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¿De qué se trata la reducción de daños en el consumo de drogas?

En alguno de los mejores festivales de música electrónica, puedes toparte con organizaciones que hacen test de drogas como DanceSafe, quienes se inclinan a los principios de reducción de daños o esas políticas argumentativas, y acciones, tanto colectivas como individuales, que sirven para mitigar los efectos perjudiciales de los fármacos en la sociedad.

Además, buscan auto-gestionar, de una manera ciudadana, la probabilidad de impacto del fenómeno de las drogas en el mundo. Estas políticas están fundamentadas en postulados reformistas de carácter compasivo, que velan por la protección de la salud física y emocional del individuo, en el uso cotidiano de las drogas en hogares, clubes o festivales.

Son la mejor alternativa al fracaso de las políticas conservadoras, que durante años abordaron el consumo de drogas como un problema que debía ser erradicado de la sociedad, con sus políticas “cero drogas” instrumentaciones legales, restrictivas y punitivas, que abandonaron al individuo en su derecho a explorar las virtudes de los fármacos, lo que inclinó a la sociedad a ser víctima del mercado clandestino donde los precios elevados y la poca calidad de los fármacos, dejó un saldo de infinitas muertes.

Una jugada maquiavélica orquestada por la ONU, que justificó la ley “cero drogas” e incrementó la desinformación ante las virtudes de las drogas transformándolas en un tabú, del que no se puede hacer un análisis crítico sin ser discriminado en esta sociedad, con ello los magistrados obstaculizan las investigaciones y el sistema queda conforme.

En este contexto, las políticas inclinadas a la “reducción de daños” buscan deslastrar el tabú de las drogas en la sociedad, para ello indagan la mejor manera de insertar de forma paulatina las virtudes de los fármacos en la sociedad, a través de una instrumentación conciliadora, con bases científicas, que incluye las necesidades del uso clínico y recreativo de las drogas.

Según la International Drug Policy Consortium (IDPC) en las políticas de reducción de daño intervienen varias etapas:

“Estas incluyen la difusión de información sobre cómo reducir los riesgos asociados al uso de drogas, la provisión de servicios que mejoren la seguridad de las personas que consumen drogas (como los programas de intercambio de agujas y jeringuillas, y espacios más seguros para inyectarse drogas), y todo un conjunto de tratamientos de farmacodependencias”.

Ante esto la IDPC puntualiza:

“Los enfoques de reducción de daños también persiguen identificar y propugnar cambios en las leyes, normativas y políticas que aumentan los daños, o que bloquean la introducción o la eficacia de intervenciones para reducirlos y de servicios sanitarios destinados a personas que consumen drogas”.

Cortesía: Drug Policy Alliance Facebook Official

Cortesía: Drug Policy Alliance Facebook Official

 

De esta manera, las políticas de reducción de daño son una alternativa adecuada para la intervención preventiva en el uso de las drogas, que brinda los espacios y se mantiene en la búsqueda de las investigaciones y recursos necesarios, para mitigar las posibles conductas inadecuadas dadas por el exceso de los fármacos.

Asimismo, es una filosofía realista que tiene como objetivo educar a la sociedad en el consumo consciente de drogas, por medio de prácticas amigables e inclusivas que dan al individuo las herramientas necesarias y el conocimiento objetivo, para decidir de qué manera usará los fármacos.

 

 

 

 

 

Fuente: www.danzeria.com

El Parlamento de la Unión Africana aprueba la prohibición de la mutilación genital femenina

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Las cuchillas con las que se practica la ablación/ Imagen cedida por World Vision

  • El órgano legislativo de la Unión Africana ha prohibido en sus 50 estados miembros la ablación genital femenina
  • Actualmente al menos 200 millones de mujeres y niñas sufren esta práctica en todo el mundo, según los últimos datos de Unicef: en África está extendida en al menos 26 países
  • Los representantes del Parlamento han destacado la necesidad de concienciar a los hombres africanos: “La responsabilidad es doble”

El Parlamento Panafricano, el órgano legislativo de la Unión Africana, ha aprobado la prohibición de las prácticas de la mutilación genital femenina en sus 50 estados miembros. La medida se ha aceptado en virtud del plan de acción que firmaban la pasada semana sus 250 diputados y representantes del Fondo para la Población de Naciones Unidas (UNFPA).

“El Parlamento está preparado para contribuir y ayudar a los implicados en el plan de acción para solucionar este problema”, ha declarado el presidente de la cámara, Rog en comentarios recogidos por la agencia de noticias especializada en Derechos Humanos, Inter Press Service (IPS).

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La difícil tarea de frenar millones de ablaciones en los próximos 15 años

Según los últimos datos de Unicef, se calcula que al menos 200 millones de mujers y niñas en todo el mundo –de las cuales 44 millones menores de quince años– han sufrido la mutilación genital femenina. En África se practica todavía en al menos 26 de los 46 países del continente, entre los que destacan casos como el de Somalia, donde el porcentaje de afectadas ronda el 98%. 

Llegar a los hombres y a las comunidades locales 

El acuerdo llega tras el fin de las conversaciones entre el Grupo de Trabajo para la Mujer del Parlamento y los representantes del UNFPA, que tuvieron lugar los últimos días de julio en Johannesburgo (Sudáfrica).  La directora regional para el este y el sur de África del programa de la ONU, Justine Coulson, destacó que la cercanía del método de trabajo de los diputados al estar “en estrecho contacto con las comunidades locales” ha permitido que el mensaje pueda “traspasar los límites de las ciudades y llegar a los líderes religiosos y locales, y a las familias, sobre todo”. 

Así mismo, el presidente Dang pidió a los hombres africanos que den un paso adelante en la lucha contra la mutilación genital de las mujeres, pues, en su opinión, la responsabilidad “es doble a la hora de defender a las mujeres contra esta flagrante violación de los derechos humanos”.

En este procedimiento, el daño intencionado a los órganos sexuales de la mujer, es responsable además de la propagación del VIH por la falta de preparación del instrumental. No hay, recuerda Naciones Unidas, ningún tipo de beneficio en un proceso que causa hemorragias severas, problemas para orinar, quistes, infecciones y complicaciones en el embarazo.

El pasado mes de febrero la ablación femenina se abordó desde Naciones Unidas como una prioridad entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible, marcándose como referencia el año 2030 para acabar con esta práctica. Si la tendencia actual continúa, sin embargo, para 2030 aproximadamente 15 millones de niñas más en todo el mundo sufrirán algún tipo de mutilación genital.

Fuente: http://www.eldiario.es

La realidad de la marihuana en EEUU cuestiona los tratados antidroga de la ONU

Actualmente, 35 estados de EEUU y el Distrito de Columbia permiten alguna forma de consumo de marihuana con fines terapéuticos.

 

La nueva realidad de la regulación de la marihuana en Estados Unidos, que permite su consumo con fines recreativos en los estados de Washington y Colorado, cuestiona la vigencia de los tratados sobre drogas de la ONU suscritos por este país, según varios expertos.

“Flexibilidad” es la palabra que más han repetido diferentes académicos en el seminario “Impactos Internacionales de Estados Unidos por la legalización de la marihuana”, organizado esta semana en Washington por la Oficina para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) y el centro Brookings Institution, destacó Efe.

“El primer cartel del narcotráfico fue el Imperio Británico, que comerciaba con opio, luego pasó a perseguirlo. Los países cambian, las políticas cambian y ahora los tratados deben cambiar”, destacó Sandeep Chawla, quien fue durante veinte años director de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

Estados Unidos ha pasado de ser un “campeón” en la lucha contra las drogas que “obligaba” a otros países a criminalizar el uso de la marihuana, a ser uno de los impulsores del “nuevo movimiento del cambio sobre la política de drogas”, según ese experto.

“Anticuados” y “obsoletos” son también los calificativos que han utilizado Chawla y otros académicos para describir los tres tratados de las Naciones Unidas sobre drogas.

La primera es la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes, que fue enmendada por un segundo tratado (Protocolo de Enmienda de la Convención Única) y al que siguió la Convención de las Naciones Unidas de 1988 contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas.

En opinión del investigador de Derecho de Seguridad Nacional del Instituto Brookings, Wells Bennett, “una reforma de los tratados debe de estar sobre la mesa”.

Desde que el último entró en vigor, hace más de veinte años, ha habido “excepciones”, como los “coffee shop” de Holanda, los clubes sociales de cannabis en España o el consumo terapéutico de marihuana en Estados Unidos.

Actualmente, 35 estados de EEUU y el Distrito de Columbia permiten alguna forma de consumo de marihuana con fines terapéuticos, mientras que varios estados han despenalizado la posesión de pequeñas cantidades y dos -Colorado y Washington- han ido más lejos y autorizan totalmente su uso recreativo.

El 4 de noviembre, coincidiendo con las elecciones legislativas en Estados Unidos, Alaska, Oregón y el Distrito de Columbia (DC) decidirán en un referéndum sobre el consumo de marihuana para ocio.

Estos cambios en la forma de entender las políticas sobre drogas tienen su reflejo en América Latina, según destacó en declaraciones Lisa Sánchez, consejera de congresistas mexicanos y directora de programas de México Unido Contra la Delincuencia (MUCD) y la Fundación para la Transformación de la Política de Drogas (TDPF).

En su opinión, la legalización de la marihuana en estados fronterizos con México, como California, podría acarrear “paradojas” con el estado mexicano, que pasaría de “exportar” a “importar” cannabis de forma legal.

Sánchez cree que la legalización en Colorado y Washington ha avivado el debate en México, donde artistas, políticos e intelectuales -como el escritor Héctor Aguilar Camín- han pedido en numerosas ocasiones la despenalización del consumo de marihuana.

“Las motivaciones para legalizar la marihuana en América Latina son muy diferentes a las de Estados Unidos. La violencia es un factor clave. Y si Uruguay decidió legalizar la marihuana fue para evitar convertirse en un nuevo México y escapar de la red de narcotráfico”, destacó esta asesora política.

Además, Sánchez incidió en que después de haber declarado legal la marihuana, Uruguay “se enfrenta al reto” de reglamentar su producción, distribución y venta para saber dónde y cómo se venderá a partir de finales de año o comienzos de 2015.

Otros de los países comprometidos con el cambio en política de drogas son Guatemala, Chile y Colombia, donde se debatirá antes de finales de año una ley de regulación de la marihuana.

“Hay muchos retos en los que trabajar juntos. Pero, si Estados Unidos no encuentra esa flexibilidad, para Latinoamérica será mucho más difícil”, destacó Sánchez.

En opinión de Chawla, Estados Unidos debe coordinarse con otros países y plantear el debate en la Asamblea General Extraordinaria de la ONU que se celebrará en 2016.

“Es crucial que los países entiendan que están ante una oportunidad histórica para abrir un debate que ha estado cerrado durante los últimos años”, concluyó Chawla.

Ahora el debate está abierto y, aunque países de América del Sur ya han tomado la iniciativa, la mirada de los expertos se gira constantemente hacia Estados Unidos y los estados que ya han legalizado la marihuana o hacia aquellos, como el Distrito de Columbia, que pueden estar a punto de dar ese paso.

 

Fuente: lasdrogas.info