Cómo la heroína, la cocaína y otras drogas comenzaron siendo medicamentos saludables

“Gotas para el dolor de muelas de cocaína”, anuncio de 1885. Wikimedia Commons

Muchas de las actuales drogas de abuso iniciaron su carrera social como “utilísimos” y benéficos medicamentos. Tal es el caso de la heroína, la cocaína, el cannabis o las anfetaminas, ente otras.

Aunque ampliamente utilizado desde la Antigüedad en numerosas culturas, el cannabis fue introducido en la medicina occidental por el médico irlandés William Brooke O’Shaughnessey, profesor del Colegio Médico de Calcuta, quien publicó, en 1839, sus propiedades anticonvulsivantes. Tras volver a Londres, en 1842, entró en contacto con el farmacéutico Peter Squire, consiguiendo producir el primer extracto comercial de cannabis; “Squire’s Extract”.

Posteriormente, Sir John Russell Reynolds, médico personal de la Reina Victoria de Inglaterra, publicó en 1890, en The Lancet, un artículo donde resumía sus treinta años de experiencia clínica con el hachís en el tratamiento del insomnio, neuralgias, jaquecas, epilepsia o dismenorrea, entre otros trastornos.

Bote de extracto de cannabis índica. Wikimedia Commons

A finales del siglo XIX, el cannabis o hachís, en diferentes presentaciones, era ampliamente utilizado en la práctica médica y se encontraba presente en todas las farmacopeas occidentales. Sin embargo, su uso terapéutico declinó tras su eliminación de la Farmacopea Británica, en 1932.

Freud, la coca y la depresión

La cocaína, un alcaloide de la planta de la coca (Erythroxylon coca) aislado en 1859 por el químico alemán Albert Niemann, fue comercializado como medicamento en Estados Unidos en 1882, fundamentalmente para el dolor odontológico en los niños y para el tratamiento de la gota.

Pero el verdadero descubridor de sus propiedades farmacológicas fue el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, quien en su juventud estaba más inclinado hacia la investigación que hacia el ejercicio práctico de la medicina, por la que parece que sentía verdadera aversión.

En 1884 llegó a sus manos un artículo de un médico militar alemán que llevaba por título “Importancia y efectos psicológicos de la cocaína”, y aunque nunca había oído hablar de esta sustancia, intuyó la posibilidad de que podría servir para el tratamiento de ciertas enfermedades mentales.

Über coca (Sigmund Freud, 1884).

A partir de ese momento, Freud inició sus estudios sobre la cocaína. Inicialmente, la probó él mismo y comprobó una mejoría en su estado depresivo, además de una mayor seguridad y capacidad de trabajo. En el transcurso de sus ensayos, Freud comprobó que la lengua y los labios quedaban insensibilizados después de haber consumido cocaína, así como que calmaba los dolores de la mucosa bucal y los debidos a gingivitis.

En 1884, escribió su famoso trabajo Über Coca (“Sobre la coca”), en el que afirmaba que esta sustancia era un medicamento muy eficaz para combatir la depresión, eliminar molestias gástricas de tipo nervioso e incrementar la capacidad de rendimiento físico e intelectual. Afirmaba también que no producía hábito, ni efectos secundarios, ni vicio.

Tras cinco artículos de auténtico proselitismo sobre la cocaína, Freud abandonó su defensa y finalmente se negó a que éstos figurasen en sus obras completas, tras comprobar sus efectos indeseables, incluida la muerte de su amigo y colega Ernst Fleischl.

No obstante, recomendó la cocaína al oftalmólogo Carl Köller, quien confirmó su gran eficacia, diluida en forma de colirio, como anestésico en intervenciones quirúrgicas oculares, como las cataratas. Con este descubrimiento, la medicina dio un paso de gigante y nació la anestesia local.

Sin embargo, el mayor éxito “terapéutico” de la cocaína surgió con su inclusión en multitud de “elixires milagrosos” que se vendían, en la época del cambio de siglo, por sus propiedades energizantes y vigorizantes. El más famoso de todos fue el desarrollado por el químico y farmacéutico corso Angelo Mariani, que elaboró un vino con extractos de hojas de coca patentado como “Vino Mariani”.

Anuncio de Vino Mariani con la imagen del papa León XIII. Wikimedia Commons

Mariani fundó, en 1863, la primera gran industria basada en la coca, e incluso recibió una condecoración por el Papa León XIII por sus méritos en pro de la Humanidad. En Estados Unidos, John Styth Pemberton formuló en 1885 un sucedáneo exento de alcohol de este vino, al que llamó “French Wine Coca”.

Coca…cola

Este tónico y estimulante nervioso fue reformulado al año siguiente bajo el nombre de “Coca-Cola”. La compañía Coca-Cola  fue fundada en 1886 e inicialmente anunciaba su producto como remedio para el dolor de cabeza y como estimulante, además de como una agradable bebida: “bebida medicinal intelectual y para el temperamento”.

Aunque la compañía Coca-Cola eliminó la cocaína de su bebida en 1903, sustituyéndola por cafeína y hojas de coca descocainizadas como aromatizante, en 1909 había en Estados Unidos unas 69 bebidas que contenían cocaína como ingrediente.

En 1886, la publicidad de Coca-Cola se basaba en la promoción de sus ingredientes principales: los extractos de la hoja de coca y la nuez de cola. En 1903 la coca fue sustituida por cafeína. Wikimedia Commons

La heroína, más segura que la morfina

Por su parte, la heroína nació en un intento de mejorar el perfil de seguridad de la morfina, un alcaloide del opio, aunque inicialmente no se desarrolló como un agente analgésico.

La diacetilmorfina, nombre técnico de esta droga, fue sintetizada en 1874 por el químico Alder Wright, en el St. Mary’s Hospital Medical School de Londres, al tratar la morfina con ácidos orgánicos, pero, a pesar de comprobar su capacidad para disminuir la presión arterial y la frecuencia respiratoria, este agente no despertó el suficiente interés clínico, ni cuando, en los siguientes años, se demostró, en pacientes tuberculosos, que calmaba la tos y facilitaba el sueño.

Anuncio de jarabe Bayer de Heroína publicado en la prensa española en 1912. Wikimedia Commons

Finalmente, Heinrich Dreser, investigador de la compañía farmacéutica Friedrich Bayer & Co., se interesó por la diacetilmorfina, a la que consideró más potente para el alivio del dolor y con un perfil de seguridad más aceptable que la morfina.

En 1895 logró su producción industrial, siendo comercializada en 1898 únicamente para calmar la tos. Dreser describió este fármaco como una “droga heroica”, por lo que el nombre comercial aportado por Bayer fue “Heroína”. Este fármaco adquirió un rápido éxito comercial, siendo utilizado ampliamente en todo el mundo, especialmente como antitusígeno.

La aparición de las anfetaminas para la congestión nasal

A finales de la década de 1920, la monopolización del comercio de la Ephedra vulgaris, planta a partir de la cual se obtenía la efedrina, determinó que este principio activo escaseara y se elevase de precio, lo que motivó el desarrollo de nuevas alternativas terapéuticas para el tratamiento del asma y la congestión de vías respiratorias. Así, se investigó la anfetamina, una sustancia sintetizada en 1887 por el químico japonés Nagayoshi Nagai, y los laboratorios Smith Kline and French la comercializaron para uso inhalatorio como descongestionante nasal.

El periodo de máximo esplendor en el uso médico de las anfetaminas fue la década de 1960. En Gran Bretaña, por ejemplo, el 2,5% de todas las prescripciones oficiales del año 1959 eran preparados que contenían anfetaminas, siendo recomendadas, además de como anorexígenos en la obesidad, para el tratamiento de la epilepsia, esquizofrenia, depresión, colon irritable, esclerosis múltiple, traumatismos cerebrales y disfunciones sexuales.

El éxtasis y la Armada norteamericana

El prototipo de “droga de diseño”, la metilendioximetaanfetamina, conocida popularmente como “éxtasis”, fue sintetizada en 1914 en los laboratorios alemanes Merck también como agente anorexígeno, aunque no llegó a ser comercializada.

Sin embargo, fue utilizada con fines de investigación por la Armada norteamericana durante las décadas de 1950 y 1960, y como agente facilitador de la comunicación (agente entactógeno) entre el psicoterapeuta y el paciente durante la década de 1970.

Patente concedida por el Imperio alemán a Merck por la síntesis de MDMA, presentada en 1912 y aceptada en 1914. Wikimedia Commons

Otras drogas de abuso de introducción más reciente en el arsenal recreativo vienen del mundo de los anestésicos, como la fenciclidina, denominada en el mercado ilegal “polvo de ángel”; la ketamina, otro anestésico general disociativo usado especialmente en niños y ancianos, además de en cirugía veterinaria, que pasó al uso recreacional (“ketas”, “special K”) al descubrirse casualmente, en la década de 1990, sus efectos psicodélicos tras la recuperación de la anestesia; o el gammahidroxibutirato (GHB), conocido vulgarmente como “éxtasis líquido”, otro anestésico empleado también en el tratamiento del edema cerebral y del alcoholismo y como ingrediente de complementos alimenticios de uso en gimnasios.

Los fenómenos adictivos asociados al consumo de heroína y cocaína ya eran conocidos en las primeras décadas del siglo XX. La Pure Food and Drug Act, de 1906, puso las primeras restricciones a la manufacturación de ambas sustancias. En 1914 la cocaína fue ilegalizada en Estados Unidos en aplicación de la Harrison Narcotic Control Act, y una década después, en 1924, se prohibió la heroína. Finalmente, en 1937 se publicó la Marihuana Tax Act, que prohibía el consumo de cannabis, incluido en la lista de sustancias prohibidas de la Convención sobre Drogas Narcóticas en 1961.

Todos ellos claros ejemplos, en la metáfora farmacéutica, del paso de héroes a villanos.

Agentes de la Oficina Federal de Estupefacientes de Estados Unidos introducen en una incineradora bloques de heroína confiscados en 1936. Shutterstock / Everett Collection

Artículo redactado y publicado por  y  para The Conversation el 25 de junio 2020

Fuente original: The Conversation

Durante el confinamiento, la prevención en las universidades catalanas no se detiene

La prevención confinada potencia las fórmulas digitales y continúa presente en la comunidad universitaria.

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El impacto de la crisis sanitaria derivada de la Covid-19 y el confinamiento también ha afectado en los programas de prevención sobre drogas que se llevan a cabo en las Universidades Catalanas. Los campus se han vaciado y el alumnado ha continuado con sus estudios y relaciones a través de formatos digitales. Esto ha generado nuevas dinámicas y nuevas cotidianidades a las cuales los programas han sabido adaptarse con éxito y en un tiempo récord.

Actualmente, en Cataluña, diferentes Universidades participan, de la mano de entidades especializadas, en programas de prevención sobre drogas y promoción de la salud mediante la metodología de pares. Estos programas ofrecen cursos reconocidos con créditos a aquel alumnado que desee formarse como agente de salud y que, posteriormente, será quien asesorará a compañeros y compañeras del campus en temas relacionados con el consumo de drogas, sexualidad, usos de pantallas y riesgos, etc.

La mayoría de estas acciones ya tienen una fuerte presencia en las redes sociales, usándolas para difundir y potenciar la participación entre el público al que se dirigen. No obstante, algunas actuaciones tienen un fuerte componente presencial, como los cursos de formación o los stands itinerantes que circulan por los diferentes campus.

Para analizar y valorar cómo ha sido esta situación se llevó a cabo un encuentro del “Grupo de Trabajo sobre prevención y adiciones” que coordina la Sub-dirección General de Drogodependencias y en el que participan diferentes profesionales vinculados a la universidad, la prevención, la salud y la comunidad educativa. Este encuentro es una de las formas de trabajo colaborativo que quiere impulsar la nueva plataforma EFECTO UNI que próximamente se presentará y que tiene por objetivo acompañar en las universidades en la implementación de estrategias de prevención y adicciones.

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En esta sesión se visualizó el trabajo silencioso que se ha llevado a cabo en este ámbito para favorecer que los mensajes de prevención, promoción de la salud continuaran llegando a este colectivo, en un momento especialmente complicado en términos de salud emocional.

Desde laclara.info, una web educativa sobre drogas y usos de pantallas dirigida a jóvenes, se destaca el reto que ha supuesto acercar los contenidos y recomendaciones sobre salud y consumos de drogas al lenguaje y código de un público más juvenil. También resalta que la situación ha acelerado la introducción de contenidos relacionados con la prevención y gestión de riesgos con las «pantallas».

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Por otro lado, todos los programas basados en la metodología de pares (el Programa En Plenas Facultades de la Fundación Salud y Comunidad, el Programa de Salud de la Fundación Autónoma Solidaria y los Agentes de Salud al Tecnocampus de la Fundación Ámbito prevención) explican que durante el confinamiento han virtualizado su actividad. Esto ha permitido algunas ventajas como ampliar la cobertura de sus acciones mediante una fuerte presencia en las redes sociales y logrando un aumento tanto de visitas en sus webs como de inscripciones en los cursos on-line.

Así pues, aunque la presencialidad sea deseable, especialmente por las campañas de sensibilización, el plan formativo y las líneas de incidencia curricular, adquiere una nueva dimensión el formato on-line, posibilitando llegar además personas. Hay que tener en cuenta que desarrollar estas actividades virtualmente supone un esfuerzo que va más allá de hacer algunas adaptaciones, puesto que se tienen que repensar estructura, contenido, dinamización, etc.

Finalmente, el programa Tu punto de la Asociación Promoción y Desarrollo Social, que desarrolla un concurso de cortometrajes sobre prevención de drogas y adiciones comportamentales, destaca también la continuidad de las intervenciones en formato digital.

Descarga el mapa de las universidades participantes aquí

En resumen, podemos decir que la situación derivada de la pandemia y el confinamiento ha supuesto tenerse que adaptar a nuevas metodologías que han permitido continuar con los contenidos de prevención que se dirigen, desde hace años, en las universidades catalanas; incluso, algunas acciones han ampliado sus coberturas.

No obstante, se constata que la intervención on-line no puede acontecer una réplica de la presencial, pues hay aspectos que no podrá suplir. Hay que enfocarla desde un marco de trabajo propio. La situación vivida y la adaptación de los programas ha llevado dificultades, pero también ha permitido explorar líneas de trabajo y oportunidades que, muy seguro, repercutirán positivamente en el desarrollo de los programas en el próximo curso, el cual ya se prevé que se desarrollará de forma híbrida.

Más información:

Artículo publicado el 17 de julio 2020 por Gencat

Traducido al castellano por En Plenas Facultades

Fuente original: Gencat

Día Mundial contra la Hepatitis 2020

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  • 325 millones de personas tienen hepatitis vírica B y C.
  • 900,000 personas fallecen cada año por hepatitis B.
  • 10% de los casos de hepatitis B y el 19% de los de hepatitis C saben que están infectados.
  • 42% de los niños reciben la dosis de la vacuna contra la hepatitis B prevista al nacer

El Día Mundial contra la Hepatitis se celebra todos los 28 de julio para concienciar sobre las hepatitis víricas, que inflaman el hígado y causan enfermedades como el cáncer de hígado.

Hay cinco cepas principales de virus que causan hepatitis: A, B, C, D y E. Juntas, las hepatitis B y C son la mayor causa de muerte, con 1,4 millones de defunciones al año. En plena pandemia de COVID-19, las hepatitis víricas siguen matando a miles de personas cada día.

El tema de este año, «Por un futuro sin hepatitis», incide en la prevención de la hepatitis B en las madres y los recién nacidos. El 28 de julio, la OMS publicará nuevas recomendaciones para prevenir la transmisión maternofilial de este virus.

 

Es posible un #FuturoSinHepatitis si luchamos juntos

La OMS pide a todos los países que colaboren para eliminar las hepatitis víricas como problema de salud pública de aquí a 2030.

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PROTEGER a los lactantes de la infección.  Todos los recién nacidos deberían ser vacunados contra la hepatitis B al nacer y recibir posteriormente al menos 2 dosis adicionales

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DETENER la transmisión de MADRE a HIJO.  Todas las embarazadas deberían someterse a pruebas de rutina para detectar la hepatitis B, la infección por el VIH y la sífilis y recibir el tratamiento necesario.

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NO DEJAR A NADIE ATRÁS.  Todas las personas deberían tener acceso a los servicios de prevención, pruebas y tratamiento de la hepatitis, incluidas las personas que se inyectan drogas, los reclusos, los migrantes y los grupos de población más afectados.

icon-medicines

AMPLIAR el acceso a las pruebas y al tratamiento. Las pruebas y el tratamiento oportunos de la hepatitis vírica pueden prevenir el cáncer de hígado y otras enfermedades hepáticas graves.

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MANTENER los servicios esenciales relativos a la hepatitis durante la pandemia de COVID-19.  Los servicios de prevención y tratamiento de la hepatitis son esenciales incluso durante la pandemia de COVID-19

A través de los siguientes enlaces podrás acceder al material diseñado para esta campaña 2020, además de información sobre las distintas hepatitis:

Material de campaña 2020

Notas Informativas

Conozca más sobre las hepatitis

Entrada publicada por la Organización Mundial de la Salud.

Fuente original: OMS