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Las canciones que mencionan marcas de alcohol “fomentan” su abuso entre lxs jóvenes

Un estudio publicado en la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research revela que las canciones pop que hacen referencia a marcas de bebidas alcohólicas impulsan el consumo excesivo entre adolescentes y jóvenes. La influencia de estas menciones tiene la misma  fuerza que los hábitos de padres y amigxs.

Investigadores de la Universidad de Pittsburgh y el Centro de Cáncer Norris Cotton (ambos en EE UU) han estudiado cómo las canciones que nombran marcas de bebidas espirituosas afectan a la manera beber de lxs jóvenes y adolescentes.

Anteriores investigaciones apuntaron que lxs adolescentes estadounidenses están expuestos a alrededor de 2,5 horas de música pop y a un promedio de ocho menciones de marcas de alcohol al día, que tienen una función publicitaria incluso si no son pagadas por las empresas.

“Cada año, lxs jóvenes están expuestos a unas 3.000 referencias de estas bebidas mientras escuchan música”, explican los autores. “El objetivo del nuevo trabajo fue determinar la relación entre la actitud de lxs adolescentes con las canciones que nombran marcas de alcohol y el comportamiento que tienen respecto a la bebida”.

Para llevar a cabo este estudio, publicado en la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research, se realizó una encuesta telefónica durante 2010 y 2011 basada en la marcación aleatoria de números de teléfono de EE UU. Así, los investigadores consiguieron 2.541 encuestas con sujetos de ente 15 a 23 años de edad.

De todxs lxs participantes, 1.488 (59%) respondió haber tomado una bebida alcohólica completa –definida como 354,88 ml de cerveza, 147.87 ml de vino o 44,360 ml de licor–. De ellos, el 18% afirmó beber en exceso en un corto periodo de tiempo, por lo menos una vez al mes, y el 37% había sufrido lesiones debido al alcohol.

En la encuesta se les dio a lxs participantes los títulos de las canciones más populares que incluyen menciones a marcas de bebidas, y se les preguntó si les gustaban o si las tenían. También se comprobó si podían recordar espontáneamente qué marca de alcohol se mencionaba en las letras.

“Es importante que entendamos el impacto de estas referencias a marcas en un grupo de edad que puede verse afectado negativamente por el consumo de alcohol”, aclara Brian A. Primack, investigador principal del estudio.

La música influye tanto como lxs amigxs

Lxs participantes que podían recordar correctamente las marcas de las bebidas nombradas en las canciones tenían más del doble de probabilidad de haber tomado una bebida alcohólica completa –incluso después de ajustar factores como la edad, el nivel socioeconómico y consumo de alcohol por lxs amigxs y los padres–.

Asimismo, los participantes que podían identificar las marcas también tenían mayores probabilidades de consumir alcohol en exceso.

“Lo sorprendente de los resultados obtenidos es que la relación entre recordar las marcas presentes en la música pop y el beber alcohol en adolescentes es tan fuerte como la influencia por el consumo de los padres, amigxs y la tendencia de lxs adolescentes a la búsqueda de sensaciones”, subraya Primack. “Esto ilustra el valor que este grupo de edad otorga a las opiniones y acciones que perciben de los cantantes de moda”.

Primack considera que una posible solución a esta situación sería dotar a los adolescentes de pensamiento crítico “para hacerles entender cómo estas referencias en la música que escuchan pueden manipular sus pensamientos y emociones”, concluye el investigador.

Fuente: http://www.agenciasinc.es

¿Café o Cerveza? ¿Cuál es “mejor” para estimular tu creatividad?

Con cierta frecuencia las labores creativas requieren de condiciones específicas. Hay quienes ordenan su espacio de trabajo de cierta forma, con ciertos libros a la mano, con un bolígrafo y un lápiz y con otros accesorios que necesitarán eventualmente. Hay quienes trabajan rodeados de plantas y otros en habitaciones suficientemente iluminadas (preferentemente con luz natural). Asimismo, es común que algunos no puedan comenzar si antes no han bebido un par de tazas de café o, por otro lado, si en el ínterin no han bebido uno o dos vasos de cerveza. Otros como Bukowski sostienen, en cambio, que nada de esto es útil.

Sea como fuere, entre las bebidas, el café y la cerveza son quizá las más usuales para acompañar las tareas que requieren de cierto nivel de innovación mental. Como sabemos bien, la cafeína estimula nuestro cerebro y nos “despierta”, lo cual nos sirve si necesitamos mantenernos atentos. El alcohol, por su parte, desinhibe, flexibiliza los límites que nos hemos impuesto y hace que atrevernos parezca más fácil de lo que creemos cuando estamos sobrios —de nuevo, efectos que crean un ambiente propicio para la generación de ideas.

Ryoko Iwata, del sitio I Love Coffee, elaboró recientemente este infográfico en el que compara café y cerveza para saber qué bebida elegir para favorecer nuestra creatividad.

cafe_cerveza

Iwata parte de las zonas del cerebro en donde se incuban las ideas y adonde llegan tanto la cafeína como los elementos estimulantes del alcohol: el córtex cerebral en el caso de la cerveza y los receptores de adenosina en el caso del café. Cuando el alcohol inunda el córtex (el cual se encarga de las operaciones relacionadas con el lenguaje, el pensamiento y la interacción), entonces el cerebro se libera de las preocupaciones cotidianas y se muestra dispuesto a trabajar en un solo asunto. Con el café, la cafeína sustituye a la adenosina y como consecuencia nuestra mente obtiene una carga repentina de energía.

Pero, como también sabemos, existen algunos efectos secundarios negativos. Después de dos cervezas la atención inicial se perderá y el empeño que tuvimos al inicio se disolverá en el nihilismo que viene con el alcohol. El café nos mantendrá en sobriedad, pero necesitaremos una dosis creciente para conseguir los efectos que alguna vez alabamos.

Fuente: http://pijamasurf.com

El alcohol se relaciona con 3,3 millones de muertes anuales en el mundo

  • El 7,6% de los fallecimientos de hombres y el 4% de los de mujeres se deben a la bebida

  • Cánceres, accidentes, “violencia” y enfermedades hepáticas son las principales consecuencias

El alcohol forma, junto al tabaquismo, la mala dieta y la falta de ejercicio el cuarteto de causas de muertes prevenibles, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta acaba de presentar un estudio mundial sobre esta sustancia,y la principal consecuencia es que la bebida se relaciona con 3,3 millones de muertes en el planeta –el 7,6% de los de hombres y el 4% de los de mujeres, lo que da una media de aproximadamente el 6% de las defunciones del planeta cada año-. Esta proporción es reflejo de que los hombres son más bebedores que las mujeres, aunque hay datos que demuestran que ellas son más susceptibles a algunos efectos adversos de la bebida. No solo por cuestiones intrínsecas (suelen pesar menos, tienen menor capacidad de procesamiento hepático y más proporción de tejido graso, que son factores de riesgo), sino también sociales, porque son víctimas de violencia por sus parejas cuando beben, por ejemplo.

Europa es la región con mayor porcentaje de bebedores, y, dentro de ella, España se acerca mucho a la media: 11,2 litros de alcohol puro al año (10,9 es la cantidad europea), que sube a 16,4 litros cuando se reparte solo entre bebedores; el 68,3% de los mayores de 15 años beben; un 19,6% de ellos son bebedores de riesgo y hay un 0,7% de personas con dependencia alcohólica (frente al 4% de Europa). La proyección hasta 2015 es de una estabilización.

La segunda región es América: el 70,7% de los mayores de 15 años y el 52,8% de las mujeres de esa edad bebe, muy por encima de la media mundial (el 47,7% y el 28,8% respectivamente).Sin embargo, en cuanto a los litros ingeridos por cada bebedor, el continente está por debajo de la media, solo por delante del norte de África y Oriente próximo. También en América es donde hay más mujeres con problemas de comportamiento asociados al alcohol, y donde hay más regulaciones sobre el acceso. Por consumo, en el continente destacan Canadá, Granada y Santa Lucía, con más de 10 litros por bebedor.

El informe divide las bebidas en tres grupos: espirituosas (licores), cerveza y vino. Cada una representa, respectivamente, el 50,1%, el 34,8% y el 8% del alcohol ingerido. En la región europea el reparto es: 39,9% de cerveza, 32,9% de espirituosos y el 25,7% de vino. En América, 55,3% de licores; 32,6% de cerveza y 11,7% de vino. El modelo español es diferente: 50% de cerveza, 28% de licores y un 20% de vino.

Cánceres, accidentes, violencia y daños hepáticos son las principales consecuencias del consumo de alcohol, pero el informe destaca que hay evidencia de su relación en otras enfermedades, como el sida o incluso la tuberculosis, por su efecto sobre aspectos como el uso de medidas preventivas. Hasta 200 patologías se relacionan con el consumo de alcohol. De ellas las hay propiamente efecto de la bebida (el síndrome alcohólico fetal), pero también las hay relacionadas como la pancreatitis, cirrosis, cáncer de boca y faringe o problemas neurológicos y enfermedades mentales que se van agravados, como la epilepsia. Además están las complicaciones cardiovasculares.

Pero el alcohol no solo causa muertes. Las organizaciones sanitarias tienen otra medida para evaluar el impacto de una enfermedad o problema: los años de vida saludable perdidos (DALYs). En 2012, según el estudio, fueron 139 millones, o el 5% del total atribuido a todas las enfermedades.

Todos estos datos sitúan el consumo de alcohol entre las cinco primeras causas de enfermedad, discapacidad y muerte en el mundo. Y ello sin contar las consecuencias socioeconómicas del abuso del alcohol, que se pueden dar hasta en las sociedades más tolerantes: pérdida de ahorros, del trabajo, problemas familiares o estigma y discriminación.

Sin embargo, la OMS destaca que dos tercios de la población del planeta no bebe, por lo que esta cifra se concentra en el otro tercio (el 38,3% que sí lo hace), que consume, de media, 17 litros de alcohol puro al año. El trabajo destaca que hay una relación entre la riqueza de un país y la bebida. Es la cantidad y el modo de consumo lo que determina el daño, señala la OMS. El tercer aspecto es la calidad del alcohol consumido, pero a distancia de los otros dos factores. Y ello a pesar de que un 25% de la bebida consumida es de fabricación casera.

“Hay que hacer mucho más para proteger a la población de las consecuencias negativas del consumo de alcohol”, ha dicho Oleg Chestnov, experto en enfermedades crónicas y salud mental de la OMS. Con estos datos “no hay lugar para la complacencia”.

España, un modelo más seguro y a la baja

De los datos sobre España que recoge la Organización Mundial de la Salud en su informe sobre los daños del alcohol destacan dos: es de los pocos países en los que el consumo, medido en litros, baja algo (de 12,3 en el periodo que va de 2003 a 2005 a los 11,2 de media entre 2008 y 2010), y también es de los pocos países en los que la “forma de consumo” se considera menos peligrosa (un 1 en una escala del 1 al 5 asignada por la propia OMS).

Esto último parece que tiene que ver con una forma mediterránea de beber, con consumos abundantes pero sostenidos, en lugar de una manera más nórdica, las llamadas borracheras de atracón —binge drinking en inglés—. De hecho, solo un reducido grupo de países está en este grado de menor riesgo, todos de Europa occidental y del sur: Portugal, Francia, Italia, pero también Alemania, Holanda, Bélgica, Austria y Suiza. Entre los países donde peor se bebe, destacan Rusia y Ucrania (un 5 en la escala), pero en el grupo con un 4 están Reino Unido y muchos de Europa del Norte.

Respecto al consumo, la lista de países que beben menos es muy heterogénea: junto a España están Eritrea, Venezuela, Sudáfrica, Guatemala y Guinea.

Fuente: elpais.com