VIH: Europa aprueba el primer tratamiento inyectable de larga duración

*Noticia adaptada para el público lector del blog En Plenas Facultades

La EMA autoriza comercializar Rekambys (Janssen) en combinación con Vocabria (ViiV Healthcare)

Una inyección puede sustituir el tratamiento oral en pacientes con VIH.

La Agencia Europea del Medicamento -EMA, por sus siglas en inglés- ha autorizado la comercialización de la combinación de Rekambys (rilpivirina inyectable) -de Janssen– y Vocabria (cabotegravir inyectable y en comprimidos) -de ViiV Healthcare– para el tratamiento de la infección por el VIH-1 en adultos que están virológicamente suprimidos.

Esta aprobación implica que por primera vez las personas que conviven con el VIH en Europa podrán recibir un tratamiento inyectable de larga duración que elimina la necesidad de tomar diariamente comprimidos orales.

Progresos en los tratamientos contra el VIH

“En los 30 últimos años se han conseguido grandes progresos en el tratamiento del VIH y en la actitud de la gente hacia el virus. Sin embargo, muchas personas infectadas por el VIH o que corren el riesgo de contraerlo siguen sufriendo estigmatización y discriminación a causa de la enfermedad, lo que a menudo les impide hablar del tema o buscar un tratamiento”, indica Giovanni Guaraldi, profesor adjunto de Enfermedades Infecciosas y director de la Clínica Metabólica del VIH de Módena (MHMC), en Italia.

“Esta pauta de larga duración podría hacer que las personas que conviven con VIH ya no necesiten tomar un tratamiento diario, lo que supondría mantener la supresión de la carga viral con inyecciones administradas solamente 6 o 12 días al año, y así eliminar lo que supone un recordatorio diario de su enfermedad. Mi esperanza es que a medida que los medicamentos sigan mejorando, den lugar a nuevos avances significativos, especialmente para las personas que todavía sufren discriminación a causa de su enfermedad”.

Antonio Antela, del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, afirma que «tras la fase oral inicial para establecer la tolerabilidad de los fármacos, cabotegravir y rilpivirina inyectables podrían reducir el número de días de tratamiento al año de 365 a 12 para la dosificación del régimen mensual, o 6 para la dosificación cada dos meses. Esto implica un cambio de paradigma en cómo podemos tratar y manejar esta condición. El régimen de acción prolongada de cabotegravir y rilpivirina fue tan eficaz como la terapia antirretroviral diaria actual en mantener la supresión virológica en los ensayos clínicos, generalmente fue bien tolerado y podría modificar la experiencia de tratamiento para algunas personas con VIH con dificultades con el tratamiento antirretroviral oral diario”.

Hay que recordar que en marzo de 2019 José Ramón Arribas, jefe de la Unidad de Infecciosas del Hospital Universitario La Paz, en comparecencia pública convocada por Janssen, ya adelantó que estos fármacos «suponen un nuevo enfoque dentro de la primera nueva generación de antirretrovirales, con menos toxicidad. En la siguiente generación, es posible incluso que la inyección pueda ser cada dos, cuatro o seis meses, pero lo que está a la vuelta de la esquina es la de cada mes».

Por su parte (también entonces), el jefe de la Unidad de VIH del Hospital Clínic de Barcelona, Josep Mallolas, señalaba que será una «gran herramienta» para los pacientes con esta enfermedad, aunque «no para todos por su situación clínica». «Para un gran porcentaje de pacientes será una gran mejora porque no quieren tomar pastillas todos los días», ha asegurado, puntualizando que elegirla o no dependerá de la opinión del paciente.

Estudio Positive Perspectives Wave 2

Para subrayar la necesidad de una pauta posológica administrada con menos frecuencia, ViiV Healthcare llevó a cabo el estudio Positive Perspectives Wave 2, el mayor estudio mundial de resultados comunicados por personas que conviven con el VIH realizado hasta la fecha, en el que se mostró que cuando se preguntaba a los participantes cuáles eran sus aspiraciones en materia de tratamiento y cuáles eran sus actitudes hacia los medicamentos innovadores, el 55 por ciento dijo que preferiría una pauta de larga duración.

Además, el 58 por ciento señaló que tomar diariamente medicamentos contra el VIH constituía un recordatorio constante de su enfermedad, mientras que el 38 por ciento declaró que sufría de ansiedad porque tomar un tratamiento diario podía aumentar las posibilidades de que los demás se enteraran que eran VIH-positivos.

Deborah Waterhouse, CEO de Viiv Healthcare, ha comentado que “en los resultados reportados por pacientes de nuestros ensayos pivotales, aproximadamente 9 de cada 10 personas que habían cambiado al régimen de acción prolongada lo preferían en lugar del tratamiento previo en comprimidos orales diarios. Estamos comprometidos con la investigación y la innovación para satisfacer así las diversas necesidades de la comunidad VIH y no nos detendremos hasta encontrar más formas de tratar y, con suerte algún día, curar esta infección”.

La administración conjunta de rilpivirina y cabotegravir inyectables está indicada para adultos que están virológicamente suprimidos (ARN del VIH‑1 < 50 copias/ml) en tratamiento antirretroviral estable, sin evidencia actual o previa de resistencia vírica a, y sin fracaso virológico previo con, inhibidores de la transcriptasa inversa no análogos de nucleósidos (ITINN) e inhibidores de la integrasa (INI).

La combinación de rilpivirina de larga duración de Janssen y cabotegravir de acción prolongada de ViiV Healthcare se desarrolló conjuntamente como parte de un acuerdo de colaboración con ViiV Healthcare.

Administración y posología de rilpivirina y cabotegravir

La pauta de rilpivirina inyectable en combinación con cabotegravir inyectable será la primera pauta completa de larga duración administrada una vez al mes o una vez cada dos meses para las personas con supresión virológica por el VIH-1. Un profesional sanitario administra por separado las inyecciones de rilpivirina y de cabotegravir por vía intramuscular (IM) en cada nalga en la misma cita.

Antes de iniciar la pauta inyectable, los pacientes deben tomar rilpivirina y cabotegravir en comprimidos orales durante aproximadamente un mes (por lo menos 28 días) para evaluar la tolerabilidad a estos medicamentos.

Noticia redactada y publicada por el medio digital Redacción Médica el 21 de diciembre 2020

Fuente original: Redacción Médica

 

Los seres humanos han usado drogas para las relaciones sexuales durante milenios; las razones son mucho más amplias de lo que crees

A pesar de su larga historia, nuestra comprensión de la relación entre sexo y drogas sigue siendo limitada.

Por sí solos, el sexo y las drogas son tabúes culturales. Combinarlos solo aumenta nuestra renuencia a hablar de ellos. Pero comprender cómo se relacionan el sexo y las drogas no es algo de lo que debamos rehuir o percibir como desviado.

Los seres humanos han usado drogas intencionalmente para facilitar y mejorar sus experiencias sexuales durante milenios. Los antiguos egipcios usaban extractos de la flor de loto azul para aumentar el deseo sexual. Más recientemente, en la década de 1960, el defensor de los psicodélicos Timothy Leary declaró: «El LSD es el afrodisíaco más poderoso jamás descubierto por el hombre».

A pesar de esta larga historia, nuestra comprensión de la relación entre sexo y drogas sigue siendo limitada. Los investigadores han tenido tradicionalmente una tendencia a centrarse en las asociaciones entre el uso de drogas y el comportamiento sexual «de riesgo», como la falta de uso de condones o tener múltiples parejas sexuales.

Los estudios también han destacado los vínculos entre el consumo de drogas y la función sexual «deteriorada», como las dificultades para mantener una erección o alcanzar un orgasmo. Esto nos deja con una imagen del sexo con drogas que se centra desproporcionadamente en los aspectos negativos.

Más allá del chemsex

Más recientemente, la investigación que explora la relación entre el sexo y las drogas se ha centrado en el «chemsex». Chemsex generalmente se refiere a hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres y que usan drogas como metanfetamina o mefedrona para mejorar y prolongar su experiencia sexual.

Si bien esto es importante, no captura las experiencias de personas que tienen diferentes identidades sexuales y de género. Las campañas de reducción de daños sobre la combinación de sexo y drogas están dirigidas a hombres homosexuales y bisexuales, lo que significa que es poco probable que otros grupos que participan en esta actividad tengan en cuenta dicha información.

Debido al énfasis en el chemsex, poco sabemos sobre las experiencias sexuales de las mujeres usuarias de drogas y cómo se sentiría la mejora en estos contextos. Desde la aprobación de Viagra por parte de la FDA para el tratamiento de la disfunción eréctil en la década de 1990, ha habido llamados para el desarrollo de una contraparte femenina. Pero no está claro qué condición médica podría «tratar» tal medicamento para las personas con vulvas.

Sexo y sexualidad

Nuestra visión limitada de la relación entre sexo y drogas está comenzando a corregirse a medida que surgen nuevas investigaciones que atienden al placer y al beneficio.

Un estudio reciente revela un grupo diverso de personas con una variedad de identidades sexuales y de género que usan drogas para mejorar el sexo, con motivaciones y experiencias igualmente diversas. Para algunos se trataba de mejorar la conexión emocional, mientras que para otros aumentaba el deseo o aumentaban las sensaciones corporales. Algunos también encontraron que el sexo mejoraba la experiencia de las drogas y las drogas mejoraban la experiencia sexual. El estudio demuestra las limitaciones de pensar en la mejora sexual en términos puramente físicos al resaltar las formas en que las drogas pueden mejorar los aspectos emocionales del sexo.

Los estudios han demostrado las limitaciones de pensar en la mejora sexual en términos puramente físicos. || petrov-k / Shutterstock

Otro estudio explora cómo las personas LGTBIQ+ consumen drogas para transformar y mejorar sus experiencias en torno al género, a menudo en relación con la experiencia sexual. De acuerdo al estudio, las drogas les permitieron expresar su identidad sexual y de género de diferentes maneras y desafiar a las personas binarias tradicionales. Para muchos de los participantes, las drogas brindaron la oportunidad de jugar y experimentar con el género, y algunos hombres homosexuales describieron la liberación y el vínculo social que ocurre con el travestismo mientras se consumen drogas.

Las drogas que usamos con el sexo

Las drogas que las personas combinan con la experiencia sexual, tienden a reflejar patrones más amplios de consumo de sustancias. Utilizando datos de la Encuesta Mundial sobre Drogas, un estudio de 2019 encontró que las tres drogas más comúnmente consumidas con el sexo eran el alcohol, el cannabis y la MDMA, respectivamente. Esto fue cierto para los participantes de todas las categorías de género e identidad sexual. El estudio también encontró que, si bien el uso de «drogas de chemsex» (metanfetamina, mefedrona y GHB / GBL) el encuentro sexual fue más intenso entre los hombres homosexuales y bisexuales, otros grupos también informan haber tenido relaciones sexuales con estas drogas.

El alcohol es la droga con la que la mayoría de la gente estará familiarizada y algunas pueden haberla usado intencionalmente para relajarse antes de tener relaciones sexuales. En su mayor parte, el alcohol se usa para facilitar las relaciones sexuales, mientras que las drogas se usan para mejorar la experiencia. Sin embargo, algunos usarán combinaciones de medicamentos en lugar del uso exclusivo de una sustancia.

El alcohol y la cocaína se usan en combinación; dado que la cocaína es un estimulante, contrarresta el efecto depresivo del alcohol. La cocaína, al igual que otros estimulantes como la metanfetamina, se usa para prolongar la experiencia sexual.

Chemsex generalmente se refiere a hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres que usan drogas como metanfetamina o mefedrona. || Nito / Shutterstock

Las drogas ilícitas o recreativas no son las únicas que se usan para el sexo, algunos medicamentos también lo son. Se sabe que el analgésico Tramadol es eficaz para superar la eyaculación precoz en los hombres, aunque algunos lo usan sin receta médica o supervisión médica.

Comprender los beneficios del uso de drogas para mejorar las experiencias sexuales es un tema importante de investigación por derecho propio, aunque se ha descuidado hasta ahora.

Pero un mayor conocimiento del placer y cómo funciona podría ayudarnos a comprender los problemas relacionados con el sexo que las personas también experimentan. Sería una pena si nuestra timidez cultural sobre el sexo y las drogas nos impidiera mejorar un aspecto de la vida que todos tenemos derecho a experimentar.

Artículo escrito originalmente en inglés por  y , publicado el 4 de diciembre 2020 para The Conversation

Fuente original: The Conversation

Traducido al castellano por En Plenas Facultades

1 de diciembre: Día mundial del sida 2020

Solidaridad mundial, responsabilidad compartida.

El 1 de diciembre de cada año, el mundo conmemora el Día Mundial del Sida. Ese día gente de todo el mundo se une para apoyar a las personas que viven con el VIH y están afectadas por el virus, y para recordar a las que han fallecido por enfermedades relacionadas con el sida. En el año 2020, todos los ojos se han puesto sobre la pandemia de la COVID-19 y sobre cómo esta ha afectado a nuestra salud. Hemos corroborado de qué manera las pandemias hacen tambalear tanto nuestra existencia como nuestros medios de vida. La COVID-19 ha puesto sobre la mesa una vez más que la salud se interrelaciona directamente con otros problemas fundamentales, tales como la reducción de la desigualdad, los derechos humanos, la igualdad de género, la protección social y el crecimiento económico. Con todo esto en mente, el lema del Día Mundial del Sida este año es «Solidaridad mundial, responsabilidad compartida».

La COVID-19 nos ha demostrado que, en tiempos de pandemia, nadie está a salvo hasta que todos estamos a salvo. Dejar a alguien atrás no es una opción cuando lo que queremos es alcanzar el éxito. Para acabar con las pandemias del VIH y de la COVID-19, coincidentes en el tiempo, es clave eliminar el estigma y la discriminación, poner a las personas en el centro de la pandemia, basar nuestras respuestas en los derechos humanos y adoptar enfoques con perspectiva de género.

La pandemia de la COVID-19 ha revelado las enormes desigualdades enquistadas en nuestras sociedades. Esta crisis sanitaria, como muchas otras, está azotando con más fuerza a los más débiles y vulnerables. Todos hemos visto cómo la crisis de la COVID-19 ha exacerbado los desafíos a los que se enfrentan las personas que viven con el VIH, las mujeres y las chicas, y los grupos de población clave. Entre los grandes retos que se han visto magnificados está el de acceder a una atención sanitaria que salva vidas, lo cual se ha tornado aún más complejo. Del mismo modo, hemos comprobado con qué magnitud las desigualdades sociales y económicas han aumentado la vulnerabilidad al VIH de los grupos marginados. Sin embargo, esta crisis también pretende llamar nuestra atención para que actuemos, se nos presenta como una oportunidad para hacer las cosas de forma diferente: bien y juntos. En muchos aspectos, el poner fin al sida como amenaza de salud pública depende de cómo el mundo logre responder a la COVID-19.

El liderazgo y el compromiso de las comunidades, instrumentos fundamentales para lograr la victoria en la respuesta al sida, también están siendo cruciales para responder a la COVID-19. Tenemos infinidad de ejemplos que nos demuestran que el activismo de las comunidades y la solidaridad, una vez más, han sido de suma importancia para brindar a las personas afectadas por el VIH información, servicios, protección social y esperanza. Sin embargo, dicha solidaridad no puede ser responsabilidad exclusiva de las comunidades. Los Gobiernos, los donantes, los líderes de fe, la sociedad civil y todos y cada uno de nosotros hemos de contribuir para hacer del mundo un lugar más sano.

La COVID-19 nos ha reafirmado de qué forma mediante la política se puede también lograr el cambio. Hemos visto Gobiernos que han aprobado medidas extraordinarias y que han invertido grandes recursos económicos para salvar vidas y proteger empleos. Hemos sido testigos de la enorme colaboración entre países para garantizar la continuidad de los tratamientos para el VIH. Asimismo, hemos presenciado cómo los países alzaban sus voces al unísono para hacer un llamamiento internacional y solicitar una vacuna contra la COVID-19 al alcance de todos y disponible para toda la humanidad de forma igualitaria. Justo cuando nos adentramos en la última década de la acción para acabar con el sida como amenaza de salud pública para 2030, necesitamos más que nunca la buena voluntad política para alcanzar nuestro objetivo. Es posible. Podemos hacerlo.

La solidaridad mundial y la responsabilidad compartida nos obligan a contemplar las respuestas sanitarias mundiales, también la respuesta al sida, desde una nueva perspectiva. Obligan a que el mundo trabaje en conjunto para garantizar:

  • La total financiación de la salud. Los Gobiernos deben trabajar juntos y hallar nuevas formas de garantizar que la asistencia sanitaria esté plenamente financiada. Ningún país puede hacerlo solo. Se han de aumentar tanto la inversión en salud nacional como internacional.
  • El refuerzo de los sistemas sanitarios. Las inversiones en la respuesta al sida de las décadas pasadas nos han ayudado a fortalecer los sistemas sanitarios y, de esta manera, hemos sido capaces de apoyar la respuesta a la COVID-19. Mas hemos de hacer mucho más para fortalecer los sistemas de salud y proteger a los sanitarios.
  • El acceso garantizado a la salud. Los medicamentos que salvan vidas, las vacunas y las pruebas diagnósticas se deben considerar bienes públicos. Debe haber una solidaridad mundial y una responsabilidad compartida capaces de garantizar que ninguna persona, comunidad ni país quede atrás a la hora de acceder a los productos sanitarios que salvan vidas.
  • El respeto a los derechos humanos. Los enfoques basados en los derechos humanos, y aplicados en todo el mundo, logran resultados sostenibles en materia de salud. La pandemia de la COVID-19 ha sacado a la luz los defectos de la sociedad y ha mostrado al mundo de qué manera los grupos de población clave han sido los grandes olvidados en muchas partes del mundo.
  • El respeto inquebrantable y central a las mujeres, las niñas y la igualdad de género. La pandemia de la COVID-19 ha afectado de manera significativa el medio de vida de las mujeres, las cuales se han visto afectadas de una forma desproporcionada por las restricciones y los confinamientos. Precisamente estos confinamientos han provocado el aumento de la violencia de género contra las mujeres en los hogares. Las mujeres deben ser incluidas en los procesos de toma de decisión sobre todos aquellos aspectos que afectan a sus vidas. Lo que está claro es que el mundo no se puede permitir retroceder y perder lo que con tantísimo esfuerzo se ha logrado respecto a la igualdad de género.

Ahora es el momento de hacer uso del liderazgo para conseguir sociedades más igualitarias. Debemos tener líderes capaces de defender el derecho a la salud para todos y de encabezar una recuperación mundial sólida e igualitaria. En este Día Mundial del Sida, únete a nosotros e instemos todos a que los países multipliquen sus esfuerzos para lograr sociedades más sanas. En este Día Mundial del Sida pidamos a todos solidaridad mundial y responsabilidad compartida.

Ver todos los materiales gráficos de la campaña | Videos

Noticia escrita por ONUSIDA el 1 de diciembre 2020 en unaids.org

Fuente original: UNAIDS.org