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Reflexiones sobre sexo, drogas y otros viajes de placer

Y seguimos con el recorrido de “Reflexiones sobre Sexo, Drogas y otros viajes de Placer”

Como anunciamos ayer, al fin tenemos nuestro querido libreto, el cual nos brinda orientaciones sobre el uso de alcohol y/o drogas en las relaciones sexuales.

Hoy queremos presentar los capítulos sobre la interacción entre el consumo de alcohol y las relaciones sexuales, así como también la relación que guarda con el uso de algunos estimulantes como la anfetamina (speed) o la cocaína.

Y es que en estos campos, cuando se trata de#Sexo&Drogas, hay muchos mitos rondando y a veces nos confunden.

¡Esperamos que les sea de utilidad!

Empieza el viaje – Reflexiones sobre Sexo, Drogas y otros viajes de Placer EPF

 

Alcohol – Reflexiones sobre Sexo, Drogas y otros viajes de Placer EPF

 

Speed y Cocaína – Reflexiones sobre Sexo, Drogas y otros viajes de Placer EPF

 

 

 

 

 

 

Estos son algunos de los efectos de las drogas sobre la sexualidad

Drogas y sexo forman una mezcla explosiva se mire por donde se mire. “Los aparentes e iniciales ‘beneficios eróticos’ de las drogas esconden un dramático fin de la erótica. Las drogas, además, no mejoran la capacidad de seducción, ni la relación entre los sexos, sino que más bien la deterioran. El balance entre beneficio y riesgo es demoledor para la erótica y el arte de amar de las personas”, comenta Santiago Frago, director médico del Instituto de Sexología y Psicoterapia Amaltea, en Zaragoza.

“Los conocimientos que se tienen sobre los efectos de las drogas en la sexualidad son, desgraciadamente, muy escasos y dispares; de la misma manera que es difícil separar los efectos químicos de los psicológicos.  El hecho cierto es que no hay efectos generales sexuales de las drogas, sino particulares derivados de la singularidad y personalidad de los individuos y del efecto de las mismas a corto, medio o largo plazo”, dice el especialista en Sexología.

Según Frago, el tipo de consumo constituye una variable fundamental de cara a evaluar el efecto de las drogas para con la respuesta sexual. “No es lo mismo un consumo fortuito que intermitente, ocasional, habitual o compulsivo. Lo realmente preocupante de las drogas no es tanto la adicción física y psicológica que acarrean, sino las personalidades compulsivas cuyos comportamientos obligan a ciertas personas a realizar algo que va en contra de sus intereses y que no pueden evitar hacerlo; sin olvidar la tendencia al policonsumo”.

La tendencia actual, en algunas personas, es consumir drogas de tipo euforizantes para practicar sexo.
Fuente: http://www.cuidateplus.com

¿Son diferentes los efectos sobre la sexualidad según las drogas que se consuman? “Sí. Las diferencias fundamentales son los efectos iniciales (relajación o euforia), aunque con todas las sustancias se facilita una desinhibición. La tendencia actual es consumir drogas del segundo tipo (euforizantes), ligadas, por lo general, a prácticas sexuales masivas y con menos vínculo emocional”, responde Daniel Anadón Mateo, psiquiatra de la Clínica Nuestra Señora de La Paz (Madrid), de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.

Los expertos detallan, a continuación, qué efectos tienen las drogas sobre la respuesta sexual, tanto masculina como femenina:

Alcohol

Es un mito que el alcohol sea afrodisíaco”, afirma Frago, comentando que “hay un aparente aumento del deseo erótico tras una ingesta alcohólica moderada, pero la realidad es que dificulta el orgasmo femenino y precipita la disfunción eréctil en el hombre.  Por no hablar de los  conflictos de pareja que se derivan tras la ingesta abusiva del alcohol, puesto que exacerba las conductas celosas y predispone a la violencia”.

En palabras de Anadón, “el alcohol a bajas dosis tiene un efecto desinhibidor y aumenta la autoestima sexual. A dosis moderadas y altas ya es depresor, y a largo plazo disminuye la testosterona, la hormona de crecimiento y aumentan los estrógenos”. Aportando un poco de historia, este experto recuerda que “William Masters y Virginia Johnson -unos de los primeros sexólogos- ya averiguaban en 1983 que concentraciones muy bajas de alcohol tienen un suave efecto intensificador del deseo, la excitabilidad y la erección, pero con las concentraciones en sangre correspondientes a dos o tres copas de licor las erecciones se ven levemente suprimidas y la eyaculación, retardada”.

Con el paso del tiempo, prosigue Anadón, el consumo de alcohol hace que disminuyan las neuronas hipotalámicas que producen la oxitocina implicada en la respuesta sexual de ambos sexos. Ésta es la causa de la alta frecuencia de anorgasmia en hombres y mujeres bebedores. En concreto, del 30 al 40 por ciento de las bebedoras presentan trastornos de la excitabilidad a largo plazo  y el 15 por ciento anorgasmia. Además, la bebida excesiva puede alterar las hormonas y bloquear la ovulación.

Derivados del cannabis: marihuana y hachís

Respecto a las sustancias derivadas del cannabis, como marihuana y hachís, “se han constatado casos de mujeres con disminución de la lubricación vaginal, lo que en ocasiones hace el coito más doloroso. Su consumo continuado suele conducir al desinterés por el sexo”, destaca el director médico de Amaltea.

Por su parte, Anadón refiere que “el cannabis aumenta la percepción sensorial y provoca distorsiones en la noción del tiempo, pero el 15 por ciento de las mujeres se queja de sequedad vaginal. El consumo prolongado puede reducir también los niveles de testosterona y el líquido seminal, así como el funcionamiento ovárico en las mujeres”.

Cocaína

La cocaína, explica Frago, da lugar a un efecto controvertido en relación a la respuesta sexual: “Su uso esporádico puede incrementar las sensaciones corporales, pero su uso habitual provoca, en ocasiones, disfunción eréctil y priapismo (erección dolorosa y permanente), así como una importante pérdida del deseo sexual. Esta droga ha demostrado ser un potente anestésico local, reduciendo la sensibilidad genital, además de magnificar las conductas celotípicas -celos fuera de control-”.

Al respecto Anadón explica que con la cocaína “existe la idea de que es un potente estimulante sexual, lo que no es cierto, aunque sea un euforizante y dinamizante que ayuda a iniciar cualquier contacto”. El experto aporta los siguientes datos: “El 62 por ciento de los hombres adictos a la cocaína sufrían disfunción eréctil, según un estudio del psiquiatra estadounidense James Cocores publicado en 1988. El 60 por ciento de las fumadoras de crack eran anorgásmicas y el 72 por ciento de los hombres sufrían disfunción eréctil. La adicción ‘sexo-coca’ cada día es más frecuente por este efecto facilitador de las relaciones”.

Anfetaminas

Según el psiquiatra de la Clínica Nuestra Señora de La Paz, las anfetaminas producen insomnio en ambos sexos, un incremento del rendimiento físico e intelectual y gran euforia. “De ahí que actúen sobre las sensaciones orgásmicas. Pero hay efecto rebote, impidiendo mantener la erección durante varias horas en hombres, y elevando los riesgos cardiacos en ambos sexos”.

Heroína

“Si hablamos de la heroína, se sucede una inhibición del orgasmo y eyaculación, deseo sexual inhibido y fracaso eréctil en el varón. En la mujer aparece la anorgasmia, falta de deseo y alteraciones menstruales”, indica Frago.

Nicotina

Incluso la nicotina, sustancia adictiva contenida en el tabaco, puede tener efectos sobre la sexualidad. “Estrecha las arterias y facilita la disfunción eréctil en el hombre, así como los problemas de lubricación en la mujer”, concluye Frago.

Publicado originalmente por Ana Callejo Mora, el día viernes 9 de marzo de 2018 en www.cuidateplus.com

Más de la mitad de lxs consumidorxs de drogas las toman antes de trabajar

Casi el 10% de los usuarios españoles ha comprado sustancias por Internet, según la Encuesta Global sobre Drogas.

Más de la mitad (un 53%) de los hombres y mujeres que consumen drogas en España lo hacen antes de ir a trabajar. Y tres de cada diez personas que las toman una o dos horas antes de empezar su jornada laboral lo han hecho, además, en los últimos 12 meses. Es una de las conclusiones de la Encuesta Global sobre Drogas (GDS por sus siglas en inglés) 2014, la mayor encuesta anual sobre sustancias adictivas a nivel mundial y realizada en colaboración con varios medios de comunicación de 17 países, Público entre ellos.

Según este estudio, las drogas más utilizadas antes de trabajar son el alcohol, el cannabis, la cocaína y las anfetaminas. Un 20% de los que las consumen entre cuatro y 12 horas antes de entrar a trabajar lo hicieron en el último año y cerca de un 30% reconoció haberlo hecho alguna vez, aunque no en el último año. De hecho, los entrevistados reconocen que gran parte de ese consumo se ha traducido después en resaca. De una muestra formada por 1.318 personas con una media de edad de 30 años, casi el 30% de los que admitieron haberla sufrido en el trabajo después de beber alcohol pasaron el mal trago en el último año. Cerca de un 40% ha reconocido haberla sufrido alguna vez, pero no en los últimos 12 meses. Por otra parte, de entre los consumidores cuyas facultades se han visto seriamente perjudicadas por el efecto de las drogas (cannabis, cocaína, MDMA y anfetaminas) casi un 20% ha pasado por ello en el último año; cerca de un 27%, alguna vez pero no en los últimos 12 meses.

La elevada tasa de consumidorxs de cocaína que han tenido que ser ingresados se debe a la mayor pureza de la droga en España.

La GDS alerta del aumento del uso de drogas en trabajadores —especialmente de la construcción y el transporte— cuyo consumo “puede tener efectos devastadores en el riesgo y la productividad en el empleo”. Aun así, en el estudio se aprecia otro sector en auge: de entre los encuestados que se dedican a la atención al cliente cara a cara, casi la mitad reconoció haber tenido resaca en el puesto de trabajo. La cifra roza el 40% entre científicos, periodistas y trabajadores de la construcción, las finanzas, los seguros y las telecomunicaciones.

El estudio alerta también de la elevada tasa de consumidores de cocaína que han precisado atención médica de emergencia en los últimos 12 meses (casi un 1% de las 388 personas que admitieron haber consumido cocaína en el último año). Además, todos ellos tuvieron que ser ingresados en centros hospitalarios. La GDS relaciona este dato con la “mayor pureza” de este tipo de droga en España en comparación con otros países. Aun así, la mayoría de encuestados consumidores de cocaína (cerca de un 80%) opina que la calidad de esta droga en los últimos años ha descendido.

Aunque la GDS no es una encuesta de población general, sí da una idea de las nuevas tendencias en drogas y de los patrones de uso y compra entre un gran número de usuarios actuales. Una de estas tendencias es la adquisición de drogas por internet, un método que ya ha usado casi el 10% de los encuestados españoles. De ellos, cerca de la mitad compró de esta manera en los últimos 12 meses y un tercio del total empezó a hacerlo en 2012 o 2013. La GDS explica el auge de este sistema de compra porque a menudo ofrece “mayor calidad y mejor precio”.

La GDS ha llevado a cabo dos aplicaciones para “personas que quieren tomar drogas (www.drugsmeter.com) y beber alcohol (www.drinksmeter.com) sin que les afecte psíquicamente”. Estas herramientas proporcionan un análisis personalizado e inmediato sobre el uso de drogas o alcohol. Por otra parte, también ha elaborado un compendio de recomendaciones para consumidores de drogas surgidas de las respuestas de la encuesta.

17 países implicados en la encuesta

Tras varios años de andadura en Reino Unido y Australia, este año la Encuesta Global sobre Drogas ha llegado a España con la colaboración de Público y el proyecto Energy Control de la ONG Asociación Bienestar y Desarrollo. De esta manera, Público forma parte de un proyecto global en el que también participan medios de comunicación tan prestigiosos como el Huffington Post (EEUU), The Guardian y Mixmag (Reino Unido), Fairfax Media (Australia), Libération (Francia), (Alemania), y Der Morgen (Bélgica).

La Encuesta Global sobre Drogas (Global Drug Survey) es una organización independiente fundada por el psiquiatra británico Adam R. Winstock, investigador con una larga trayectoria en el estudio del consumo de drogas, especialmente entre jóvenes, y artículos científicos publicados en las revistas científicas más prestigiosas.

Este año, la Encuesta Global sobre Drogas cuenta con la colaboración de medios de comunicación de 17 países en cuatro continentes. La encuesta, que se realiza online, ha sido traducida a diez idiomas diferentes.