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El cannabis, ¿bueno o malo para la salud?

  • El estudio más exhaustivo hecho nunca sobre las consecuencias de consumir esta droga no llega a ninguna conclusión fehaciente.

¿Sirve el cannabis para tratar algunas enfermedades? No se sabe, no hay pruebas definitivas. ¿Su uso es peligroso? No se sabe, no hay pruebas definitivas. Estas son las conclusiones del estudio más exhaustivo hecho nunca sobre los efectos del cannabis en la salud. El nuevo trabajo, publicado por la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina de los Estados Unidos, es el más riguroso de los que se han hecho hasta ahora sobre el tema. Fue encargado por el gobierno americano con la intención de aportar luz a los legisladores que reciben todo tipo de presiones contradictorias sobre esta cuestión. Pero el informe deja las cosas en el punto de salida. ¿Beneficioso? En algunos aspectos sí, en otros no. ¿Perjudicial? Quizás sí, quizás no. Raso y corto: la ciencia no está en condiciones, hoy, de responder a estas preguntas de forma inequívoca.

Hace tiempo que el cannabis está situado en el centro de una agria polémica sobre si su uso es bueno o perjudicial para la salud. Para unos, se trata de una sustancia peligrosa que, como cualquier otra droga, crea dependencia y comporta una serie de riesgos que no se pueden pasar por alto. Otros, en cambio, defienden el uso lúdico con el argumento que no tiene nada que ver con la heroína, las drogas sintéticas e incluso el alcohol. Creen, una droga más amable y social, que no convierte a los usuarios en enfermos.

Hace tiempo que el cannabis está situado en el centro de una agria polémica sobre si su uso es bueno o perjudicial para la salud.

Estas posiciones, totalmente enfrentadas, se han visto matizadas los últimos años con la llegada de un tercer punto de vista, uno que defiende que, utilizado de forma adecuada y bajo supervisión médica, el cannabis resulta útil para tratar algunas enfermedades. Ajenas en el debate, las autoridades de la mayoría de países se han mantenido firmes a la hora de considerar que el cannabis es una droga y, como tal, tiene que ser perseguida. ¿Quién tiene razón? ¿Es una droga o una medicina? ¿Es el cannabis bueno o perjudicial para la salud? ¿Sirve para tratar algunas enfermedades y síntomas? ¿O su consumo implica un riesgo?

El uso medicinal del cannabis ha avanzado mucho los últimos años / GETTY

Los últimos años estas y otras preguntas se las han hecho muchos investigadores, que han dejado detrás una abundante literatura científica sobre los efectos del cannabis. Esto quiere decir que, a diferencia del que pasaba hace dos décadas, ahora ya se tiene mucha información. Pero una cosa es tener muchos datos y otra tener respuestas inequívocas. Lo tienen claro los autores del informe elaborado por la Academia de Ciencias de los Estados Unidos que, después de revisar los trabajos más importantes sobre el tema publicados desde el 1999, han llegado a la conclusión de que ni los beneficios ni los problemas del cannabis han quedado probados fuera de dudas.

Los científicos alertan de la creciente tendencia a publicitar los presuntos beneficios del cannabis.
El informe de la institución americana marca un antes y un después en el estudio sobre los efectos que usar cannabis o algunos de sus derivados tiene sobre la salud, porque el comité ha revisado más de 10.000 trabajos. El resultado: el estudio más exhaustivo y riguroso publicado nunca sobre el impacto del cannabis en la salud. Que no hayan conseguido disipar las dudas no quiere decir que los autores del estudio —un equipo de dieciséis expertos en diferentes campos, desde la neurología a la psiquiatría, pasando por la epidemiología y la oncología— no hayan llegado a ninguna conclusión. Bien al contrario, han llegado a cerca de un centenar. Sencillamente, no han podido afirmar categóricamente que el uso del cannabis sea terapéutico, como dicen muchos, pero tampoco que puede provocar todo tipo de desórdenes físicos y mentales, como dicen otros.
La publicación del informe llega en un momento en que algunos países se plantean la posibilidad de despenalizar el uso del cannabis con finalidades terapéuticas, un debate intensificado desde que, ahora hace un año, un grupo de científicos de diferentes países publicara a ‘The Lancet’ un polémico artículo en que pedían la despenalización de las drogas. Los científicos afirmaban que la política actual de prohibiciones no sirve para combatir la adicción, pone en riesgo los usuarios y alimenta los delitos y el crimen organizado. El informe actual no entra en el terreno legal, pero alerta de la creciente tendencia a publicitar los presuntos beneficios del cannabis. Dicen los autores que, a su alrededor, está creciendo una industria parecida a la de las vitaminas, que estimula que la gente que se preocupa por la salud consuma unos productos que, en realidad, no está demostrado que sirvan para nada.

La confusión entre el uso lúdico y medicinal ha condicionado el debate sobre el consumo de la sustancia / GETTY

Estas son las principales conclusiones del estudio:
  • Efectos terapéuticos
Según el comité, hay pruebas que demuestran que el cannabis o sus derivados pueden servir para conseguir una disminución significativa del dolor. También mejoran los espasmos de las personas con esclerosis múltiple si toman derivados del cannabis por vía oral; los mismos derivados hacen disminuir las náuseas y el vómito que sufren las personas que siguen un tratamiento de quimioterapia.
  • Cancer

El estudio analiza los argumentos de los que aseguran que usar cannabis incrementa el riesgo de sufrir cáncer y llega a la conclusión que esta afirmación no se puede demostrar. Con los datos actuales en la mano no se puede decir que incremente el riesgo de sufrir los cánceres asociados al tabaco, como los de los pulmones o el cuello.

  • Infartos, ictus, diabetes
Algunos datos parecen apuntar hacia la posibilidad que fumar cannabis puede ser un factor que estimule los ataques de corazón, pero no se puede afirmar de forma fehaciente, como tampoco hay pruebas irrefutables que provoque ictus o diabetes.
  • Enfermedades respiratorias
Tal como pasa con el tabaco, los datos demuestran que fumar cannabis de forma regular provoca un incremento de los episodios de bronquitis crónica, tos crónica y flemas. En cambio, no hay pruebas que demuestren que provoca otras enfermedades respiratorias, como por ejemplo obstrucción o mal funcionamiento de los pulmones, o asma.
  • Sistema inmunológico
No hay ninguna prueba que demuestre que el uso del cannabis o sus derivados tiene ningún efecto positivo o negativo sobre el sistema inmunológico. En cambio, algunos datos, a pesar de que limitados, apuntan que su uso podría tener un beneficioso efecto antiinflamatorio.
  • Salud mental
Parece que el uso del cannabis podría provocar un aumento del riesgo de desarrollar esquizofrenia, ansiedad y, en menor grado, depresión. Además, los usuarios que consumen más cannabis tienen más pensamientos suicidas que el resto de la población.
  • Accidentes
Según el estudio, una persona que ha consumido cannabis antes de conducir tiene más probabilidades de sufrir un accidente de tráfico. También está demostrado que muchos menores consumen de forma accidental en los lugares donde el uso está permitido.
  • Problemas de memória
Una de las acusaciones más habituales de los detractores del cannabis es que su uso crea problemas de memoria y atención. El estudio concluye que esto es realmente así, y apunta que podría tener consecuencias negativas en los resultados académicos de los estudiantes, así como en su habilidad para establecer relaciones sociales normales.
  • Consumo durante el embarazo
A pesar de que algunos datos apuntan que fumar cannabis durante el embarazo podría comportar una reducción del peso del bebé, no hay bastantes elementos para concluir de forma fehaciente que su uso por parte de las madres tiene un efecto directo en los hijos.
Fuente: http://www.ara.cat

El tabaco ya no está de moda

El tabaquismo es una enfermedad adictiva crónica que constituye la primera causa evitable de muerte en los países desarrollados.La Dra. Mª Teresa González García, Neumóloga del grupo de trabajo de tabaquismo de Semergen, nos ha hablado sobre este problema de salud mundial y sobre las alternativas y soluciones que para él existen.

En realidad, ¿el tabaco es perjudicial?

Efectivamente, los expertos han ido desmontando las ventajas encontradas en el tabaco a lo largo de los siglos precedentes, desde su importación y distribución tras el descubrimiento de América, para situarnos en los inconvenientes generados por esta sustancia:

– El tabaquismo se considera una enfermedad crónica, como la Hipertensión arterial o la Diabetes  (“es una enfermedad para toda la vida”), con sus recaídas.

– Además contiene una sustancia, la nicotina, que le confiere la propiedad de ser adictivo. El tabaco se comporta como una droga, con todas y cada una de sus características y con el agravante de ser socialmente aceptada (de ahí el amplio consumo) y de que las consecuencias se observan a lo largo plazo, en general tras 30 años de consumo.

– El consumo comienza en la adolescencia, entre los doce y trece años, esa etapa en la que se empieza a experimentar y se asumen todos los riesgos. Algunos estudios ponen de manifiesto cómo cuanto más precoz sea el consumo, mayor dependencia y más complicada será la deshabituación. En la última década, cabe destacar el aumento del consumo entre las chicas respecto al de los chicos.

– Como hemos avanzado en la definición, se trata de la primera causa de muerte evitable en los países desarrollados. Si el tabaco no existiera, los fallecimientos prematuros por enfermedades cardiovasculares, cánceres y enfermedades respiratorias, entre otras, disminuirían drásticamente.

¿Cómo afecta a la salud?

En el humo del tabaco se han detectado hasta 4500 sustancias tóxicas. De ellas destacamos: la nicotina, como responsable de la adicción, el monóxido de carbono, CO, como principal culpable de la patología cardiovascular, el alquitrán y las nitrosaminas como cancerígenos y otras sustancias oxidantes e irritantes que intervienen directamente en las patologías respiratorias.

Los principales problemas de salud ocasionados por el consumo de tabaco son:

Adicción: la persona fumadora es dependiente de la nicotina. Esto conlleva:

– Tolerancia a dicha sustancia

– Síndrome de abstinencia característico al reducir o cesar el consumo.

– Persistencia del deseo de reducir el consumo o fracaso para conseguirlo.

Es además el principal causante de patologías con alta prevalencia entre las que destacamos:

Enfermedades cardiovasculares: (cardiopatía isquémica, enfermedad cerebrovascular, enfermedad vascular periférica). Aproximadamente el 33% de éstas se atribuyen directamente al consumo de tabaco. La enfermedad cardiovascular ocasiona el mayor número de fallecimientos en España.

Enfermedades tumorales: entre los que destacan el cáncer de pulmón y laringe.

Enfermedades respiratorias: fundamentalmente la Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) relacionada en un 85% de los casos con el consumo del tabaco.

Tabaquismo pasivo: las personas que respiran el ambiente contaminado provocado por el humo del tabaco están sometidas a la inhalación de sustancias patogénicas procedentes de la llamada corriente secundaria generada por la combustión del cigarrillo.  Sabemos de su implicación en enfermedades respiratorias, incluyendo cáncer de pulmón, en la enfermedad cardiovascular y enfermedades en niños (otitis, bronquitis, muerte súbita del lactante…). Mención especial merece el sometimiento del feto al tabaquismo de una gestante fumadora, que puede acarrear problemas tanto en la madre (patología a nivel de placenta) como en el propio feto: aborto, nacidos con bajo peso… Conviene recordar que la protección del fumador pasivo es el principal interés de la actual legislación española.

¿Es posible dejar de fumar?

Rotundamente sí. Aunque no es fácil. A pesar de ser una enfermedad, dejar de fumar conlleva un proceso, no tiene nada que ver con curar una faringitis. Es necesario considerar la posibilidad de abandonar el tabaco y prepararse para ello. Así ocurre en cualquier otro proceso de deshabituación. Muchos fumadores no quieren dejar de fumar, otros se sienten obligados (presión familiar, enfermedad grave concomitante…). Aquellos, conscientes del problema, que se planteen y preparen para dejar de fumar, serán los que lo vayan a tener más fácil.

Entre los factores o condiciones que pueden favorecer la abstinencia destacaríamos:

–     Alto grado de motivación (se puede medir, mediante una escala de 0 a10, a través de la pregunta: ¿Cuánto interés tengo en dejar de fumar en este momento?)

–     Algún buen motivo: mejorar la salud o prevenir enfermedades, ahorrar dinero, dar ejemplo, ser libre…

–     Dependencia física baja: (orientativo: fumadores de menos de diez cigarrillos al día y que tardan en consumir el primero del día más de una hora después de levantarse).

¿Existen tratamientos eficaces para dejar el tabaco?

Desde los manuales de autoayuda o guías -comercializadas o no, pero ampliamente distribuidos en papel o en digital-,  hasta el último fármaco creado para dejar de fumar, son numerosas las intervenciones desarrolladas a este fin. Cualquier fumador puede dejarlo sin ayuda, pero tiene más probabilidades de éxito con un diagnóstico y un tratamiento correcto. Por su parte, una persona que crea estar preparada para dejar de fumar y necesite ayuda debería acudir a un profesional sanitario que sea quien le asesore debidamente para iniciar el tratamiento más adecuado.

La evidencia científica recomienda un tratamiento que incluya conjuntamente asesoramiento psicológico y farmacológico, si estuviera indicado. Respecto al tratamiento farmacológico existente en la actualidad, en nuestro país, debemos destacar:

–     La terapia sustitutiva con nicotina: comercializada en diversos formatos (parches, comprimidos, chicles y spray). No necesita prescripción médica.

–     Compuestos no nicotínicos: bupropión y vareniclina. Necesitan prescripción  y control médico. No están financiados por la seguridad social.

Cualquiera de estos tres fármacos de primera línea ha demostrado su eficacia y seguridad. Existen otras terapias alternativas cuya eficacia aún no está confirmada.

Respecto al cigarrillo electrónico:

El cigarrillo electrónico contiene nicotina pero no es dispositivo eficaz para dejar de fumar. Por el contrario puede tener un efecto indeseable de retener a fumadores en el consumo de nicotina y en mantener la dependencia gestual del cigarrillo. El vapor de los cigarrillos electrónicos puede contener sustancias tóxicas y nocivas para la salud y no deberían utilizarse en espacios públicos cerrado (conclusión del informe del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo).

En cambio, existen ayudas en numerosas páginas web (Sedet, CNPT, Semergen, Consejerías de salud y diferentes Asociaciones comola AECC), además de programas específicos descargables on line, para PC como Quitómetro o para Android: Quitnow.

¿Merece la pena dejar de fumar?

Sí, en cualquier caso y cuanto antes. Dejar de fumar sólo aporta ventajas:

– Se recuperan el olfato y el gusto. Desaparece el olor a tabaco de nuestra ropa y piel

– Se eliminan la nicotina y el alquitrán de nuestro organismo.

– Aumenta la sensación de bienestar.

– Se normaliza la frecuencia cardíaca y mejora la tensión arterial.

– Es la intervención más eficaz para reducir la mortalidad en pacientes con enfermedad cardiovascular y con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Algunos consejos para evitar cigarrillos:

–   Evita situaciones complicadas

–   Deja el tabaco en casa cuando salgas

–   No aceptes cigarrillos de nadie

–   Sustituye un cigarrillo por una pieza de fruta

–   Mete en una hucha el dinero de los cigarrillos que no te fumes

–   Realiza ejercicio físico a diario

Definitivamente hoy es un buen día para dejar de fumar ¿no vas a intentarlo?

Más información en www.semergen.es

Fuente: http://www.lavanguardia.com