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Así es como la cocaína afecta a la erección y al esperma

*Esta noticia ha sido adaptada para los y las lectores del blog de En Plenas Facultades

Si consumes demasiada cocaína, podrías sufrir priapismo, una erección prolongada y muy dolorosa.

 

Izquierda: Pshere / CC0; Derecha: Indiapicture / Alamy Stock Photo

 

A los penes no les va bien con las drogas. Ya hemos hablado de eso antes, por varias razones, pero principalmente porque los estimulantes como la MDMA y la cocaína funcionan como vasoconstrictores que restringen el flujo sanguíneo, por lo que es probable que tu pene se encoja de una manera casi inconcebible.

Si eres hombre y has consumido este tipo de drogas, seguro que ya lo sabías por experiencia propia. El problema es que la cocaína también hace que algunas mujeres y hombres quieran tener relaciones sexuales. Lo cual no es ideal ni, de hecho, posible cuando tu pito tiene el tamaño de una bellota.

“Un estudio reciente descubrió que, en humanos, el consumo de cocaína aumentaba el deseo sexual, pero disminuía el uso de condones”, explica Mary Samplaski MD, directora de la sección de fertilidad masculina del Instituto de Urología de la Universidad del Sur de California. “Y aunque cada hombre es diferente, para muchos hombres la cocaína dará como resultado una disfunción sexual.

¿Cómo?

“La cocaína puede provocar dificultades al eyacular y reducir el volumen del esperma eyaculado”, me explica la doctora Mandy Tozer, directora médica de CARE Fertility London. “El consumo crónico de cocaína puede provocar priapismo, que es una erección prolongada y dolorosa que con frecuencia requiere atención médica; es una afección grave que puede causar daño permanente al pene”.

Resumiendo: la cocaína te deja en un estado insoportable en el que deseas desesperadamente tener relaciones sexuales, pero no puedes, porque no puedes lograr una erección; hace que sea menos probable que uses condón si por fin logras la erección (por lo tanto, aumenta el riesgo de contraer ETS); también tienes que esforzarte mucho para llegar al orgasmo. Bonificación extra: si te has metido la coca suficiente, es posible que tengas una erección tan dura y prolongada que acabes en el hospital. Y para rematar: la cantidad de espermatozoides se reduce.

El doctor Tozer dice que se ha demostrado que el consumo de cocaína es más común en hombres con un recuento de espermatozoides más bajo, y que el consumo crónico puede provocar un descenso en dicho recuento. Eso sin tener en cuenta que muchas veces la cocaína se consume acompañada de alcohol y tabaco; se sabe que ambas cosas tienen efectos perjudiciales sobre los espermatozoides.

Samplaski agrega: “Un estudio que analizó los efectos de la cocaína en la función y la histología testicular reveló que la cocaína producía una rápida alteración de la producción de esperma, disminuyéndola aproximadamente a la mitad. El consumo de cocaína también disminuyó los niveles de testosterona y se demostró que mata a los espermatozoides, un efecto que puede estar relacionado con sus impactos sobre el flujo sanguíneo”.

Tal vez cuando tenga 35 años y deje de comer pizza para mantenerme saludable, podría querer tener hijos. ¿Qué pasaría si lo lograra, contra todo pronóstico?

“No hay información suficiente sobre la posibilidad de que la cocaína en los hombres pueda causar malformaciones congénitas”, dice Tozer. “Pero se ha demostrado que, en roedores, los espermatozoides pueden actuar como un vector para transportar la cocaína a un óvulo”.

Pensemos un poco sobre el hecho de que los espermatozoides podrían llevar la cocaína a los óvulos.

No es lo ideal, especialmente cuando, según Samplaski, hay estudios que demuestran que “los bebés nacidos de madres que consumen cocaína durante el embarazo sufrieron anomalías neurológicas y de desarrollo considerables”. Al cumplir el año, agrega, los niños mostraban índices de las funciones cognitiva y motora significativamente más bajos. Entonces, aunque no se han establecido pruebas científicas adecuadas —en parte, como me dice Mary, debido al “miedo del paciente de revelar su consumo porque [la cocaína] es una droga ilegal”– parece que la coca puede viajar del esperma al óvulo, por lo tanto tiene un impacto sobre el niño antes de que nazca.

Ahora ya estoy empezando a asustarme. Supongo que tú también. Para más inri, cada vez es más habitual encontrar cocaína con un alto grado de pureza en determinados países de Europa, lo que supone un riesgo mayor. Qué efecto tendrá todo esto en la fertilidad en un futuro cercano solo el tiempo dirá.

Escrito por @tom_usher_ el 08 de agosto de 2018 para VICE Reino Unido. 

Traducido y publicado por y para VICE España el 16 de agostos de 2018

Fuente original en inglés: https://www.vice.com/en_uk/article/ywknvj/this-is-what-does-cocaine-does-to-your-sperm-and-your-dick

Fuente traducida al castellano: https://www.vice.com/es/article/ywknvj/como-afecta-cocaina-pene-esperma 

 

No es el preservativo. Es usted

El uso del método anticonceptivo no tiene nada que ver con los problemas de erección. Alegar falta de sensibilidad para renunciar a su uso tampoco tiene sentido.

Nos sigue dando pereza ponernos el preservativo. Pese a todas las campañas de concienciación y todos los avances, seguimos pensando que utilizar un condón “nos corta el rollo”. O al menos que nos quita el gusto del contacto piel con piel. En los últimos años han surgido múltiples modelos diseñados para aumentar el placer (como los que llevan estrías) o para ayudarnos a aguantar un poco más (los que ofrecen efectos retardantes), pero parece que nada es suficiente para convencernos. Según un barómetro de opinión realizado por Control bajo el título Los jóvenes españoles y el sexo, a pesar de que el preservativo es el método anticonceptivo más usado entre la juventud de 18 a 35 años, el 35% de las personas encuestadas señaló que siempre encuentra una excusa para no utilizarlo. ¿El motivo? Pues 3 de cada 10 contestaron que el inconveniente es la pérdida de sensibilidad.

La de Control no es la única investigación que expresa esta tendencia. Recientemente, la revista The Journal of Sexual Medicine publicó un estudio en el que encuestó a 500 hombres de entre 18 a 24 años sobre este aspecto y que concluyó que el 38% no tiene problemas de erección debido a los preservativos, como muchas veces se suele alegar. Sin embargo, un 32% sí declaró tener dificultades por usarlo. La explicación de esta investigación es que en la mayoría de los casos el verdadero problema es una disfunción eréctil, de tipo psicológico o fisiológico, que nada tiene que ver con el uso del condón. La doctora Cynthia Graham, coautora del estudio, especifica que seguramente el inconveniente está más relacionado con la falta de conocimiento en torno a la utilización de este método de protección que con la pérdida de sensibilidad.

Concienciación en la Red

Si los formatos educativos audiovisuales y la puesta en el mercado de nuevos productos no parecen suficientes, las redes sociales también han decidido manifestarse al respecto. Así ha surgido el llamado Condom Challenge, que tiene su propio hashtag #condomchallenge, un nuevo reto al más puro estilo Ice Bucket Challenge, en el que jóvenes de todos los países se graban llenando un condón de agua y echándolo sobre la cabeza de un amigo para ver qué ocurre. El objetivo es concienciar sobre el sexo seguro, mostrando la gran resistencia que pueden tener los preservativos.

Manos a la obra

Sin embargo, la industria ha tomado nota de las opiniones de los usuarios y la empresa Control acaba de sacar al mercado el más fino de toda su gama, un 30% más delgado que los estándar y un 20% más que la variedad extrafina. Este condón Ultrafeel incorpora la tecnología Close Feel, de lados paralelos, para una sensación más placentera, favoreciendo, asimismo, la total protección en las relaciones sexuales. ¿Pero de verdad es necesaria esta variedad de modelos? La sexóloga María Esclapez explica: “El umbral de sensibilidad varía de una persona a otra, por lo que siempre es recomendable primero probar varios estilos y luego escoger el que más se adapte a las necesidades de cada persona”.

Así, los problemas de erección nunca estarán relacionados con el tipo de preservativo, sea grueso, fino o con ribetes. Pero sí existe una sensación subjetiva de sensibilidad que le hará decantarse por un tipo u otro. Y, más allá del placer, también hay que saber utilizarlo. Sí, no se sorprenda, todavía hay quienes no lo hacen correctamente. La Fundación Española de Contracepción (FEC) ha publicado los resultados de un estudio según el cual el 40% de las parejas afirmaban que lo usaban justo al final de la relación, “sin tener en cuenta que el líquido seminal preeyaculatorio ya contiene espermatozoides”, detalla el doctor Ezequiel Pérez, patrono de la FEC. Sobre este tema, la sexóloga Nayara Malnero comenta: “Muchas parejas lo colocan después de que ha habido penetración, por lo que hay riesgo de embarazo y también de transmisión de infección. Esta es una de las razones por las que España es el país europeo con más venta de preservativos, pero también con más índice de enfermedades de transmisión sexual”. Es decir, que nos olvidamos de que antes de llover chispea, y luego vienen las sorpresas. Otro de los grandes problemas que señala Malnero es usar preservativos caducados o mal conservados, o incluso no saber ponerlo, que es el principal motivo por el que se producen las roturas de los profilácticos. “Hay muchos adultos que todavía no lo colocan correctamente, se olvidan de quitar el aire del depósito o hacen uso de las uñas”, indica.

Y para quienes creen que el grosor puede influir en la seguridad del producto, les dejamos un enlace a un experimento para comprobar la resistencia de un preservativo normal y la de uno extrafino. En este vídeo la sexóloga Esclapez demuestra que ambos son igual de seguros. “Mientras haya pasado todos los controles de calidad y se le dé un buen uso, el grosor de un preservativo no influye en la seguridad”, afirma. Ni en la erección del hombre, como ya hemos comprobado. Así que la culpa nunca la tiene la funda.

 

Fuente: www.elpais.com

CONSUMIR O CONSUMAR

Mucho se ha dicho sobre el uso de drogas en las relaciones sexuales. Pero ¿qué hay de cierto? Nuestra sexóloga nos habla al respecto con dos de las grandes: el alcohol y la cocaína.

En los 70’s se empezó a escuchar aquello de “sexo, drogas y rock and roll” y la realidad es que es una combinación que muchas personas han -hemos- probado. Porque habrá pocas personas que no hayan tenido una relación sexual bañada en alcohol o que se haya convertido en ensoñación por efecto de otras drogas.

No quiero ponerme a deciros lo malas que son las drogas ni los múltiples efectos negativos que pueden tener en nuestra vida y, cómo no, en nuestra sexualidad. Porque ya lo sabemos y si no lo sabíais pues ya lo sabéis.

Tampoco quiero ponerme a detallar uno por uno sus efectos, pero sí que hay cosas importantes respecto a ellas que creo que conviene destacar porque es lo que, en mi día a día, me encuentro en consulta.

Que el alcohol desinhibe lo sabemos. Todo el mundo se ha sorprendido haciendo algo con una copa de más que sin ella no habría hecho, desde hablar con esa persona que te gusta, hasta cantar a pleno pulmón o sentir una “seguridad” que parece que te brota por los poros. Esto también se transmite al sexo y sí que es verdad que muchas personas que tienen algunos complejillos se sorprenden disfrutando sin pensar en ellos, o gente que no tiene el valor de lanzarse a besar a esa persona, aunque la otra lo ponga en bandeja, han hecho de el alcohol su bandera y se han atrevido.

Vale, hasta ahí vale. Pero entramos en terreno algo farragoso cuando para hacer determinadas cosas pensamos que necesitamos de esa “ayuda” porque sino no somos capaces. También cuando no disfrutamos sin ella o cuando nos frustramos porque lo que parecía un trampolín se ha convertido en un pozo. ¿A qué me refiero con esto? A que el alcohol nos quita “ataduras” -morales, emocionales y mentales- que pueden traernos más de algún problema.

¡Ejemplos! Que es lo que nos gusta.

  • ALCOHOL COMO ENEMIGO DEL ORGASMO

La chica que disfruta mucho cuando bebe algo porque se siente segura, divertida y siente el placer recorriendo su cuerpo… pero que no consigue en este estado llegar al orgasmo ni a tiros. Y esto se repite. Y se frustra.

  • ALCOHOL COMO ENEMIGO DE TI

La persona que disfruta de sus relaciones sexuales cuando vuelve de juerga pero que, si no es de esa manera, le cuesta. No se motiva. No le sale. Necesita un deseo provocado porque el suyo está más pendiente de otras cosas.

  • ALCOHOL COMO ENEMIGO DE LA ERECCIÓN

El chico que se ha puesto como una moto, se lo está pasando fenomenal, pero cuando quiere un contacto genital se encuentra con que Johny Walker está durmiendo la mona y no a lo que está. Y crea inseguridad. Nervios. Y el recuerdo de ello vuelve y se pone nervioso por lo que se repite. Y esta vez no está borracho. Y no ha “podido”. Y la siguiente vez lo piensa y se repite. Y se frustra.

  • ALCOHOL COMO TOMADOR DE DECISIONES

La persona que hace algo por esa desinhibición y que, al día siguiente, se arrepiente. Porque ha tenido sexo con una persona con la que moralmente no se siente cómoda, porque no puso ningún tipo de protección con el subidón, porque, porque, porque…

Sí. Evidentemente me estoy poniendo en lo peor, pero la realidad es que estas cosillas pasan y más a menudo de lo que imaginamos. Y me he lanzado a por el alcohol porque es lo más socialmente aceptable, común y, de cierta forma, no está mal visto. Pero lo mismo se puede aplicar a otro tipo de drogas.

Sobre la cocaína se ha oído de todo y se la ha relacionado en muchas ocasiones con un disfrute increíble en el terreno sexual, cine incluido, con películas como “Boogie nights” o “El lobo de Wall Street”, por poner algún ejemplo. Pero, no sólo pasamos a hablar de un estimulante mayor del sistema nervioso central, sino que nos encontramos con unas prácticas e ideas que, como poco, son contradictorias, por no llamarlas absurdas.

Hay quien utiliza un poco de coca en el glande para retrasar de esta forma el orgasmo y “disfrutarlo” más. ¿Cómo dices? Esto y los preservativos retardantes son algo que me dejan loca. Muy loca. Parten de la base de utilizar un elemento anestésico -los preservativos con otras sustancias y no con cocaína directamente, por supuesto- para que así el hombre, al sentir menos, no alcance el orgasmo con tanta facilidad, por lo que tenemos a una persona que alarga su estimulación pero sin sentirla. Esto es como querer comer sin que la comida te sepa a nada. El sinsentido de los sinsentidos. Y también hay quienes lo hacen en el clítoris de la mujer… No hace falta que os diga sus efectos, ¿verdad? Los mismos, dejar de sentir.

Y el problema ya no es esto o aquello de manera ocasional, el problema aparece cuando lo convertimos en costumbre, cuando lo incluimos en nuestra rutina sexual, cuando pensamos que “todo con _____ es mejor” y no somos capaces de disfrutar de nuestra intimidad y nuestro erotismo a palo seco, sin aditivos ni añadidos.

Pasadlo bien, disfrutad, salid de juerga y embriagaros pero de la vida, de buenos momentos, de risas, de miradas cómplices y de las millones de sensaciones que puedes sentir cuando eres tú. Sin más. Y que suene el rock and roll.

Fuente: http://www.proyecto-kahlo.com