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¿Por qué está apareciendo el fentanilo en el LSD, la metanfetamina y la cocaína?

 

*La siguiente noticia fue traducida y adaptada para el público lector del blog En Plenas Facultades

 

La epidemia de opiáceos está infectando al mundo más amplio de las drogas.

Los opiáceos súper poderosos, adictivos y mortales como el fentanilo y carfentanilo, están matando a miles de personas que están enganchadas al cálido placer de estas drogas similares a la heroína.

Sin embargo, ahora, estas drogas están ocasionalmente metiéndose con personas que no están tratando de tomar opiáceos, sino que, por el contrario, están tratando de sentir la belleza ondulada del LSD. O la euforia exuberante de la cocaína. O el enfoque energético de la metanfetamina.

En tabletas de ácido repartidas en un concierto un fin de semana en Chicago, se encontró uno de estos súper opiáceos, el fentanilo, según una publicación en Facebook y conversaciones con dos personas que estaban allí. Además, un asistente del festival le dijo al medio Rooster que doce personas habían sido expulsadas del espectáculo y dos estaban en estado crítico.

Y no fue sólo en este espectaculo. El LSD con fentanilo, la cual es una droga 50 veces más potente que la heroína, es algo que está sucediendo, confirman las autoridades.

En Quebec, a fines del mes pasado, la policía incautó papel secante que se parecía al ácido, pero que contenía carfentanilo. El carfentanilo es una sustancia “prima” del fentanilo, pero 100 veces más poderoso, la cual con una cantidad del tamaño de un grano grueso de sal puede provocar la muerte.

«Esto es particularmente preocupante porque esta muestra estaba en papel secante que contenía la famosa impresión ‘Albert Hofmann Bicycle Ride’, que se ha utilizado para distribuir LSD durante décadas», dice Dancesafe, un grupo de reducción de riesgos que examina drogas en conciertos y festivales.

Papel secante con LSD con el típico logo de Albert Hoffman en su viaje en bicicleta.

No se sabe que nadie haya muerto de LSD mezclado con fentanilo… todavía. Pero la cocaína mezclada con fentanilo, de hecho, ya ha matado gente.

«La personas de 30, 40 o 50 años de edad están celebrando su gran cumpleaños con una línea de cocaína y se vuelven locas», informó NPR la semana pasada. Además, «las personas usuarias habituales de cocaína informan que sienten la prisa esperada, pero que luego se duermen».

Y, como si fuera poco, justo esta tarde, Dancesafe informó que se encontró fentanilo en metanfetamina en la ciudad de Portland.

Según los expertos, es muy raro encontrar fentanilo en la cocaína, en la metanfetamina o en el LSD.

Y debería ser raro, porque no tiene ningún sentido. De acuerdo a los gráficos de sinergias entre sustancias, estos enseñan qué medicamentos aumentan o simulan los efectos de otras drogas y, por lo tanto, son geniales para mezclar. Por ejemplo, el MDMA con hongos alucinógenos es una mezcla muy común. Pero el fentanilo y el carfentanilo más cocaína o más LSD es una combinación desconcertante de drogas, un verdadero rascador de cabeza farmacéutico.

Por un lado, el fentanilo es una sustancia depresora. Hace que se ralentice tu corazón y tu pensamiento. Muy por el contrario, la cocaína los acelera. Además, el fentanilo atenúa el mundo, mientras que el LSD lo ilumina.

Es como si alguien quisiera hacerse una ensalada César y después le agregara estrellas ninjas arrojadizas. Que sí, claro que puede ponerle un par de estrellas ninjas a su ensalada, pero con qué sentido si al comerla, este agregado, le cortará la boca.

Entonces, ¿por qué está sucediendo esto? Las personas que conocen la escena de la droga le han dado a Rooster algunas teorías:

  • “Puede ser un accidente, un error; los laboratorios de drogas no son siempre los lugares más limpios, y la mota más pequeña de carfentanilo, fuera de lugar, es como una bola de demolición”.
  • “Puede ser la táctica de un comerciante sombrío hacer que la gente se enganche con drogas cuando ellas no son muy conocedoras de estas. Que al poner fentanilo en su LSD, hace que la persona consumidora piense que esta sustancia lo hace sentir feliz, cálido, y de repente, quiere consumir más de su LSD».

Puede ser una decisión deliberada, por vieja escuela, por misantropía o por la misma razón por la cual hay personas que disparan en las escuelas secundarias: son sociópatas sin madre.

Como siempre, el mejor consejo es que las personas conozcan las sustancias que consumen, al menos tan bien como conocen el café que beben o el pollo de corral. Que conozcan a su proveedor o que al menos trate de conocer al químico. Además, si se va a tomar una droga y no se está seguro de su contenido, que pruebe cantidades muy pequeñas antes de bañar su cerebro en moléculas desconocidas, o use medios o foros especializados y lea las reseñas sobre esa sustancia.

Dancesafe recomienda examinar las sustancias antes de consumirlas. El grupo vende unas tiras reactivas para el fentanilo que pueden ayudar a las personas consumidoras a testear las drogas por tan sólo 2 dólares.

Pero, bueno, ¿quién pensó que tendríamos que examinar el LSD porque pueda contener fentanilo?

Escrito por Reilly Capps el día 4 de abril de 2018 para www.therooster.com

Fuente original: https://www.therooster.com/blog/why-the-fuck-are-fentanyl-and-carfentanil-showing-up-in-cocaine-and-lsd

Cada día se crea una nueva droga sintética

Alerta mundial por el auge en la fabricación y consumo de sustancias de diseño | Se han detectado 348 nuevos tipos en los últimos años, 100 sólo en el 2013 | Su bajo precio y que no estén penalizadas facilitan su consumo entre los jóvenes.

La alerta la ha dado la ONU, y la confirman las fuerzas de seguridad y los especialistas consultados. Porque el espectacular auge de la fabricación, distribución y consumo, especialmente entre los jóvenes, de las llamadas «drogas sintéticas«, en un mercado globalizado, ha disparado todas las alarmas. Se trata, como subraya este organismo, «de un crecimiento sin precedentes», con graves consecuencias para la salud pública. Un ejemplo, 348 nuevas sustancias -muchas derivadas de las anfetaminas- han sido detectadas y registradas en los últimos años, 100 sólo en el 2013. Hasta el punto de que en zonas de EE.UU. ya son más populares que las drogas tradicionales como la cocaína, el cannabis o la heroína.

En Europa su presencia es intensa en el Reino Unido, los países nórdicos y Holanda, como así recoge el último informe del Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías. Mucho menos en España, según confirman desde la unidad de drogas sintéticas de la Policía Nacional, que lo observan, de momento, como un problema mucho menor al de otras sustancias. Pero advierten de que «el problema es muy complejo, porque muchas de estas nuevas drogas no están fiscalizadas, penalizadas, lo que hace muy difícil su persecución». Esta es una de las claves de su espectacular crecimiento: son alegales. Lo comenta Vicente Pizcueta, presidente de Controla Club. «La mercadotecnia del narcotráfico evoluciona a una velocidad enorme y hace tiempo que lo venimos alertando; los fabricantes realizan modificaciones moleculares para lograr burlar a la justicia». De hecho, en los informes internacionales se conocen como legal highs, cuya traducción podría ser «subidones legales». Son además, añade Pizcueta, «drogas mucho más baratas que las convencionales como la cocaína, y fáciles de transportar, muy asociadas al ocio de los jóvenes».

Esta es la principal preocupación del informe de la ONU; pues son los más jóvenes su público potencial. Al ser drogas fáciles de conseguir, alegales, baratas (se las conoce como drogas low cost), tienen un potencial efecto llamada. Se buscan principalmente con dos objetivos: la sobreestimulación y, también, darse «bajones» cuando se quiere descender del «subidón»; para lo que se consumen los denominados simuladores sintéticos del cannabis. Una moda inquieta mucho a los facultativos: la denominada «mezcla» o «puchero», en el que se consumen al mismo tiempo varias drogas sintéticas -o estas drogas con alcohol- para lograr un «fuerte subidón».

Pero hay un problema aún peor: se desconoce gran parte de sus efectos. Vicente Pizcueta lo resume: «Como se han modificado y no son drogas testadas en laboratorio, puede pasar cualquier cosa: es como el aceite de colza, tenía la textura, el aroma y la densidad de un aceite normal, pero resultó ser mortal». La alerta llega también de los facultativos que como el doctor Benjamín Climent, jefe de la unidad de toxicología del hospital General de Valencia, alertan de que pueden llegar a causar la muerte.

Sólo con la detección y prohibición se consigue disminuir su consumo. Es lo que ocurrió con la mefedrona -que se suele vender como falso éxtasis- en el Reino Unido. Hasta su prohibición, fue una sustancia cuyo consumo iba en aumento, con muchos casos de fuerte toxicidad entre jóvenes. El informe de la ONU reconoce que, una vez prohibida, su consumo se ha reducido.

La Policía Nacional lucha en dos direcciones, principalmente; cortocircuitar la distribución y localizar a los fabricantes. Se advierte, en este sentido, de que estas drogas se distribuyen hasta en paquetería postal, y un camello puede llevar veinte mil pastillas en una mochila. «La infraestructura para su distribución es mucho más sencilla que en las drogas clásicas», alertan fuentes de la policía. Pero añaden también que en España no hay presencia destacada de fabricantes, «pues las sustancias base para elaborar estas pastillas están muy controladas; no ocurre lo mismo en otros países». México (en cuya frontera con EE.UU. se desarrolla la trama de la popular serie Breaking bad sobre un fabricante de metanfetamina), algunos países del Este, India y también China son núcleos importantes de fabricación de estas drogas que entran en Europa occidental con extrema facilidad.

Las fuerzas seguridad sí han detectado un aumento de consumo del sulfato de anfetamina -una variable del speed-. También las comunidades inmigrantes tienen su propia cultura de la droga. Y la policía pone como ejemplo el shabu -clorhidrato de metanfetamina-, una droga sintética muy extendida en Asia y muy peligrosa. Son sólo ejemplos de nuevas sustancias que, unidas a las clásicas, y penalizadas, como el éxtasis, speed, popper o la ketamina, ya están asociadas a la cultura del ocio nocturno, también en España.

Vicente Pizcueta señala que «debemos hacer todos un esfuerzo para ser conscientes de lo que nos puede venir encima en pocos años en España». También la fuentes de la Policía Nacional consultadas coinciden en «lo complicado» de un fenómeno que muta continuamente para burlar a la justicia, abaratar las drogas y potenciar sus efectos.

 

Fuente: http://www.lavanguardia.com