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Qué me puede pasar si me pillan drogade o con drogas por la calle

Nota: este texto ha sido adaptado y modificado de su versión original para les lectores del Blog En Plenas Facultades.

Es más riesgoso que te pillen con droga por la calle que drogade

Nadie te puede multar por ir drogade por la calle. Ya vayas hasta arriba de azúcar, cafeína, alcohol, tabaco o de cualquier droga ilegal, por el mero hecho de estar drogade por la calle no te pueden hacer nada según nuestras leyes. Bien distinto es si te pillan drogándote, o lo que hagas estando drogade, como por ejemplo, coger el coche bajo sus efectos.

Lo que sí se castiga es llevar droga por la calle. Aquí lo fundamental es distinguir dos situaciones distintas: si la tenencia es considerada para consumo propio o si la tenencia es considerada para traficar con ella. La diferencia no es tontería: en el primer supuesto estaríamos ante una mera sanción administrativa (multa), pero en el segundo estaríamos ante un delito de tráfico de droga, que supondría tu detención y posterior proceso penal.

“Te pueden pillar 20 pastillas yendo a un fiestón con amigues y que finalmente se considere una tenencia para consumo, aunque sea consumo compartido, y que acabe con una multa; y te pueden pillar 50 euros de hachís, cortado y plastificado en posturas de 10 euros y que finalmente se considere una tenencia con finalidad de traficar.”

Tráfico es cualquier eslabón de la cadena que va desde el productor de droga hasta el consumidor final, excluyendo a este último. Hay que tener en cuenta que el delito de tráfico de droga no requiere que ganes pasta con ello, por lo que cualquier eslabón incluye, por ejemplo, regalar porros.

Pero ¿quién y en base a qué criterios se determina si la droga que llevo es para mi consumo o para traficar? En teoría los criterios para determinar la finalidad de esa tenencia son múltiples: la cuantía de la droga (es el mas importante, pero no el único), la forma de su preparación, la posesión de instrumentos característicos del tráfico, la concurrencia de adicción, la existencia de actos concretos de tráfico, la capacidad económica para adquirir la droga, etc.

REUTERS/Henry Romero

Te pueden pillar 20 pastillas yendo a un fiestón con amigues y que finalmente se considere una tenencia para consumo, aunque sea consumo compartido, y que acabe con una multa; y te pueden pillar 50 euros de hachís, cortado y plastificado en posturas de 10 euros y que finalmente se considere una tenencia con finalidad de traficar, con el consiguiente proceso penal y juicio. Un marronazo, vamos.

La decisión, a priori, la adopta la persona policía que que te pille. En su mano está, en ese primer momento, realizar una denuncia para que se te sancione o detenerte por considerar que hay indicios de tráfico.

Para no dejar esta decisión a una interpretación personal de la persona policía, el Tribunal Supremo adoptó una tabla elaborada por el Instituto Nacional de Toxicología en 2001, en la que se determinaba la dosis media de consumo diario para cada sustancia, manteniendo que un consumidor habitual suele adquirir para sí mismo la cantidad necesaria para 3-5 días.

Por lo tanto, el llevar encima más o menos de las cantidades descritas puede recaer en la detención por tráfico de drogas. Ellos no impide que, posteriormente, demuestres que la droga era para consumo, pero eso se lo tendrás que contar (y convencerle) al juez.

Entonces, ¿qué me puede ocurrir?

Una vez aclarada la diferencia entre tenencia para consumo y para tráfico, es importante conocer las consecuencias legales dependiendo de que estemos en un supuesto o en otro:

En caso de que la tenencia de la droga sea para traficar, estaríamos ante la comisión de un delito denominado, técnicamente, contra la salud pública. El Código Penal sanciona el tráfico con la pena de 1 a 3 años de prisión y multa si hablamos de sustancias de las consideradas que no causan grave daño a la salud (hachís, cannabis, etc); y con la pena de 3 a 6 años de prisión y multa si hablamos de sustancias que causan grave daño a la salud (cocaína, heroína, MDMA, etc).

Como todo en esta vida, las cosas aún se pueden complicar más: las penas subirán notablemente si la cuantía que llevamos es de “notoria importancia”, es decir, cuando la cantidad equivale o supera las 500 dosis medias de cada sustancia, o si se considera que el tráfico se realiza dentro de una organización criminal.

“En el caso de que se considere que la tenencia de droga es para el consumo nos enfrentaríamos a una multa de la denominada Ley Mordaza de entre 601 a 10.400 euros, si es la primera vez.”

Cabe recordar que si no tenemos antecedentes penales y somos condenados a menos de dos años de prisión, la condena puede ser suspendida, lo que implica que no se llegaría a cumplir, siempre que durante el tiempo de la suspensión no se vuelva a cometer ningún delito.

En el caso de que se considere que la tenencia de droga es para el consumo (o el consumir en la calle) nos enfrentaríamos a una multa de la denominada Ley Mordaza de entre 601 a 10.400 euros, si es la primera vez. En caso de que te sancionen por segunda vez o más en menos de dos años la multa podría ir de 10.401 a 20.200 euros. Y en caso de que los hechos “revistan especial gravedad” podrían sancionarte 20.201 a 30.000 euros. En cualquier caso es una multa administrativa que no genera antecedentes penales y que es recurrible tanto ante la propia administración como ante un Juez.

En resumen, estar drogade en la calle no es ilegalpero drogarse en la calle o llevar droga sí lo es. El que suponga una simple multa o una condena por delito va a depender de que finalmente se pruebe si esa tenencia es para consumo o para tráfico.

Texto original de: Eric Sanz de Bremond Arnulf

Fuente original: https://www.vice.com/es/article/vb7knj/que-pasa-si-me-pillan-drogas-drogado-en-la-calle

Más información en: http://energycontrol.org/files/pdfs/Folleto_Leyes.pdf

App Run4Fun del EPF

¡¡¡Desde el Proyecto En Plenas Facultades nos damos el gustazo de presentaros nuestra nueva App!!!

Se trata de una aplicación gratuita para móviles Android Run4Fun EPF. Este juego educativo ideado por estudiantes universitarixs del Máster de Multimedia de la Salle (Universidad Ramón Llull) y creado por MyC Games, esta catalogado como un platform runner, pretende concienciar a la juventud universitaria sobre los riesgos asociados al uso, abuso y mezcla de sustancias psicoactivas.

 

 

El sistema de juego cuenta con un sistema de power ups o “poderes especiales” para simular algunos efectos de diferentes sustancias sobre el cuerpo y que duran 5 segundos, cada vez que el/la jugador/a “se come” alguna de ellas mientras recorre los pasillos de la universidad en la primera pantalla, de una ciudad y de una discoteca en las dos pantallas siguientes.

Al tomar una de las sustancias que aparecen en el juego (alcohol, cannabis, cocaína o éxtasis), aparece un mensaje de alerta sobre la sustancia que se acaba de “consumir”, ya sea un depresivo, alucinógeno o estimulante, además de los cambios en los parámetros corporales que varían con ese consumo (temperatura, presión arterial y el ritmo cardíaco). Además de los power ups mencionados, también aparecen sus oponentes, es decir los power ups que se encargan de contrarrestar los riesgos de su consumo: comida, hidratación y descanso.

La finalidad del juego es dar a conocer las diferentes posibilidades y elecciones a las que se enfrentan los y las jóvenes cuando hacen frente a un consumo de drogas, y como puede condicionar una u otra elección tanto en sus tareas formativas como en su círculo personal. La aplicación en formato de juego platform runner facilita la comprensión para el público joven y atrae su atención por su jugabilidad.

¿Dónde conseguirlo?

Disponible en Google Play

Hecha la presentación, solo falta que empecéis a jugar y nos comentéis que os parece.

Drogarse nunca ha sido tan peligroso como ahora

¿Te acuerdas de cuando tus padres te decían que las drogas podían matarte incluso aunque solo las probaras una vez? Quizá en aquella época esta afirmación fuera un poco exagerada, pero hoy día, podría decirse que las paranoias de tus padres están empezando a convertirse en una realidad.

Cada vez es más frecuente el uso de sustancias altamente peligrosas —como el fentanilo, un opiáceo mortal mucho más potente que la heroína— para adulterar determinadas drogas o incluso para venderlas haciéndolas pasar por cocaína, MDMA o Xanax. Con este panorama, aceptar una raya de un desconocido nunca había sido más arriesgado. Además del fentanilo, se están utilizando otros opiáceos igual de peligrosos para cortar sustancias, lo que provoca un aumento considerable del riesgo de sufrir una sobredosis. Veamos, por ejemplo, las estadísticas de EUA: el número de muertes causadas por el consumo de esta droga entre 2013 y 2014 se eleva a más de 700, una cifra alarmante que ha aumentado a la vez que lo ha hecho la proliferación de esta sustancia entre las drogas de consumo recreativo. Recientemente, un experto se refirió al consumo excesivo de opiáceos como la peor epidemia provocada por el hombre en la historia de la medicina moderna.

Sí, has leído bien. Esto va en serio. Estamos hablando de que podrías morir. Quizá puedas pasar tus años de instituto fumando solo porros de vez en cuando, pero las probabilidades de que consumas drogas durante la etapa universitaria son mucho mayores. En cualquier caso, si tienes intención de probarlas de todos modos, quizá deberías tener estos consejos en mente.

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Sí, esto parece Xanax, pero ¿quién te lo puede garantizar? Foto vía usuario de Flickr Dean

Medicamentos falsos

Desde hace varios años, en determinados países del mundo, como EUA y Canadá, el problema de la venta de medicamentos falsos no ha hecho más que crecer. Actualmente, los fármacos afectados por la venta de falsificaciones son OxyContin, Percocet y Xanax. En todos esos casos se halló contenido de fentanilo en los comprimidos de estos fármacos. Según un traficante con el que hablamos, los comprimidos falsos de Xanax se pueden identificar por tener un mayor grosor y granulado que los auténticos. Dado que estos fármacos son totalmente ilegales, la cantidad de droga que contiene cada comprimido puede variar enormemente, lo que incrementa el riesgo de sobredosis.

Lori Kufner, miembro del grupo de reducción de daños Trip! Project nos explicó que “cualquiera puede prensar pastillas hoy día. No resulta costoso ni complicado. Por mucho que compares lo que te han dado con lo que aparece en internet, realmente no puedes saber cuál es su contenido”.

A’lisa Ramsey, canadiense de 20 años, es una de las víctimas de la falsificación de sustancias. Solía tomar OxyContin cuando salía de fiesta, hasta que un día un camello le dijo que lo que le estaban vendiendo no era OxyContin, sino fentanilo. Para cuando lo supo ya era demasiado tarde y había desarrollado una adicción al fentanilo.

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Foto por Jake Kivanc

Aceptar rayas cuando sales de fiesta

Aceptémoslo: aceptar una rayita de alguien a quien no conoces mientras estás dándolo todo en el club no es muy recomendable, sobre todo porque a simple vista es imposible saber qué lleva el polvo blanco que te están ofreciendo. Chelsea, de 27 años, tuvo una experiencia durante el cumpleaños de una amiga que le hizo aborrecer las drogas para siempre. Estaba en un club de striptease con las chicas y salió fuera un rato. Allí entabló conversación con una mujer rubia, que al poco rato le ofreció una raya de coca. Chelsea había tomado cocaína desde los 18 años, así que aceptó. Cuando fueron a comprar un pollo al camello, Chelsea dijo que prefería meterse solo una punta. Probablemente aquella decisión le salvó la vida. “Lo último que recuerdo fue que me dirigía hacia donde estaba mi amigo, y un minuto después sucedió… Alguien le dijo, ‘Tu amiga está sufriendo una sobredosis'”.

Cuando recobró el conocimiento, Chelsea estaba en una habitación de hospital, con la camisa rasgada por el pecho. Para salvarla, le habían administrado naloxona, la sustancia que se utiliza para tratar intoxicaciones agudas por opiáceos. Le dijeron que, tras los análisis, la única droga que habían hallado en sus sistema era el fentanilo. Más tarde supo que la chica que le ofreció la raya había muerto, y que el camello que se la vendió y otra persona también habían sufrido sobredosis. “Ya no puedes estar segura, y no vale la pena arriesgar la vida por una raya”, nos explicó. Y el caso de Chelsea no es el único.

No consumas cuando estés sola

Si estás sola, nadie va a poder ayudarte como te pase algo. “Aunque prefieras que nadie se entere de que consumes drogas, no lo hagas sola en tu habitación”, aconseja Kufner. “Mucha gente podría haber salvado la vida si hubiera tenido a alguien cerca”.

Solicita un kit de naloxona

Infórmate sobre la disponibilidad de este antídoto en tu ciudad. En Cataluña, por ejemplo, se suministran kits de naloxona como parte de su programa de prevención de la sobredosis. Por muy útil que sea la naloxona, recuerda que no vas a poder administrártela tú sola si sufres una sobredosis, por lo que es importante que estés con alguien para que lo haga en caso de necesidad. También es útil que aprendas a reconocer los síntomas de una sobredosis por opiáceos.

Asegúrate de que la persona a quien compras sea de fiar

Si quieres tomar drogas, lo mejor es que conozcas mínimamente a la persona que te las vende o que alguien garantice su calidad. Como mínimo, procura no comprar a desconocidos, o que al menos sean amigos de algún amigo. “Ahora mismo, tener buenos contactos es fundamental, y aun así siempre hay un riesgo bastante alto…”, asegura Kufner.

Es mejor consumir en pequeñas dosis

Este es un consejo que verás repetido en muchas partes. Efectivamente, es mejor tomar pequeñas dosis y esperar entre 45 minutos y una hora para ver los posibles efectos antes de consumir más o de que otra persona también tome. No obstante, Kufner recomienda que la segunda dosis también sea pequeña, “sobre todo por si la droga contiene fentanilo; quizá en la primera toma no tuviera efecto por ser poca cantidad, pero podría matarte en la segunda dosis si la cantidad es la habitual”.

También es importante tener en cuenta que una misma cantidad de fentanilo puede provocar una sobredosis a una persona y no tener ningún efecto en otra.

No mezcles sustancias (sí, eso incluye el alcohol)

Kufner nos explicó que los peores casos que ha visto trabajando en reducción de daños han sido los de personas que habían mezclado drogas y alcohol. Desgraciadamente, cuando bebemos nos apetece más tomar drogas, por lo que la combinación puede resultar bastante explosiva.

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Foto por Jake Kivanc

Lleva tu droga a analizar

Esta es la mejor manera de asegurarte de que no te den gato por liebre. En España, proyectos de reducción de riesgos como Energy Control ofrecen un servicio de análisis de sustancias que te permitirá saber qué contienen. Hay que precisar, no obstante, que si la cantidad de fentanilo o de otros opiáceos es muy baja, puede no dar positivo en el análisis y aun así ser perjudicial al consumirla.

Si vas a tomar drogas para mejorar el rendimiento en clase, hazlo con cabeza

Por el momento no se han dado casos de “pastillas para la inteligencia” que contuvieran fentanilo. “En todo caso, es como cualquier otro estimulante: lo importante es mantenerse hidratado e ir descansando”, recomienda Kufner, quien también señala que las personas que se pasan días sin dormir a base de este tipo de fármacos pueden sufrir alteraciones del humor y problemas de salud. Además, mezclar sustancias como el Ritalin con cafeína aumenta considerablemente el riesgo de infarto, y la falta de sueño, alimentación o hidratación, combinada con el alcohol puede propiciar la aparición de convulsiones. Kufner insiste en que la clave está en hacer pausas frecuentes y en que la falta de sueño y el consumo de fármacos para mejorar el rendimiento mental no son la mejor receta para aprobar un examen.

 

Fuente: Vice.