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Los efectos de las 10 drogas más controvertidas

  • Jeff Lapoint, doctor experto en emergencias y toxicología, pasa revista a los efectos y características de 10 drogas que gozan de una reputación más controvertida.

El mercado de drogas legales está creciendo. Según datos de la Agencia Europea de Medicamentos, el número de sustancias estupefacientes se cifra en 280. El colaborador del portal The Fix, Tony O’Neill, ha hablado con Jeff Lapoint, doctor en toxicología de la organización no lucrativa Kaiser Permanente de San Diego para saber toda la verdad sobre las 10 drogas que generan más malentendidos.

1. Cannabinoides sintéticos (Spice, K-2, etc.)

«El hombre ha fumado marihuana durante 4.000 años, lo que supone una prueba en humanos en comparación con los 5 años de uso de cannabinoides sintéticos. No tenemos ni idea sobre los efectos a largo plazo y esto nos asusta», comenta Lapoint. El experto subraya que los cannabinoides sintéticos no son marihuana sintética, ya que estas substancias químicas son variantes del THC, elemento activo de marihuana, que son modificadas de tal manera que ya no se parecen al THC en su estructura.

2. 2M2B

El 2M2B (2-metilo-2-butanolo) se utiliza en primer lugar como medicamento o solvente de pigmentos, pero se vende en establecimientos de drogas legales en dosis de 5 o 10 ml. La droga produce un efecto parecido al alcohol, pero se ha hecho popular porque no causa resaca. «Sin embargo, podría ser miles de veces más potente que el etanol y causar depresión respiratoria», advierte Lapoint.

3. Bromo Dragonfly

Esta substancia potente fue originalmente combinada por el equipo de Dave Nichols para estudiar los receptores de serotonina en el cerebro. Lapoint describe la sustancia como «aterradora», ya que la droga puede constreñir los vasos sanguíneos y complicar el flujo sanguíneo, mientras que los efectos psicodélicos pueden ser muy fuertes. «El sonido de tambores se convirtió en voces de niños y olas del mar, el mundo era un mosaico, los árboles se dividieron en fractales y las paredes desaparecieron», cuenta una de las descripciones del efecto del Bromo Dragonfly.

4: O-Desmetiltramadol

Esta sustancia es un metabolito activo del tramadol, un analgésico vendido con receta médica. «El tramadol afecta a los mismos receptores que los analgésicos narcóticos, pero además impacta en el neurotransmisor de serotonina, como varios antidepresivos. Según distintas descripciones, el tramadol causa disforia, un molestia mental y emocional», explica Lapoint.

5. 2C-P

El 2C-P es un psicodélico sintético relacionado con el 2C-B, que era popular en EE.UU. antes de su prohibición en 2001. La droga produce alucinaciones visuales que pueden durar hasta 16 horas. Lapoint recuerda que diez jóvenes fueron hospitalizados y uno murió tras consumir 2C-P en el estado de Minessota.

6. Mefedrona

Esta droga tiene una estructura similar a la metamfetamina, pero fue alterada para evitar su prohibición. La mefedrona proviene de la planta qat que crece en África Oriental. La droga produce efectos estimulantes y alucinógenos simultáneos, lo que, según advierte Lapoint, es una combinación peligrosa. «La reacción puede ser violenta o paranoide», comenta el experto.

7. 6-APB (Benzo Fury)

El Benzo Fury se hizo popular en el Reino Unido en 2010. Varios usuarios lo describen como «una mezcla de MDMA y cocaína». El doctor Lapoint dice que no se consume mucho en EE.UU y cita como efectos negativos conocidos «la hipotermia y ataques».

8. Salvia

En 2010 aparecieron varios videos en YouTube que mostraban la reacción de varios jóvenes al consumo de salvia, planta relacionada con la menta. La sustancia, consumida originalmente por chamanes, es legal en la mayoría de los estados de EE.UU. La salvia causa efectos de corta duración, siendo su mayor peligro la alteración de la percepción, la desorientación y la confusión. Sin embargo, el efecto es diferente al de los alucinógenos sintéticos como el LSD. Varios animales pasaron la prueba de la salvia en laboratorios sin que su salud se viera resentida. Lapoint afirma que los efectos de corta duración de la salvia la hace menos peligrosa que otras drogas de esta lista.

9. Metoxetamina

Esta sustancia es un análogo químico de la ketamina y el PCP. La metoxetamina se hizo popular en Europa en 2010. Varios usuarios cuentan que la droga desencadena el deseo compulsivo de consumir más dosis. «De repente sentí dolores en el estómago con diarrea y vómito con sangre. Creí que aquella noche podría ser la última», cuenta un usuario. El doctor Lapoint señala que el abuso de la metoxetamina demuestra la vulnerabilidad de las leyes. «Es un juego de los que producen las sustancias y los que las prohíben. Altera la fórmula y tendrás una droga nueva con usuarios que no tiene ni idea de su reacción ni de los efectos a largo plazo», advierte el experto.

10. Kratom

La planta de kratom (Mitragyna speciosa) ha sido utilizada como estimulante y analgésico y es legal en muchos países, incluido EE.UU. Campesinos tailandeses la han masticado durante varios siglos y últimamente se ha hecho popular en varios sitios web. Varios usuarios constatan efectos similares a los de bajas dosis de opiáceos sin el riesgo de adicción. Lapoint sostiene que el kratom ofrece perspectivas de uso médico. En teoría, según el experto, esta planta puede servir de base para un analgésico con todas las características positivas de la codeína, pero sin riesgo de sobredosis. El consumo por vía oral de kratom causa euforia suave con un efecto estimulante parecido al del café. Sin embargo, las características positivas del kratom no han frenado los esfuerzos de las autoridades a la hora de compararlo con drogas más peligrosas. «El hecho de que sea una hoja tradicionalmente masticada por pueblos indígenas dificulta su percepción por la comunidad médica», concluye Lapoint.

Fuente: lasdrogas.info

El impacto global de la enfermedad mental y las adicciones a las drogas.

A menudo, la enfermedad mental y las adicciones ocupan un segundo plano en la atención médica. El abuso de sustancias y los trastornos psiquiátricos reciben menos recursos que otras dolencias. Sin embargo, los resultados de un estudio animan a pasar estos problemas a la primera plana de la sanidad.

Según sus datos, publicados en la revista ‘The Lancet’, su impacto a escala global es mayor de lo que se pensaba. De hecho, subraya la investigación, estos males contribuyen en mayor medida que el VIH o la tuberculosis a generar enfermedad y discapacidad en el mundo.

«Nuestros resultados muestran el creciente desafío que estas enfermedades suponen para los sistemas sanitarios tanto en las regiones desarrolladas como en las que están en vías de desarrollo», señalan los investigadores en la revista médica.

Liderados por Harvey Whiteford, de la Universidad de Queensland (Australia), este equipo de científicos analizó los datos sobre salud mental y abuso de sustancias incluidos en ‘The Global Burden of Disease Study 2010 (GBD 2010)’, el mayor estudio realizado para describir de forma sistemática las causas y la distribución de las principales enfermedades en el mundo.

En su evaluación, observaron que las enfermedades mentales y los trastornos relacionados con el abuso de sustancias eran la quinta causa de muerte y enfermedad en todo el mundo. Pero, cuando afinaron un poco más en su investigación, y midieron el impacto de estas dolencias en cuanto a su capacidad para generar trastornos no letales, encontraron que estos problemas estaban a la cabeza de la lista, con una contribución del 22,8%.

La discapacidad y los problemas de calidad de vida que provocan estos trastornos son más que notables, subrayan los investigadores, quienes hacen hincapié en que un gran número de muertes debidas en última instancia a la enfermedad mental -como los suicidios- podrían estar clasificándose en otras categorías, con lo que su impacto estaría infravalorándose.

Adicciones en aumento

El análisis también ha encontrado diferencias notables -y esperables, por otro lado- en cuanto a las distintas regiones del mundo. Así, por ejemplo la proporción de trastornos relacionados con la alimentación eran hasta 40 veces más alta en la zona de Australia y Asia que en el África Subsahariana.

Según los datos del trabajo, las enfermedades mentales y el abuso de sustancias han aumentado su presencia en las últimas décadas, sobre todo en los países en vías de desarrollo, lo que hace aún más preocupante el futuro.

«Nuestras conclusiones tienen implicaciones sustanciales para la agenda de salud pública, dado que el aumento en la esperanza de vida supondrá que más personas con enfermedades mentales y trastornos relacionados con el uso de sustancias vivirán durante un mayor periodo de tiempo».

Por otro lado, otro trabajo publicado en el mismo número de ‘The Lancet’ dibuja un detallado mapa del consumo de cuatro sustancias ilegales en el mundo: anfetaminas, cannabis, cocaína y opiáceos (como la heroína). Las enfermedades y discapacidades generadas por el consumo de estos cuatro tipo de drogas han aumentado un 50% entre 1990 y 2010.

Aunque parte de este incremento se debe al mayor número de población, aproximadamente una quinta parte de este aumento (un 22%) se estima que es debido a una mayor prevalencia de personas adictas, particularmente al consumo de opiaceos. De las 78.000 muertes atribuidas a la adicción a las drogas ocurridas en 2010, se piensa que más de la mitad se produjeron por la dependencia a los opiáceos.

Además, los datos de este análisis revelan que dos tercios de los adictos son hombres y que, con mucha diferencia, el cannabis es la droga que más se consume en el mundo (con 13 millones de usuarios).

Por su parte, opiáceos como la heroína son las sustancias que más problemas de salud provocan en todo el mundo.

Al igual que el trabajo que le acompaña en la revista médica, esta investigación también muestra importantes variaciones regionales. De este modo, la dependencia a la cocaína era muy elevada en América del Norte y Latinoamérica, mientras que su presencia en otras regiones era puramente anecdótica. En el caso de los opiáceos, las mayores tasas de consumo se detectaron en Australia, Asia y Europa Occidental.

Reino Unido, EEUU, Sudáfrica y Australia fueron los países donde más problemas de salud se relacionaron con el consumo de estupefacientes.

 

Fuente: elmundo.es