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Universidades con violencia

Estudios y noticias alertan de casos de acoso escolar entre adolescentes, pero pareciera que otro ámbito educativo, las universidades, permanece ajeno a las violencias machistas y a las ‘transmaribibollofobias’

Mayka de Castro y Miguel Ángel López-Sáez*

Las universidades no están libres de homofobia

Nota: en el artículo haremos uso del “*” y la “e” como símbolo inclusivo que representa la diversidad de identidades, evitando así las formas tradicionales que se enmarcan dentro del binarismo hombre/mujer.

Desde hace algunos años, son diversos los estudios y los casos que nos alertan de las actitudes y aptitudes de nuestr*s jóvenes y adolescentes en lo que se refiere a la violencia machista y transmaribibollo-fobias en la escuela. También se suceden noticias que nos alertan de la falta medidas dentro de nuestras escuelas ante casos de bullying, acosos y otras violencias.

Sin lugar a dudas, se hace necesaria un intervención educativa dentro de las aulas que prevenga y genere otros modelos de escuela, pero en este artículo nos gustaría poner en nuestra perspectiva otros ámbitos educativos que parecen ajenos a las violencias: las universidades.

El código penal tipifica el acoso desde 1995, y de igual manera hay normativa desde ese mismo año en la Ley 31/1995, de Prevención de Riesgos Laborales. Además, de forma explícita las leyes indican que:

“Las Universidades incluirán y fomentarán en todos los ámbitos académicos la formación, docencia e investigación en igualdad de género y no discriminación”(Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.

“Para la prevención del acoso sexual y del acoso por razón de sexo, las Administraciones públicas negociarán (…) un protocolo de actuación que comprenderá (…) el compromiso (…) de los organismos públicos (…) de prevenir y no tolerar el acoso sexual y el acoso por razón de sexo” (Art. 62. LO 3/2007, para la Igualdad efectiva de mujeres y hombres).

A pesar de la claridad de la legislación con respecto a fomentar el respeto a la diversidad y a la igualdad y a tener un protocolo claro en materia de acoso, en los últimos días se han visibilizado casos de violencia(s) que se suceden con “demasiada” frecuencia. Casos como los de Granada y Santiago de Compostela, donde una estudiante denuncia el abuso o acoso sexual por parte de un profesor; o en Barcelona, donde un profesor legitima la misoginia y hace apología de la violencia machista; o en Madrid, donde estudiantes cometen agresiones machistas y homófobas a jugadoras de rugby.

¿Qué les está ocurriendo a nuestras universidades? O más bien la pregunta sería: ¿qué les viene ocurriendo desde siempre?

Las universidades nacieron como instituciones “homo-sexo masculinas” – es decir, sólo de varones- en herencia de los colegios catedralicios durante el siglo XIII. No es ninguna errata decir que el acceso a la universidad era sólo del sexo masculino, vetado y sancionado para todo lo femenino o lo asociado con ello. He aquí una curiosa combinación, las conservadoras instituciones “homo”, eran a su vez homófobas y machistas (si nos permiten el juego de palabras).

No obstante “ya ha llovido” un poco desde que las instituciones de educación superior pasaron a ser más variopintas, heterosexuales en términos de sexo biológico y heteropatriarcales blancas en términos de producción de opresiones.

Y es que a pesar de que las luchas de MUJERES consiguieran saltarse la imposición de “solo los miembros y los académicos pueden entrar aquí” que expresaba Virginia Woolf, en las Universidades de Zúrich, Prusia y Londres a finales del siglo XIX y principios del XX, la exclusión de las mujeres y de muchas masculinidades o de identidades no categorizadas en el binomio masculino-femenino son una realidad hoy en día. Diana Maffía, filósofa argentina, explica que estas expulsiones tienen como resultado “impedir nuestra participación en las comunidades epistémicas que construyen y legitiman el conocimiento, y expulsar las cualidades consideradas “femeninas” de tal construcción y legitimación, e incluso considerarlas como obstáculos”. Por tanto, con “exclusiones” no nos referimos a las meramente físicas y palpables -como prueba el reducido número de catedráticas o decanas y la única rectora que existe en todo el Estado español-, sino también a las epistemológicas, lo cual permea muchas otras cuestiones más allá del techo de cristal: los programas académicos, la construcción del conocimiento, la docencia que transmite ese saber, permeada a su vez de la propia formación política del profesorado, que reproduce muchas veces discursos y actitudes machistas; llegando incluso a la estructura de la difusión del conocimiento a nivel global. Hablar de epistemología implica hablar de la construcción de un conocimiento que no es neutral ni objetivo, sino que ha estado centrado históricamente en el hombre (antropocéntrico), la blanquitud (colonial) y el régimen heterosexual (heterosexista).

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En 2005 el rector de la prestigiosa Harvard University, Lawrence Henry Summers, hacía una reflexión que, según él, daba respuesta a la cuestión de las pocas académicas en los departamentos de ciencias e ingenierías. El laureado doctor explicaba que las causas no eran debidas a la discriminación, sino a las diferencias que muestran los test de aptitudes entre hombres y mujeres y a la menor dedicación profesional de las mujeres por el hecho de querer invertir tiempo en su familia. Así, Summers argumentó su respuesta dentro del discurso políticamente correcto en torno a razones de meritocracia, bien por motivos innatos y/o sociales. Es decir, los “requisitos académicos” (sus requisitos, definidos por la grandilocuente “obejtividad científica”) parecen ser la justificación “objetiva” para situar al “Otre”, para situar a la realidad femenina en un plano inferior.

Como vemos, no distan mucho las razones del siglo XXI de las que ya se daban en las primeras universidades europeas: las mujeres se consideraban deficientes para el estudio y debían quedar recluidas a determinadas labores del espacio privado. Biologización de la inferioridad sexual, socialización del género y justificación, así, de la discriminación.

La causa biológica asume como natural la exclusión de las identidades no masculinas heterosexuales, añadiendo el supuesto de lo inmutable y por ende relegando a un determinado lugar. La causa cultural o social asume ese lugar como un techo de cristal para poder “organizar” la vida en función de la familia y del espacio doméstico, incompatible con lo académico, en palabras de Simone de Beauvoir:

“La mujer tiene ovarios, un útero, he ahí condiciones singulares que la encierran en su subjetividad, se dice tranquilamente que piensa con su glándulas. El hombre se olvida olímpicamente de que su anatomía comporta también hormonas, testículos. Considera su cuerpo como una relación directa y normal con el mundo que él cree aprehender en su objetividad, mientras considera el cuerpo de la mujer como apesadumbrado por todo cuanto lo especifica: un obstáculo, una cárcel”.

Así, hoy en día el discurso de lo “natural”, lo “normal” -en definitiva, de lo heterosexista-, es el que conduce a una inevitable opresión y cautiverio. Violencia que no sólo es expresada en términos de machismo, sino también “LesboGayTransBiIntersexoQueer-fobia”. La heteronormatividad define el sometimiento a través de cultura genérica en la que se producen las formas de relación social que aprueban o desaprueban las diferentes identidades fronterizas en los ámbitos donde se encuentran. La normatividad es violencia, violencia que se perpetúa no poniendo en cuestión el conocimiento y la gramática (textual, corporal) que la legitima.

En definitiva, resulta importante plantear una reflexión sobre el modelo de universidades que tenemos y que queremos. Y es que ¿cuántas universidades tienen planes de igualdad útiles y eficaces?, ¿qué protocolos hay dentro de nuestras universidades y dónde puedo acudir ante casos de acoso?, ¿qué currículo tienen las universidades en materia de género, diversidad afectivo sexual y otras diversidades?, ¿salen profesionales machistas, homotransfobos, racistas de nuestras universidades?, ¿qué conocimiento estamos generando para provocar un cambio político y social al respecto?

Por lo tanto, plantear otro modelo de universidad, en lo académico-político-personal no sólo se hace necesario, es indispensable.


*Mayka de Castro es investigadora en el departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Granada.

Miguel Ángel López-Sáez es coordinador de la plataforma www.universidadsinviolencia.org e investigador del departamento de Psicología de la Educación y del Instituto de Investigaciones Feministas de la Complutense.

Fuente: pikaramagazine.com

Ganadora de la panera URV! #todoloquesubebajaurv

El pasado lunes 4 de abril en la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, el grupo de estudiantes participantes en el curso “Salud, drogues y sexualidad”; que se imparte conjuntamente con el Ayuntamiento de Tarragona; llevó a cabo su actividad preventiva en la Universidad.

Esta actividad bajo el nombre “Todo lo que sube baja”, constó además de la mesa informativa y los dinámicas que es hacen en la misma (pruebas con los gafas simuladoras de consumo de sustancias, puesta correcta del preservativo, entre otras), de una performance dentro de los ascensores de la Universidad, simulando la licitada en uno y la bajada del abuso del alcohol en el otro del lado. En cada ascensor había una persona simulando tanto la subida del consumo como la resaca del día siguiente en el otro, y rodeados de mensajes tanto preventivos como de reducción de riscos y arrepentimiento del consumo, entre otros.

También se llevó a cabo el concurso de una panera “sexual” entre las personas que se hicieron una foto en el entorno de la actividad y la colgaron en los redes sociales con el hashtag #todoloquesubebajaurv… Y ya tenemos foto ganadora!!

Estas son los fotos que participaron en el concurso:

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Y la foto ganadora con más me gustas (154 en total) es la colgada por  Jordina B. con Yolanda L. y Clara A.!!!

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Enhorabuena chicas!! Nos pondremos en contacto con vosotras y os haremos lo entrega de la panera!!!

Damos las gracias a todas las personas que participaron en el concurso como a las que participaron en las diferentes dinámicas que se realizaban en la mesa informativa!
Un placer compartir aprendizajes y risas!

 

 

«Frena el VIH con tus ideas”: CESIDA convoca una nueva edición del programa HIV Think Tank

La Coordinadora estatal de VIH y sida (CESIDA) ha presentado la edición 2016 de su programa HIV Think Tank, un “laboratorio de ideas” que busca fomentar la participación de estudiantes de entre 18 y 35 años en jornadas de información sobre el VIH y otras infecciones de transmisión sexual y en el posterior diseño de una campaña ajustada a las necesidades de la población joven.

En la primera edición del HIV Think Tank, convocada en 2013, se recibieron 62 proyectos procedentes de 26 centros universitarios de todo el país. La institución que presentó un mayor número de candidaturas fue la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). En palabras de su rector, Alejandro Tiana, “la universidad, en su objetivo de preparar futuros profesionales, tiene un papel fundamental en la adquisición de buenas prácticas para la salud, incluida la sexual. La UNED apoya iniciativas como el HIV Think Tank para que el alumnado universitario esté informado en materias de VIH y otras infecciones de transmisión sexual, evitando nuevas infecciones y el estigma hacia las personas que viven con VIH”.

Juan Ramón Barrios, presidente de CESIDA, hace un llamamiento a los y las jóvenes a “con su talento, ingenio y creatividad” ayude a frenar el número de nuevas infecciones, recordando que en España casi un tercio de los nuevos casos de VIH se dan en menores de 29 años. Ramón Frexes, director de Relaciones Institucionales de Janssen, empresa colaboradora de la iniciativa, ha manifestado por su parte que “si queremos llegar a los jóvenes con las campañas de sensibilización, es fundamental contar con ellos en el proceso de creación de las mismas”.

Esta segunda edición de HIV Think Tank repartirá 7.000 euros en premios, con 3.000 euros para el proyecto ganador. Las propuestas podrán presentarse hasta el 15 de mayo de 2016. Los detalles de la convocatoria están disponibles en www.hivthinktank.org

Os dejamos con el spot que da a conocer esta segunda edicion del HIV Think Tank:

 

Fuente: dosmanzanas.com