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El cannabis se mete en los planes de estudios de varias universidades norteamericanas

En Estados Unidos no solo están conscientes de la industria millonaria que se genera –día a día- en torno a la marihuana legal, saben que deben ir preparando profesionales capaces de aportar a  este mercado y las universidades están haciéndose cargo de esto e incorporando a sus planes de estudios, cursos y programas relacionados con el negocio del cannabis que florece día a día.

El éxito de la cannabis legal en EE.UU. ha logrado permear diferentes capas: al mundo empresarial le brillan los ojo con las cifras de esta industria que no para de crecer  y las universidades también ven potencialidades en ir formando profesionales a la altura de un mercado que podría alcanzar, solo en Estados Unidos, los 23 mil millones de dólares en 2020.

Debido al crecimiento de esta industria, han surgido no sólo productos innovadores y empresas relacionadas con el rubro, sino también planes de estudios que permitan formar a los que quieren entrar en este mercado.

De acuerdo con un artículo publicado por Forbes, instituciones como la Universidad de Vermont Larner Facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Ohio y la Universidad de California, Davis están ofreciendo un programa de estudios sobre la “biología y el uso de la marihuana, así como de las cuestiones legales asociadas”.

Otras universidades que han seguido los pasos de las anteriores son la Escuela de Farmacia de la Universidad de Maryland y la Universidad de Vermont College of Medicine, que también ofrecen formación para aquellos que quieran entrar en la industria.

Además y no debemos olvidar que  Estados Unidos tiene dos instituciones educativas especializadas en la cannabis; la Universidad de THC y la Universidad de Formación de cannabis.

También no debemos olvidar el caso de  Niagara College que en Canadá ha introducido un plan de estudio para proveer de profesionales a esta floreciente industria.

Educar sobre la ciencia de cannabis y las cuestiones legales que están asociadas a esta industria permite a la gente entrar a ella legitimados, equipados con datos y conocimiento real, no mitos.

 

Fuente: Revista cáñamo

Marihuana legal y regulada

La planta del cáñamo y del cannabis tiene una larga historia milenaria. Hace 8.000 años era una planta silvestre de Asia Central y del Himalaya, luego cultivada en China para producir fibra textil y más tarde en la India, para obtener incienso y resina. Se expandió hacia el Índico y hacia Europa. En los Balcanes se han encontrado semillas para inhalarla en un brasero de hace 5.000 años. Una planta milenaria y de múltiples usos (comida, vestido, calzado, cuerdas, incienso, papel, psicoactivo…) que solo es ilegalizada a partir del primer tercio del siglo XX.

En 1937, Estados Unidos prohibió el cultivo del cáñamo por presión de la industria papelera y de la química-textil para no hundir sus intereses en otras materias primas. De paso, la ley de 1937 prohibía su derivado (la marihuana) y reforzaba la moralidad puritana sobre sus peligros. Han pasado más de 80 años de políticas prohibicionistas que no tienen mucho más recorrido futuro. Ahora vivimos un cambio de ciclo que apuesta por la legalización.

Uruguay es el país pionero que acaba de legalizar y regular la producción, venta y consumo de la marihuana siguiendo un proceso impecable y bien organizado según la misma Unión Europea y organismos internacionales. La apuesta del presidente Mujica ha sido valiente y le han seguido ciertos estados norteamericanos donde los primeros datos ya recogen el descenso de los delitos menores y violentos. En Colorado está generando nuevos negocios y hasta 10.000 nuevos empleos.

Una ocasión perdida por el municipio de Rasquera que el juez y el Estado tumbaron hace ahora un año. «Ustedes no pueden plantar ese cultivo ni esas semillas». Esa fue la sentencia de un Estado que se dice liberal y democrático en pleno siglo XXI. Una decisión errónea. Legalizarla es la manera más efectiva de combatir el narcotráfico y la adulteración. Algo ya sabido y debatido desde finales de los años 80.

En nuestro país persiste cierta tolerancia para el cultivo si es para consumo personal. Aprovechando los resquicios legales, han ido multiplicándose los clubs de cannabis de manera descontrolada. Justo por no tener un marco pleno de cobertura legal desde el Estado. Los primeros clubs se autorregulaban desde el propio movimiento cannábico, pero ahora el intrusismo de nuevos agentes está abusando de la actual tolerancia con fines comerciales y desviados. Se deben regular y fiscalizar mejor los clubs existentes. Es una demanda necesaria que plantean los propios precursores del movimiento cannábico. Regular es caminar mejor hacia la legalización que llegará más pronto que tarde. El debate de fondo es más universal y va más allá del caótico presente.

Como sociedad madura nos debemos preguntar: ¿podemos prohibir una planta, una semilla o una flor por miedo a sus riesgos? Si la respuesta es afirmativa, reflejamos debilidad e intolerancia. Defendamos la libertad de elección ante las decisiones vitales (embarazo, eutanasia, cambio de sexo o marihuana) donde no han de intervenir ni el Estado ni la teología, solo los propios individuos responsables de sí mismos.

 

Fuente:  (Xavier Martínez Celorrio)     http://www.elperiodico.com 

Un alimento excepcional, semillas de cáñamo.

El cáñamo es una de las plantas medicinales cultivadas más antiguas del mundo para usos muy diversos. Sus semillas y su aceite aportan sustancias de alto valor nutritivo.

Las semillas conocidas popularmente como cañamones proceden del cáñamo o cáñamo industrial, nombre que reciben las variedades de la planta cannabis sativa. Hace más de 10.000 años que el cáñamo se cultiva en diferentes partes del mundo y, más allá de su utilidad como valiosa fibra textil, sus semillas son un alimento con extraordinarias propiedades nutricionales. Por este motivo, se trata de un alimento que merece ser divulgado e incorporado regularmente en toda dieta saludable. Y es que es mucho lo que conviene saber sobre el cáñamo y sus propiedades nutricionales.

Ácidos grasos esenciales

Las semillas del cáñamo son ricas en proteínas: tienen entre un 30 y un 50% más que el pescado. También contienen antioxidantes, como el caroteno (vitamina A) y la cisteína, además de vitamina E. Estas sustancias ayudan a hidratar la piel y a mantener sanos los ojos y las membranas celulares.

Los cañamones no contienen gluten, pero sí cantidades significativas de calcio, hierro y fósforo. Además, su aceite poliinsaturado es rico en ácidos grasos esenciales –omega 3 y omega 6–, que no son sintetizados por el cuerpo (ver recuadro). Estos ácidos ayudan a aliviar y prevenir inflamaciones tan graves como la artritis, así como trastornos hormonales y cardiovasculares –asma y osteoporosis–, entre otras enfermedades.

Y es que un puñado de cañamones al día basta para cubrir las necesidades básicas de proteínas y ácidos grasos esenciales de una persona adulta. Si se consume en forma de aceite –el contenido del 3% de ácido gamma-linoleico (GLA) le hace único entre los aceites comestibles–, se recomienda entre 15 y 20 g para cubrir completamente las necesidades de ácidos grasos.

Los cañamones pelados comercializados por algunas empresas del cáñamo se venden en recipientes opacos envasados al vacío. Lo ideal es tomarlos crudos, ya que pierden parte de sus propiedades si se calientan a más de 60º C. Una vez abierto el paquete su contenido puede durar entre 3 y 4 meses a temperatura ambiente y hasta un año en el frigorífico.

Los cañamones pueden tomarse en ensaladas, sopas, en bebidas frías o calientes y añadirse a salsas, yogures o pastelería. Hay derivados, como la mantequilla o la pasta de semilla y el aceite de cáñamo, adecuados para cocinar al vapor y cocer siempre que se eviten las altas temperaturas. El aceite de primera presión en frío puede utilizarse para aliñar ensaladas, adobos y salsas frías. La leche que se obtiene con los cañamones triturados es deliciosa y muy nutritiva.

Publicado en: lamarihuana.com