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Se habla mucho de sexo, y muy poco de sexualidad

  • En las universidades, faltan materias específicas de sexualidad

  • Especialmente, en las carreras relacionadas con la salud y educación

La educación sexual es la gran olvidada en las aulas. Todos los expertos coinciden en que nuestro país necesita una buena educación sexual y de calidad. Pero no sólo los colegios e institutos están faltos de esta formación, también muchas Universidades carecen de ella, incluso en las facultades de las carreras del ámbito sanitario. Sin embargo, parece que los jóvenes saben mucho más de lo que realmente saben.

«Se habla mucho de sexo, pero muy poco de sexualidad», afirma contundente la doctora en Psicología María Lameiras Fernández, profesora en la Facultad de Ciencias de la Educación y vicerrectora del Campus Universitario de Ourense. Nos creemos que saben, confiesa, porque son universitarios y parece que por eso tienen que saber, sin embargo, les preguntas algunas cosas claves (como qué es el clítoris) y muchos no saben qué contestar. Y es que, se habla mucho de sexo, pero únicamente entendiendo el sexo como coito. Y, la realidad es que «el sexo es mucho más que eso», dice.

De este modo, la sexualidad, mantiene esta especialista, hay que entenderla como identidad y como comunicación, con uno mismo o bien con los demás. Como relaciones afectivas entendiendo estas como respeto hacía el otro, no sólo como enamoramiento. Y además, sexualidad entendida más allá de los estereotipos (jóvenes, guapos y heterosexuales y sin discapacidad), sino entendida desde la óptica de la diversidad, de que «todos, absolutamente todos, somos seres sexuados desde que nacemos hasta que morimos», afirma.

Portada del libro de María Lameiras.

Por otro lado, el sexo, tal como sostiene la experta, no es sólo saber usar órganos como se entiende. Sino que «en el sexo hay que usar todo el cuerpo, porque todo el cuerpo tiene receptores nerviosos que nos aportan. La erótica no sólo está en dos o tres partes del cuerpo como pensamos, sino que está en todo nuestro cuerpo».

No obstante, para esclarecer todo esto, Lameiras junto con dos compañeras del departamento, (María Victoria Carrera Fernández y Yolanda Rodríguez Castro) han sacado a la luz una publicación, dirigida principalmente a alumnos universitarios, pero también para profesionales: Sexualidad y Salud (Servicio de publicaciones de la Universidad de Vigo, 2013) presentado recientemente en Madrid en el espacio UNE de la Librería del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Un libro de 367 páginas que aborda la sexualidad desde una perspectiva de género, desde un modelo integral de salud y que compone el tercer libro de una trilogía (‘AGARIMOS, un programa coeducativo para el desarrollo psicoafectivo y sexual’ y ‘Educación sexual: de la teoría a la práctica’.

Falta formación en las Universidades

Según informa esta experta, en las casi 100 universidades que existen en España, tanto pública como privadas, todavía en muchas de las facultades, incluso las que están relacionadas con la rama biosanitaria, no existen materias con contenidos de sexualidad. «Hoy en día, una gran minoría de las Universidades españolas tienen una asignatura específica de sexualidad, ni tienen tampoco a profesionales especializados en esos contenidos», comenta. Ni siquiera en carreras como Medicina, Enfermería, o Psicología. Pero tampoco, en las relacionadas con el ámbito educativo.

Las Facultades tanto de Medicina, Psicología o Ciencias de la Educación, que tienen contenidos específicos de esta materia, (ya sean de forma obligatoria o como optativa) explica la experta, es porque tienen profesorado especializado en la materia. Por ejemplo, según expone, los casos más relevantes, entre otros, son el equipo del profesorado que tienen las Facultades de Psicología de las Universidad de Salamanca, País Vasco, Castellón y Granada. «En Galicia, la única Facultad que tiene una materia específica de sexualidad, y como optativa, es la de Ciencias de la Educación del Campus de Ourense. Y sólo para los alumnos de la carrera de Educación Social», apunta. Generalmente, en la mayoría de las carreras que existe la materia, señala la experta, se imparte como optativa. Pero se imparte. Por ejemplo, otro de los casos es la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid. (Eso sí, «la optativa más demandada»).

No obstante, según los expertos, las cosas están cambiando y poco a poco se van impartiendo más formación de este tipo en las aulas y más para aquellos que van a ser profesionales relacionados con sectores sanitarios y educativos. Esta educación, asegura Lameiras, es imprescindible por tres razones. Primero, porque el derecho a la formación debe ser un derecho a la formación integral y la formación integral debe encontrar necesariamente la dimensión sexual. Segundo, porque se reducirían muchos malestares de la sociedad que tiene que ver con la ausencia o mala educación sexual, como las conductas de riesgos: embarazos no deseados, y enfermedades de transmisión sexual (ETS). También, se ayudaría a prevenir conductas relacionadas con la violencia. Y tercero y último, concluye Lameiras, porque «tendríamos una sociedad más libre que encarase y afrontase la sexualidad con una actitud más natural».

Fuente: http://www.elmundo.es

Radiografía sexual de España.

  • La sociedad española ha roto muchos tabúes y miedos en torno al sexo

  • A pesar de los avances, las ETS siguen aumentado de forma progresiva

  • La gran asignatura pendiente sigue siendo la educación sexual desde el colegio

La realidad, ahora, se ve con otros ojos. El abanico de la sexualidad se ha abierto y las formas e incluso los patrones en la sociedad española han dado un cambio importante en las últimas décadas. La revolución sexual ha llegado. Así lo constatan diferentes expertos consultados por ELMUNDO.es en el Día Mundial de la Salud Sexual. No obstante, estos especialistas señalan un punto negro en nuestro país que debe mejorar: la educación sexual.

«El país ha avanzado mucho en muy poco tiempo: se han superado muchos miedos, muchos tabúes, y la mujer ha pasado a tener un papel más protagonista y activo. El cambio social es un hecho», expresa Ezequiel Pérez Campos, miembro del patronato de Fundacion de la Sociedad Española de Contracepción (SEC).

Seguramente, muchos españoles se acordarán de más de una peripecia que tuvieron que hacer hace años para conseguir un preservativo. Hoy en día, eso ya no es un problema, y la concienciación de tener que usarlo ha aumentado considerablemente en los últimos años. «Ahora conseguir un preservativo es mucho más accesible, ya sea en las farmacias, supermercados o máquinas expendedoras. Hace 30 años todo esto era impensable», comenta Carlos de la Cruz, responsable de los programas de Educación Sexual del Ayuntamiento de Leganés y director del máster oficial en Sexología de la Universidad Camilo José Cela de Madrid.

A pesar de ello, todavía sigue existiendo mucha falta de conciencia y se producen demasiadas infecciones. Según mantiene de la Cruz, hoy en día muchos jóvenes piensan en el preservativo como modo de evitar un embarazo, y no para protegerse frente a las ETS porque «creen que es cosa de otros». Por eso, dice, hay que empezar a mirar desde nuestros propios ojos. Eso sí, la parte positiva, según de la Cruz, es que «ahora las ETS ya no son un tema tabú. Se conocen, se habla de ellas, se sabe lo que son y sobre todo, tienen visibilidad».

Aumento de ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual)

«Todas las ETS , absolutamente todas, están aumentando de forma progresiva y continuada«, afirma José Luis Blanco, especialista del servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona.

Según datos recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se infectan 448 millones de personas en todo el mundo de cuatro enfermedades sexuales curables: clamidia, sífilis, gonorrea y tricomoniasis. Por ejemplo, las cifras de la clamidia en España, según los últimos datos apuntados por los expertos, rondan los siete-ocho casos por 100.000 habitantes. Por su parte, los casos que aparecen al año de gonorrea son de cinco a 10 episodios por cada 100.000 habitantes, cifra que no desentona con la incidencia en Europa.

Lo mismo que el virus del papiloma humano (VHP, por sus siglas en inglés), que en España ocupa el mayor número de las consultas de ETS. Puede manifestarse de muchas maneras, pero en forma de verrugas genitales son sin duda la más frecuente.

El motivo del aumento de estas ETS tiene, según Blanco, un claro ‘culpable’: la relajación en cuanto a los métodos de protección. «La gente se ha relajado principalmente porque la incidencia del sida ha disminuido considerablemente en los últimos años gracias a los nuevos tratamientos que existen. Es una enfermedad que afortunadamente somos capaces de controlar y por ello la gente ya no le tiene miedo y, además, ya no tiene el estigma a nivel social que tenía antes, sobre todo entre los hombres que tienen sexo con hombres», explica.

Por ello, es muy importante concienciar a la sociedad en general de la importancia de usar medidas de protección y «de evitar las sustancias tóxicas», agrega el experto, ya que según diferentes estudios la ingesta de alcohol o de drogas aumenta la probabilidad de tener una relación sexual de riesgo. Además, también es muy importante que los centros de enfermedades de transmisión sexual se doten de sistemas para mejorar los diagnósticos y las pruebas de prevención.

La educación: la gran lacra

Pero sin duda, la gran lacra de los españoles y en la que coindicen todos los expertos consultados por este periódico, sigue siendo la educación sexual. Actualmente, la ‘Ley Wert’ no contiene en el curriculum escolar contenidos de educación sexual como tal.

«La educación sexual tiene que existir», asegura Pérez Campos. Tiene que haber contenidos adecuados para cada edad, para que los niños obtengan una buena formación que les proporcione no sólo conocimientos sino también recursos para que puedan ser asertivos y sepan, de este modo, poder decidir libremente. «Esconder la educación sexual no fomenta más que tabúes, y la sexualidad hay que vivirla con normalidad, claridad y conocimiento», mantiene el experto.

Del mismo modo, opina de la Cruz: «Se necesita una educación sexual con mayúsculas«. Si un niño aprende a querer, a respetar y a cuidar su cuerpo, también tendrá y vivirá una sexualidad libre y cuidada, en definitiva, «se cuidará de tener también una buena salud sexual». Hay que sacar, mantiene, el foco de lo urgente y llevarlo a lo importante, es decir, hay que trabajar la sexualidad desde todos los aspectos, concluye Pérez Campos, porque «la sexualidad, si se vive libremente, sin tabúes y con respecto al otro y a uno mismo, ayuda mucho a mantener una buena salud en general».

 

 

Fuente: elmundo.es