Es un anestésico disociativo que produce bloqueo sensorial. Los reflejos y movimientos se mantienen pero no de manera consciente.

Se utiliza en medicina humana y veterinaria, produciendo una anestesia en la cual el paciente puede permanecer consciente aunque amnesico e insensible al dolor.

COMPOSICIÓN Y PRESENTACIÓN

Su componente activo es el clorhidrato de ketamina (2 (0-clorofenil) -2-metilaminociclohexanona)

Es un líquido traslúcido que se vende en soluciones inyectables las cuales en ocasiones son bebidas. También aparece en forma de polvo, para ser esnifada. Esta última puede estar adulterada con efedrina, cafeína, selegilina o manitol.

Generalmente, en el mercado ilegal, se encuentra entre un 45% – 80% de pureza.

VÍAS DE ADMINISTRACIÓN Y DOSIS

Se puede consumir por vía oral, inyectada o esnifada.
La vía inyectada es mucho más potente y visionaria, las sensaciones son tan intensas que pueden ser difíciles de controlar en personas poco experimentadas en este consumo.

EFECTOS

Tienen un efecto depresor del sistema nervioso central y también alucinógeno. Los efectos pueden durar entre media hora y dos horas, dependiendo de la cantidad suministrada y de la tolerancia adquirida por quien la consume.

Los efectos buscados por las personas consumidoras son euforia y experiencias místicas, así como alucinaciones y sensaciones de placer (sensación de flotar). Si la dosis es alta se pueden dar efectos psicodélicos muy potentes, con visión doble, distorsionada, borrosa, y dificultad para moverse y hablar coordinadamente, además de provocar náuseas y vómitos. En cantidades bajas provoca cierta euforia y pequeñas modificaciones en la percepción (objetos y personas borrosas), aumento de la frecuencia cardíaca, la presión arterial y sanguínea y disminuyendo levemente la frecuencia respiratoria.

RIESGOS

La mezcla con estimulantes como por ejemplo la cocaína o el speed, puede llevar a un consumo mayor de cada una de ellas, puesto que los efectos se contrarrestan.

A pequeñas y grandes dosis, los efectos de descontrol de los reflejos, el equilibrio, etc, pueden provocar con facilidad que la persona que consume sufra caídas y lesiones. Igualmente, el consumo de ketamina puede provocar que aparezca ansiedad, angustia, depresión y problemas de tipos psicotico a posteriori, además de “malos viajes”, ataques de pánico en el momento de bajada de los efectos.

Es posible que a dosis altas se puedan dar paradas respiratorias, sobre todo si se mezcla con otras drogas depresoras del sistema nervioso, como el alcohol, los sedantes, tranquilizantes, heroína y GHB.

Si el consumo pasa a ser habitual, puede dar lugar a problemas de memoria y dificultades de concentración.

TOLERANCIA Y DEPENDENCIA

Hay riesgo de consumo compulsivo debido a la rápida tolerancia y su potencial adictivo (el cuerpo se habitúa y pide cada vez mayores cantidades de ketamina para obtener los mismos efectos).