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¿Por qué el alcohol aumenta las ganas de fumar?

La culpa es del cerebro.  Según la ciencia ambas adicciones tienen mecanismos cerebrales comunes que aumentan el placer y por eso, se llevan tan bien juntos.

Que la nicotina y el alcohol son adictivos no es un secreto. Que ambas sustancias van de la mano tampoco lo es. Seguramente te has preguntado alguna vez porque cuando bebes las ganas de fumar aumentan, creyendo tal vez que se trata de un fenómeno extraño e individual. Pero no. La realidad es que este hecho es común en la mayoría de los consumidores de bebidas alcohólicas y cigarrillos y la razón no es otra que una jugada del cerebro. Según la ciencia, ambas sustancias aumentan el placer en el organismo y es por eso que se llevan tan bien.

Un estudio desarrollado por un grupo de investigadores del Colegio Baylor de Medicina en Houston, Texas, ha revelado que el tabaco y la nicotina aumentan el consumo de bebidas alcohólicas, en especial si se empieza a fumar desde la adolescencia. Esto ocurre principalmente porque, por separado, ambas sustancias aumentan de forma exagerada la liberación de dopamina (hormona de la felicidad), pero cuando se consumen al mismo tiempo, los adictivos producen interferencias entre sí. En ese sentido, la nicotina se impone al alcohol y hace que la respuesta placentera por parte del cerebro ante el licor sea menor, por lo que necesita una mayor dosis para conseguirla.

Otra de las razones por las que las sustancias comulgan en par es que el alcohol acelera el proceso de metabolización de la nicotina, tal como explica un informe del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo español: “Al beber alcohol, la nicotina se descompone más rápidamente en el organismo y el cerebro pide más; así que se fuma más”.

«Cuando se fuma el cerebro necesita más alcohol para obtener efectos de ebriedad. Y lo mismo ocurre a la inversa: cuando se bebe, el cuerpo pide más nicotina para obtener el mismo placer. Este efecto se conoce como tolerancia cruzada».

A esto hay que sumarle lo que en el campo de la psicología se conoce como condicionamiento clásico, un acto que expone que, básicamente, si dos cosas suelen ocurrir juntas, el cerebro acaba asociándolas. En nuestro contexto social es habitual fumar mientras se bebe, por eso ambas acciones terminan siendo relacionadas entre sí por el órgano motor.

Así mismo, según una investigación de la Universidad de Missouri, el tabaco contrarresta el efecto somnoliento del alcohol, hecho que podría significar otra potente causa por la que el organismo despierta la necesidad de combinar ambas drogas.

Es por todo esto que los expertos recomiendan que se suprima el alcohol cuando se pretende dejar de fumar. Sin mencionar que la mezcla del tabaco y licor es una explosiva y peligrosa combinación para la salud. Estudios médicos han revelado que, a la larga, los fumadores y bebedores tiene más probabilidad de sufrir un deterioro cognitivo del 36%, respecto aquellos que solamente beben.

 

Fuente: www.mundiario.com

Los riesgos de la vía fumada de cannabis entre personas usuarias de cannabis terapéutico se suelen infravalorar

El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) ha reunido a más de un centenar de expertos para dejar claro a la sociedad española que fumar porros «no tiene nada que ver» con el cannabis terapéutico, una «confusión» a la que atribuyen la baja percepción de riesgo del consumo de esta sustancia.

El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) ha reunido a más de un centenar de expertos para dejar claro a la sociedad española que fumar porros «no tiene nada que ver» con el cannabis terapéutico, una «confusión» a la que atribuyen la baja percepción de riesgo del consumo de esta sustancia.  La iniciativa forma parte del proyecto ‘Evict’ (evidencia cannabis-tabaco), financiado por el Plan Nacional sobre Drogas , con el que pretenden alertan de que la administración fumada de cannabis es la forma más nociva de consumo y, a diferencia de otras vías, no tiene nada de terapéutica.

La mezcla de ambas sustancias es generalizada en España y, de hecho, un reciente estudio internacional apunta a que son más de un 80 por ciento de usuarios duales es el país donde más se mezclan ambas sustancias.

Y según ha reconocido la vicepresidenta del CNPT, Adelaida Lozano, «es en los adolescentes donde hay que centrar el esfuerzo para acabar con los falsos mitos asociados al consumo dual de ambas sustancias».

«El eslogan de ‘cannabis mortalidad cero’ es repetido por una industria cannábica en expansión y sin regulación legal y esta falacia acaba calando en la sociedad», ha añadido Joseba Zabala, integrante de este grupo de estudio.

La velocidad de absorción del tetrahidrocannabinol o THC (principal componente psicotrópico del cannabis por la vía fumada pulmonar), la combustión, el vehículo del humo y el hecho de mezclarlo con tabaco industrial convierten al porro en la forma más habitual, más rápida pero también más dañina de acceso al cannabis.

A nivel farmacológico, el consumo conjunto de cannabis y tabaco aumenta la probabilidad de desarrollar adicción y dependencia y una menor probabilidad de abstinencia a largo plazo que el uso por separado. La adicción al tabaco es el efecto no deseado más frecuente que afecta a las personas consumidoras de cannabis.

«Tanto la nicotina como el THC producen multitud de interacciones farmacológicas sobre el sistema nervioso central, aparato cardiovascular, respiratorio, digestivo e incluso endocrino que estamos tratando de identificar», ha apuntado la psicóloga Ana Esteban, que también ha reconocido que el consumo tabaco y cannabis vía fumada pulmonar hace que ambas sustancias compartan la misma patología bronco pulmonar incluido la bronquitis crónica y el cáncer de pulmón».

Así las cosas, el criterio de este colectivo de expertos es que transmitir a personas enfermas la idea de que los porros les van a curar, sería «un fraude sanitario y humano», puesto que «el cannabis, como cualquier droga, tiene su propia carga de enfermedad y de muerte que se dispara por el hecho de fumarla con tabaco».

 

Fuente: www.lasdrogas.info

Nota: artículo original publicado en http://www.infosalus.com

Aumenta el consumo de tabaco de liar ante la falsa creencia de que es menos perjudicial

  • Así se desprende de un estudio liderado por el profesor Esteve Fernández, director del centro colaborador de la OMS para el control del tabaco del Instituto Catalán de Oncología (ICO) e investigador del ICO-Idibell, y cuya primera autora es Xisca Sureda, de la Universidad de Alcalá de Henares, y en el que ha colaborado el Instituto del hospital del Mar de Investigaciones Médicas (Imim).

El consumo de tabaco de liar ha registrado un aumento del 91% entre los fumadores desde el año 2004 a 2012, entre otros motivos por la falsa creencia de que es menos perjudicial y por su precio más asequible.

Así se desprende de un estudio liderado por el profesor Esteve Fernández , director del centro colaborador de la OMS para el control del tabaco del Instituto Catalán de Oncología (ICO) e investigador del ICO-Idibell, y cuya primera autora es Xisca Sureda , de la Universidad de Alcalá de Henares, y en el que ha colaborado el Instituto del hospital del Mar de Investigaciones Médicas (Imim), han informado este jueves en un comunicado.

El estudio muestra que aunque el consumo de tabaco ha bajado poco, pasando del 26,6% al 24%, sí han cambiado los hábitos de los fumadores: la compra de cigarrillos tradicionales ha caído del 89,1% al 71,8%, mientras que el tabaco de liar ha subido del 1,4% al 15,4%.

Según datos de encuestas realizadas en los años 2004-2005 y 2011-2012 a 1.037 residentes en Barcelona, la proporción de fumadores de tabaco de liar es mayor entre los hombres (19,8% frente a un 9,5% de mujeres), las personas de entre 16 y 44 años (22,9% respecto al 5,8% de entre 45 y 66 y el 4% de mayores de 65), y los encuestados con educación secundaria y universitaria.

Piensan que fuman menos

Según la doctora Xisca Sureda, los usuarios de tabaco de liar «piensan que fuman menos cantidad y que este tipo de cigarrillo es menos perjudicial para la salud que el manufacturado».

Sin embargo, ha subrayado que los datos del estudio confirman que no existe diferente entre las concentraciones de cotinina en las muestras de saliva de los fumadores: «El tabaco de liar tiene la misma nicotina, alquitrán y monóxido de carbono que el tradicional, no hay ninguna diferencia».

Piden equiparar el precio

La encuesta muestra que las políticas que regulan el precio del tabaco en España han afectado principal al tradicional, mientras que otros tipos, como el de liar, se han convertido en alternativas más económicas.

Por ello, el investigador Esteve Fernández ha reclamado «revisar los impuestos con la intención de equiparar el precio de los diferentes productos de tabaco», ya que ha sostenido que el precio es la principal medida de control del tabaco.

 

Fuente: http://www.infosalus.com