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Fútbol femenino contra el sida en Sudáfrica.

Likhona Blanket, de 13 años, se pone su brillante peto verde sobre su uniforme escolar y se prepara para salir a jugar con su equipo de fútbol siete femenino en una cancha desvencijada de una escuela de uno de los suburbios más pobres de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Como participante del programa de Fútbol de Base para después de la escuela, dirigido a muchachas, Blanket forma parte de las 180 alumnas del colegio de secundaria de Hlengisa, en Nyanga, que utilizan el balompié para mejorar su autoestima y mantenerse alejadas de ‘comportamientos de riesgo’.

A Blanket le quedan aún cinco años de escuela y su sueño es convertirse en piloto. Y sabe que va a tener que trabajar muy duro para obtener el sobresaliente que necesita para alcanzar sus objetivos. El programa de fútbol de base de Skillz Street funciona dos tardes por semana en ésta y otras escuelas de la ciudad. Unos diez entrenadores dedican dos horas cada tarde a las niñas, primero alentándolas en el aula a marcarse unas metas en sus vidas, luego jugando al fútbol. El programa se lleva a cabo en otros doce países africanos y en siete ciudades y aldeas de Sudáfrica.

Creer en ellas mismas

“Queremos que tengan un buen conocimiento general y sepan cómo marcarse unos objetivos desde una edad temprana” dice Mfundo Gana, uno de los entrenadores de Fútbol de Base. Hace diez años, los activistas por la gratuidad de los antirretrovirales consiguieron acabar con algunos de los estigmas asociados al virus, animando a la gente a lucir camisetas con el eslogan ‘VIH positivo’. Pero Gana dice que el estigma aún no ha desaparecido completamente.

“Cuando estamos en el campo alineamos en dos filas a las chicas y pedimos a las que están al frente que pasen el balón a las que tienen detrás. Entonces pedimos a las que están delante que nos digan quien ha recogido la pelota… pero no pueden contestar porque no las pueden ver. El mensaje es que tú no sabes si alguien es seropositivo, así que ya basta con la discriminación” dice Gana. Enseñar a las chicas a jugar a fútbol – un juego sobre todo masculino – forma parte del objetivo del programa de “reducir la violencia sexual y de género cambiando las actitudes machistas dominantes y reduciendo el porcentaje de chicas con relaciones de sumisión”.

Nyanga (que en Xhosa significa luna) es uno de los “townships” más viejos de Ciudad del Cabo, que estaban reservados para los negros. Las viejas casas construidas durante el período del apartheid compiten por mantener su espacio entre las chabolas y los pocos bloques de apartamentos construidos desde 1994. Las escuelas con piscinas y campos de juego bien arreglados son una realidad en los barrios altos de Ciudad del Cabo, pero no en los suburbios como Nyanga.

Pero aquí, las jóvenes alumnas y sus enérgicos entrenadores se bastan con su pedazo de césped y unos cuatro conos de plástico coloreado a modo de portería. No hay señales de otros programas extracurriculares en la escuela… y otro entrenador, Andile Rafeni, dice que antes de la llegada del programa de Fútbol de Base, los alumnos no tenían nada que hacer después de las dos de la tarde.

Rafeni anima con energía desde el campo a su equipo y cuando marcan un gol, salta al césped y todo el equipo se abalanza sobre él para celebrar el tanto. “También les enseñamos a jugar limpio. Es una metáfora para construir una relación saludable. No hay un referente adulto en este juego. Les enseñamos a resolver sus propios problemas sin gente mayor de por medio”, dice Rafeni. Y añade que “queremos que estas muchachas confíen en la vida. Esto les ayudará a evitar comportamientos de riesgo”.

Marcar goles y protegerse del SIDA

A pesar de los datos, el VIH no es percibido como un problema entre las jóvenes del barrio. Blanket dice que el programa le ha enseñado a “marcar goles y a protegerse del VIH a la vez”. Aunque para ella “el VIH no es un gran problema para los niños de su edad, sino que el problema mayor son las drogas”. En la misma dirección piensa Phakama Mndebe, de 16 años, que cree que el mayor problema no es el VIH sino el embarazo de adolescentes. “Hay muchas chicas de 16 años embarazadas. Skillz Street nos enseña cómo respetar a otras personas, aunque también cómo hablar por nosotras mismas. Tengo confianza en mi futuro porque aquí he aprendido mucho”.

Sin embargo, en 2005, la Desmond Tutu HIV Foundation dijo que los índices de prevalencia en el área llegaban a 29,1%, la segunda más alta en la provincia de El Cabo Occidental. Pero para Thembisa Ngamalana, director del Programa de Fútbol de Base de Skillz Street, cuenta que el VIH es un problema enorme incluso en las niñas de primaria, que aún no son sexualmente activas, como consecuencia del elevado número de violaciones en el área. Muchas alumnas son reacias a hablar de ello, pero a menudo terminan contándoselo a las trabajadoras sociales de Fútbol de Base durante las sesiones voluntarias de terapia y las pruebas clínicas.

“Tenemos alumnas, algunas con apenas 12 años, que dieron positivo en la prueba del VIH durante una reciente sesión de terapia voluntaria”, dice Ngamalana. Algunas nacieron con el virus pero nunca nadie se lo dijo. “Los padres suelen ocultar a sus hijos que son seropositivos. Aun cuando los niños nacen con el VIH, no se lo dicen. Por otra parte, los niños víctimas de violación no lo cuentan a sus padres, porque estos no hablan de temas personales, así que ellos tampoco lo hacen” dice Ngamalana. Por eso parte del programa es animar a los niños de entre 10 y 14 años a contar con sus iguales si tienen problemas.

En cualquier caso, los resultados ya se están viendo. Según otro estudio de la organización impulsora de la iniciativa, tras participar en el proyecto, el porcentaje de estudiantes que podían elaborar una lista con tres personas con las que podrían hablar del VIH pasó de un 33% a un 72%. La de estudiantes que sabrían donde buscar ayuda pasó del 47% al 76%, y la de estudiantes que se sienten cómodos apoyando a un compañero con el VIH aumentó del 52% al 73%. Este mismo estudio demostró que los participantes en el programa de Fútbol de Base eran seis veces menos proclives a mantener relaciones sexuales precoces y ocho veces menos a tener más de una pareja sexual.

Publicado en: elmundo.es

El nuevo perfil de la mujer con sida en España.

  • Madres heterosexuales, cercanas a los 40 años y diagnosticadas tardíamente.

El perfil de la mujer con sida en España ha cambiado hasta situarse en los patrones de madre cercana a los 40 años, de tendencia heterosexual y diagnosticada de manera tardía, según un estudio que se presentará del 8 al 11 de noviembre en el III Congreso Nacional GeSIDA que se celebra en Sevilla.

El estudio del que se han extraído estos datos ha sido realizado a 748 mujeres que estaban hospitalizadas en 23 centros sanitarios. El documento -que ha sido elaborado en colaboración con el Plan Nacional sobre el Sida- también afirma que la población afectada en España ha diversificado razas y nacionalidades, y es que más de la mitad de los nuevos diagnósticos de VIH en mujeres pertenecen a la población inmigrante.

A la capital hispalense acudirán más de 400 médicos para tratar con el Grupo de Estudio de Sida (GeSIDA), de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), temas como políticas específicas de género para la prevención y lucha contra el VIH en mujeres. Durante las conferencias sobre sida se debatirán datos como que el 20% de los nuevos diagnósticos del virus se dan en mujeres, o que la transmisión heterosexual es la principal en ellas, suponiendo el 79% del total de los casos. Para GeSIDA, “es necesario sentar las bases para una atención diferenciada, y que concluye con la necesidad de incorporar a las mujeres en los ensayos clínicos”.

Cambio de perfil

Los nuevos datos sobre el perfil de mujer con sida en España también evidencian que en los últimos años se ha producido una disminución significativa en el número de madres de recién nacidos con VIH, gracias a las pruebas realizadas en mujeres embarazas. Todas estas conclusiones se han extraído de un análisis en pacientes diagnosticadas entre el año 2006 y 2010.

La edad media de la mujer con sida alcanza los 38,31 años, comprendiéndose el 78% de las afectadas entre los 25 y los 49 años. Además, el 66% de las mujeres enfermas no recibieron un diagnóstico precoz.

Otros datos que presenta el estudio de GeSIDA son que el 44,2% de las mujeres era de raza blanca, el 21,93 negra y el 9,76 procedía de países latinoamericanos. Por otra parte, el 46,66% vivían en casa individual y el 38,5 eran trabajadoras activas. El nivel de estudios de las mujeres con sida que se analizaron era de enseñanza primaria en el 39,44% de los casos y de secundaria en el 20,72.

Desde que se desató la epidemia mundial en España han padecido sida 79.363 personas, según datos de la Secretaria del Plan Nacional sobre el Sida, dependiente del Ministerio de Sanidad. A pesar de que el incremento de nuevos casos de infección se produce sobre todo en hombres que practican sexo con otros hombres, GeSIDA subraya la especial vulnerabilidad de la mujer frente al VIH, sobre todo en los segmentos de población menos favorecidos.

A nivel mundial, el crecimiento del número de mujeres infectadas es uno de los fenómenos más preocupantes en relación con el VIH, representando ya el 52% de los casos.

Publicado en: elmundo.es