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La resaca del MDMA se salta un día… ¿Hay forma de eliminarla por completo?

Escrito por: Suzannah Weiss

“Siempre me he considerado suertuda por nunca haber experimentado la típica resaca de MDMA. El día después de consumirlo, no siento la depresión que muchos reportan; me siento cariñosa, abierta, relajada, y osada, casi como si siguiera drogada. Sin embargo, dos días después, me he soltado a llorar sobre cosas tontas como que “tengo demasiado trabajo para ir al parque”, “no me gusta este hotel tanto como el pasado”, y “mi relación puede acabar algún día”.

El MDMA aumenta la actividad en tu sistema de serotonina, el cual es responsable por todas las sensaciones placenteras, y las no tan placenteras como la tensión muscular y el sobrecalentamiento, me dice James Giordano, profesor de neurología y bioquímica del Centro Médico de la Universidad de Georgetown. Cuando pasa el efecto, tu cerebro tiene poca serotonina, lo cual puede llevar a la depresión, irritabilidad y fatiga. “Si agotas este sistema, lo desgastas”, agrega Giordano. “A tu cuerpo le toma un tiempo crear más serotonina y el resultado de esta disminución de serotonina es un bajón”.

Además de los “lunes tristes” que le siguen a un fin de semana de fiesta, algunas personas dicen que les pegan los “martes suicidas” o “la tristeza del martes” con un retraso de dos días. Esto pasa porque el MD aumenta los niveles de serotonina por un periodo muy largo, en especial si lo tomas más de una vez por noche, antes de que sus efectos disminuyan, dice Giordano. A esto se le conoce como un “bajón latente”.

La gente que consume otras drogas (como antidepresivos) o alimentos como el jengibre, comino, o toronja, que afectan la descomposición del MDMA, pueden experimentar una liberación de serotonina más duradera. Además, algunos tienen sistemas de serotonina más resistentes y otros son menos sensibles al MDMA en general, entonces tienen menos probabilidad de que les de un bajón severo.

Fuente: http://www.eljueves.es

La manera en la que consumes la droga tiene mucho que ver. Si estás consumiendo muchas dosis, estás “acumulando la mitad del efecto”, según Giordano. Esto se refiere a la cantidad de tiempo que tu cuerpo necesita para descomponer la mitad de la droga. Por ejemplo, la mitad del efecto del MDMA es de siete horas, así que si tomas una dosis de 100 mg a las 11 PM, la mitad se habrá ido de tu sistema a las 6 AM. Pero si tomas 50 mg a las 11 PM y otros 50 mg a la 1 AM, todavía vas a tener la mitad del efecto de tu segunda dosis en tu sistema a las 8 AM. Además, si consumes otras dosis después de que te haya pegado la primera, liberas más serotonina que si tomaras una sola dosis, ya que no todo queda ligado a tus receptores, y tomar MDMA dos veces te da dos oportunidades para que eso ocurra. Giordano dice que el consumo de varias dosis puede ser una de las mayores razones para el bajón latente (pero tomar una cantidad grande en una sola dosis conlleva sus propios riesgos, como la taquicardia e hiperpirexia).

No hay mucho que se pueda hacer para aliviar una resaca de MDMA, según Giordano, aunque descansar, hidratarse mucho y comer bien ayuda. Los alimentos que tienen cantidades altas de triptófano, como el pavo y los lácteos, pueden ayudar a reponer la serotonina, aunque el cuerpo pueda tardar en absorberlo. El alcohol y otras drogas pueden alterar el sistema nervioso central y dificultar la descomposición de MDMA en el hígado, lo que hace que dure más la resaca.

Como una nota al pie: mi sensación de seguir un poco drogada al día siguiente no es solo una sensación. Mi cuerpo podría seguir liberando cantidades altas de serotonina, me dice Giordano. También significa que mi juicio seguramente está afectado, así que no recomienda tomar grandes decisiones el día después de consumir MD (Eso puede explicar porqué decidí vender mi apartamento y viajar por el mundo el día después de una semana en Ibiza, entonces supongo que tuve suerte de que eso haya salido bien).

La mayoría de los síntomas post-MDMA se van después de un par de días, pero algunos pueden ser peligrosos, como una fiebre o un revoloteo en el pecho. Estos son síntomas del síndrome de serotonina, que puede ser letal si no es tratado.”

Fuente original: https://tonic.vice.com/en_us/article/bj5z5v/mdma-hangover

Publicado en: https://noisey.vice.com/es/article/j5bj5b/la-resaca-guayabo-del-mdma-se-salta-un-dia

 

Un país que intenta solucionar todo con pastillas

Un estudio recoge el abuso de ansiolóticos, sedantes y otras medicaciones en España

Para levantarse, una pastilla; para acostarse, dos. Si se está triste, otra; si son nervios, unas cuantas más. Y ya, si hay dolor, las que hagan falta. Lo que podría parecer una caricatura es el día a día de muchos y muchas españolas, según un estudio que acaba de publicar la revista especializada BMC Psychiatry:un 7% ha consumido opioides sin indicación médica durante el último año; un 9% lo ha hecho con sedantes; un 2,4%, con estimulantes. De los cinco países estudiados (España, Reino Unido, Suecia, Alemania y Dinamarca), los más adictos a las pastillas son, de media, los españoles.

El trabajo no ahonda en si hay factores exógenos (la crisis, la situación política, los desahucios o la programación de algunas cadenas de televisión) que influyan en esta afición a tomar píldoras para todo. Pero algunos especialistas no dudan en que, en España, hay una trivialización del consumo de medicamentos en general, y de los relacionados con problemas mentales en particular. Aunque no es algo exclusivo de las pastillas para los nervios. La automedicación, los botiquines caseros y el abuso de antibióticos, por ejemplo, son otras muestras de esta tendencia a intentar curarlo todo con fármacos.

Los datos del estudio son llamativos, pero tampoco descubren algo insospechado. La última encuesta de consumo de drogas del Ministerio de Sanidad, la Edades de 2013, ya recogía que los hipnosedantes —con o sin receta— eran la cuarta sustancia psicoactiva más consumida por los españoles, solo por detrás del alcohol, el tabaco y el cannabis: un 22% de los encuestados los tomaban. Si se asume que todos los usuarios que tienen una prescripción de verdad necesitan el fármaco y nos quedamos solo con los que los toman sin tener la orden médica correspondiente, aún era la décima sustancia de la lista, por delante de las setas, la heroína, los esteroides, la ketamina y el GHB, entre otras drogas. Se consuman para dormir (Orfidal), para pasarlo bien (algunos sedantes mezclados con alcohol) o, simplemente, para no pasarlo mal (Lexatin), sus riesgos son claros: adicción, intoxicaciones, daños psiquiátricos, hepáticos, sociales.

Pero quizá lo peor de estas cifras sea lo que este consumo abusivo tiene de síntoma, de retrato de una población que no tolera el menor contratiempo, que siempre tiene prisa para superar los desengaños, que considera reprobable que alguien se encuentre mal y pida un respiro o ayuda. Aparte de aspectos básicos en la prevención de los consumos, como la educación, y del control de estas sustancias, lo que están diciendo estos datos es que las personas no tienen recursos —ni propios ni, mucho menos, ajenos— para solventar sus problemas diarios. O, lo que sería más importante, que el sistema no está preparado para explicarles y acompañarles en un proceso que, en contra de sus deseos, no es inmediato.

Si algún responsable sanitario se pone nervioso al leer estos estudios, ya sabe la solución: que llame a su camello de Tranquimazin. O que haga algo útil.

Fuente: elpais.com