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La historia machista de los anticonceptivos

La píldora anticonceptiva oral combinada, ese fármaco hormonal destinado a inhibir la fertilidad femenina tras una relación sexual con riesgo de embarazo, es en realidad otra muestra más de cómo el machismo está presente en todos los ámbitos, incluída la medicina.

 

 

La invención de esta diminuta pastilla es atribuida al químico mexicano Luis Ernesto Miramontes, quien, en octubre de 1951, sintetizó el compuesto activo básico de los primeros anticonceptivos orales: la noretisterona. El uso frecuente de este derivado del esterano conlleva una larga lista de riesgos para la salud: aumento de la hipertensión y del tromboembolismo, la formación de cálculos biliares, hemorragias uterinas/vaginales, mareos y náuseas e incluso estados depresivos. Todos estos “efectos adversos” están recogidos en los prospectos incluidos en la empaquetación de dichos fármacos.

Al fin y al cabo son hormonas que ingerimos cada 24 horas durante períodos de 28 días aproximadamente, tal y como aconsejan quienes las recetan. Actualmente, más de 100 millones de mujeres, de las cuales 12 millones son estadounidenses, toman este método anticonceptivo tan nefasto para la salud. El uso de los anticonceptivos varía según el país, la educación y la edad, pero el público siempre es el mismo. ¿Por qué?

¿No existen píldoras para hombres? Al parecer, sí. El año pasado llegó hasta nuestros oídos la noticia de que un grupo de científicos australianos había desarrollado supuestamente una píldora anticonceptiva que bloquea el transporte de espermatozoides durante el coito sin afectar a su fertilidad. Uno de sus creadores, Sab Ventura, afirmó que este método podría comercializarse dentro de diez años. Pero, ¿sería exitoso el uso de esta píldora entre los hombres?

 

Personalmente, creo que es improbable (o mejor dicho, imposible) en esta sociedad ultra-machista y patriarcal, que ha elevado la eyaculación masculina a la categoría “eso es lo que te hace un verdadero hombre”. Por eso se investigó desde un principio los métodos anticonceptivos para mujeres, algo que también ha servido como excusa para quienes prefieren penetrar sin preservativo.

Muchos dirán “la vasectomía es para hombres”, y así es, aunque la práctica de esta operación quirúrgica no es muy habitual, por no decir casi nula. Por cada 12 mujeres, un hombre se practica una cirugía de anticoncepción. Sin embargo, la ligadura de trompas es el método anticonceptivo que más se usa en el mundo: sorprendentemente, más de 150 millones de mujeres ya se han esterilizado.

Curiosamente, cada día vemos por los medios de comunicación anuncios destinados a hombres de más de cuarenta años preocupados por la disfunción erectil, por no hablar de la estimulante “pastillita azul” que consigue levantarte el ánimo y consolidar la reputada virilidad.

 

Con todo esto no estoy defendiendo aquella idea que nos inculcaron nuestros padres y abuelos de que cada relación conllevaba sí o sí ser madre. El embarazo ha de ser siempre una opción, no una obligación. Tampoco, y mucho menos, defiendo la enfermiza abstinencia sexual. Lo que sí pretendo es sensibilizar a toda persona que lea este artículo en el que he detallado y argumentado lo que, desde mi punto de vista, es algo a tener muy en cuenta: métodos anticonceptivos para ellas, afrodisíacos para ellos.

Daniel Curbelo
@Danmarcur

Fuente: Orbitadiversa.wordpress.com

 

 

 

Sanidad financiará solo dos de los 10 anticonceptivos de tercera generación.

  • Algunos expertos creen que prescindir de estas pastillas es como “volver a los ochenta”.

  • El recorte supone que se pasa de cubrir ocho tipos de píldoras última generación a dos.

  • Las que salen son las más utilizadas por las usuarias: más de un millón las consumen.

La sanidad pública dejará de financiar a partir del 1 de agosto ocho formulaciones de píldoras anticonceptivas de tercera generación —en 15 presentaciones—. Se trata de los anticonceptivos orales compuestos por drospirenona y etinilestradiol, de los más modernos que se cubrían hasta ahora. La medida afecta a fármacos como Drosianelle, Yasminelle y Dretine, de laboratorios como Teva y Bayer. Sanidad ha asegurado que la salida de estos anticonceptivos del catálogo de los que se financian con dinero público se debe a criterios de “sostenibilidad y de optimización de recursos”. Una portavoz del departamento que dirige Ana Mato ha incidido en que estos fármacos, que utilizan más de un millón de mujeres, “no presentan ninguna ventaja añadida” a los que siguen financiándose. El listado de las píldoras más modernas que permanece cubierto cae de 10 formulaciones a dos (de 18 presentaciones a tres). Las genéricas compuestas por desogestrel y etinilestradiol, fabricados por los laboratorios Mylan, continuarán financiados. Se cubren desde hace solo cuatro meses.

Los expertos en salud reproductiva y la oposición han criticado duramente la medida, que definen como una más contra las mujeres. La vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, ha acusado al Ejecutivo de Mariano Rajoy de querer implantar “su ideología ultraconservadora” y de estar “en contra las mujeres” y su libertad sexual y reproductiva. Sanidad, sin embargo, niega que la exclusión obedezca a criterios ideológicos. La ginecóloga Isabel Serrano incide en que esta desfinanciación supone una barrera importantísima para el acceso de las mujeres a los métodos anticonceptivos. “Es otro recorte social y contra las mujeres. No hay argumentos ni economicistas ni en el terreno de lo sanitario que sustenten la medida. No es cierto que haya alternativas terapéuticas similares o al menos no en la misma medida”, asegura.

Los expertos, como Ezequiel Pérez Campos, jefe de Ginecología del Hospital de Requena y miembro de la Sociedad Española de Contracepción, apuntan que las píldoras excluidas son las más usadas por las mujeres. Sin financiación pueden costar entre 10 a 18 euros. “Las usuarias nos las piden, no solo porque son las más actualizadas, también porque están cubiertas. Y más ahora, con la situación de crisis que vivimos”, dice Serrano, que pasa consulta desde hace más de 20 años. “Esto es una barrera grave en el acceso a la anticoncepción”, critica la ginecóloga, que también es portavoz de la plataforma Decidir nos Hace Libres. La Sociedad Española de Contracepción, que incrementa la estimación en la cifra de usuarias a cerca de los dos millones, tampoco comparte la exclusión. “Afecta a una población muy vulnerable y va contra la prevención de embarazos no deseados”, dicen.

En 2011 se realizaron en España 118.000 abortos, según los últimos datos de Sanidad, un 5% más que el año anterior.

Frente a las críticas, Sanidad insiste en que más de una veintena de píldoras anticonceptivas permanecerán en la financiación pública; aunque solo dos formulaciones (las de Mylan) son de tercera generación; el resto son de segunda. Una portavoz del departamento de Ana Mato asegura que la exclusión se debe a que los laboratorios fabricantes no han considerado óptimo el precio mínimo fijado por la comisión de Sanidad (3 euros). “Han preferido comercializar sus fármacos a precios mayores y han retirado sus productos”, insiste. Los laboratorios afectados consultados por este periódico han preferido no valorar la medida y aseguran que seguirán “colaborando” con Sanidad.

Alexa Segura, de la Federación de Planificación Familiar Estatal, critica no solo la reducción de opciones, también los efectos para profesionales y usuarias. “No está garantizado el acceso a todos los métodos con equidad. Ahora hay un gran número de usuarias que solo pueden pagar las financiadas; por eso es tan grave reducirlas. No hay tantos métodos como para que nos permitamos sacar alguno… Y el acceso al preservativo también es complejo”, dice. “Esto significa que el médico tendrá que recetar la financiada, no la más idónea; y encima tendrá menos elección”, incide.

Fuente: elpais.com