Las 5 principales formas en que el cannabis puede afectar al ciclo menstrual

El cannabis, con su rica gama de fitocannabinoides, como el THC y el CBD, se ha utilizado en la medicina tradicional en relación con la fertilidad y la reproducción. Actualmente, los científicos están empezando a descubrir lo importante que el sistema endocannabinoide es para los mecanismos biológicos que controlan estos procesos fundamentales.

Puede reducir la fertilidad durante la fase de ovulación

El cannabis puede ayudar a calmar los dolores durante el período menstrual (© Amy Messere)
El cannabis puede ayudar a calmar los dolores durante el período menstrual (© Amy Messere)

Se han realizado varios estudios para analizar la relación entre el sistema endocannabinoide y el ciclo reproductivo femenino. Se ha demostrado, en repetidas ocasiones, que los niveles del endocannabinoide fundamental anandamida varían radicalmente en varios momentos del ciclo menstrual.

Los niveles de anandamida parecen estar en su punto más alto en el momento de la ovulación, cuando el ovario libera el óvulo. Como la anandamida es un agonista de los receptores cannabinoides, se podría esperar que los niveles elevados de THC (que es también un agonista) no fueran necesariamente perjudiciales para la ovulación.

Sin embargo, unos cuantos estudios llevados a cabo en la década de 1970 y en los años 80 sugieren que el THC tiene una gran capacidad de bloquear la ovulación en muchos mamíferos, incluidos los primates (aunque no parece haber ningún estudio específico realizado en hembras humanas). Parece que el THC lo hace mediante la supresión de la producción de una hormona fundamental para el proceso de ovulación, conocida como la hormona luteinizante.

Al igual que ocurre con la mayoría de los aspectos de la ciencia de los cannabinoides, es necesario seguir investigando para establecer exactamente cuál es el vínculo entre el consumo de cannabis y la ovulación. Sin embargo, curiosamente parece que puede desarrollarse tolerancia al efecto de bloqueo de la ovulación del THC en las consumidoras habituales.

Puede reducir la menstruación dolorosa durante el ciclo menstrual

El cannabis se ha utilizado en la medicina natural tradicional de culturas de todo el mundo como un remedio para la dismenorrea o menstruación dolorosa. Como todo el mundo sabe, se cuenta que la reina británica Victoria habría consumido cannabis para aliviar los dolores que le producía la menstruación—y teniendo en cuenta que su médico personal fue el famoso médico del cannabis William B. O’Shaughnessy, ¡lo más probable es que esa historia sea cierta (y dado que ella le nombró caballero unos años más tarde, debió de agradecerlo de verdad)!

Hoy en día, las mujeres de todo el mundo siguen utilizando el cannabis para aliviar sus dolores menstruales, y experimentan un gran alivio subjetivo—sin embargo no se han realizado estudios formales que respalden su eficacia, y los procesos biológicos subyacentes implicados no se han definido.

Sin embargo, es bien sabido que el THC puede actuar como un potente agente analgésico y antinociceptivo (analgésico es un término general para calmante; los antinociceptivos específicamente evitan que los nervios detecten las señales de dolor). Además de esto, tanto el THC como el CBD tienen la capacidad de reducir la inflamación, lo que pueden contribuir a la reducción subjetiva del malestar.

Suprime hormonas clave durante la fase premenstrual

Se ha observado que el THC altera la duración del ciclo en monos Rhesus hembra (© Nina A.J.)
Se ha observado que el THC altera la duración del ciclo en monos Rhesus hembra (© Nina A.J.)

Durante la fase premenstrual (también conocida como la fase lútea), las fluctuaciones hormonales pueden causar una amplia gama de síntomas que incluyen dolor, irritabilidad, cambios de humor, fatiga, e hinchazón. Es bien sabido que los niveles de ciertas hormonas, incluida la progesterona, aumentan de manera significativa durante esta fase (mientras que otras hormonas, incluyendo los estrógenos, disminuyen).

Durante años, los médicos han recetado progesterona suplementaria como tratamiento para el síndrome premenstrual severo, pero la investigación reciente indica que no es eficaz. De hecho, aunque, en general, se cree que los síntomas premenstruales anormales están relacionados con niveles bajos de progesterona en un momento en que deberían ser altos, algunas manifestaciones del síndrome premenstrual (el nombre dado al fenómeno por el que se experimentan síntomas anormalmente graves durante este tiempo) parecen, de hecho, estar relacionados con niveles de progesterona excesivos y niveles de estrógeno reducidos.

Resulta evidente que los síntomas premenstruales lo bastante graves como para clasificarlos como síndrome premenstrual son el resultado de las fluctuaciones y los desequilibrios hormonales. Además, no disponemos de pruebas que sugieran que el consumo de cannabis suprime el nivel de progesterona durante la fase lútea, además de alterar los niveles de otras hormonas importantes conocidas como prolactina y cortisol. Además de esto, el efecto inhibidor del THC en la hormona luteinizante, que comienza en el momento de la ovulación, también se ha observado durante la fase lútea (que es la ventana entre la propia ovulación y el comienzo del período menstrual).

Una vez más, aunque todavía no se han descrito completamente los mecanismos implicados, está claro que el sistema endocannabinoide desempeña algún tipo de papel, y que las mujeres que experimentan síntomas anormales en este momento se pueden beneficiar de terapias dirigidas a base de cannabinoides.

De hecho, hay infinidad de mujeres en todo el mundo que experimentan un alivio subjetivo con el uso de cannabis durante la fase premenstrual, aunque podría ser el resultado de los conocidos efectos relajantes y contra la ansiedad del cannabis, más que de la influencia directa sobre los niveles hormonales.

Puede reducir la duración del ciclo menstrual

Una vez más, se dispone de escasas pruebas de que el THC disminuya la duración del ciclo menstrual en las mujeres. En un estudio de 1986 sobre el efecto del THC en la hormona luteinizante, también se observó que la duración general de los ciclos menstruales se reducía en las mujeres a las que se había administrado cannabis en comparación con las que recibieron placebo.

Por lo tanto, hay que llevar a cabo más investigaciones al respecto antes de que se pueda decir, con algún grado de certeza, cómo y si la duración del ciclo menstrual se ve afectada en las mujeres. Al igual que ocurre con el efecto de bloqueo de la ovulación del THC, puede que se desarrolle tolerancia rápidamente a cualquier efecto posible.

Curiosamente, los estudios más antiguos en primates no humanos indican que el THC puede alterar la duración del ciclo, pero no necesariamente acortarlo: en un estudio de 1980 en monos Rhesus, la muestra tratada con THC presentaba un aplastante y considerable aumento en la duración del ciclo. Una de las monas tenía un ciclo que duraba 145 días, ¡en comparación con los habituales 30!

Puede afectar a la implantación del embrión en el útero

También se dispone de informes que afirman que el cannabis aumenta la excitación sexual en las mujeres (© SkillingsVideo)
También se dispone de informes que afirman que el cannabis aumenta la excitación sexual en las mujeres (© SkillingsVideo)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se han publicado varios estudios importantes durante la última década que investigan la influencia que con tanta precisión ejerce el sistema endocannabinoide sobre varios procesos clave relacionados con la concepción y el principio del embarazo.

Varios de estos estudios han descubierto que los niveles de anandamida fluctúan drásticamente a lo largo del ciclo menstrual, y que los niveles están en su punto más bajo durante la “ventana de implantación” (la pequeña ventana de tiempo, durante la que el embrión puede implantarse con éxito en el endometrio del útero, que suele producirse dura unos tres días, y comienza de seis a nueve días después de la ovulación).

En los estudios en los que la anandamida se ha incrementado artificialmente en esta etapa, por lo general no se produce la implantación. Teniendo en cuenta que tanto la anandamida como el THC son agonistas de los receptores cannabinoides, parece tener sentido que el consumo de THC durante la ventana de implantación podría causar el mismo efecto (sin embargo, este concepto es demasiado simplista, y no se cumple necesariamente con un sistema tan complejo como el sistema EC).

Sin embargo, hasta que se realicen nuevas investigaciones que aclaren totalmente la relación, la posibilidad de que el uso de cannabis con un alto contenido en THC pudiera impedir que un óvulo fertilizado se implante en el endometrio durante la ventana de implantación significa que es muy recomendable que las consumidoras de cannabis que deseen quedarse embarazadas dejen de consumir cannabis por lo menos 24 horas antes de que empiece la “ventana de implantación”.

El hecho de que el THC parece tener la capacidad no sólo de inhibir la ovulación, sino también de impedir la implantación de óvulos fertilizados en el endometrio, sugiere que el THC o los compuestos similares podrían tener potencial para utilizarse como base para fármacos anticonceptivos no hormonales.

Como parece ser que el hecho de que se desarrolle tolerancia es un problema propio del THC, probablemente haya mejores candidatos para la investigación específica. Después de todo, si el uso constante de THC fuera suficiente para evitar el embarazo, las tasas de fecundidad serían drásticamente menores en las grandes consumidoras de cannabis en comparación con la población general, ¡y no hay nada que indique que así sea!

Sin embargo, hay pruebas sustanciales de que el consumo de cannabis aumenta el placer sexual en los usuarios, lo que podría en cierto modo contrarrestar cualquier efecto negativo sobre las tasas de fertilidad…

 

Fuente: https://sensiseeds.com

¿Tomar drogas ayuda a tener más sexo?

Un análisis concluye que aunque las personas que consumen más drogas y alcohol tienen más relaciones sexuales, no existe una relación de causa y efecto.

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De todas las drogas, solo el alcohol, y muy ligeramente, incrementan las probabilidades de tener sexo / Daniel Ebersole

Mark Renton, el heroinómano que interpreta Ewan McGregor en Trainspotting, describe en esa película el poder de algunas drogas para secuestrar la voluntad: “Yo elegí no elegir la vida: yo elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?” Renton justificaba con esta explicación el sinsentido de su hábito autodestructivo, pero para algunos científicos no es suficiente. George Richardson, profesor de la Universidad de Cincinnati (EEUU), ha buscado en la evolución otros motivos para una mala costumbre omnipresente en todas las sociedades humanas y en todas las épocas.

La influencia no existe, salvo de forma muy ligera con el alcohol, que aumenta las probabilidades de tener sexo, y con la marihuana, que las reduce.

Tomamos todo tipo de sustancias como el alcohol, la marihuana o las setas alucinógenas pese a las resacas que nos dejan, el riesgo de quedar enganchados y los daños para la salud a largo plazo. Algunas drogas, no obstante, tienen efectos positivos. El café o la coca hacen desaparecer la sensación de fatiga y el apetito, los sedantes hipnóticos como el alcohol alivian la ansiedad y los analgésicos como el opio calman el dolor, producen euforia y aplacan la diarrea. Incluso el tabaco puede tener su lado benéfico. Un estudio con la tribu Aka, un pueblo de cazadores recolectores centroafricano, mostró que quienes fumaban sufrían menos infecciones por parásitos frecuentes en aquel grupo que los que no lo hacían. Y algo similar se ha observado con el uso de marihuana.

Junto a estos enfoques pragmáticos, Richardson planteó que el uso de psicotrópicos podía incrementar las posibilidades de tener sexo. Algunos investigadores ya habían encontrado correlaciones entre el consumo de drogas y una mayor actividad sexual y un mayor número de parejas sexuales. Sin embargo, como explica el investigador estadounidense, esa correlación no implica que sean las drogas las que mejoren las posibilidades de apareamiento.

En un artículo que publica en la revista Evolution and Human Behaviour junto a investigadores de las universidades de Nevada (EE UU) y Macao (China), Richardson recuerda alguna de las hipótesis que se han propuesto para justificar una selección natural de rasgos en principio negativos como la tendencia a beber mucho. La primera propone que el consumo excesivo de alcohol fue seleccionado indirectamente al favorecer la impulsividad y la agresividad, que pudo ser útil para los humanos prehistóricos a la hora de competir por recursos en tiempos de escasez y buscar nuevos territorios en los que prosperar. Algunos estudios con macacos han observado que los individuos con niveles bajos de serotonina son más impulsivos, abandonan su grupo antes que el resto y sufren una mortalidad prematura más elevada. Sin embargo, también tienen un mayor éxito reproductivo cuando son más jóvenes.

En una tribu africana se ha observado que fumar les sirve para combatir los parásitos.

Otra posibilidad explorada por otros científicos supone que el consumo de sustancias es un alarde de fuerza, inútil como la cola gigantesca de un pavo real, pero válido para demostrar que se tiene tanto poderío que no importa desperdiciarlo. Una tercera opción plantea que la utilidad de las drogas se alcanza a través de la modulación de la actividad cerebral. Si no se toman en cantidades excesivas, pueden incrementar la búsqueda natural de recompensas, concentrando la atención, la memoria y la motivación al servicio de nuevos recursos entre los que se incluirían potenciales objetivos sexuales.

Para tratar de dirimir si el vínculo entre el uso de drogas y el éxito sexual es causal o no, Richardson y sus compañeros emplearon ecuaciones estructurales y cruzaron datos estadounidenses a escala nacional. Su conclusión es que la influencia no existe, salvo de forma muy ligera con el alcohol, que aumenta las probabilidades de tener sexo, y con la marihuana, que las reduce. “Lo que hemos observado es que, probablemente, la gente que de por sí va a tener más parejas sexuales tiene más tendencia a tomar drogas”, apunta Richardson. “Puede tener que ver con la tendencia de esas personas a buscar nuevas sensaciones”, añade. El investigador explica que ahora quiere ampliar el campo de interés de su estudio para comprobar si existe una relación entre el consumo de alcohol y nuestras relaciones sociales. “Creo que aunque a veces pueda dar la sensación de que beber nos sirve para tener más amigos, es probable que no sea así”, apunta. Ya está planteando estudios con gemelos idénticos para aislar la influencia exclusiva del alcohol en nuestra sociabilidad.

Fuente: elpais.com

CONSUMIR O CONSUMAR

Mucho se ha dicho sobre el uso de drogas en las relaciones sexuales. Pero ¿qué hay de cierto? Nuestra sexóloga nos habla al respecto con dos de las grandes: el alcohol y la cocaína.

En los 70’s se empezó a escuchar aquello de “sexo, drogas y rock and roll” y la realidad es que es una combinación que muchas personas han -hemos- probado. Porque habrá pocas personas que no hayan tenido una relación sexual bañada en alcohol o que se haya convertido en ensoñación por efecto de otras drogas.

No quiero ponerme a deciros lo malas que son las drogas ni los múltiples efectos negativos que pueden tener en nuestra vida y, cómo no, en nuestra sexualidad. Porque ya lo sabemos y si no lo sabíais pues ya lo sabéis.

Tampoco quiero ponerme a detallar uno por uno sus efectos, pero sí que hay cosas importantes respecto a ellas que creo que conviene destacar porque es lo que, en mi día a día, me encuentro en consulta.

Que el alcohol desinhibe lo sabemos. Todo el mundo se ha sorprendido haciendo algo con una copa de más que sin ella no habría hecho, desde hablar con esa persona que te gusta, hasta cantar a pleno pulmón o sentir una “seguridad” que parece que te brota por los poros. Esto también se transmite al sexo y sí que es verdad que muchas personas que tienen algunos complejillos se sorprenden disfrutando sin pensar en ellos, o gente que no tiene el valor de lanzarse a besar a esa persona, aunque la otra lo ponga en bandeja, han hecho de el alcohol su bandera y se han atrevido.

Vale, hasta ahí vale. Pero entramos en terreno algo farragoso cuando para hacer determinadas cosas pensamos que necesitamos de esa “ayuda” porque sino no somos capaces. También cuando no disfrutamos sin ella o cuando nos frustramos porque lo que parecía un trampolín se ha convertido en un pozo. ¿A qué me refiero con esto? A que el alcohol nos quita “ataduras” -morales, emocionales y mentales- que pueden traernos más de algún problema.

¡Ejemplos! Que es lo que nos gusta.

  • ALCOHOL COMO ENEMIGO DEL ORGASMO

La chica que disfruta mucho cuando bebe algo porque se siente segura, divertida y siente el placer recorriendo su cuerpo… pero que no consigue en este estado llegar al orgasmo ni a tiros. Y esto se repite. Y se frustra.

  • ALCOHOL COMO ENEMIGO DE TI

La persona que disfruta de sus relaciones sexuales cuando vuelve de juerga pero que, si no es de esa manera, le cuesta. No se motiva. No le sale. Necesita un deseo provocado porque el suyo está más pendiente de otras cosas.

  • ALCOHOL COMO ENEMIGO DE LA ERECCIÓN

El chico que se ha puesto como una moto, se lo está pasando fenomenal, pero cuando quiere un contacto genital se encuentra con que Johny Walker está durmiendo la mona y no a lo que está. Y crea inseguridad. Nervios. Y el recuerdo de ello vuelve y se pone nervioso por lo que se repite. Y esta vez no está borracho. Y no ha “podido”. Y la siguiente vez lo piensa y se repite. Y se frustra.

  • ALCOHOL COMO TOMADOR DE DECISIONES

La persona que hace algo por esa desinhibición y que, al día siguiente, se arrepiente. Porque ha tenido sexo con una persona con la que moralmente no se siente cómoda, porque no puso ningún tipo de protección con el subidón, porque, porque, porque…

Sí. Evidentemente me estoy poniendo en lo peor, pero la realidad es que estas cosillas pasan y más a menudo de lo que imaginamos. Y me he lanzado a por el alcohol porque es lo más socialmente aceptable, común y, de cierta forma, no está mal visto. Pero lo mismo se puede aplicar a otro tipo de drogas.

Sobre la cocaína se ha oído de todo y se la ha relacionado en muchas ocasiones con un disfrute increíble en el terreno sexual, cine incluido, con películas como “Boogie nights” o “El lobo de Wall Street”, por poner algún ejemplo. Pero, no sólo pasamos a hablar de un estimulante mayor del sistema nervioso central, sino que nos encontramos con unas prácticas e ideas que, como poco, son contradictorias, por no llamarlas absurdas.

Hay quien utiliza un poco de coca en el glande para retrasar de esta forma el orgasmo y “disfrutarlo” más. ¿Cómo dices? Esto y los preservativos retardantes son algo que me dejan loca. Muy loca. Parten de la base de utilizar un elemento anestésico -los preservativos con otras sustancias y no con cocaína directamente, por supuesto- para que así el hombre, al sentir menos, no alcance el orgasmo con tanta facilidad, por lo que tenemos a una persona que alarga su estimulación pero sin sentirla. Esto es como querer comer sin que la comida te sepa a nada. El sinsentido de los sinsentidos. Y también hay quienes lo hacen en el clítoris de la mujer… No hace falta que os diga sus efectos, ¿verdad? Los mismos, dejar de sentir.

Y el problema ya no es esto o aquello de manera ocasional, el problema aparece cuando lo convertimos en costumbre, cuando lo incluimos en nuestra rutina sexual, cuando pensamos que “todo con _____ es mejor” y no somos capaces de disfrutar de nuestra intimidad y nuestro erotismo a palo seco, sin aditivos ni añadidos.

Pasadlo bien, disfrutad, salid de juerga y embriagaros pero de la vida, de buenos momentos, de risas, de miradas cómplices y de las millones de sensaciones que puedes sentir cuando eres tú. Sin más. Y que suene el rock and roll.

Fuente: http://www.proyecto-kahlo.com