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Se pone en marcha la Encuesta Europea por Internet para Hombres que tienen Sexo con Hombres (EMIS 2017)

Con ella se pretende detectar necesidades y establecer recomendaciones, especialmente en lo relativo a la prevención y control del VIH y otras ITS

Dentro del proyecto paneuropeo ESTICOM (sondeos y formaciones europeas para mejorar la salud de la comunidad HSH, en sus siglas en inglés), se ha puesto en marcha la segunda fase del sondeo EMIS (Encuesta Europea por Internet para Hombres que tienen Sexo con Hombres), conocida bajo el nombre EMIS 2017. El proyecto ha sido financiado a través del Programa de Salud de la Comisión Europea 2014-2020.

La primera fase de EMIS fue realizada en 2010 y contó con la participación de más de 13.000 hombres gais y otros hombres que practican sexo con hombres (HSH) españoles (más de 180.000 en el total de Europa). Entre sus principales hallazgos destacaron la discriminación aún existente en nuestro entorno por la orientación sexual (más del 40% refirieron haber experimentado algún episodio en los 12 meses anteriores a su participación), el grado de uso del preservativo en las relaciones sexuales y la caracterización de la prevalencia de uso de drogas recreativas, el VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS).

El principal objetivo de EMIS 2017 es profundizar en lo ya evaluado en 2010 y generar datos útiles para poder planificar los programas sobre prevención y atención del VIH y otras ITS, además de observar la evolución de cada país en estas áreas comparando los resultados de 2017 con los de 2010.

Otros aspectos que permitirá describir el sondeo serán las prácticas de riesgo de transmisión del VIH, las necesidades en prevención y el uso de los servicios de cribado del VIH y otras ITS por parte de los HSH. Entre los nuevos aspectos que cubrirá la encuesta se incluyen el ChemSex (el uso intencionado de drogas en las relaciones sexuales) y la profilaxis preexposición frente al VIH (PrEP). El ChemSex ha generado una gran preocupación en los últimos años como consecuencia de los potenciales problemas asociados al consumo problemático de drogas en las sesiones de sexo. Tanto es así que algunas ciudades como Barcelona y Madrid han incorporado el abordaje del ChemSex entre sus planes de salud pública.

Mientras que a nivel de cada uno de los países se contempla que EMIS 2017 será una herramienta clave para el diseño de programas estatales, en el plano internacional puede tener más interés como análisis de la evolución de la epidemia del VIH y de los datos epidemiológicos del resto de ITS, así como también para evaluar el impacto epidemiológico de las diversas pautas políticas, culturales y de provisión de servicios.

El perfil de participante en el sondeo es el de todo aquel hombre gay, bisexual u otro hombre (incluidos hombres transexuales) que se sienta atraído por hombres. En cuanto a la edad, el criterio de inclusión es haber alcanzado la edad legal para tener relaciones sexuales en el país donde se resida. Un total de 50 países de la región europea participan en el sondeo, que ha sido traducido a 33 idiomas.

En la encuesta se pregunta principalmente sobre las relaciones, la vida sexual, los riesgos, las precauciones y el uso de los servicios de salud. Se tarda unos entre 15 y 25 minutos en cumplimentarla y puede realizarse a través del ordenador o de cualquier dispositivo móvil con conexión a internet. La encuesta cumple con los estándares actuales de protección de datos, por lo que la participación es completamente anónima y confidencial.

Se puede acceder a la encuesta a través del siguiente enlace: www.emis2017.eu.

Fuente: Grupo de trabajo sobre tratamientos de VIH

Referencia: Comunicado de prensa de EMIS-2017: Major European Men  who have Sex with Men Internet Survey, EMIS 2017 launched in Europe

El Stealthing no es una tendencia, es abuso sexual

La violación, los abusos y las agresiones sexuales aparecen asociados en la mente de la mayoría de la población a escenarios oscuros, solitarios, lúgubres, lejanos. Pero, ¿qué ocurre cuando empezamos a plantear que la violencia sexual está también en la pareja, en situaciones en que el amor está involucrado o en relaciones que hemos decidido tener libremente en un primer momento? En estas semanas se habla de Stealthing, y es un buen ejemplo de esta realidad.

El Stealthing es una agresión sexual que supone quitarse el preservativo en medio de la relación sin que la pareja sexual se de cuenta, y aunque anteriormente se haya pactado su uso. A principios de este año un hombre fue condenado por esta práctica como culpable de abuso sexual  por la Corte Criminal de Laussane, en Suiza.

El stealthing no es tendencia, puesto que probablemente existe desde que se inventaron los condones. Llamar tendencia a una práctica abusiva resulta superficial, puesto que invisibiliza las raíces socioculturales y machistas de esta práctica. Lo que sí es tendencia, desde hace siglos, es el no considerar el consentimiento como principal afrodisíaco en cualquier relación sexual.

Stealthing: Agresión Sexual

El stealthing se define como “Nonconsensual condom removal”, es decir, se refiere al hecho de que un hombre se quite el preservativo durante una relación sexual sin el consentimiento de la otra persona. De este modo, los hombres desoyen los deseos de las parejas sexuales, obviando su consentimiento, sin respetar el acuerdo previo de usar condón durante la relación.

No se trata de ser alarmistas. La cultura de la violación se entromete por muchas rendijas de nuestra vida. Y la fina, sutil línea que en muchos casos separa el sexo consentido del abuso sexual es difícil de dibujar. Todo aquello que ocurre en el plano sexual sin que lo explicitemos, deseemos y concordemos puede suponer un abuso. Y sus repercusiones van desde embarazos no deseados o contagio de infecciones de transmisión sexual a problemas psicológicos y emocionales relacionados.Preservativo INESEM

En España se estima que se produce una agresión sexual cada hora y media; sin embargo, no hay datos reales, puesto que la mayoría de agresiones no se denuncian, sobre todo si éstas no encajan en el estereotipo de violación por parte de un desconocido y con uso de la fuerza.

Consentimiento sexual

Existen en internet comunidades de hombres que se vanaglorian de realizar stealthing. Estas páginas son el ejemplo más atroz, pero la realidad es que probablemente la mayor parte de los hombres que se quitan el condón durante el sexo sin consentimiento de la persona con la que están manteniendo relaciones son simplemente hombres machistas que se sienten en el derecho de hacerlo porque opinan que así sentirán más, y que la pareja no tiene por qué saberlo.

Volvemos aquí a la infantilización de las mujeres por parte de estos hombres; y a la creencia de que su consentimiento no es claro, ni importante. Y aquí solamente existe un arma de combate: que todas las prácticas sexuales sean consensuadas.

El consentimiento sexual, como señala Planed Parenthood, “significa estar activamente de acuerdo con realizar actividades de índole sexual con una persona. El consentimiento le indica a la otra persona que deseamos tener relaciones sexuales”. Además, el consentimiento debe ser libre, entusiasta y reversible, lo que implica que aunque inicialmente se haya accedido a mantener una relación, se pueda cambiar de parecer en cualquier momento.

La educación afectivo-sexual y de género desde edades tempranas es el arma más poderosa para combatir el machismo que subyace prácticas abusivas como el stealthing. El objetivo sería el de enseñar a los agresores a no violar y a las mujeres a reconocer estos abusos y a expresar sus deseos sexuales y afectivos sin vergüenza ni culpa. En definitiva, se trata de promover una sexualidad basada en el diálogo y las prácticas consensuadas.

Fuente: https://revistadigital.inesem.es

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Embarazo adolescente

  • Hay razones que pueden llevar a una chica de 16-17 años a no comunicar un aborto a sus padres

La obligación legal de las adolescentes de 16-17 años embarazadas de informar a sus padres sobre su decisión de abortar no significa un gesto de protección hacia ellas sino un planteamiento ideológico en el que parece ser que ser madre no implica también una decisión trascendente

El miércoles 21 de septiembre entró en vigor la reforma de la ley del aborto que modifica el régimen de consentimiento de las menores para la interrupción voluntaria del embarazo. A partir de este momento los padres deben autorizar la realización de un aborto en el caso de las chicas de 16-17 años. Una decisión polémica que responde a motivos ideológicos y que contradice las necesidades que tienen las adolescentes embarazadas.

Según la investigación realizada por ACAI, la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo, en el 2014 solo un 3,6% de todos los abortos practicados lo fueron en jóvenes de 16-17 años y, de estos solo en el 12% de los casos las adolescentes lo realizaron sin consentimiento paterno. Sobre el total de los abortos practicados, eso supone el 0,44%. Con estos datos, resulta inquietante pensar por qué el Gobierno ha decidido cambiar la regulación sobre un aspecto con tan poco impacto en términos de cifras.

Por otro lado, las razones que alegan en este estudio las jóvenes para no comunicar a sus padres su decisión tienen que ver con el desamparo familiar, familias desestructuradas, progenitores en prisión, sufrir violencia en el seno de la familia o riesgo de sufrirla, etcétera. Son, sin duda, situaciones que justifican no comunicar la decisión de abortar y que apelan a la madurez y sensatez de unas adolescentes que tienen la certeza de que defender su propio criterio evitará, muy probablemente, consecuencias devastadoras. Desgraciadamente, no siempre esta posición es aceptada de buen grado cuando son las mujeres las que la defienden.

Otro elemento a tener en cuenta en esta cuestión son las situaciones de mayor vulnerabilidad para embarazos adolescentes. En este sentido, diferentes estudios -entre ellos el publicado por la Organización Salud y Familia, Impacto de una reforma legal restrictiva del aborto en España sobre la salud pública y los derechos básicos- constatan que esos embarazos se concentran en los grupos sociales más vulnerables y desfavorecidos. Cuanta mayor desventaja socioeconómica, menos usan las adolescentes protección anticonceptiva y menos motivación tienen para evitar quedarse embarazadas.

Educación sexual

También de aquí se desprende la ideología que subyace en esta medida. Apelar al papel represor de los padres presenta un modelo familiar autoritario que, por supuesto, no tiene en cuenta la libertad de decisión de la joven para elegir sobre su maternidad, y además nos sitúa frente a la paradoja de considerarla immadura para decidir abortar pero totalmente capaz para decidir llevar a cabo una maternidad a una edad adolescente.

¿No deberían los padres y las madres facilitar la educación sexual de sus hijos e hijas y, ante un eventual embarazo, participar de la reflexión madura (me refiero en este caso a la madurez de los padres) sobre las consecuencias de ambas opciones? ¿No deberíamos priorizar el papel educativo de los progenitores? ¿Se ha desmostrado alguna vez que la represión ha reducido alguna problemática social? ¿Es la maternidad adolescente un camino de oportunidades vitales para una mujer a esa edad? ¿Las mujeres jóvenes que viven situaciones de vulnerabilidad social tienen derecho a decidir sus propias trayectorias vitales y desde la acción social podemos acompañarlas en la superación de los obstáculos? Son preguntas que hacen más compleja la cuestión pero que remiten a la realidad de la sociedad en la que vivimos y las necesidades que van emergiendo.

La vulneración de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres jóvenes daña profundamente la igualdad de oportunidades real y efectiva entre mujeres y hombres. Pero también daña algo tanto o más estructural: la igualdad de oportunidades independientemente del origen socioeconómico de las personas y las situaciones de vulnerabilidad social que hayan vivido.

Gemma Altell

Psicóloga social, profesora de la Universitat de Barcelona y analista de Agenda Pública

Fuente: elperiodico.com