La MDMA suele dar un «subidón» rápido que dura entre 15 y 30 minutos, seguido de efectos que se mantienen unas 3-4 horas. Durante ese tiempo, las personas usuarias refieren sentirse sociables, eufóricas y conectadas con los demás, con más energía, autoestima y sensualidad, y con la sensación de que todo se ve y se siente más intenso.
Pero no todo es diversión: la MDMA también tiene riesgos importantes. Físicamente puede acelerar mucho el pulso, subir la presión arterial, aumentar la temperatura corporal y provocar golpe de calor, sobre todo si bailas mucho o estás en lugares calurosos.
También puede causar tensión en la mandíbula, nerviosismo, problemas de coordinación y distorsiones visuales. Si el consumo ha sido muy alto puede afectar la serotonina y generar un síndrome serotoninérgico, que es una reacción peligrosa del cuerpo que necesita atención médica inmediata.
Los riesgos a nivel psicológico son ansiedad, paranoia o agitación durante el subidón, y después un “bajón” con tristeza, irritabilidad o dificultad para dormir y concentrarse, que si bien no siempre se nota al día siguiente del consumo, esta sensación de tristeza, puede devnir hasta 3 días despues de haber consumido.
En resumen, la MDMA puede hacer que te sientas genial y cercano a los demás, pero sus efectos dependen de la dosis, el lugar y la persona, y siempre hay riesgos físicos y psicológicos importantes que conviene tener muy presentes.
Riesgos relacionados con la tolerancia y la dependencia
El consumo de MDMA no suele generar dependencia física como otras drogas, pero sí puede producir tolerancia y dependencia psicológica. Esto significa que, con el uso repetido, cada dosis puede provocar menos efectos y algunas personas sienten la necesidad de consumir más seguido para recuperar las sensaciones iniciales.
El deseo de repetir la experiencia, sobre todo por la euforia y la cercanía emocional que genera, puede llevar a patrones de uso arriesgados. Además, el consumo frecuente aumenta la probabilidad de sufrir “bajones” más intensos, alteraciones del sueño, ansiedad y cambios de humor, lo que refuerza aún más la motivación a consumir de nuevo.