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La lucha contra el sida se sube a la ola del #MeToo

 

La ONU advierte de que no se puede ganar la batalla a esta epidemia si continúan las altas tasas de violencia machista, especialmente en algunas regiones de África

Daud

Desde hace meses, los ecos del movimiento feminista #MeToo resuenan en casi todas las esquinas del planeta. Una mayor concienciación sobre la violencia contra las mujeres empieza a calar. Una oportunidad que los responsables de otra batalla aún por ganar, la del sida, no quieren dejar pasar. Sobre todo, subrayan, porque hay un vínculo demasiado estrecho entre la violencia de género y esta enfermedad.

“Tenemos que usar el #MeToo, esta ola que nos obliga a revisar cuestiones de discriminación, de violencia en la comunidad, de marginación de las mujeres”, afirmó en París el director ejecutivo de Onusida, Michel Sidibé. “Hay que usar este movimiento para reforzar el vínculo, que ya existía, de la lucha contra el sida y la violencia contra las mujeres”, insistió el miércoles al presentar los no muy alentadores datos del último informe anual sobre la batalla contra el VIH-Sida en el mundo.

Datos recabados por Onusida durante 2017 dan una idea del problema. Cada semana, unas 7.000 mujeres jóvenes, de entre 15 y 24 años, son infectadas con el virus. En África subsahariana, tres de cada cuatro nuevas infecciones afectan a mujeres adolescentes de 15 a 19 años. Además, las mujeres de 15 a 24 años son dos veces más susceptibles que los hombres de vivir con VIH.

Una encuesta realizada en 74 países halló que el 18% de mujeres casadas o en pareja de entre 15 y 49 años declaró haber sufrido violencia por parte de su pareja

Más de una de cada tres mujeres en el mundo (35%) ha sido víctima de violencia sexual o física, a menudo por parte de su pareja. Una encuesta realizada en 74 países halló que el 18% de mujeres casadas o en pareja de entre 15 y 49 años declaró haber sufrido violencia física y/o sexual por parte de su pareja en los últimos 12 meses.

En algunas regiones, las mujeres víctimas de violencia son 1,5 veces más susceptibles de contraer el VIH. “Hay una relación muy clara entre esas violencias y el riesgo de contraer el VIH”, subrayó el jefe de Onusida. “No podemos ganar a esta epidemia si seguimos con esta tasa de violencia machista”, insistió Sidibé. “Necesitamos nuevos programas para poner fin a la violencia contra las mujeres”.

La violencia también hace que muchas mujeres no revelen que son portadoras a sus parejas, familia o ni siquiera a los responsables de salud, lo que “limita las oportunidades de recibir un apoyo y cuidados vitales”, subraya Onusida. Además, la violencia, o el miedo a sufrirla, puede hacer que a las mujeres les resulte más difícil aún insistir en prácticas sexuales seguras y acudir a servicios de salud sexual o reproductiva.

Más allá de programas específicos para cada país y para ciertos sectores sociales, se hace imperativo, según el jefe de Onusida, que la educación sexual forme parte del programa lectivo en las escuelas.

“Necesitamos un programa global de educación de la sexualidad, no podemos seguir cerrando los ojos ante este tema y decir que nuestros hijos no lo necesitan”, sostuvo Sidibé. “Si no les damos las herramientas para que se eviten [nuevas agresiones sexuales], no ganaremos esta batalla”, advirtió.

Un problema también interno

La propia organización no es ajena al escándalo en torno a la violencia sexual contra mujeres. Sidibé reiteró esta semana en París que no dimitirá pese a las críticas a su gestión de unas denuncias de agresión sexual de varias empleadas de Onusida contra su antiguo número dos, Luiz Loures.

No podemos ganar a esta epidemia si seguimos con esta tasa de violencia machista

En 2016, Martina Brostrom, una funcionaria de Onusida, denunció a Loures por acoso y agresión sexual. Un año más tarde, el Servicio de Evaluación y Audición (IOS) de Naciones Unidas concluyó que faltaban pruebas, pero criticó a Sidibé por haber intentado resolver el asunto de “manera informal” mediante un encuentro entre acusadora y acusado. El pasado mes de abril, la investigación se reabrió después de que surgieran nuevas denuncias contra Loures de otras mujeres, incluida la antigua directora de igualdad de género de Onusida, Malayah Harper. Loures acabó presentando su dimisión y varias organizaciones de lucha contra el Sida exigieron que Sidibé hiciera lo mismo.

Este, sin embargo, defendió una actuación que vinculó a la confidencialidad que exigía, según él, la investigación y aseguró que si se mantiene en el puesto es, precisamente, para lograr una organización más “transparente” que proteja “a las mujeres y a las víctimas”. En este sentido, dijo que ha pedido una comisión de expertos que “revise nuestras políticas y nos ayude a cambiar las cosas”. Porque el problema, reconoció, “está en todas partes”.

Escrito por Silvia Ayuso el 20 de julio de 2018 para Planeta Futuro || El País

Fuente original: https://elpais.com/elpais/2018/07/19/planeta_futuro/1531999812_463061.html

 

Cómo implicar a los jóvenes en la lucha contra el VIH.

Jóvenes seropositivos durante un evento de concienciación.| Reuters

  • ONUSIDA anima a la población de entre 15 y 29 años a crear políticas de sida
  • Se compromete a aplicar la nueva estrategia el próximo año

“Pedimos a los jóvenes de todo el mundo que entren a debatir y que trabajen junto a ONUSIDA para inventar nuevas estrategias que prevengan las infecciones por VIH”. Éste es el llamamiento que hace Michel Sidibé, director ejecutivo del organismo de la ONU, a la población de entre 15 y 29 años.

¿Por qué ahora? Porque si esta nueva generación no da un paso al frente y se compromete en la lucha contra el virus, los objetivos fijadospor los líderes mundiales para 2015 -como los de lograr el acceso universal al tratamiento o eliminar la transmisión de madre a hijo-, no se conseguirán.

Según los datos del organismo de la ONU, unos 3.000 jóvenes se infectan cada día con el VIH y de los cinco millones de ellos que ya viven con el virus, muchos no reciben los fármacos que necesitan. Para concienciarles de que la epidemia también va con ellos y que tienen mucho que decir sobre cómo abordarla, ONUSIDA ha lanzado el proyecto CrowdOutAids, una iniciativa online, similar a una red social, que tiene cuatro fases: primero conectar a los jóvenes de todo el mundo, que debatan y compartan sus opiniones, que busquen soluciones y, por último, que se llegue a una acción y a una política de prevención colectiva, que ONUSIDA se compromete a poner en práctica.

Mikaela Hildebrand, una de las encargadas de la iniciativa, explica a ELMUNDO.es que “queremos asegurar una participación abierta y transparente”. Los debates se llevan a cabo “en seis idiomas distintos”, indica. “En los próximos dos meses esperamos que al menos 3.500 personas estén discutiendo en línea y que más de 100.000 hayan entrado alguna vez a interesarse por el proyecto. Los datos son buenos. En el primer día, 400 jóvenes se registraron en los foros de debate”, señala.

“Es absolutamente necesario que contemos con los jóvenes, no sólo para que reciban nuestros mensajes sino para que propongan los suyos y sean artífices de un cambio en la lucha contra el sida”, añade Sidibé. CrowdOutAids pretende usar las nuevas tecnologías y formas de comunicación y por eso estarán presentes en Facebook, Twitter y Renren (la red social china). Según explican desde ONUSIDA, la idea es que la estrategia que salga del debate se empiece a aplicar en enero del próximo año.

Implicar a la gente joven en el desarrollo de políticas que les afectan es un paso necesario para que éstas tengan éxito, pero que todavía no se tiene en cuenta. De hecho, en la página de CrowdOutAids, el 90% de los jóvenes opina que no se les involucra en las decisiones políticas. “Es importante que les involucremos, con el fin de que nuestros puntos de vista, expectativas y aspiraciones se vean completamente representadas”, declara Jennifer Ehidiamen, blogger y periodista nigeriana y gestora de contenidos de CrowdOutAIDS.org.

Publicado en: elmundo.es