Cataluña quiere regular los clubes de cannabis.

  • El departament de Salut tiene previsto convocar a los grupos parlamentarios para trasladarles una propuesta para poner orden en un sector que, en los últimos años, ha crecido con mucha fuerza.
  • En Catalunya se calcula que hay unas 300 asociaciones de cannabis, 200 de las cuales se encuentran en Barcelona.

La Generalitat de Catalunya quiere regular los clubes de cannabis. El conseller de Salut, Boi Ruiz, tiene previsto convocar próximamente a los representantes de los grupos políticos en el Parlament con el objetivo de consensuar una propuesta que tiene que servir para poner orden y regularizar un sector que, en los últimos años, ha crecido con mucha fuerza. Según el Gobierno y las mismas asociaciones, en Cataluña puede haber unos 300 clubes de cannabis. Hay miles de consumidores.

Salut tiene previsto presentar una propuesta basada en una regulación de buenas prácticas que posibilitaría “un modelo restrictivo de club” con el objetivo de limitar el número de socios, fijar las cantidades máximas de cultivo y de consumo y la edad para asociarse, evitar las actividades promocionales, definir los horarios y las condiciones de salubridad de los locales y poner énfasis en prácticas preventivas de reducción de riesgos y de daños. La regulación también persigue evitar el contacto del consumidor con el mercado negro, conocer más a fondo la realidad del fenómeno, acceder a la población consumidora, conocer la composición de las plantas e involucrar a los usuarios en la elaboración de propuestas factibles de reducción de riesgos y de daños.

Desde hace unos años, el número de clubes de cannabis se han disparado en Cataluña, principalmente en Barcelona. “Pensamos que pueden haber unas 300 asociaciones, y más de 200 están en Barcelona, sobre todo en Ciutat Vella”, dice Jaume Xaus, portavoz de la CATFAC, la Federación de Asociaciones de Usuarios de Cannabis de Cataluña, una de las dos federaciones existentes.

Permitido el autoconsumo

La situación en Cataluña y en España es de vacío legal. El tráfico de cannabis está prohibido, pero está permitido el autoconsumo. Los clubes se encuentran en la misma situación y, desde hace tiempo, que reclaman una regulación del Parlament para funcionar con normalidad. Además de Cataluña, las asociaciones de cannabis están muy arraigadas en el País Vasco y ahora el movimiento empieza con fuerza en Galicia y en Andalucía.

En el Parlamento Vasco ya se ha hecho una comisión para regular los clubes de cannabis. Después de estar parada un tiempo por las elecciones de 2012, la comisión retomará en octubre la actividad con la comparecencia de unos 60 expertos para que  ofrezcan algo más de luz sobre el tema desde diferentes ámbitos con el objetivo de buscar y aprobar un marco jurídico que permita a las asociaciones de cannabis funcionar con normalidad.

En Cataluña, según el Departament de Salut, en mayo de 2012 se inició el camino para trabajar en una propuesta de regulación de buenas prácticas y se creó una comisión liderada por la Subdirección General de Drogodependencias de la Agencia de Salud Pública de Cataluña e integrada por la Dirección General de la Policía, la Dirección General de Derecho y Entidades Jurídicas, la Dirección General de Administración Local y la Fiscalía Superior de Cataluña. El Departament de Salut asegura que también abrió un diálogo con el sector. Con todo, habrá aspectos que la Generalitat no podrá regular y que requerirán cambios en la legislación española, por ejemplo todo aquello que hace referencia al Código Penal.

Ayer, Jaume Xaus, de la CATFAC, valoraba muy positivamente el paso dado por el Departament de Salut. “Esta regulación es una necesidad. Ahora funcionamos con mucha inseguridad jurídica”.

La nota hecha pública por Salut llega después de que el 19 de septiembre, ICV-EUiA presentara una propuesta de resolución en el Parlament catalán para constituir una comisión de expertos, personas y entidades para estudiar el fenómeno e iniciar los trabajos técnicos y jurídicos “para establecer una regulación específica de las asociaciones de personas consumidoras y de los llamados clubes sociales de cannabis”. Para ICV-EUiA, prosigue la proposición, “el consumo de cannabis es una realidad en Catalunya”, y hasta ahora las políticas en materia de cannabis han estado principalmente enfocadas a la criminalización y persecución judicial y policial de los usuarios. En opinión de los ecosocialistas, estas políticas han sido un fracaso rotundo en todo el mundo y requieren un enfoque nuevo encaminado a la reducción de riesgos y reducción de los daños asociados al uso.

ICV-EUiA también propone iniciar los trabajos para la elaboración de una ley catalana de acceso al cannabis en el marco de la Llei de Salut Pública y de las competencias establecidas en el Estatut, y reforzar y colaborar con las diferentes entidades para mejorar los programas de información, prevención y promoción de la salud en drogodependencias espacialmente para la población menor.

Normativa llena de contradicciones

Según el diputado de ICV, Josep Vendrell, el problema de los clubes de cannabis se va haciendo grande. Cada vez la presión policial y judicial es mayor y lo que es peor la normativa está llena de contradicciones: “El consumo no es ilegal, el tráfico está prohibido, llevar cannabis encima no está permitido, en los clubes se puede consumir, la fiscalía ha dictado instrucciones para que se compruebe que las plantaciones disponen de un permiso de la agencia del medicamento…”, dice Vendrell.

“No hay ninguna regulación, las líneas son muy ambiguas. Esto provoca muchos problemas con la policía y la fiscalía. Se producen cortes de plantas, inspecciones a clubes. Actualmente, en Cataluña, puede haber un centenar de imputados de clubes de cannabis”, explica el portavoz de la CATFAC, Jaume Xaus.

Las últimas semanas, Catalunyaplural.cat ha visitado uno de estos clubes, situado en Barcelona. Al exterior, ningún cartel lo anuncia y nada hace pensar que detrás de la puerta hay un club de cannabis. De hecho, para entrar hay que llamar a un timbre, hacerse socio (con el aval de una persona que ya lo sea), ser mayor de 21 años (en algunos clubes se puede acceder con 18), no consumir en el interior de las instalaciones más de una determinada cantidad al mes (varía en función de los clubes) y ser consumidor de cannabis (para evitar que se diga que se ha incitado a alguien a consumir por primera vez). Se trata de un club privado y no de un local de pública concurrencia.

Una de las personas responsables del club explica que la aparición de los clubes “ha hecho emerger un consumo que antes se hacía de manera oculta. El auge de este tipo de clubes demuestra que hay un consumo. La gente fuma igual un canuto que un cigarro”. Y añade que las asociaciones funcionan como un club de fumadores. “La licencia la solicita una asociación de cannabis. En Barcelona, no hay ninguna normativa que prohíba que en un local privado no se pueda consumir cannabis. No son locales de pública concurrencia. Son clubes privados de fumadores”.

El proceso para constituir una asociación se hace, actualmente, a través del registro del Departament de Justícia. El club lo que hace es presentar unos estatutos y un código de buenas prácticas. Justícia analiza los estatutos, comprueba que no haya nada ilegal y los da de alta. Pero el vacío legal existente y la ambigüedad es tan enrome que, en ocasiones, acaban igualmente teniendo problemas con la policía y la fiscalía, y se inicia un proceso judicial.

Los clubes legalmente constituidos ofrecen charlas con médicos y abogados para dar a los consumidores asesoramiento jurídico y médico. Algunos de los clientes hacen un uso terapéutico del cannabis –sirve para la artrosis, la artritis, la esclerosis múltiple, para terapias para combatir los efectos de la quimioterapia y como regulador natural de la insulina–, pero de momento los consumidores terapéuticos todavía son una minoría. En los clubes de la CATFAC, Xaus calcula que son entre un 15 y 20% de los usuarios.

En cuanto a los cultivos, algunas asociaciones lo que hacen se contratar a un jardinero que se da de alta como autónomo y hace la producción por el autoconsumo de un club. Pero las líneas sobre lo que se puede hacer o no son muy finas y cada cierto tiempo los Mossos intervienen plantaciones de cannabis. Así ha pasado, por ejemplo, esta misma semana en cuatro domicilios de las comarcas del Vallès Oriental y El Maresme. La policía autonómica intervino 700 plantas de marihuana, detuvo una persona e imputó a otros tres un delito contra la salud pública.

La regulación de Salut persigue también evitar un crecimiento desproporcionado de los clubes y del número de socios. Esto se hace porque se ha detectado que hay una serie de asociaciones que funcionan con una visión más comercial y mercantilista que otras y no limitan el número de socios –se cree que en Catalunya hay clubes que funcionan con miles de usuarios–, y la Generalitat opina que de no hacer la regulación se corre el riesgo que se implanten prácticas de riesgo para los consumidores.

Mientras que en España y en Cataluña, la regulación de los clubes de cannabis todavía tardará un tiempo a llegar, en otros países o demarcaciones el proceso ya está bastante más avanzado. Por ejemplo, en Estados Unidos, el Departamento de Justicia norteamericano ha anunciado que no interferirá en las medidas adoptadas por los estados de Colorado y Washington para despenalizar el cannabis: uso, producción, distribución y venta para uso lúdico. Esta decisión, probablemente, significará que otros estados norteamericanos iniciarán el mismo camino. En Alaska se quiere celebrar el próximo año un referéndum sobre la cuestión.

 

Fuente: eldiario.es

Radiografía sexual de España.

  • La sociedad española ha roto muchos tabúes y miedos en torno al sexo

  • A pesar de los avances, las ETS siguen aumentado de forma progresiva

  • La gran asignatura pendiente sigue siendo la educación sexual desde el colegio

La realidad, ahora, se ve con otros ojos. El abanico de la sexualidad se ha abierto y las formas e incluso los patrones en la sociedad española han dado un cambio importante en las últimas décadas. La revolución sexual ha llegado. Así lo constatan diferentes expertos consultados por ELMUNDO.es en el Día Mundial de la Salud Sexual. No obstante, estos especialistas señalan un punto negro en nuestro país que debe mejorar: la educación sexual.

“El país ha avanzado mucho en muy poco tiempo: se han superado muchos miedos, muchos tabúes, y la mujer ha pasado a tener un papel más protagonista y activo. El cambio social es un hecho”, expresa Ezequiel Pérez Campos, miembro del patronato de Fundacion de la Sociedad Española de Contracepción (SEC).

Seguramente, muchos españoles se acordarán de más de una peripecia que tuvieron que hacer hace años para conseguir un preservativo. Hoy en día, eso ya no es un problema, y la concienciación de tener que usarlo ha aumentado considerablemente en los últimos años. “Ahora conseguir un preservativo es mucho más accesible, ya sea en las farmacias, supermercados o máquinas expendedoras. Hace 30 años todo esto era impensable”, comenta Carlos de la Cruz, responsable de los programas de Educación Sexual del Ayuntamiento de Leganés y director del máster oficial en Sexología de la Universidad Camilo José Cela de Madrid.

A pesar de ello, todavía sigue existiendo mucha falta de conciencia y se producen demasiadas infecciones. Según mantiene de la Cruz, hoy en día muchos jóvenes piensan en el preservativo como modo de evitar un embarazo, y no para protegerse frente a las ETS porque “creen que es cosa de otros”. Por eso, dice, hay que empezar a mirar desde nuestros propios ojos. Eso sí, la parte positiva, según de la Cruz, es que “ahora las ETS ya no son un tema tabú. Se conocen, se habla de ellas, se sabe lo que son y sobre todo, tienen visibilidad”.

Aumento de ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual)

“Todas las ETS , absolutamente todas, están aumentando de forma progresiva y continuada“, afirma José Luis Blanco, especialista del servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona.

Según datos recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se infectan 448 millones de personas en todo el mundo de cuatro enfermedades sexuales curables: clamidia, sífilis, gonorrea y tricomoniasis. Por ejemplo, las cifras de la clamidia en España, según los últimos datos apuntados por los expertos, rondan los siete-ocho casos por 100.000 habitantes. Por su parte, los casos que aparecen al año de gonorrea son de cinco a 10 episodios por cada 100.000 habitantes, cifra que no desentona con la incidencia en Europa.

Lo mismo que el virus del papiloma humano (VHP, por sus siglas en inglés), que en España ocupa el mayor número de las consultas de ETS. Puede manifestarse de muchas maneras, pero en forma de verrugas genitales son sin duda la más frecuente.

El motivo del aumento de estas ETS tiene, según Blanco, un claro ‘culpable’: la relajación en cuanto a los métodos de protección. “La gente se ha relajado principalmente porque la incidencia del sida ha disminuido considerablemente en los últimos años gracias a los nuevos tratamientos que existen. Es una enfermedad que afortunadamente somos capaces de controlar y por ello la gente ya no le tiene miedo y, además, ya no tiene el estigma a nivel social que tenía antes, sobre todo entre los hombres que tienen sexo con hombres”, explica.

Por ello, es muy importante concienciar a la sociedad en general de la importancia de usar medidas de protección y “de evitar las sustancias tóxicas”, agrega el experto, ya que según diferentes estudios la ingesta de alcohol o de drogas aumenta la probabilidad de tener una relación sexual de riesgo. Además, también es muy importante que los centros de enfermedades de transmisión sexual se doten de sistemas para mejorar los diagnósticos y las pruebas de prevención.

La educación: la gran lacra

Pero sin duda, la gran lacra de los españoles y en la que coindicen todos los expertos consultados por este periódico, sigue siendo la educación sexual. Actualmente, la ‘Ley Wert’ no contiene en el curriculum escolar contenidos de educación sexual como tal.

“La educación sexual tiene que existir”, asegura Pérez Campos. Tiene que haber contenidos adecuados para cada edad, para que los niños obtengan una buena formación que les proporcione no sólo conocimientos sino también recursos para que puedan ser asertivos y sepan, de este modo, poder decidir libremente. “Esconder la educación sexual no fomenta más que tabúes, y la sexualidad hay que vivirla con normalidad, claridad y conocimiento”, mantiene el experto.

Del mismo modo, opina de la Cruz: “Se necesita una educación sexual con mayúsculas“. Si un niño aprende a querer, a respetar y a cuidar su cuerpo, también tendrá y vivirá una sexualidad libre y cuidada, en definitiva, “se cuidará de tener también una buena salud sexual”. Hay que sacar, mantiene, el foco de lo urgente y llevarlo a lo importante, es decir, hay que trabajar la sexualidad desde todos los aspectos, concluye Pérez Campos, porque “la sexualidad, si se vive libremente, sin tabúes y con respecto al otro y a uno mismo, ayuda mucho a mantener una buena salud en general”.

 

 

Fuente: elmundo.es

La “mera presencia” de drogas en el conductor será multada con mil euros.

  • La nueva ley de seguridad vial castiga con tres puntos llevar detectores de radar.

 

La cruzada contra las drogas en la conducción que ha emprendido la directora general de Tráfico, María Seguí, quedará plasmada en la nueva Ley de Seguridad Vial. La norma endurecerá las sanciones por ingesta de drogas con multas de mil euros y eliminará los resquicios de la norma vigente, que condenaba su influencia pero no su presencia en el organismo. Así se desprende del anteproyecto de Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, al que ha tenido acceso EL PAÍS. Entre otras modificaciones, recoge el aumento de velocidad a 130 kilómetros por hora y la prohibición de llevar detectores de radar. Los miembros del Consejo Superior de Seguridad Vial tienen hasta el próximo viernes para presentar modificaciones, antes de que llegue al Consejo de Ministros.

Estas son las novedades:

» Drogas. La nueva ley castigará “la mera presencia de drogas en el organismo del conductor” por la vía administrativa, con una multa de mil euros y la detracción de seis puntos del carné de conducir. En la norma anterior era necesario demostrar la influencia de las drogas en la conducción para imponer la multa, que era de 500 euros, y restar los puntos. Sin embargo, a diferencia del alcohol, respecto al cual el nivel máximo permitido es claro, en las drogas no existen estudios precisos ni consenso científico para determinar qué nivel de cada tipo de droga afecta al automovilista. La nueva ley lo resuelve sancionando el más mínimo rastro de haber ingerido drogas.

Precisamente el término “influencia”, contemplado en la actual ley, ha generado muchos problemas a los jueces. La Audiencia Provincial de Murcia condenó el 24 de abril de 2012, por un delito contra la seguridad vial, a un conductor que había dado un resultado positivo por drogas y que circulaba a gran velocidad, de forma agresiva y saltándose semáforos en rojo, según la sentencia. Sin embargo, fue absuelto en segunda instancia porque el juez determinó que era imposible afirmar que su conducción obedeciera a las drogas que había tomado. Con la nueva norma habría pagado mil euros y perdido seis puntos.

La futura ley de Seguridad Vial explicita, además, la forma de verificar la ingesta de drogas: “Una prueba salival mediante un dispositivo autorizado” y un “posterior análisis” de la muestra. Por “razones justificadas que impidan realizar la prueba”, se podrá ordenar un reconocimiento médico o análisis clínicos en un centro. Además, el interesado podrá exigir un análisis de contraste, preferentemente de sangre, que deberá abonar si el resultado es positivo.

» Alcohol. Aumenta la multa de 500 a 1.000 euros por conducir con tasas de alcohol superiores a lo permitido —0,25 miligramos por litro de aire espirado, y 0,15 para conductores noveles y profesionales—. Según el anteproyecto de ley, tanto las drogas como el alcohol “están detrás de un porcentaje muy importante de accidentes graves y por ello es necesario aumentar el reproche hacia ese tipo de conductas”.

» Velocidad. El anteproyecto de la ley de seguridad vial contempla el aumento de la velocidad a 130 kilómetros porque incluye un cuadro de velocidades que recoge la sanción económica y la detracción de puntos que supondrá superar este límite. Por ejemplo, circular entre 131 y 160 por hora en una vía limitada a 130 conllevará una multa de 100 euros y no restará puntos. La ley no hará diferencia a la hora de sancionar a quienes circulan a más de 190 kilómetros por hora en vías limitadas a 120 y 130. En ambos casos, la multa es de 600 euros y se perderán seis puntos de carné.

Lo que no especifica la futura norma son las vías por las que se podrá circular a 130 por hora. Será el Reglamento General de Circulación, que se modificará una vez aprobada la ley, el que lo aclare. Seguí ya adelantó que la velocidad a 130 solo se aplicará en tramos con índices contrastados de seguridad y con buenas condiciones de trazado, pavimentación y meteorológicas.

La ley incorpora, asimismo, una nueva franja de velocidad, la de 20 kilómetros por hora, prevista para algunas calles con un solo carril. Ahora no existen sanciones para quienes circulan por encima de 21 kilómetros por hora en calles limitadas a esta velocidad: el primer tramo de multa comienza a partir de 31 por hora.

» Casco ciclista. A pesar de la polémica por la obligatoriedad del casco ciclista en ciudad, la ley solo establece directamente que sea prescriptivo para menores de 18 años, pero deja abierta la puerta y remite a un “posterior desarrollo reglamentario de los supuestos y condiciones de su uso”.

» Detectores de radar. La futura ley prohibirá los detectores de radar —ahora solo están prohibidos los inhibidores—, cuyo uso será sancionado como infracción grave, es decir, la detracción de tres puntos del carné y una multa de 200 euros. Quedan excluidos los mecanismos que informan de la posición de los sistemas de vigilancia de tráfico, que la propia DGT publica en su web.

» Caída de carga en la vía. Este supuesto, que no estaba expresamente contemplado en la normativa, será sancionado como infracción grave por “el peligro que genera al resto de usuarios de la vía”.

» Obras en la vía. También será infracción grave realizar obras en la carretera sin comunicarlo con anterioridad a su inicio “a la autoridad responsable de la gestión y regulación del tráfico”.

» Menores en los asientos delanteros. La norma anterior solo prohibía circular con menores de 12 años como pasajeros de ciclomotores o motocicletas. Ahora, la ley también vetará viajar “con menores en los asientos delanteros o traseros cuando no esté permitido”. El nuevo Reglamento General de Circulación concretará los criterios de edad y talla.

 

Fuente: elpais.com