflamatorios más efectivos, pero ciertamente nos pueden aportar un efecto muy interesante con muy poca toxicidad”, matiza el Director Médico de Kalapa Clínic. La recomendación del Doctor Caudevilla es que “en ningún caso el cannabis sea un tratamiento de elección en alguien que no lo utiliza para fines recreativos, ya que existen muchas alternativas distintas de seguridad y eficacia comprobada”.

“Algunos estudios sugieren que los cannabinoides pueden tener eficacia contra la endometriosis —aparición de tejidos del útero en otros órganos— y que a veces se confunde con dismenorrea, aunque solo se han realizado algunas pruebas en animales”, comenta el Doctor Caudevilla.

“Nadie critica a la parte de la industria cannábica que presenta al cannabis como una panacea. El cannabis es natural como el veneno de serpiente o la Amanita phaloides”

Y, para rematar, critica a aquellos que abrazan todo lo que nace de la industria cannábica solo porque emplea “sustancias naturales”. “Se suele criticar a la industria farmacéutica —muchas veces de forma justificada— pero nadie critica a la parte de la industria cannábica que presenta al cannabis como una panacea. El cannabis es natural como el veneno de serpiente o la Amanita phaloides. Pero lo natural no es, por definición, mejor o peor que los medicamentos”.

Respecto a si su consumo de manera lúdica puede llegar a influir en el ciclo menstrual, como ocurre con otras drogas, el doctor afirma que “no hay pruebas de que el consumo de cannabis altere el ciclo menstrual, al contrario que sucede con, por ejemplo, la heroína. Sí se sabe que puede alterar la fertilidad, pero los estudios proceden de animales a los que se administran dosis masivas y sus conclusiones no son aplicables a humanos”.

Artículo publicado el día 20 de abril de 2018 por Ana Iris Simón para www.vice.com; ilustración de Aina Carrillo

Publicacion original: https://www.vice.com/es/article/9kgmke/marihuana-para-el-dolor-menstrual

La violencia machista sobrevive en las parejas más jóvenes

La violencia machista no es solo un problema de parejas casadas, como creen muchos adolescentes, que siguen perpetuando estos comportamientos con relaciones enfermizas. Tras años de avances en igualdad, los expertos alertan de que falla la educación y de que sigue dominando una visión romántica del amor en la que las chicas lo aguantan todo, seducidas por una figura dominante y protectora. Según los sociólogos, los adolescentes se saben la teoría y racionalmente rechazan la violencia, pero alertan de que el nivel de machismo es demasiado elevado para una generación que ha crecido en el siglo XXI.

Los centros de atención a malos tratos coinciden en que cada vez son más jóvenes las chicas que acuden a pedir ayuda. Las causas judiciales por este motivo aumentan entre los más jóvenes, según la Fiscalía de Menores. Aunque la mayoría de las víctimas adolescentes tienen entre 15 y 17 años, los puntos especializados llegan a recibir a niñas de 12 y 13. “En estas edades estamos luchando contra el amor, no contra el maltratador”, anuncia Natividad Hernández Claverie, psicóloga responsable de los grupos más jóvenes de la Comisión para la Investigación de Malos tratos a mujeres, una ONG que da apoyo a víctimas de violencia machista desde los años setenta. Hernández Claverie explica que en las terapias con las jóvenes se profundiza primero en sus sentimientos hacia estas situaciones; y luego en el qué significa el comportamiento machista. “Llaman confusas, tristes pero sin saber lo que les pasa”, apunta Diana Díaz, subdirectora de Teléfono de la Fundación Anar, que atiende por esta vía a menores en situación de riesgo y que detecta la violencia contra adolescentes como un problema emergente.

Soledad Cazorla, fiscal de sala delegada contra la Violencia de Género, se muestra “perpleja” ante el fenómeno: “Me produce sorpresa que roles que entendíamos que eran del pasado se puedan repetir en gente muy joven que suponíamos que había asumido su dignidad”. El 25% de las mujeres atendidas en el Centro Municipal para la Igualdad 8 de marzo de Fuenlabrada (Madrid) eran menores de 25 años, frente al 23% del año anterior. Hace tres años que las llamadas a Anar por violencia machista aumentan de forma sostenida: en 2012 registraron un 15% más que en el año anterior. En Andalucía se presentaron 78 denuncias por violencia de género contra menores de edad a lo largo de 2012; una cifra que, según el Instituto Andaluz de la Mujer, supera a las de periodos anteriores. Y cada año la media de edad es inferior al anterior.

Son tres ejemplos, pero el reparto de competencias de los centros de atención especializados —municipales, autonómicos y estatales, además de fundaciones, centros privados y otras organizaciones— dificulta dibujar un mapa sobre la violencia de género entre las jóvenes de todo el país. Solo se desglosan por edad las víctimas mortales y las órdenes de protección dictadas por los juzgados, en este caso, a los maltratadores (un 2% del total en 2012 frente al 1,6% de 2011). De las 32.242 mujeres que sufrieron malos tratos en 2011, 571 tenían menos de 18 años, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). El año pasado, por primera vez desde 2004, una menor de 16 años murió a manos de su pareja o expareja: una niña de 13 años en El Salobral (Albacete), asesinada a tiros por un hombre con quien había mantenido un romance. Como en uno de cada dos casos registrados, el agresor era mayor de edad. Se suma otra víctima de 19 y seis en la franja de los 20. La semana pasada, una estudiante de León fue estrangulada por su novio y una chica de 26, acuchillada en Álava. A principios de mayo, una adolescente de Madrid acudió al hospital con cortes en el torso que le había provocado su pareja, a quien intentó encubrir.

Aunque el goteo no cesa y no deja de preocupar la violencia física, la forma más habitual de malos tratos entre jóvenes es el dominio psicológico, según detectan los especialistas: el control sobre la ropa que se ponen las novias, su maquillaje, las amistades con las que salen o dónde pasan el tiempo. Y aquí, las nuevas tecnologías emergen como una nueva herramienta de vigilancia. “Ejercen un control agobiante para las chicas. A través de Whatsapp o Facebook pueden saber en todo momento dónde están, qué están haciendo y con quién. Las hostigan pidiéndoles pruebas: si dicen que están viendo la televisión, les piden qué película echan en un canal, y si les cuentan que están en el baño, las obligan a tirar de la cadena para demostrarlo. Esto es algo que no pasa con las víctimas más mayores”, explica Susana Martínez Nobo, presidenta de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres, que aclara que pese a que estos medios también están al alcance de los mayores, no los usan tanto. Este atosigamiento se dispara en el momento de la ruptura, cuando el acosador utiliza cualquier mecanismo para mantener el control sobre su expareja. Otra de las modalidades del acoso a través de Internet consiste en difundir imágenes privadas, insultos o humillaciones en las redes sociales. “Puso una foto mía en sujetador en Tuenti y la repartió por todo el colegio. Dijo que era una broma que le hacía a todas sus novias”, contaba por teléfono a Anar una chica de 15 años, como consta en el informe de esta institución.

El comportamiento de los jóvenes en sus primeras parejas funciona principalmente por imitación. Actúan de manera análoga a sus referentes, entre los que destacan su familia, su entorno social y los medios de comunicación, especialmente la televisión. “Internet, el cine, las series… nos hacen asumir ciertos roles y normalizar la violencia. Historias como CrepúsculoCincuenta sombras de Grey son muy nocivas porque hacen pensar a las chicas que pueden con los malotes”, considera Soledad Ruiz, directora del Instituto Andaluz de la Mujer, que hace seis meses puso en marcha un programa de atención psicológica para adolescentes maltratadas que atendió a 30 chicas en el primer trimestre del año. Siguen pesando todavía 21 siglos de sociedades machistas.

Los chicos, según los expertos consultados, ya no son el lobo ibérico, pero siguen reproduciendo la desigualdad. “El machismo está muy arraigado en una parte del inconsciente colectivo, aunque cada vez menos en el comportamiento”, sostiene Consuelo Madrigal, fiscal de sala de Menores, que define la violencia de género como una “patología social”, más que individual. “La educación en la igualdad afecta a algunos aspectos, pero no cala en todos porque hay hombres que aún necesitan construir su identidad a partir del dominio y de la posesión sobre la mujer”, añade.

A la inseguridad y la falta de autoestima, se le suma una falta de referentes, especialmente para los chicos. “Tarzán ha dejado de ser el héroe y ahora es muy difícil decir quién lo es. Estamos en un momento de polarización en que se ha asumido el empoderamiento de la mujer en la sociedad, pero todavía no se acaba de admitir que es necesario cierto desempoderamiento de los hombres”, alega Hilario Sáez, sociólogo de Hombres para la Igualdad. Lo que sí constata en talleres en los institutos es que hay adolescentes que se siguen declarando machistas: “Para mandar entre hombres, hay que distinguirse de las mujeres y de los niños. A esa edad, hay que ser el más fuerte y eso se va haciendo mediante pruebas de masculinidad. Tienen mucha presión y el que más habla, habla por los demás. Siempre se le suman otros que quieren ser identificados con el fuerte”, cuenta.

La concepción romántica del amor es por donde se cuela el machismo en las relaciones reales. Hace sentir a las jóvenes que tienen una especie de contrato de por vida con su pareja y que si él es violento, es porque se lo merecen; lo que aumenta la sensación de culpabilidad. A ellos les obliga a demostrar celos y dominio para reafirmar su amor. Así lo reflejan testimonios tan antiguos como el que contaba a Anar una chica de 16 años: “El otro día me dijo: ‘Me voy a suicidar si no te veo. Me quito la vida si no estás conmigo”. El 67% de las jóvenes que llaman a esta fundación no son conscientes de que sufren violencia de género.

Noemí Parra, sexóloga y una de las coordinadoras del Programa por los Buenos Tratos de Canarias, cree que además de igualdad hay que dar formación sexual, amorosa y de gestión de conflictos. “Los adolescentes tienen muchas dificultades para establecer los límites entre lo aceptable y lo inaceptable”, zanja. Según cuenta, está trabajando con dos chicos de 13 años que le tocaron el culo a una niña: “Forma parte de un juego, y no entienden que están accediendo a un cuerpo que no quiere ser tocado. Están probando los límites, porque tienen que demostrar que se están haciendo mayores y reproducen todos los estereotipos”. Algunos más mayores también han acudido “muy agobiados” para que les ayuden a controlar los celos.

Las chicas que sufren la violencia, “están sometidas a mucha confusión, se debaten entre el amor y el miedo”, explica Hernández Claverie, que asegura que, con las mujeres más jóvenes, lo que mejor funciona es la terapia de grupo. “Ellas no ven lo que les pasa, porque confunden los celos con el amor, pero sus amigas se lo hacen ver: ‘¿Pero cómo estás con ese cabrón?’, le dicen, porque una vez que se dan cuenta, se convierten en salvadoras”, relata.

Los recortes, sin embargo, atacan también a este ámbito. De cinco psicólogas, la comisión contra los malos tratos se quedó con dos en 2011 por falta de fondos. “Cada vez que queremos mandar a alguna chica a un servicio de apoyo tenemos que llamar para asegurarnos de que aún está ahí. Muchos cierran de un día para otro”, afirman desde el departamento de servicios sociales de Anar. El Gobierno ha recortado un 21% en programas de prevención y un 18% en políticas de igualdad.

Pese a que la Secretaría de Estado de Igualdad se muestra “preocupada” por esta situación, de momento, todo son promesas. Aseguran que antes del verano se pondrá en marcha una nueva estrategia nacional contra la violencia de género con un presupuesto de 1.000 millones de euros hasta el final de la legislatura (en 2016) y medidas específicas para chicas adolescentes. Las fuentes de Igualdad consultadas anuncian también que se ampliará la prevención del machismo dentro del Plan de Infancia y se diseñará una aplicación para teléfonos móviles con toda la información sobre los distintos grados de violencia de género y los recursos disponibles en la Administración.

La Organización Mundial de la Salud acredita que los programas educativos en países desarrollados funcionan para frenar el machismo. Pero estos programas están desapareciendo en España. La reforma educativa eliminará la asignatura de Educación para la Ciudadanía —la única que contenía contenidos sobre igualdad de género— y los seminarios sobre estas materias se están extinguiendo, algo que preocupa a los expertos. “La vacuna contra la violencia es la educación, y hay que luchar en el ámbito preventivo para evitar que se reproduzcan los comportamientos machistas porque cuando actuamos la justicia o la policía, el daño ya está hecho”, opina Inmaculada Montalbán, presidenta del Observatorio de Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial.

Desde los noventa “se percibe una incorporación del valor igualdad, pero un análisis con preguntas más indirectas resalta que el comportamiento no lo tienen interiorizado”, aclara Fernando Fernández-Llebrez, profesor de la Universidad de Granada y autor del estudioCambios y persistencias en la igualdad de género de los y las jóvenes en España (1990-2010), junto a Francisco Camas, publicado por el Instituto de la Juventud en 2012.

“Hay un elemento de continuidad de las jóvenes con las mujeres de otras generaciones: la concepción de que no vale la pena polemizar cuando hay un problema de pareja”, aclara Fernández-Llebrez. La forma de enfrentarse a la violencia de género es enseñar valores universales para chicos y chicas, “que pueden estar muy instruidos, pero muy poco educados en los valores”, apunta Cazorla. “No hay que buscar en los chicos un sentimiento de culpa, sino de responsabilidad, porque eso es lo que les llevará a actuar. Si no, los chavales lo verán como una agresión y sacarán las garras”, aclara el politólogo.

Un informe realizado en 2012 por la Universidad Complutense de Madrid y el Ministerio de Sanidad desvela el machismo que arrastran los universitarios: un 11% de ellos afirma haber ejercido malos tratos (insultos, humillación, control o agresión) y, de ellos, otro 11% lo han hecho en más de una relación. Entre las chicas, muestra que un 12% de ellas se ha sentido obligada a conductas sexuales en las que no quería participar, un 10% ha visto cómo su pareja la aislaba de sus amistades, un 8% ha vivido una situación de control hasta el mínimo detalle, un 6% ha recibido insultos con frecuencia y un 4% reconoce que su pareja le ha pegado. A pesar de esto, solo el 1,5% de las llamadas que recibió el 016 —teléfono gratuito del ministerio de atención a maltratadas— eran de estudiantes.

El programa contra la violencia de Fuenlabrada se basa en la colaboración entre diferentes instituciones. “Las tutoras de los institutos nos derivan muchos casos. Cuando notan un cambio en la forma de actuar de las alumnas, les preguntan y ellas lo cuentan. Normalmente dicen que tienen una ‘relación complicada”, apunta Blanca Vergara, responsable de la atención de las más jóvenes. Para lograr esta coordinación es necesario formar también al profesorado en cuestiones de igualdad. “El instituto es un observatorio privilegiado porque las chicas acuden cada día”, asegura.

“La transmisión de principios de igualdad es un entramado muy sutil”, declara la abogada Ángela Cerrillos, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis: “Me aterra ver cómo hijas de clientas mías reproducen y amplifican modelos que a su edad tendrían que estar enterrados”.

Fuente: El Pais

 

 

 

 

 

Orgasmos clitorianos vs Orgasmos vaginales

  • Hay distintos tipos de clímax: clitoriano, vaginal, cervical…
  • Existe una ‘próstata femenina’, que causa el raro fenómeno de la eyaculación
  • Hay mujeres que logran orgasmos sólo con pensar o imaginar imágenes erótica

Tras 100 años debatiendo sobre si realmente existen distintos orgasmos femeninos (mental, a partir de la estimulación de la mama, del clítoris, la vagina, el ano…), la polémica continúa. Parece que en lo que sí están de acuerdo los expertos es en que el clítoris es el principal órgano de la mujer ‘dedicado’ a los orgasmos, pero ¿es el único?. ¿Hay bases anatómicas distintas para dos clímax diferentes?

Seis científicos, con experiencia en el campo de la investigación de la sexualidad, exponen en un artículo su opinión sobre los diferentes orgasmos femeninos y sobre si la vagina, por sí sola, puede proporcionar el placer máximo a las mujeres.

Emmanuele Jannini, del Departamento de Medicina Experimental de la Universidad de LŽAquila (Italia), y primer firmante del artículo reconoce a ELMUNDO.es: “Por primera vez la discusión sobre el orgasmo vaginal no se basa en opiniones, sino en evidencia científica”.

Con el fin de ayudar al lector en la comprensión de este artículo, “vamos a utilizar los siguientes términos: orgasmo clitoriano (OC, obtenido exclusivamente de la estimulación externa del clítoris) y orgasmo vaginal  (OV, como el punto culminante obtenido durante la penetración vaginal, sin la estimulación del clítoris)”, recuerda el experto italiano, que firma el artículo junto con Alberto Rubio Casillas, del Laboratorio Biológico de la Escuela Regional de Autlán, Universidad de Guadalajara (México).

“Hemos analizado todos los resultados publicados hasta ahora asociados con el OV y son muy pocos. Los ensayos tratan de las diferentes perspectivas en relación con el orgasmo vaginal. Las pruebas ecográficas han demostrado la gran implicación del clítoris interno cuando se estimula la vagina. Por lo tanto, la doctora Odile Buisson, del Hospital Saint Germain en Laye (Francia),  cree el OV es básicamente un orgasmo clitoriano obtenido a partir de la estimulación de la vagina”, detalla el Biólogo Rubio Casillas.

Eyaculación femenina

Para el Dr. Emmanuele Jannini,  se “trata de una posición muy interesante, con la que está de acuerdo. Yo además agregaría que entre las partes internas del clítoris y la superficie de la vagina, hay algo más que los vasos sanguíneos del clítoris interno. Hemos constatado en nuestras autopsias la presencia de la próstata femenina o glándulas de Skene, responsables del raro fenómeno de la eyaculación femenina”.

Defiende, también, la existencia de “una superposición anatomofisiológica entre el clítoris y la vagina. Esto significa que la estimulación del clítoris activa cambios en el flujo sanguíneo en la vagina y la estimulación vaginal activa cambios en el flujo sanguíneo en el clítoris. Hay asimismo datos suficientes que apoyan la existencia del OV, al menos parcialmente y (funcionalmente) diferente al OC. En un ambiente sexual saludable, probablemente debido a las diferencias anatómicas de cada mujer, el orgasmo clitoriano es una constante mientras que el vaginal es una variable. Las que no son capaces de alcanzarlo mediante la penetración deben ser educadas para rechazar la idea de que su disfrute y rendimientos sexuales son inadecuados”.

De la misma opinión muestra Rubio Casillas que destaca que la “principal conclusión del ensayo es que existen por lo menos dos tipos distintos de orgasmos: el que se obtiene de la estimulación directa del clítoris y el orgasmo vaginal aunque existe también evidencia científica gracias a los trabajos de los doctores Beverly Whipple y Barry Komisaruk (ambos de la Universidad de Nueva Jersey, EEUU) sobre la existencia de un tercer tipo de orgasmo, el cervical“.

Francisca Molero, directora del Instituto de Sexología de Barcelona y vicepresidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología, admite que el artículo es “muy interesante y pone en evidencia un debate que siempre ha existido en la sociedad como en la comunidad científica. La polémica está en cómo realmente las mujeres pueden alcanzar el orgasmo, pero también en cómo ellas están mediatizadas por las corrientes sociales y el pensamiento imperante”.

La doctora Molero hace referencia al hecho de “que fue con el inicio del movimiento femeninista cuando se empezó a reivindicar el reconocimiento de la sexualidad femenina y en concreto el placer sexual femenino a través del autoconocimiento del cuerpo y de la estimulación del clítoris. Adquiriendo autonomía y desligándolo de la relación sexual con un hombre (es decir, de la penetración vaginal), lo que supuso abrir un paso en la investigación científica, que aún hoy está plagada de lagunas”.

Lo importante “es disfrutar en las relaciones sexuales y sentir placer. Obsesionarse con llegar al orgasmo de una manera concreta solamente lleva a frustración y problemas sexuales. Se ha de rechazar la idea de que las mujeres que no llegan a él por la penetración sean anormales o tengan una sexualidad patológica”, defiende.

‘Fantasma del clímax’

Otro tipo de respuesta orgásmica, según la doctora Whipple, es el que experimentan “algunas mujeres tan sólo pensando o imaginando alguna escena de contenido erótico, una fantasía” sexual. Por tanto hemos constatado que las regiones cerebrales que se activan durante el orgasmo son las mismas, independientemente del tipo de estimulación, es decir, autoestimulación física o la imaginación”.

Efectivamente, al parecer, y según el biólogo Rubio Casillas, “las investigaciones de la Beverly Whipple han descubierto una vía alternativa al orgasmo por medio de la cual la información sexual es transmitida por el nervio Vago, haciendo una especie de bypass o desviación, llevando información sensorial genital directamente al cerebro. Esta evidencia es tal vez una de las más sólidas en contra del argumento de que solamente existe el orgasmo clitoriano”.

El clímax está en muchas partes del cuerpo y “no es solo un reflejo, es una experiencia corporal total. Necesitamos estar abiertos a la documentación de las diversas experiencias placenteras sensuales y sexuales de las mujeres”, señala la experta.

A pesar de “toda la información que tenemos disponible sobre la sexualidad humana, siguen existiendo grandes lagunas de conocimiento, sobre todo en la femenina. La investigación en este campo sin duda será uno de los grandes retos del futuro, ya que la sexualidad es una parte fundamental de la salud”, insiste la directora del Instituto de Sexología de Barcelona.

Fuente: elmundo.es

Fotografía: Raúl Arias tomada de elmundo.es