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El tabaco ya no está de moda

El tabaquismo es una enfermedad adictiva crónica que constituye la primera causa evitable de muerte en los países desarrollados.La Dra. Mª Teresa González García, Neumóloga del grupo de trabajo de tabaquismo de Semergen, nos ha hablado sobre este problema de salud mundial y sobre las alternativas y soluciones que para él existen.

En realidad, ¿el tabaco es perjudicial?

Efectivamente, los expertos han ido desmontando las ventajas encontradas en el tabaco a lo largo de los siglos precedentes, desde su importación y distribución tras el descubrimiento de América, para situarnos en los inconvenientes generados por esta sustancia:

– El tabaquismo se considera una enfermedad crónica, como la Hipertensión arterial o la Diabetes  (“es una enfermedad para toda la vida”), con sus recaídas.

– Además contiene una sustancia, la nicotina, que le confiere la propiedad de ser adictivo. El tabaco se comporta como una droga, con todas y cada una de sus características y con el agravante de ser socialmente aceptada (de ahí el amplio consumo) y de que las consecuencias se observan a lo largo plazo, en general tras 30 años de consumo.

– El consumo comienza en la adolescencia, entre los doce y trece años, esa etapa en la que se empieza a experimentar y se asumen todos los riesgos. Algunos estudios ponen de manifiesto cómo cuanto más precoz sea el consumo, mayor dependencia y más complicada será la deshabituación. En la última década, cabe destacar el aumento del consumo entre las chicas respecto al de los chicos.

– Como hemos avanzado en la definición, se trata de la primera causa de muerte evitable en los países desarrollados. Si el tabaco no existiera, los fallecimientos prematuros por enfermedades cardiovasculares, cánceres y enfermedades respiratorias, entre otras, disminuirían drásticamente.

¿Cómo afecta a la salud?

En el humo del tabaco se han detectado hasta 4500 sustancias tóxicas. De ellas destacamos: la nicotina, como responsable de la adicción, el monóxido de carbono, CO, como principal culpable de la patología cardiovascular, el alquitrán y las nitrosaminas como cancerígenos y otras sustancias oxidantes e irritantes que intervienen directamente en las patologías respiratorias.

Los principales problemas de salud ocasionados por el consumo de tabaco son:

Adicción: la persona fumadora es dependiente de la nicotina. Esto conlleva:

– Tolerancia a dicha sustancia

– Síndrome de abstinencia característico al reducir o cesar el consumo.

– Persistencia del deseo de reducir el consumo o fracaso para conseguirlo.

Es además el principal causante de patologías con alta prevalencia entre las que destacamos:

Enfermedades cardiovasculares: (cardiopatía isquémica, enfermedad cerebrovascular, enfermedad vascular periférica). Aproximadamente el 33% de éstas se atribuyen directamente al consumo de tabaco. La enfermedad cardiovascular ocasiona el mayor número de fallecimientos en España.

Enfermedades tumorales: entre los que destacan el cáncer de pulmón y laringe.

Enfermedades respiratorias: fundamentalmente la Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) relacionada en un 85% de los casos con el consumo del tabaco.

Tabaquismo pasivo: las personas que respiran el ambiente contaminado provocado por el humo del tabaco están sometidas a la inhalación de sustancias patogénicas procedentes de la llamada corriente secundaria generada por la combustión del cigarrillo.  Sabemos de su implicación en enfermedades respiratorias, incluyendo cáncer de pulmón, en la enfermedad cardiovascular y enfermedades en niños (otitis, bronquitis, muerte súbita del lactante…). Mención especial merece el sometimiento del feto al tabaquismo de una gestante fumadora, que puede acarrear problemas tanto en la madre (patología a nivel de placenta) como en el propio feto: aborto, nacidos con bajo peso… Conviene recordar que la protección del fumador pasivo es el principal interés de la actual legislación española.

¿Es posible dejar de fumar?

Rotundamente sí. Aunque no es fácil. A pesar de ser una enfermedad, dejar de fumar conlleva un proceso, no tiene nada que ver con curar una faringitis. Es necesario considerar la posibilidad de abandonar el tabaco y prepararse para ello. Así ocurre en cualquier otro proceso de deshabituación. Muchos fumadores no quieren dejar de fumar, otros se sienten obligados (presión familiar, enfermedad grave concomitante…). Aquellos, conscientes del problema, que se planteen y preparen para dejar de fumar, serán los que lo vayan a tener más fácil.

Entre los factores o condiciones que pueden favorecer la abstinencia destacaríamos:

–     Alto grado de motivación (se puede medir, mediante una escala de 0 a10, a través de la pregunta: ¿Cuánto interés tengo en dejar de fumar en este momento?)

–     Algún buen motivo: mejorar la salud o prevenir enfermedades, ahorrar dinero, dar ejemplo, ser libre…

–     Dependencia física baja: (orientativo: fumadores de menos de diez cigarrillos al día y que tardan en consumir el primero del día más de una hora después de levantarse).

¿Existen tratamientos eficaces para dejar el tabaco?

Desde los manuales de autoayuda o guías -comercializadas o no, pero ampliamente distribuidos en papel o en digital-,  hasta el último fármaco creado para dejar de fumar, son numerosas las intervenciones desarrolladas a este fin. Cualquier fumador puede dejarlo sin ayuda, pero tiene más probabilidades de éxito con un diagnóstico y un tratamiento correcto. Por su parte, una persona que crea estar preparada para dejar de fumar y necesite ayuda debería acudir a un profesional sanitario que sea quien le asesore debidamente para iniciar el tratamiento más adecuado.

La evidencia científica recomienda un tratamiento que incluya conjuntamente asesoramiento psicológico y farmacológico, si estuviera indicado. Respecto al tratamiento farmacológico existente en la actualidad, en nuestro país, debemos destacar:

–     La terapia sustitutiva con nicotina: comercializada en diversos formatos (parches, comprimidos, chicles y spray). No necesita prescripción médica.

–     Compuestos no nicotínicos: bupropión y vareniclina. Necesitan prescripción  y control médico. No están financiados por la seguridad social.

Cualquiera de estos tres fármacos de primera línea ha demostrado su eficacia y seguridad. Existen otras terapias alternativas cuya eficacia aún no está confirmada.

Respecto al cigarrillo electrónico:

El cigarrillo electrónico contiene nicotina pero no es dispositivo eficaz para dejar de fumar. Por el contrario puede tener un efecto indeseable de retener a fumadores en el consumo de nicotina y en mantener la dependencia gestual del cigarrillo. El vapor de los cigarrillos electrónicos puede contener sustancias tóxicas y nocivas para la salud y no deberían utilizarse en espacios públicos cerrado (conclusión del informe del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo).

En cambio, existen ayudas en numerosas páginas web (Sedet, CNPT, Semergen, Consejerías de salud y diferentes Asociaciones comola AECC), además de programas específicos descargables on line, para PC como Quitómetro o para Android: Quitnow.

¿Merece la pena dejar de fumar?

Sí, en cualquier caso y cuanto antes. Dejar de fumar sólo aporta ventajas:

– Se recuperan el olfato y el gusto. Desaparece el olor a tabaco de nuestra ropa y piel

– Se eliminan la nicotina y el alquitrán de nuestro organismo.

– Aumenta la sensación de bienestar.

– Se normaliza la frecuencia cardíaca y mejora la tensión arterial.

– Es la intervención más eficaz para reducir la mortalidad en pacientes con enfermedad cardiovascular y con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Algunos consejos para evitar cigarrillos:

–   Evita situaciones complicadas

–   Deja el tabaco en casa cuando salgas

–   No aceptes cigarrillos de nadie

–   Sustituye un cigarrillo por una pieza de fruta

–   Mete en una hucha el dinero de los cigarrillos que no te fumes

–   Realiza ejercicio físico a diario

Definitivamente hoy es un buen día para dejar de fumar ¿no vas a intentarlo?

Más información en www.semergen.es

Fuente: http://www.lavanguardia.com

La receta de la heroína.

Granada fue en 2003 referencia nacional con un proyecto para mejorar la salud de 62 toxicómanos administrándoles la droga bajo control.

A Pedro Moreno hubo que recogerlo en brazos de la calle. Sus 40 kilos y el desorden de su cerebro después de más de 20 años consumiendo heroína no opusieron resistencia. Era verano de 2003. Los brazos que aquel día lo sacaron de su esquina le devolvieron la vida y la dignidad. Diez años después, Pedro es consciente de que está vivo gracias al Proyecto Experimental de Prescripción de Estupefacientes (Pepsa), que lo escogió junto a otros 61 toxicómanos de Granada para participar en un ensayo único en España. La hipótesis de la que partía: la administración de la heroína es más eficaz que la metadona (en toxicómanos con un perfil muy concreto) para mejorar su salud, normalizar su vida y alejarlos de la delincuencia.

El enunciado no dejó indiferente a nadie. El miedo y el desconocimiento hicieron el resto. Joan Carles March, el investigador principal del proyecto, recuerda que en varias tertulias llegaron a acusarle de facilitar el chute a los yonquis. «Tardamos entre cinco y seis años en conseguir que el proyecto se pusiera en marcha. Fue complicado porque aquí no se había trabajado con la heroína como medicamento, así que el proyecto generó reticencias y resquemores en instancias de la Agencia Española del Medicamento que temió que se presentaran aquí toxicómanos de toda España», recuerda March. El proyecto contó con el apoyo incondicional del entonces consejero de Bienestar Social, Isaías Pérez Saldaña. Y la agencia dio el sí.

Los técnicos fueron a los barrios más deprimidos de Granada a buscar los perfiles del ensayo. Algunos toxicómanos que iban a someterse al experimento murieron en la fase de selección. Se buscaba a heroinómanos con más de dos años inyectándose caballo, que hubieran fracasado en al menos dos tratamientos con metadona, con enfermedades como el sida, la hepatitis o la tuberculosis, con problemas de salud mental, de exclusión social y legales.

Hasta diez veces dijeron que no algunos de los seleccionados. Muchos no sabían qué clase de heroína les estaban ofreciendo cuando les hablaban de la diacetil morfina y otros no confiaban en que el proyecto diera resultados después de años de adicción. Pedro recuerda el momento del sorteo de los grupos como uno de los más tensos del proyecto. «Todo el mundo quería el grupo de la heroína. No queríamos volver a la metadona, ya lo habíamos probado y no nos funcionaba». Así comenzó a andar el proyecto, con la obligación de los 61 participantes de acudir dos veces al día (mañana y tarde) al edificio de consultas externas del Hospital de Traumatología para recibir dos tomas de heroína o metadona y someterse a un férreo control médico.

Y llegaron los primeros resultados, que avalaron una mejora en la salud 4,6 veces mayor en el grupo de heroína que en el de metadona. La salud mental mejoró 1,8 veces más en el primer grupo, el riesgo de contagio del virus del sida descendió casi cuatro veces y la actividad delictiva disminuyó en más de un 1.700%. Ya no tenían que recurrir a los robos para conseguir el dinero con el que comprar la droga. El hecho de que los pacientes no tuvieran que buscar la heroína disminuyó su ansiedad, y el control médico hizo el resto. Estaban tomando una sustancia no adulterada, elaborada en los laboratorios farmacéuticos de Escocia y administrada bajo un exhaustivo control higiénico, así que los pacientes, ayudados por un equipo de psiquiatras, médicos, trabajadores sociales y abogados empezaron a tener preocupaciones que ya no eran conseguir la droga sino empezar a alimentarse bien y, sobre todo, recuperar a sus familias.

Miguel González, otro paciente, dice que su mayor logro en todo este tiempo ha sido volver a sentir que alguien se preocupa de ellos. «Quienes han percibido más el cambio son las familias. Yo siempre había visto serias a mi madre y mi hermana y ahora hasta las veo sonreír. Ha sido como un milagro. Ahora han visto que ha vuelto su hijo y su hermano».

Francisco Javier pasó también media vida enganchado a las drogas. Su afán era encontrar dinero para comprar heroína. «Llegué a vender mi piso por el que me dieron 72.000 euros y me los gasté en dos meses».

 

Fuente: malagahoy.es