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Encuesta Noctámbul@s 2018 sobre acoso, abusos y agresiones sexuales en espacios de ocio nocturno [cast y cat]

Encuesta Noctámbul@s 2018 sobre acoso, abusos y agresiones sexuales en espacios de ocio nocturno [cast y cat]

Més avall en català.

 

El Observatorio Noctámbul@s de la Fundación Salud y Comunidad está realizando su estudio anual para entender cómo se articulan las dinámicas de ocio y su relación con las violencias sexuales en espacios festivos y de consumo de sustancias.

Si resides en el Estado español y quieres aportar información sobre tus experiencias y vivencias relacionadas con las situaciones de acoso, abuso o agresiones sexuales cuando sales de fiesta, rellena nuestra encuesta hasta el 31 de agosto. Puedes hacerlo en castellano o catalán.

¡Participa! La encuesta es totalmente anónima y confidencial.

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L’Observatori Noctàmbul@s de la Fundació Salut i Comunitat està realitzant el seu estudi anual per entendre com s’articulen les dinàmiques d’oci i la seva relació amb les violències sexuals en espais festius i de consum de substàncies.

Si vius a l’Estat espanyol i vols aportar informació sobre les teves experiències i vivències relacionades amb les situacions d’assetjament, abús o agressions sexuals quan surts de festa, emplena la nostra enquesta fins al 31 d’agost. Pots fer-ho en castellà o català.

Participa! L’enquesta és totalment anònima i confidencial.

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Fuente original: Drogas&Genero

Placeres y otros beneficios de las nuevas drogas: claves para actuar desde la Salud Pública

El tratamiento sobre las drogas que hacen los medios de comunicación, más que informar, contribuyen a generar en la opinión pública estereotipos negativos tanto sobre las sustancias como sobre las personas que las usan.

Pensemos en las llamadas NPS (nuevas drogas psicoactivas). Se trata de sustancias, no incluidas en las listas de fiscalización internacional, y cuyos efectos son similares a los de sustancias ya prohibidas. Desde el año 2009 se han notificado por primera vez en Europa un total de 467 de estas sustancias, siendo mayoría  las pertenecientes a las familias de los cannabinoides sintéticos y las catinonas sintéticas (EMCDDA, 2016 [PDF]).

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Los medios de comunicación, por su parte, lejos de ofrecer una imagen objetiva y rigurosa del asunto, se dedican la mayoría de las veces a abordar la cuestión desde el sensacionalismo más desinformado. Un reciente ejemplo lo encontramos en la prensa española que, el 1 de febrero, difundió una noticia hasta la saciedad según la cual existía una alerta sanitaria por treinta nuevas drogas: de la cocaína rosada a fertilizantes de plantas.

Dejando de lado el hecho de que la noticia adolecía de numerosas incorrecciones, la imagen que traslada de estas sustancias es, cuando menos, pavorosa: drogas que “pueden derivar en diarreas, vómitos y convulsiones”, en “espasmos y episodios psicóticos”, “fuerte arritmias, alucinaciones, desorientación e hiperactivación” e”intoxicaciones agudas que pueden derivar en colapso cardíaco”. Con este cúmulo de potenciales desgracias, ¿quién consumiría una sustancias así? ¿qué debe motivar a alguien a consumirlas?

Está claro que deben existir razones por las que una persona decida consumir estas nuevas drogas y no parece que sus riesgos la desanimen de ello. Por tanto, y sobre todo porque ofrece una mirada más interesante y útil sobre los consumos, es fundamental conocer y entender estas motivaciones. Y ahí, dos investigaciones recientes nos han ayudado a ello.

Peter Reuter y Bryce Pardo (2017) de la Universidad de Maryland (Estados Unidos) han propuesto que podrían existir tres motivaciones principales para consumir estas sustancias: (1) no tener problemas legales y por eso se consumen sustancias no prohibidas, (2) que el consumo no sea detectado en los tests de drogas, y (3) el encontrar nuevas y atractivas experiencias. Aunque estas tres motivaciones son sugerentes y se encuentran apoyadas en la evidencia científica, otros autores las han puesto en cuestión y han profundizado en las diferentes razones que puedan tener ciertas personas para hacer uso de las NPS. Este ha sido el caso de un grupo de investigadores australianos (Sutherland et al., 2017) quienes encontraron que, de toda una lista de motivaciones, la relación calidad-precio fue la principal. Además, encontraron que las motivaciones podían ser diferentes en función del tipo de NPS de que se tratara. Así, la disponibilidad fue la principal motivación para consumir catinonas sintéticas o la legalidad lo fue para el caso de los cannabinoides sintéticos.

Las motivaciones para consumir nuevas drogas son, por tanto, variadas y hasta podrían depender del tipo de NPS de que se trate. Esto hace, como sugieren Sutherland et al., que los mensajes preventivos y de reducción de riesgos puedan adaptarse a cada uno de los perfiles de usuarios según su motivación para consumir. En la base de todo está lo de siempre: existe una demanda de drogas para cumplir diferentes funciones, siendo la de colocarse una de las principales. Hay muchas personas que desean tomar drogas y tomarán las que quieran y/o puedan, sean tradicionales o nuevas. Seguir insistiendo en presentar las drogas exclusivamente como “fuente de problemas” no representa la realidad de los consumos de drogas y, a la postre, contribuye a estigmatizar a las personas que las consumen. Por el contrario, tratar de conocer qué se consume, por qué se consume y cómo hacer para disminuir los riesgos debe ser una prioridad si queremos abordar este fenómeno, como ahora está de moda decir, desde un enfoque de salud pública.

Fuente: https://claudiovidal.wordpress.com

Cada día se crea una nueva droga sintética

Alerta mundial por el auge en la fabricación y consumo de sustancias de diseño | Se han detectado 348 nuevos tipos en los últimos años, 100 sólo en el 2013 | Su bajo precio y que no estén penalizadas facilitan su consumo entre los jóvenes.

La alerta la ha dado la ONU, y la confirman las fuerzas de seguridad y los especialistas consultados. Porque el espectacular auge de la fabricación, distribución y consumo, especialmente entre los jóvenes, de las llamadas “drogas sintéticas“, en un mercado globalizado, ha disparado todas las alarmas. Se trata, como subraya este organismo, “de un crecimiento sin precedentes”, con graves consecuencias para la salud pública. Un ejemplo, 348 nuevas sustancias -muchas derivadas de las anfetaminas- han sido detectadas y registradas en los últimos años, 100 sólo en el 2013. Hasta el punto de que en zonas de EE.UU. ya son más populares que las drogas tradicionales como la cocaína, el cannabis o la heroína.

En Europa su presencia es intensa en el Reino Unido, los países nórdicos y Holanda, como así recoge el último informe del Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías. Mucho menos en España, según confirman desde la unidad de drogas sintéticas de la Policía Nacional, que lo observan, de momento, como un problema mucho menor al de otras sustancias. Pero advierten de que “el problema es muy complejo, porque muchas de estas nuevas drogas no están fiscalizadas, penalizadas, lo que hace muy difícil su persecución”. Esta es una de las claves de su espectacular crecimiento: son alegales. Lo comenta Vicente Pizcueta, presidente de Controla Club. “La mercadotecnia del narcotráfico evoluciona a una velocidad enorme y hace tiempo que lo venimos alertando; los fabricantes realizan modificaciones moleculares para lograr burlar a la justicia”. De hecho, en los informes internacionales se conocen como legal highs, cuya traducción podría ser “subidones legales”. Son además, añade Pizcueta, “drogas mucho más baratas que las convencionales como la cocaína, y fáciles de transportar, muy asociadas al ocio de los jóvenes”.

Esta es la principal preocupación del informe de la ONU; pues son los más jóvenes su público potencial. Al ser drogas fáciles de conseguir, alegales, baratas (se las conoce como drogas low cost), tienen un potencial efecto llamada. Se buscan principalmente con dos objetivos: la sobreestimulación y, también, darse “bajones” cuando se quiere descender del “subidón”; para lo que se consumen los denominados simuladores sintéticos del cannabis. Una moda inquieta mucho a los facultativos: la denominada “mezcla” o “puchero”, en el que se consumen al mismo tiempo varias drogas sintéticas -o estas drogas con alcohol- para lograr un “fuerte subidón”.

Pero hay un problema aún peor: se desconoce gran parte de sus efectos. Vicente Pizcueta lo resume: “Como se han modificado y no son drogas testadas en laboratorio, puede pasar cualquier cosa: es como el aceite de colza, tenía la textura, el aroma y la densidad de un aceite normal, pero resultó ser mortal”. La alerta llega también de los facultativos que como el doctor Benjamín Climent, jefe de la unidad de toxicología del hospital General de Valencia, alertan de que pueden llegar a causar la muerte.

Sólo con la detección y prohibición se consigue disminuir su consumo. Es lo que ocurrió con la mefedrona -que se suele vender como falso éxtasis- en el Reino Unido. Hasta su prohibición, fue una sustancia cuyo consumo iba en aumento, con muchos casos de fuerte toxicidad entre jóvenes. El informe de la ONU reconoce que, una vez prohibida, su consumo se ha reducido.

La Policía Nacional lucha en dos direcciones, principalmente; cortocircuitar la distribución y localizar a los fabricantes. Se advierte, en este sentido, de que estas drogas se distribuyen hasta en paquetería postal, y un camello puede llevar veinte mil pastillas en una mochila. “La infraestructura para su distribución es mucho más sencilla que en las drogas clásicas”, alertan fuentes de la policía. Pero añaden también que en España no hay presencia destacada de fabricantes, “pues las sustancias base para elaborar estas pastillas están muy controladas; no ocurre lo mismo en otros países”. México (en cuya frontera con EE.UU. se desarrolla la trama de la popular serie Breaking bad sobre un fabricante de metanfetamina), algunos países del Este, India y también China son núcleos importantes de fabricación de estas drogas que entran en Europa occidental con extrema facilidad.

Las fuerzas seguridad sí han detectado un aumento de consumo del sulfato de anfetamina -una variable del speed-. También las comunidades inmigrantes tienen su propia cultura de la droga. Y la policía pone como ejemplo el shabu -clorhidrato de metanfetamina-, una droga sintética muy extendida en Asia y muy peligrosa. Son sólo ejemplos de nuevas sustancias que, unidas a las clásicas, y penalizadas, como el éxtasis, speed, popper o la ketamina, ya están asociadas a la cultura del ocio nocturno, también en España.

Vicente Pizcueta señala que “debemos hacer todos un esfuerzo para ser conscientes de lo que nos puede venir encima en pocos años en España”. También la fuentes de la Policía Nacional consultadas coinciden en “lo complicado” de un fenómeno que muta continuamente para burlar a la justicia, abaratar las drogas y potenciar sus efectos.

 

Fuente: http://www.lavanguardia.com