Entradas

Consejos para consumir drogas con menor riesgo durante las vacaciones de verano

*El contenido de esta publicación ha sido adaptada de su versión original para las personas lectoras de En Plenas Facultades

Si es que es posible…

Fuente: Onmeda

Hay gente que no concibe unas vacaciones sin una semana de bajón existencial posterior a las mismas. Ya sea durante un fin de semana en Berlín cuyo final feliz dependa enteramente de los caprichos de los seguratas del Berghain, una escapada de una semana en Ibiza o un viaje de tres meses por Europa del Este, es muy probable que en algún momento intentes pillar algo de droga.

Teniendo en cuenta que estás en un entorno que no conoces, con unas leyes y una cultura que tampoco conoces, ¿hay alguna forma de conseguir y consumir drogas recreativas de forma segura?

 La respuesta es, sin lugar a dudas, no. Si no quieres problemas, pasa de las drogas cuando estés en un país extranjero, a no ser, claro está, que tu idea de pasarlo bien sea pagar un ojo de la cara para consumir algo que te provoque efectos no deseados.

Naturalmente, la sensatez te abandona en cuanto llevas unas cuantas copas encima. Es entonces cuando la gente hace cosas que no debería. Si vas a comprar y consumir drogas durante tus vacaciones, al menos deberías saber cómo lidiar con los posibles problemas que surjan de la mejor manera posible.

No serviría de nada presentarte una lista de todos los países y su política con las drogas, porque claramente todos ellos tienen la política de “no las consumas, son ilegales”, así que en lugar de eso decidimos contactar con varias personas para que nos contaran su experiencia de consumo de drogas en el extranjero y luego pedimos a unos expertos que nos explicaran qué habían hecho mal los primeros, con la esperanza de que puedas extraer alguna lección con las drogas.

Alex, 25 años

“Fui a Ibiza con diez colegas. Compramos coca, ketamina y pastillas al amigo de un amigo que en la época trabajaba ahí. El tipo nos dijo que llevaba todo el verano vendiendo el mismo material y que no había tenido problemas, por lo que era relativamente seguro. Llevábamos dos días bebiendo, casi sin comer y alternando ketamina y coca cuando empecé a perder la visión y a respirar de forma extraña. Mis amigos me llevaron corriendo al hospital, donde estuve varias horas y luego me dieron el alta, por suerte”.

Chris Brady: Combinar drogas aumenta los riesgos de su consumo, y a veces también los magnifica. Alex ha pasado dos días despierto, a base de alcohol, ketamina y pastillas. Cuanto más consumes, mayores son las posibilidades de tener problemas. Es muy importante descansar, comer bien e hidratarse, y aun más en fines de semana así.

Consumir varios días seguidos aumenta el riesgo de sufrir los efectos negativos, por lo que también es importante tomarse un descanso. Cuando tomas MDMA durante dos días seguidos, experimentarás menos sensación de euforia y solo sentirás los efectos estimulantes debido a la reducción de la serotonina. Comprarla a alguien “de confianza” puede suponer cierta seguridad, pero recuerda que la mayoría de las veces, el amigo del amigo que te pasa la droga suele ser el último eslabón de una larga cadena de personas.

Rowan Sol: Si tienes intención de consumir drogas en el extranjero, es muy importante que tengas un seguro médico de viaje completo. Deberías tenerlo en cualquier caso, pero con más razón si vas a hacer algo que suponga un riesgo mayor para tu salud.

Dan, 26 años

“Viajo bastante, sobre todo por Europa, y por lo general fumo hierba. He llevado hierba conmigo en el avión otras veces, pero da bastante miedo. En el destino pruebo suerte con los camellos de la zona. En la mayoría de los sitios, me limito a pasearme cerca de la estación principal de tren o las zonas turísticas y siempre acabo encontrando a alguien”.

Obviamente, el contrabando internacional de droga está muy mal, y acercarse a un desconocido por la calle para pedirle que te venda algo es una pésima idea.

Chris Brady: Lo que me preocupa de Dan es que puedan arrestarlo por contrabando. Quizá debería plantearse reducir el consumo de marihuana o incluso dejarla por un tiempo.

Sarah, 21 años

“Mi novio y yo estábamos de viaje por Europa del Este e hicimos noche en Praga, donde vimos que se celebraba un evento techno al que queríamos ir. Cuando entramos, un tipo nos ofreció unas pastillas de color rosa. Nos tomamos una cada uno sin pensarlo, pero al cabo de una hora y media seguíamos sin sentir nada. Al final las pastillas nos subieron cuando estábamos de vuelta en el hostal, varias horas después. No sentimos nada de euforia, simplemente no podíamos dormir y teníamos un poco de colocón. Me pasé las ocho horas de viaje en tren a Budapest llorando por el bajón”.

Chris Brady: Obviamente, las pastillas que se tomó Sarah no eran MDMA, y por el tiempo que tardaron en hacer efecto, parece que pudo haber sido una sustancia mucho más peligrosa, como la PMA (parametoxianfetamina). Por otro lado, Sarah se tomó directamente una pastilla entera, lo cual supone ya de por sí un riesgo debido a la altísima pureza y potencia de algunas pastillas de éxtasis. Se han analizado muestras que contenían 300 mg de MDMA, y si Sarah hubiera acabado tomando una de esas entera, podría haber sufrido una reacción muy negativa y peligrosa.

Rowan Sol: En Europa del Este, las anfetaminas suelen ser más baratas y potentes, y la metanfetamina también es mucho más accesible. Por otro lado, estos países tiene menos centros de reducción de daños, por lo que resulta aun más importante ir con cuidado. En todo caso, estés en tu país o fuera, debes aplicar siempre la misma regla: si dudas, pasa. Haz un test de reactivos si puedes y toma conciencia de los posibles peligros de consumir esa droga.

Jade, 23 años

“Hace poco, mi amiga y yo fuimos a Tailandia. Normalmente, si salimos de fiesta tomamos cocaína o pastillas, pero preguntamos por ahí y varias personas nos dijeron que era muy peligroso comprarlas en Tailandia. Ninguna de las dos habíamos probado las setas antes, pero nos dieron unas y al final compramos más y las comimos varias veces. También conseguimos un poco de hierba, pero de turistas, no de camellos”.

Hay sitios de mochileros, cafeterías y tiendas que venden batidos de setas mágicas o pizza “feliz”, con infusión de marihuana. Pero en Tailandia hay penas que van de multas muy cuantiosas a largas condenas en prisión por posesión de marihuana. Según los consejos de viaje de la página del Gobierno del Reino Unido, si te pillan intentando salir de Tailandia con más de 20 gramos de una droga de clase A puedes ser condenado a pena de muerte, así que no hace falta que diga que no lo hagáis. A la mayoría de traficantes importantes “solo” les cae cadena perpetua, pero no es infrecuente que los turistas acaben un tiempo entre rejas por un puñado de pastillas o pagando una multa brutal por estar en posesión de un gramo de cocaína.

Chris Brady: Si bien las setas son una de las drogas más seguras físicamente hablando, no están exentas de riesgos. Consumir cualquier droga psicodélica en un entorno desconocido y poco familiar puede aumentar el riesgo de sufrir un mal viaje. Si es posible, lo mejor es estar con alguien que no se drogue para que cuide de ti en caso de que haya problemas. Cualquiera que se plantee probar las setas debería primero informarse sobre qué aspecto tienen para evitar ser timado o, peor incluso, envenenado.

Publicado por Ethan Shone y traducido por Mario Abad para www.vice.com/es el día 20 de junio de 2018

Fuente original: https://www.vice.com/es/article/qvnm5q/drogarse-en-viaje-vacaciones-consejos

Sexo y empatía. Las bases éticas del follar

Introducir la empatía en cualquier relación quiere decir preocuparse por el otro o la otra, por su bienestar, y nada de esto está reñido con ningún tipo de sexo (excepto el machista)

Escrito por: Beatriz Gimeno

A raíz de lo ocurrido con la sentencia de La Manada, en los días (ya semanas) siguientes, hemos hablado y escrito de muchas cosas relacionadas con el feminismo y no estrictamente con la sentencia en sí, que también. Digamos que la sentencia, como antes el 8M, está sirviendo para levantar muchas alfombras y levantarlas incluso de sitios donde hacía años que nadie se ocupaba de barrer. Esta sentencia ha provocado indignación porque antes estuvo el movimiento #MeToo y porque una gran parte de la revuelta feminista de los últimos tiempos tiene que ver con la violencia sexual, es una revuelta contra las violaciones y el acoso, contra la sexualidad machista, en definitiva. Así que por fin se nos presenta la oportunidad al feminismo de hablar más de sexo. Porque el sexo es el elefante blanco que está en una habitación y nadie parece ver. Y no se trata sólo de denunciar, castigar o perseguir, no se trata de aumentar las penas, sino de reflexionar acerca de qué es esa “cosa escandalosa” (parafraseando a Donna Haraway y refiriéndola aquí a la sexualidad patriarcal) y qué relación tiene con la desigualdad social, con las relaciones de género, con el poder, con la política. Es hora de volver a pensar la sexualidad como una construcción política que incide en las relaciones sociales de manera fundamental.

¿Entendemos lo mismo por “sexo”?  

Al fin y al cabo parece que hay una discordancia muy evidente cuando un juez ve jolgorio donde otros jueces vieron dolor extremo; cuando los violadores y todos sus palmeros están convencidos de que hubo sexo y cuando las mujeres sabemos que allí hubo una violación. Es evidente que la discordancia sobre lo que entendemos por sexo alcanza incluso al interior del  feminismo. De hecho, algunos de  los asuntos más polémicos dentro de éste, como la prostitución o la pornografía, tienen que ver con el sexo, con lo que entendemos por sexo y también con lo que entendemos, en definitiva, por sexo ético. En  realidad, nadie dentro del feminismo niega que el sexo es un lugar en el que se dilucidan relaciones de poder socialmente construidas. Esta consideración no es nueva, el feminismo de la Segunda Ola, al fin y al cabo, nació como una teoría radical de la sexualidad pero hacía mucho que la sexualidad patriarcal no se ponía en el punto de mira de la mayoría del feminismo como ahora ha ocurrido. Y surgen preguntas necesarias: ¿Cómo influye la construcción sexual masculina y patriarcal en la realidad, en las relaciones entre hombres y mujeres? ¿Qué relación guarda dicha sexualidad con la construcción de la subjetividad masculina? ¿Podemos deconstruir la sexualidad masculina hegemónica? ¿Es necesario follar de otra manera para ser más iguales? ¿Hay una manera justa de follar? ¿Hay una manera ética o la ética no tiene nada que ver con follar?

Nadie dentro del feminismo niega que el sexo es un lugar en el que se dilucidan relaciones de poder socialmente construida

Cualquier cosa que tenga que ver con la sexualidad requeriría de un libro extenso, pero de manera concisa pienso que no podemos renunciar a tener criterios éticos con respecto a cualquier acto en el que intervenga la voluntad porque somos seres morales; y quizá en el sexo menos que en muchos otros porque la sexualidad es un pilar de nuestra subjetividad, y también porque implica una relación con otro/a(s) persona(s). Sabemos también (y eso no lo niega casi nadie) que la sexualidad patriarcal está muy relacionada con el dominio (la conquista) y no tanto con la reciprocidad o la igualdad. Digamos que la mayoría de la gente asume que hay una ética de mínimos que aplica en el sexo: el consentimiento. Pero en estos momentos han surgido voces feministas que piden que se vaya más allá y han problematizado la propia noción de consentimiento aplicado al sexo.

Sin duda que el consentimiento significó un avance en su día teniendo en cuenta que hasta hace poco este era irrelevante y aún lo es en gran parte del mundo. Puede que a la hora de plasmarlo en los códigos debamos referirnos a él como concepto jurídico, pero sí pienso que, al menos desde el feminismo, podemos problematizarlo. Por una parte, porque es evidentemente un factor de desigualdad que nos sitúa a hombres y mujeres en lugares diferentes, con subjetividades diferentes, deseos diferentes, modos de follar también distintos y  supuestas diferentes necesidades. Somos las mujeres las únicas que consentimos, mientras que ellos desean y actúan; nos follan. Nosotras, así, nos situamos como objeto deseado y pasivo, mientras que ellos son el sujeto activo que, con suerte, pide el consentimiento para el acceso a nuestro cuerpo. El consentimiento, además, puede comprarse con dinero o con otro tipo de bienes, materiales o inmateriales; puede darse incluso a cambio de amor. Puede conseguirse de múltiples maneras pero siempre desde posiciones de poder diferentes: son ellos los que buscan conseguirlo, comprarlo, forzarlo y nosotras las que lo poseemos como un bien con el que negociar. Y alrededor de esta concepción del consentimiento se levanta una construcción inmensa de desigualdad material y simbólica: ellos desean, necesitan, follar;  nosotras consentimos (o no) que nos follen.

Se debe educar a los hombres de manera que ninguno se muestre indiferente frente al malestar sexual de una pareja, para que el bienestar sexual de la otra(s) sea tan importante como el suyo propio

Entonces, para que follar sea ético ¿basta con el consentimiento (y qué clase de consentimiento) o tenemos que ir más allá si queremos que la sexualidad y lo que lleva aparejado, promueva, refleje, posibilite, eduque en la igualdad entre hombres y mujeres y procure una distribución igualitaria de placeres y bienes simbólicos? ¿Qué tiene que ver todo eso con la empatía? ¿Es necesario follar con empatía para que sea un follar ético e igualitario o eso entorpece la idea que tenemos del sexo? Cuando una tuitera (@magdalenaProust)  mezcló sexo y empatía  se armó un lío tremendo. Follar con empatía es quitarle toda la gracia al sexo dijeron muchos y muchas. La pregunta entonces es ¿qué es follar con empatía? ¿Es necesario? ¿Es feminista? Creo que sí, que es necesario y que es necesariamente feminista. Y lo es porque la sexualidad masculina hegemónica, al menos en el plano del deseo, se construye, no sobre la cosificación de los cuerpos (que puede ser un elemento del deseo), sino sobre la deshumanización. Y a la hora de interpretar esta construcción sexual, a la sempiterna deshumanización patriarcal le tenemos que unir la ideología neoliberal que impone una interpretación de la relación sexual como algo absolutamente individual y sin consecuencias más allá de dicha relación; que ha borrado de nuestras cabezas la posibilidad de analizar estructuras materiales e ideológicas que construyen la realidad, también la sexual.

Introducir la empatía en el follar (o en cualquier otra relación) quiere decir preocuparse por el otro o la otra, por su bienestar, quiere decir tener la capacidad para ponerse en su lugar, y nada de esto está reñido con ningún tipo de sexo (excepto el sexo machista): el sexo casual, el sexo con muchas o muchos, el sexo con desconocidas/os, el sexo fuerte, el sexo incluso voluntariamente cosificador… el sexo como sea, siempre que se sepa que ahí, al otro lado, hay un ser humano, una mujer, con su propio deseo y con el mismo derecho a que dicho deseo sea atendido y respetado. Creo que siempre es mejor no tratar a las personas como un medio que hacerlo, que las relaciones sexuales tienen siempre que incluir preocupación activa por la(s) otra(s) persona(s), por su bienestar, por su placer; que se debe educar a los hombres de manera que ninguno se muestre indiferente frente al malestar sexual de una pareja, para que aprendan a identificar este, para que el bienestar sexual de la otra(s) sea tan importante como el suyo propio. Las mujeres deben también aprender a expresar su deseo, sus malestares, sus preferencias al follar y los hombres tienen que aprender a escucharlas, respetarlas, percibirlas, tenerlas en cuenta… Por tanto, sí, empatía.

Gayle Rubin, con la que coincido en pocas cosas, define muy bien en qué marco deben moverse los encuentros sexuales para que puedan ser considerados éticos. Dice Rubin que los encuentros sexuales tienen que ser juzgados por la manera en la que las partes se tratan una a otra en el nivel de consideración mutua; por la presencia o ausencia de coerción y por la cantidad y calidad del placer que se dan. Esto es la empatía al follar, nada más y nada menos. No hay ética sin feminismo y el feminismo es también una ética. Así que creo que toca, sí, comenzar a exigir a los hombres comportamientos éticos también en el terreno de la sexualidad, lo que en definitiva no es más que asumir y contemplar la plena humanidad de aquella(s) con quien(es) se folla. Parece fácil, pero hay toda una construcción masculina del deseo, de la sexualidad, del follar, que impone lo contrario.  Y eso es justo contra lo que se ha levantado el feminismo.

Escrito por Beatriz Gimeno el 27 de mayo de 2018 para Revista Contexto: http://ctxt.es/es/

Articulo original en http://ctxt.es/es/20180523/Firmas/19815/sexo-feminismo-empatia-sexualidad-machista.htm

EL TABACO ROMPE CORAZONES

Elija Salud, No Tabaco…

Como cada 31 de mayo, la Organización Mundial de la Salud y todas las entidades asociadas, celebran y promueven el día mundial sin tabaco en el que se dedican los esfuerzos para concienciar a la población sobre los riesgos para la salud que conlleva el consumo de tabaco, promoviendo así políticas eficaces para reducir este hábito.

La exposición al tabaco en cualquiera de sus formas, es la principal causa de muerte que puede ser prevenida en el mundo; actualmente mata a uno de cada diez adultos a nivel mundial. En España, el tabaco es la segunda sustancia psicoactiva más extendida entre la población de 15 a 64 años, registrándose que el 72% ha fumado tabaco alguna vez en su vida. Además, el primer consumo de tabaco se produce a los 16 años por término medio, sin que a lo largo de la serie se hayan contemplado cambios notables en este sentido (EDADES 2015/16).

Tabaco y enfermedades cardiovasculares

El Día Mundial Sin Tabaco 2018 se centrará en el impacto que el tabaco tiene en la salud cardiovascular de las personas en todo el mundo. Es decir, se pretende destacar la relación entre el consumo de productos de tabaco y las cardiopatías y otras enfermedades cardiovasculares, y así como aumentar la concienciación de la población en general sobre las consecuencias para la salud cardiovascular del consumo de tabaco y la exposición al humo de tabaco ajeno.

Si bien, el consumo de tabaco es un factor de riesgo importante para el desarrollo de la enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular y la enfermedad vascular periférica, hay poco conocimiento general de que el tabaco es una de las principales causas de enfermedades cardiovasculares.

Es por esto que, con esta campaña del Día Mundial Sin Tabaco, se quiere además proporcionar al público en general, a los gobiernos y a otros destinatarios, la posibilidad de comprometerse a promover la salud cardiaca, protegiendo a las personas del consumo de productos de tabaco. Por otro lado, también busca animar a los países a reforzar la aplicación del plan sugerido por la OMS, MPOWER, el que propone medidas para hacer retroceder la epidemiade tabaquismo.

Escrito por Florencia Manns Fuenzalida para En Plenas Facultades

31/05/2018

.