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La OMS saca la transexualidad de la lista de enfermedades mentales

La nueva clasificación incluye como trastrono la adicción a los juegos digitales

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado este lunes la nueva clasificación de enfermedades que llevará al debate en la asamblea general del organismo el año que viene. La ICD-11, el nombre de la clasificación, tiene, como una de sus principales novedades, que saca la «incongruencia de género» -la transexualidad- de la clasificación de las enfermedades mentales, y lo deja dentro del capítulo de las disfunciones sexuales. Es decir, pierde la categoría de trastorno psicológico para quedarse en una cuestión física: la falta de adecuación del cuerpo al género que siente la persona.

Dos personas transgénero. Fuente: OMS

La decisión de la OMS es considerada por las asociaciones de afectados clave para intentar la normalización de sus vidas, igual que fue la despatologización de la homosexualidad en 1990. Con esta decisión se evita dar justificaciones a quienes intentan curar o tratar la transexualidad, lo que supone una agresión para las personas de esta condición y es causa de discriminación y violencia.

«En un mundo de 7.400 millones de personas que hablan 7.000 idiomas, el ICD [código internacional de enfermedades] ofrece una definición común para registrar, informar y monitorizar», indica la organización en su web.

La despatologización de la transexualidad, por ejemplo, ayudaría a agilizar el proceso de acomodo a su género real de las personas transexuales. por ejemplo, en países como España, la ley actual exige un diagnóstico psicológico para iniciar los procedimientos médicos correspondientes. Al dejar de considerar la disconformidad de género como una enfermedad mental, este paso carecerá de sentido.

Además, la nueva clasificación incluye otros aspectos, como la adicción a los juegos. También simplifica la definición del estrés postraumático y refuerza los controles de los microorganismos resistentes, otra de las amenazas de la salud mundial.

Publicado por Emilio de Benito el día 19 de junio de 2018 para www.elpais.com/internacional

Fuente original: https://elpais.com/internacional/2018/06/18/actualidad/1529346704_000097.html

El Constitucional alemán permite inscribir a personas de un tercer sexo en el registro civil

Los y las alemanas podrán inscribirse como “inter”, “diverso” u otro término que describa su identidad sexual

Imagen de un servicio para usuarios de diversas identidades sexuales en Carolina del Norte.

Imagen de un servicio para usuarios de diversas identidades sexuales en Carolina del Norte. SARA D. DAVIS AFP

Ni hombre ni mujer. El tribunal Constitucional alemán ha abierto la vía para registrar a personas con un sexo distinto del de hombre o mujer en una decisión que refleja la creciente visibilidad de la intersexualidad en numerosos países. Los y las alemanas que lo deseen podrán inscribirse, según el dictamen de la Corte de Karlsruhe como “inter”, “diverso” u otro término que describa su identidad de género de forma “positiva”, una vez que se incorpore el dictamen a las leyes nacionales.

El tribunal Constitucional fija el límite máximo de finales de 2018 para que los legisladores aprueben las modificaciones legales que permitan este tipo de inscripción en el registro civil y que convertirá a Alemania en el país pionero en Europa en cuanto al tratamiento legal de la intersexualidad.

Desde 2013, Alemania permite dejar en blanco la casilla binaria del registro, pero la resolución de hoy supone un avance para los colectivos que defienden otras identidades sexuales, al pasar de la omisión al registro de una tercera opción. El Constitucional considera discriminatoria la actual exclusión de un tercer sexo.

“Antes, a las personas que no encajaban en la definición binaria, se les asignaba la categoría de los que no tienen sexo. Ahora son personas con un género definido y por lo tanto con derechos. Esta es una decisión muy importante”, interpreta Mortiz Schmitz, portavoz de la organización Dritte Option, que llevó en 2014 el caso a los tribunales que ahora culmina en el Constitucional.

El tribunal alemán explica en un comunicado que la Constitución “también protege la identidad de género de aquellas personas que no puedan ser clasificadas como “hombre” o mujer de forma permanente”. Y sostiene que la identidad sexual es una parte fundamental de la personalidad de los individuos que debe ser protegida. La sentencia, inapelable, estima que en Alemania podría haber unas 160.000 personas intersexuales. Es decir, una de cada 500 personas. Los cálculos con los que trabaja Naciones Unidas indican que entre el 0,05% y el 1,7% de la población mundial presentan rasgos intersexuales.

La resolución del Constitucional alemán nace de una demanda presentada por una persona nacida en 1989 y que pedía borrar su inscripción como “mujer” del registro civil y reemplazarla por una que dijera “inter/diverso” o solo “diverso”. El demandante presentó análisis cromosómicos para demostrar que pertenece a un tercer género distinto del masculino o el femenino. La demanda había sido rechazada hasta ahora en diversos tribunales, pero ahora el Constitucional contradice a las instancias inferiores.

La decisión de Karlsruhe remite a los legisladores la elección de cómo debe articularse la protección del derecho constitucional. Una opción sería el establecimiento de una casilla para una tercera opción concreta y otra podría ser incluso la eliminación de cualquier tipo de casilla del registro relacionada con el sexo.

Konstanze Plett, catedrática de derecho especializada en género de la Universidad de Bremen explica por teléfono que la sentencia del Constitucional culmina un proceso que comenzó hace décadas y que solo gracias al debate político y social se ha logrado. “Afecta a gente real, que no eligen ser como son y que tienen el mismo derecho que cualquier otra persona a ser aceptadas y reconocidas legalmente”, defiende.

La decisión alemana constituye una rareza en el contexto internacional que cuenta con escasos precedentes. Las leyes australianas por ejemplo reconocen la intersexualidad y prohíben la discriminación de estas personas. Nueva Zelanda permite también identificarse en el pasaporte como género neutro. En EE UU, los tribunales de los Estados de Nueva York, California y Colorado han reconocido también la intersexualidad. En Europa, Dinamarca e Irlanda son los países más avanzados en cuanto al reconocimiento de personas intersexuales, pero no cuentan con un status legal tan general y tan claro como el que acaba de regular el Constitucional alemán. En Francia, un tribunal rechazó la inscripción fuera de las categorías hombre o mujer.

El Comité Ético alemán había recomendado en 2012 que se ampliaran las opciones del registro civil, como sucedió un año después. “El Comité Ético opina que supone una interferencia injustificable al derecho a la privacidad y al derecho a la igualdad de trato que las personas que no pueden ser clasificadas como hombre o mujer debido a su constitución física se les obligue legalmente a asignarles una de esas categorías en el registro”, dijo entonces el Comité . El consejo de personas expertas pedía al Gobierno que se habilitara una tercera casilla o que la persona afectada pudiera decidir más adelante en su vida a qué categoría adscribirse.

Fuente original: www.elpais.com

La OMS y otros organismos internacionales condenan la esterilización forzada de personas transexuales e intersexuales

La Organización Mundial de la Salud (OMS) condena de forma contundente la esterilización forzada de personas transexuales e intersexuales en un documento que señala las líneas maestras de lo que es admisible o no por lo que a este procedimiento quirúrgico se refiere. Además de la OMS, el documento lleva la firma de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, ONU Mujeres, ONUSIDA, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Fondo de Población de las Naciones Unidas e Unicef.

El documento, “Eliminating forced, coercive and otherwise involuntary sterilization. An interagency statement” (que puedes descargar aquí) hace un repaso de las diversas situaciones en las que en algún momento de la historia reciente se ha producido la esterilización forzada: mujeres con VIH, mujeres pertenecientes a minorías étnicas y/o indígenas, personas discapacitadas… El posicionamiento incide en que en ningún caso este tipo de intervenciones, sin duda útiles como método anticonceptivo, pueden ser llevados a cabo contra la voluntad de las personas, en ausencia de un consentimiento libre e informado o en el contexto de programas impuestos a la fuerza por los gobiernos. En este sentido, la OMS y el resto de organizaciones señalan que la esterilización forzada es una violación a los derechos humanos fundamentales.

Por lo que se refiere a las personas transexuales e intersexuales, el documento subraya como en numerosos países se las obliga a procedimientos quirúrgicos que conllevan directa o indirectamente la pérdida de la capacidad reproductiva. Ello ocurre como requisito previo a ver reconocida legalmente la identidad de género (personas transexuales) o con el objetivo estético de asignar a una persona intersexual un sexo “normalizado” a edades muy tempranas sin esperar a que sea ella misma la que decida si desea someterse a este tipo de cirugía y en qué sentido. Según la OMS, obligar a someterse a este tipo de procedimientos atenta contra los derechos de las personas y puede ser en sí mismo una causa que perpetúa la discriminación. El documento pide que todas aquellas legislaciones que obligan a este tipo de procedimientos sean revisadas.

Por lo que se refiere a aquellas intervenciones que no se realicen con un objetivo estético o de apariencia física sino por motivos de salud, sobre todo en el caso de los menores intersexuales, el documento advierte que en numerosas ocasiones se proponen en base a una evidencia científica débil y sin discutir soluciones alternativas que mantendrían intacta la capacidad reproductiva. En este sentido, la OMS hace un llamamiento a reforzar el proceso de consentimiento informado, intentando en todo momento retrasar procedimientos quirúrgicos irreversibles hasta una edad en la que la persona es lo suficientemente madura como para participar de forma razonada en el proceso de toma de decisiones. El documento también hace un llamamiento a que los profesionales de la salud sean adecuadamente formados en diversidad sexual.

Procedimientos habituales, también en países desarrollados

Recomendaciones muy importantes que esperemos sean asumidas cuanto antes por los estados. Y es que este tipo de procedimientos siguen por desgracia a la orden del día en numerosos países, entre ellos muchos desarrollados. Suecia, por ejemplo, no eliminó hasta hace poco más de un año la esterilización de las personas transexuales como requisito previo a ver reconocida su identidad, y fue gracias a un pronunciamiento judicial. Francia, por mencionar otro ejemplo aún más cercano, carece de una legislación específica que regule la modificación registral sin necesidad de someterse a cirugía de reasignación, por lo que la decisión debe pasar a la fuerza por las manos de un juez.

En España, aunque la situación es mucho más favorable, la ley 3/2007 hace necesario todavía un diagnóstico de “disforia de género” y exige (aunque con excepciones) dos años de tratamiento hormonal. Un marco legislativo que debería ser actualizado para acercarse, por ejemplo, al modelo de Argentina, que en 2012 aprobó una avanzada ley de identidad de género que permite la rectificación registral sin obligación de acreditar intervención quirúrgica alguna ni terapias hormonales u otro tratamiento psicológico o médico.

Por lo que se refiere a la intersexualidad, la situación jurídica es ambigua y en la mayoría de los casos se siguen tomando decisiones basadas en planteamientos médicos tradicionales. Hace menos de un mes, de hecho, El comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Nils Muižnieks, urgía a los gobiernos a revisar la legislación y las prácticas médicas para proteger a los ciudadanos intersexuales. Muižnieks calificaba las intervenciones practicadas en bebés con intencionalidad estética de “traumáticas y humillantes” y las criticaba precisamente por realizarse sin el consentimiento de la propia persona. “El sexo asignado a un bebé puede no corresponder con su identidad futura y la cirugía no respeta su derecho de autodeterminación y su integridad psíquica”, explicaba.

 

Fuente: http://www.dosmanzanas.com