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Por qué el consumo de alcohol produce sensación de calor en el cuerpo

Cuando se consumen bebidas con alcohol solemos notar una sensación de calor en el cuerpo, aunque en realidad no aumentemos nuestra temperatura.

Por qué el consumo de alcohol produce sensación de calor en el cuerpo

Fuente: Unsplash.

El fin de semana es sinónimo de descanso, diversión y actividades de ocio. Para muchas personas, la llegada del viernes, sábado y domingo supone un buen momento para relajarse con familiares y amigos en fiestas o eventos sociales que traen consigo, en la mayoría de las ocasiones, el consumo de alcohol.


 

Cuando se toman este tipo de bebidas, a menudo notamos una cierta sensación de calor, lo que hace que una gran parte de la gente crea —erróneamente— que el alcohol ayuda a mantener o aumentar la temperatura corporal, cuando en realidad sucede todo lo contrario.

Cómo afecta el alcohol a la sensación de calor o frío

La sensación subjetiva de calor o frío depende de las terminaciones nerviosas sensibles a la temperatura que se encuentran en la piel. Dichas terminaciones son las que estiman la temperatura cutánea y, por lo tanto, son las responsables de que tengamos una sensación de frío o calor, según recuerda Ángel Luis García Villalón, catedrático de Fisiología en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid.

El alcohol es una sustancia que produce vasodilatación, es decir, provoca que los vasos sanguíneos aumenten su diámetro interno para permitir que fluya más sangre, un fenómeno contrario a la vasoconstricción, que causa justamente lo contrario (la reducción del tamaño de las arterias, las venas y los capilares). El consumo de alcohol, por tanto, hace que las arterias cutáneas se dilaten y que llegue más sangre a la piel, apunta García Villalón. Como consecuencia, la piel se calienta al recibir más flujo sanguíneo, estimulando a su vez las terminaciones sensibles al calor.

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Fuente: Pixabay.

Sin embargo, al contrario de lo que pueda parecer, la dilatación de los vasos sanguíneos por culpa del alcohol acelera la pérdida de calor, en otras palabras, procede una sensación de acaloramiento ficticia —ya que solo sucede en la piel, y no en el resto del cuerpo—. La realidad es que el consumo de bebidas alcohólicas no ayuda a resistir el frío. Así lo han confirmado diversas investigaciones sobre el efecto que tiene el alcohol en la termorregulación en condiciones de altas y bajas temperaturas. Su impacto es tan importante que las personas que han ingerido grandes cantidades de esta sustancia pueden llegar a morir de hipotermia en un día muy frío al no ser conscientes de lo que ocurre en realidad en su organismo.

Los efectos perjudiciales del alcohol en la salud

A pesar de que el alcohol está presente en nuestra vida diaria y, especialmente, en numerosos eventos sociales, la evidencia científica actual demuestra lo dañina que resulta esta sustancia para nuestro organismo. No solo porque engañe a nuestro sistema termorregulador, sino porque beber —ya sea demasiado en una sola ocasión o de forma frecuente— tiene consecuencias perjudiciales para el cuerpo.

El consumo de alcohol se relaciona con más de 200 enfermedades

Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos han evaluado cuáles son sus efectos negativos. El alcohol, por ejemplo, afecta a las rutas de comunicación que emplea nuestro cerebro, causando como resultado un daño en la coordinación motora, el comportamiento o en el estado de ánimo. Esta sustancia psicoactiva también se caracteriza por provocar problemas en el hígado, el corazón, el sistema inmunológico o el páncreas.

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Fuente: Unsplash.

Según la Organización Mundial de la Salud, cada año se producen más de 3,3 millones de muertes al año directamente relacionadas con el consumo de alcohol, lo que representa un 5,9% del total de fallecimientos anuales. Tomar bebidas alcohólicas, de hecho, se asocia con una amplia gama de más de 200 enfermedades. Hechos no siempre conocidos, a tenor de la alta prevalencia del alcohol en la sociedad.

 

Entre otras patologías, los expertos destacan trastornos mentales y de comportamiento, cirrosis hepática, algunos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares, un impacto que depende de dos factores diferenciados pero relacionados, el volumen total consumido y el patrón que se siga a la hora de beber. Además de estas patologías, es evidente que el alcohol también está detrás de muchos accidentes de tráfico o incidentes violentos, por lo que los expertos recomiendan no ingerir este tipo de bebidas.

Fuente: Hipertextual

Los/as conductores/as jóvenes piden más sanciones por drogas y una tasa cero de alcohol

Un estudio asegura que los conductores de entre 18 y 29 años también están a favor de endurecer las sanciones por conducir usando el móvil. Los jóvenes lideran la reducción del número de fallecidos en carretera en los últimos diez años, según el estudio.

La mayoría de jóvenes de 18 a 29 años ve necesario endurecer las sanciones por conducir bajo los efectos de drogas y alcohol (más del 90%) y usando el móvil (86%); tres de cada cuatro creen que hay que reducir el límite de alcoholemia permitido y más de la mitad opina que, incluso, a cero.

Así lo refleja el informe ‘Jóvenes y seguridad vial’ elaborado tras dos mil encuestas a jóvenes conductores/as de dichas edades, que ha presentado este jueves la Fundación Mapfre y que destaca que también están de acuerdo en que haya más castigos por no ponerse el cinturón de seguridad y sillitas infantiles (84%) y por no cumplir las señales de velocidad (81%).

El estudio subraya que los y las jóvenes lideran la reducción más significativa en el número de fallecidos por siniestralidad vial en los últimos diez años, al pasar de 1.500 al año a más de 400 en cada uno de los dos últimos, un 75% menos, si bien esta tendencia se ha roto en los tres últimos ejercicios y en 2016 ha repuntado un 4%.

El trabajo refleja que siete de cada diez jóvenes se considera “buen conductor” y que en su mayoría son conscientes de que entre los riesgos de accidente más frecuentes están el consumo de alcohol (lo destaca el 92%) y drogas (87%), así como superar la velocidad permitida (85%), conducir cansado (74%) y hablar por el móvil (70%).

Coinciden además en la necesidad de disponer de tecnologías innovadoras de seguridad vial como el sistema que detecta que el/la conductor/a está bajo los efectos del alcohol (92%) y cajas negras (90%), así como limitadores de velocidad que impidan exceder los máximos establecidos (74%).

 

Publicado en: www.lasdrogas.info

Fuente original: www.20minutos.es

 

The alcohol barrier: si bebes, no sales del parking.

El mensaje si bebes no conduzcas es una commodity, pero sigue siendo necesario. Es casi una obligación social en la que muchas marcas y empresas han puesto su granito de arena a la hora de extender el consejo. Algunas no pasan del mensaje, pero otras se han puesto manos a la obra como es el caso de la discoteca belga Carré.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=LOfhBcAzIgs&feature=player_embedded[/youtube]

La agencia Publicis ha realizado esta acción que tiene una ejecución bastante sencilla, pero harto efectiva. A la pregunta de cómo evitar que la gente coja el coche borracha se respondieron con una obviedad: evitando que puedan coger el coche. Por esto crearon esta barrera en la salida de la discoteca con un alcoholímetro incorporado. Si dabas positivo, la barrera no se abría.

Sencillo, efectivo y brillante.

¿Que os parece esta campaña?

Fuente: Unapausaparalapublicidad.wordpress.com