Lee esto si tienes candidiasis vaginal cada dos por tres

La ciencia explica qué hay detrás de esas recurrentes infecciones.

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Picor, flujo vaginal… Los síntomas de la candidiasis resultan evidentes. Este problema es quizás una de las realidades más frustrantes de vivir con vagina.

Además, es muy común: al menos el 80% de las mujeres experimentarán candidiasis a lo largo de su vida, según Kimberly Langdon, obstetra-ginecóloga que actualmente trabaja como asesora de Medzino Health. No obstante, algunas personas tienen más predisposición que otras a estas infecciones. Y si notas que te pasa con mucha frecuencia, deberías echarle la culpa a varios factores.

Según los expertos médicos, estos son los motivos más comunes por los que se contrae la candidiasis, y los consejos que puedes seguir para lidiar con ella:

Puede que no sea candidiasis

Si te has autodiagnosticado, puede que tu sospecha no sea cierta. Según Mary Jane Minkin, obstetra-ginecóloga y profesora clínica en la Yale University School of Medicine, “sólo un tercio de las veces que una mujer se autodiagnostica candidiasis, es eso en realidad. Otro tercio de las veces, tendrá otro tipo de infección, como una infección bacteriana. Y otro tercio de las veces, la mujer tendrá irritación por un alérgeno, por un jabón o gel espumoso o un nuevo detergente, que entra en contacto con la vulva y produce una sensación semejante al picor y la irritación de la candidiasis”.

Si sospechas que tienes una infección recurrente por candidiasis, Minkin recomienda consultarlo con un profesional médico: “Acude a tu ginecólogo para que te examine; puede que en realidad tengas algo muy diferente”.

Puede que sea la medicación

Si el médico te ha prescrito una serie de antibióticos para combatir una infección, es probable que las pastillas también se hayan llevado entretanto las “bacterias buenas” de tu cuerpo. Langdon explica que esas bacterias, conocidas como lactobacillus, son fundamentales para mantener el pH normal de la vagina. De este modo, si los antibióticos acaban con ellas, puede producirse candidiasis.

Si tienes que tomarte esa medicación, Minkin propone incluir además un probiótico para introducir más bacterias buenas en el cuerpo. Y presta también atención a otros medicamentos: los anticonceptivos y esteroides pueden provocar candidiasis, añade la doctora Natasha Bhuyan.

Te estás sometiendo a un tratamiento inadecuado

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Los medicamentos antifúngicos sin receta no funcionan bien para todas las cepas de hongos”, afirma Craig Salcido, obstetra-ginecólogo en Mission Hospital, California. “Si la candidiasis es recurrente, es hora de ver a un médico”, señala.

Salcido añade que es importante completar todo el tratamiento para acabar con la infección, aunque los síntomas desaparezcan antes. “Un tratamiento incompleto no siempre reduce el hongo hasta un nivel que el cuerpo es capaz de sobrellevar”, apunta.

Échale la culpa a factores externos, como condones o jabón

La candidiasis está principalmente causada por cualquier cosa que cambie tu flora vaginal, como el espermicida, algunos tipos de condones o el propio esperma, señala Bhuyan. También los jabones ―especialmente los perfumados― o geles vaginales pueden causar candidiasis en lugar de prevenirla, como algunos creen. “Por eso recomiendo a mis pacientes que eviten las duchas vaginales… la vagina tiene su propio sistema de limpieza”, aclara.

Estás estresada

Un estudio alemán de 2013 descubrió que los factores psicológicos ―especialmente el estrés― tenían un papel importante en la candidiasis, apunta Ceppie Merry, médico en Dublín.

Salcido añade que el estrés puede provocar fluctuaciones en el estrógeno, lo cual puede generar candidiasis. Los cambios en los niveles de estrógeno por anticonceptivos, embarazo o premenopausia también pueden dar lugar a la candidiasis.

Si notas que tienes más candidiasis cuando estás muy nervioso, trata de controlar los factores subyacentes que provocan estrés, recomienda Diana Ramos, obstetra-ginecóloga y presidenta de National Preconception Health and Health Care Initiative (PCHHC). “Y asegúrate de comer bien, dormir y hacer ejercicio para disminuir el estrés”, añade.

Llevas puesta ropa sucia de hacer deporte 

¿Te ha pasado alguna vez que vas a darlo todo al gimnasio y te quedas con la ropa sudada después? Puede que sea eso lo que te genera incomodidad. “Un entorno cálido, húmedo y oscuro es el caldo de cultivo perfecto para la candidiasis”, explica Salcido. “Esto incluye la ropa de hacer deporte y los bañadores”.

Para evitar la candidiasis, el experto sugiere utilizar prendas holgadas de algodón para el gimnasio o cambiarte las mallas ajustadas de yoga después de cada clase.

Tienes otro problema médico

En casos más raros, la candidiasis puede estar provocada por otra enfermedad. “Cualquier cosa que afecte al sistema inmune, como el VIH, la quimioterapia, enfermedades severas o diabetes hacen a la persona más propensa a sufrir infecciones por hongos”, señala Laurence Gerlis, fundador de SameDayDoctor, en Reino Unido.

Al final, lo importante es tener la opinión de un doctor si no estás seguro de algo. La candidiasis, independientemente de si es puntual o recurrente, puede diagnosticarse y tratarse con facilidad si acudes al médico.

Artículo originalmente escrito y publicado por  el 18 de marzo 2019 para Huffpost EE.UU 

Artículo traducido del inglés por Marina Velasco Serrano y publicado el 9 de mayo 2019 para Huffpost España

Fuente original: Huffpost EE.UU 

Fuente traducida: Huffpost España 

 

Guía de Salud Sexual para mujeres que tienen sexo con mujeres

 

Nota: esta noticia ha sido modificada de la original para el público lector del Blog En Plenas Facultades

 

La Fundación Triángulo de Madrid, una organización que defiende los derechos sexuales de las personas LGBT de España, lanzó una guía en 2017 sobre salud sexual y prevención de infecciones de transmisión sexual dirigida a mujeres que tienen sexo con mujeres y los hombres trans, para quienes es difícil encontrar información sobre prácticas sexuales seguras.

“Esta guía es una necesidad que llevamos años demandando y al final hemos realizado con mucho trabajo voluntario y el apoyo del Ayuntamiento de Coslada. Queremos dejar claro que la sexualidad de las mujeres existe y que tenemos que tener información clara para tomar nuestras propias decisiones de forma libre e informada”, declaró Inmaculada Esteban, delegada de Fundación Triángulo en la Comunidad de Madrid.

La iniciativa fue lanzada en colaboración con la Concejalía de Salud y Consumo del Ayuntamiento de Coslada y fue nombrada Guía de Salud Sexual para Mujeres que tienen Sexo con Mujeres. Además, cuenta con las ilustraciones de Daniela Estandía y el diseño editorial de Carmela García.

El proyecto parte del trabajo publicado por la organización Stop Sida en 2011, cuya información sirve como base para esta guía, la cual fue desarrollada y alimentada por el grupo de mujeres de la Fundación Triángulo.

Las activistas que realizaron este material señalaron que existe un vacío en la producción y socialización de información relacionada con la salud sexual de las mujeres y otros sectores poblacionales no heterosexuales y no cisgénero; además de que la mayoría de este tipo está relacionada con el VIH, dejando de lado otras ITS.

Es la primera vez que se edita un documento similar en la Comunidad de Madrid. Nos hace especial ilusión que un grupo muy joven pueda estar aportando esta guía a todas las mujeres, un documento que ya hacía mucha falta”, señaló Laura María Rodríguez, activista de Fundación Triángulo en Coslada y San Fernando.

La guía parte con 7 puntos básicos sobre el cuidado de la salud sexual de las mujeres, los cuales son 1) asistir al médico y no quedarse con dudas, 2) Socializar a tus parejas sexuales actuales o previas si tienes una ITS, 3) Usar condón en el momento de usar juguetes sexuales o compartirlos, 4) Recibir vacunas contra la hepatitis, 5) Mantenerse alerta frente al VIH y establecer métodos de reducción de daños, 6) Usar guantes de látex durante prácticas sexuales que impliquen el uso de manos, y 7) Acudir al médico ante prácticas penetrativas de riesgo frente al VIH.

Si quieres obtener la Guía, descárgala haciendo click en la siguiente imagen:

 

Noticia publicada originalmente el 9 de Marzo de 2017 para el medio Desastre

Fuente original: Desastre

 

17M: Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia

Nota: El artículo a continuación es una adaptación de su original para el público lector del blog En Plenas Facultades

Hoy, 17 de mayo celebramos el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, ya que en esta misma fecha, en el año 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. Por esta razón, el objetivo de conmemorar este día es coordinar todo tipo de acciones que sirvan para denunciar la discriminación de que son objeto las personas homosexuales, bisexuales y transexuales y para hacer avanzar sus derechos en todo el mundo. Como es de esperarse, el proyecto En Plenas Facultades se adhiere a la conmemoración de este día.

De acuerdo a un estudio realizado por la empresa especializada en estadística DaliaEspaña se sitúa en segundo lugar, con el 6,9 % de población LGTBI, precedida por Alemania, donde se da el mayor porcentaje, con el 7,4%. Además, 6 % de la población europea pertenece al colectivo de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales e intersexuales (LGTBI).

Ahora bien, España sería uno de los países con mayor aceptación de la comunidad LGTBI. En el informe The Global Divide on Homosexuality del Pew Research Center en 2013, destaca que el 88 % de las personas españolas se declara amigable con los gais (gay-friendly). Sin embargo, aún queda mucho por hacer.

Según el informe de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) La cara oculta de la violencia hacia el colectivo LGTBI, en el 2017 se registraron 623 acciones de odio contra personas debido a su orientación sexual o identidad de género. Y en el 2018, el Observatorio contra la LGTBIfóbia contabilizó 345 incidentes de odio, tanto físicos como verbales, sólo en la Comunidad de Madrid.

Las personas LGTBI lidian cada día a reacciones homofóbicas que incluso llegan más allá de las agresiones o los insultos. A las que nos referimos especialmente es a estas reacciones basadas en esas creencias aparentemente amables y paternalistas con la diversidad sexual, pero que esconden una homofobia latente. Son muy peligrosas porque se llegan a emitir de forma bienintencionada con lo cual su preponderancia puede ser mayor.

En base a lo anterior, queremos destacar la noticia del medio La Vanguardia en el que, Maria Rodó, investigadora del grupo de investigación Género y TIC (GenTIC) de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), y Maria Olivella, antropóloga, politóloga y coordinadora de la Unidad de Igualdad de la UOC, analizan frases aceptadas y catalogadas como “no ofensivas” y que estos colectivos escuchan a diario. 

A continuación, te presentamos las 12 frases en cuestión que no debes decir si no quieres sonar homófob@:

1. “¿Por qué no existe un día del orgullo hetero?”

Esta frase esconde un desconocimiento de la problemática LGTBI y una profunda homofobia. “Aunque se haya avanzado en visibilidad y derechos, aún queda mucho por reivindicar”, afirma Maria Rodó. La cada vez mayor visibilidad del colectivo LGTBI ha conllevado un crecimiento de las actitudes homofóbicas. A pesar de que entre el 60 % y el 80 % de la violencia contra personas LGTBI no se denuncia, el estudio La cara oculta de la violencia hacia el colectivo LGTBI reveló que el número de delitos de odio e incidentes discriminatorios registrados en 2017 triplicó los del año anterior.

2. “Yo tengo una amiga lesbiana, yo tengo un amigo trans…”

“¿Y…?”, responde Olivella; “ni la orientación sexual ni el género definen la totalidad de una persona”. Con este tipo de frases se quiere justificar comentarios o actitudes homofóbicas. “Es como decir que como tengo madre o novia no soy machista“, añade Rodó. Tener amigos de orientaciones sexuales diferentes o que hayan cambiado de género no implica una falta de prejuicios sobre estos colectivos.

3. “¿Quién es el chico (o chica) en vuestra relación?”

En una sociedad heteronormativa, explica Olivella, se da por supuesto que los hombres son masculinos y las mujeres son femeninas. Y estos hombres masculinos tienen relaciones con mujeres femeninas y al revés. Ciertas personas “cortocircuitan” cuando se rompe esa secuencia lógica. Así, en un esquema heteronormativo no puede haber una relación en la que no exista una de las partes, masculina o femenina, “algo que no tiene ningún sentido”, dice.

Otro prejuicio a la inversa: “¿Por qué eres lesbiana si tu novia parece un chico?”. Esta pregunta también se sustenta en esta concepción binaria de la sexualidad, explica María Rodó. “Que a una lesbiana le tenga que gustar una mujer muy femenina es una visión muy rígida”, dice. Tampoco a los heterosexuales les gusta el mismo tipo de persona… Entonces, “¿por qué hay que reducir las opciones cuando hablamos de personas gais, lesbianas o bisexuales?”.

4. “¡Los gais son tan divertidos!”

Los estereotipos sobre cómo ser gay o lesbiana también son discriminatorios. “Aunque la frase ‘los gays son superdivertidos’ pueda decirse como piropo”, destaca Rodó, “vuelve a denotar una visión normativa y excluyente”. Un gay muy masculino o una lesbiana muy femenina rompe con esa secuencia lógica “a la que nos tiene acostumbrados la heteronormatividad”, añade Olivella. Quien no se ajuste a estos estereotipos no encaja en los esquemas mentales y, por lo tanto, no es aceptado.

5. “Esto es de maricas”

Otra consideración merece la palabra marica cuando se usa de forma peyorativa, en cuyo caso es obvia su connotación homofóbica. Además del consabido prejuicio que supone la generalización de un colectivo, Olivella denuncia que, en este contexto, se ridiculiza la condición de gay, se le achaca una masculinidad “deficiente e insuficiente”.

6. “No hace falta ir pregonándolo”

“La heterosexualidad se pregona todo el tiempo y en todas partes. No es cierto que la sexualidad se mantenga en el ámbito privado”, dice Rodó. “Se muestra en los restaurantes, el día de San Valentín, al ir por la calle de la mano, cuando una persona da un beso a otra…” ¿Por qué no van a poder hacer lo mismo las personas del colectivo LGTBI

7. “No tengo nada en contra, pero…”

Los “peros” siempre intentan justificar cierto tipo de pensamientos, ideas, acciones, expresiones… Actualmente no es políticamente correcto expresar rechazo al colectivo LGTBI, así que el «pero» sirve de excusa: “Voy a decir algo discriminatorio y me vas a dejar hacerlo”. Si después de la frase “no soy homófobo” se añade un “pero”… significa que sí lo eres.

8. “Estás confundido, cuando madures decidirás”

Esta frase, que se dice en muchas ocasiones a jóvenes y adolescentes, y sobre todo a personas bisexuales o a aquellas que no se sienten representadas por su género, implica un profundo rechazo. Tener unas preferencias cambiantes, además, no significa estar confundido. De hecho, la identidad sexual cambia y evoluciona hasta la edad adulta, según un estudio publicado en el Journal of Sex Research. Los investigadores analizaron a 12.000 estudiantes y descubrieron que los cambios sustanciales en las atracciones, parejas e identidad sexual son comunes desde la adolescencia tardía hasta los veinte años, y durante la década de los veinte.

9. “Ser gay o lesbiana vale, pero ser bisexual es vicio”

“Considerar vicio lo que es una opción sexual es claramente ofensivo”, dice Rodó. Y además, “da a entender que a una persona bisexual siempre le falta algo”, añade Olivella: “si a esa persona que en ese momento está con un hombre le faltaría una mujer, y viceversa”, explica. Esta forma de pensar se basa en un arquetipo por el que las personas bisexuales tienen un perfil de personalidad inmadura y compulsiva. Este arquetipo contiene una gran bifobia dentro de sí mismo.

10. “¿Cuál era tu nombre de nacimiento?” (a una persona transgénero)

Esta pregunta es ofensiva por muchas razones. Pero es que, además, obliga a la persona a hablar sobre un tema íntimo. Es una cuestión muy común y denota ese morbo social tan extendido por lo diferente. “Pedir el nombre de nacimiento a una persona trans denota negarle la identidad que ha escogido y negarle también el proceso de transición por el que ha luchado”, dice la coordinadora de la Unidad de Igualdad de la UOC.

11. “Si eres transexual, al menos no seas gay”

Cuando una persona cambia de sexo, no se le “permite” expresar su orientación sexual. Se vuelve a incurrir en la secuencia lógica de que si eres hombre te gustan las mujeres y al revés. Y si una persona ha cambiado de sexo, se le exige “ser coherente con él”. “Pero la identidad de género y el deseo sexual no tienen nada que ver”, explica Rodó. Esta visión rígida también “obliga” a las personas transexuales a transitar por los extremos y a no quedarse en opciones intermedias o tomar decisiones como no operarse, no hormonarse, etcétera.

12. “¿Eres hermafrodita?” (a una persona intersexual)

El colectivo intersexual es el más invisibilizado y el que mayor incomprensión genera en la sociedad. Equiparar hermafroditismo con intersexualidad es muy común, a pesar de que no tiene nada que ver. El primer término se refiere a la presencia simultánea de ambos sexos y es una característica normal en algunas especies de animales y plantas, mientras que la intersexualidad es una combinación de características sexuales menos común y no encaja al cien por cien en las clasificaciones de sexo varón o sexo hembra. Hay muchas variantes: personas que tienen órganos sexuales internos o genitales ambiguos; personas que tienen una combinación cromosómica que no es XY (masculina) ni XX (femenina), sino por ejemplo XXY; personas que nacen con genitales que aparentan ser totalmente masculinos o totalmente femeninos, pero sus órganos internos o las hormonas que segregan durante la pubertad no se corresponden con los de ese sexo. Se calcula que entre el 0,05 % y el 1,7% de la población es intersexual, según Naciones Unidas. Y no es un problema médico, “por lo que no debería obligarse a las familias a inscribir y criar a su hijo intersexual como hombre o como mujer, aunque ahora mismo en el Estado español sólo cabe la posibilidad de inscribirnos como hombre o mujer en el Registro Civil”, comenta Maria Olivella.

Fuente original: La Vanguardia

Artículo original publicado por La Vanguardia el 17 de mayo 2019.