Entradas

Criminalizados por seropositivos: el gran reto de la comunidad del sida

 

Más de 15.000 personas de todo el mundo se encuentran en la conferencia internacional de Ámsterdam para debatir los últimos avances y los problemas en torno al VIH

Los voluntarios Jevany Catherine (a la derecha) y Tjark Blackmore en la conferencia anual sobre VIH, en Ámsterdam. || Marcus Rose/IAS

Cientos de lazos rojos decoran estos días la capital de los Países Bajos; en sus tranvías y en carteles de las calles de toda la ciudad hay un mensaje: “Sida: un millón de muertes al año. Población de Ámsterdam: 900.000”. La ciudad acoge desde este lunes y durante toda la semana la conferencia internacional sobre VIH (Aids2018), uno de los mayores eventos sobre salud que se celebran en el mundo.

Más de 15.000 personas —entre las que hay 800 periodistas de todo el mundo— estarán presentes en una cita que combina la exposición pública de los últimos avances médicos y científicos contra la enfermedad que ha sido durante años la infección más letal del mundo —desde hace tres la tuberculosis se cobra más víctimas— con un importante componente de la sociedad civil. Si algo bueno tiene el sida, es que es capaz de movilizar por una misma causa a cientos de organizaciones que luchan por el acceso equitativo a un tratamiento que convierte este mal potencialmente mortal en una enfermedad crónica y que se rebelan contra el estigma y la criminalización de quienes la sufren. Un ejemplo es el de los seropositivos en ciertos países de oriente próximo, como Omar Sharif Jr., el nieto del célebre actor, que presentó la gala de inauguración: “Fui la primera personalidad pública que se declaró gay en mi región [es procedente de Egipto]. No es fácil, como sucede con los portadores del VIH, sufrí insultos y amenazas de muerte”. Como dijo en el acto Peter Reiss, presidente local del congreso, “es tan necesaria una vacuna contra el virus como contra el estigma que produce”.

Uno de los grandes focos de la conferencia de este año será precisamente la problemática de los colectivos más vulnerables, que pese a que representan un porcentaje muy pequeño de la población, acumulan en todo el mundo alrededor del 45% de las nuevas infecciones. ¿Quiénes forman parte de ellos? Como explica Chris Beyrer, expresidente de la Sociedad Internacional del Sida (IAS, por sus siglas en inglés, organizadora del congreso), son aquellos en los que el virus tiene una gran presencia y que sufren dificultades para acceder a los servicios básicos de salud y prevención. La definición, por tanto, varía en función del país, pero en muchos de ellos incluyen hombres que tienen sexo con hombres, transexuales, presos, trabajadores sexuales y drogadictos que se inyectan.

La expansión de la enfermedad en Europa del Este y en Asia será uno de los grandes focos de la conferencia

Estos últimos son uno de los grupos donde la enfermedad se está expandiendo más rápidamente, especialmente en Europa del Este y Asia, donde la epidemia ha crecido en un 20% en esta década. Esta área geográfica será otro de los centros de atención en la conferencia, según explicó en la rueda de prensa inaugural su directora, Linda-Gail Bekker. Allí se concentran países donde las leyes contra las drogas son especialmente duras y criminalizadoras, algo que la evidencia ha demostrado que es completamente contraproducente para luchar contra la expansión del virus. A las puertas del congreso, unas horas antes de su inauguración este lunes por la tarde, una activista rusa clamaba en contra de las regulaciones de su país jaleada por varias decenas de personas. Es parte del ambiente que se respirará durante toda la semana en RAI Amsterdam, un enorme centro de conferencias que ya es un bullir de científicos y activistas.

Bekker destacó que este año la presencia de la juventud es mayor que en cualquier congreso. A él se han presentado más de 3.000 estudios que “tienen como objetivo” sentar las bases para que los políticos puedan tomar decisiones “basadas en la mejor evidencia científica”. Durante la presentación a la prensa, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, se ha mostrado pesimista sobre los objetivos que la comunidad internacional se ha marcado con respecto a la lucha contra el virus. Si sus colegas de Onusida ya advirtieron en un reciente informe de que la situación es “preocupante” por falta de financiación y una cierta “complacencia”, Adhanom calificó de “muy difícil” alcanzar el objetivo 90-90-90 para 2020. Esto es lograr que el 90% de los seropositivos conozca su condición, el 90% de ellos la trate y, de estos, el 90% tenga una cantidad ínfima de virus en la sangre. Conseguirlo sería el camino para terminar con la epidemia, puesto que se reducirían drásticamente las infecciones. Sin embargo, como ha recordado el director de la OMS, hoy en día hay en tratamiento poco más de 21 millones de personas. “Haría falta ocho millones más en menos de tres años; no digo que sea imposible, pero tendríamos que ser muy agresivos para conseguirlo”, puntualizó.

Nuevos tratamientos

Los tratamientos contra la enfermedad también tendrán gran protagonismo estos días en Ámsterdam. Ya han gozado de él en algunas de las conferencias previas a la inauguración oficial, como por ejemplo en la primera sesión de expertos de la Organización Mundial de la Salud. El protagonismo fue doble. Una manifestación de mujeres que recorrió las instalaciones y llegó hasta el atril reclamando acceso al último de los fármacos, el dolutegravir (DTG), y la actualización de las guías de la OMS en el caso de las mujeres para incluir las novedades de este producto. “Estamos aquí para oír a la comunidad”, dijo después de que dos de las manifestantes leyeran un manifiesto el presidente de la mesa, mientras se proyectaba un cartel que decía: “Damos la bienvenida a las protestas en AIDS2018. Apoyamos la libertad de expresión como una parte principal de la lucha contra el VIH y el sida”.

Y es que ya se puede hablar de una medicina personalizada también en el VIH. No solo por los casos en que hay predisposición genética para que unos medicamentos funcionen mejor que otros. En este caso, es la salud sexual de la mujer el determinante. En concreto, la OMS apoya que se usen combinaciones con el DTG en mujeres adultas, niñas o jóvenes, con una excepción: que estén en situación de quedarse embarazadas, por edad y porque no toman anticonceptivos.

Como ha explicado Lynne Mofenson, de la Fundacion Elizabeth Glaser para el sida pediátrico, esto se debe a que se ha detectado un problema en la formación del tubo neural de los fetos mayor en las mujeres que tomaban este medicamento antes de quedarse embarazadas que sí utilizaban otra combinación.”Ningún tratamiento tiene riesgo cero en el embarazo”, insistió Mofenson. Comparado con el tratamiento estándar actual (y el más seguro, según los estudios), el riesgo de anomalías es del 12%, por el 10% entre las mujeres que no toman esa medicacion. Pero lo importante ahora es que se puede elegir (aunque aún muchas mujeres no tienen acceso a ese ni a otro tratamiento). El DGT del laboratorio VIIV, que ha invitado a EL PAÍS a este congreso, es sencillo de tomar y tiene menos efectos secundarios, pero este estudio sobre los daños en el tubo neural de los fetos obliga a reevaluar su uso.

Es un exponente de los medicamentos de última generación, con muchos menos efectos adversos, lo que permite adaptarlos también al uso pediátrico, como ha expuesto Martina Penazzoto, de la OMS, y pueden servir para que los y las adolescentes infectados no abandonen la medicación, que es uno de los problemas para la adherencia al tratamiento, y que sean indetectable cuando empiezan a tener relaciones sexuales.

Médicos sin Fronteras ha aprovechado la conferencia para pedir a VIIV que acelere la disponibilidad de este medicamento en los países en desarrollo. “Los casi dos millones de bebés y niños de todo el mundo que viven con VIH no deberían tener que conformarse con un tratamiento peor cuando existe uno mejor”, asegura en un comunicado David Maman, coordinador médico de la ONG en Malaui.

Escrito por Pablo Linde y Emilio de Benito el 23 de julio de 2018 para Planeta Futuro – El País

Fuente original: https://elpais.com/elpais/2018/07/23/planeta_futuro/1532356764_836488.html

 

Sanidad financiará solo dos de los 10 anticonceptivos de tercera generación.

  • Algunos expertos creen que prescindir de estas pastillas es como “volver a los ochenta”.

  • El recorte supone que se pasa de cubrir ocho tipos de píldoras última generación a dos.

  • Las que salen son las más utilizadas por las usuarias: más de un millón las consumen.

La sanidad pública dejará de financiar a partir del 1 de agosto ocho formulaciones de píldoras anticonceptivas de tercera generación —en 15 presentaciones—. Se trata de los anticonceptivos orales compuestos por drospirenona y etinilestradiol, de los más modernos que se cubrían hasta ahora. La medida afecta a fármacos como Drosianelle, Yasminelle y Dretine, de laboratorios como Teva y Bayer. Sanidad ha asegurado que la salida de estos anticonceptivos del catálogo de los que se financian con dinero público se debe a criterios de “sostenibilidad y de optimización de recursos”. Una portavoz del departamento que dirige Ana Mato ha incidido en que estos fármacos, que utilizan más de un millón de mujeres, “no presentan ninguna ventaja añadida” a los que siguen financiándose. El listado de las píldoras más modernas que permanece cubierto cae de 10 formulaciones a dos (de 18 presentaciones a tres). Las genéricas compuestas por desogestrel y etinilestradiol, fabricados por los laboratorios Mylan, continuarán financiados. Se cubren desde hace solo cuatro meses.

Los expertos en salud reproductiva y la oposición han criticado duramente la medida, que definen como una más contra las mujeres. La vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, ha acusado al Ejecutivo de Mariano Rajoy de querer implantar “su ideología ultraconservadora” y de estar “en contra las mujeres” y su libertad sexual y reproductiva. Sanidad, sin embargo, niega que la exclusión obedezca a criterios ideológicos. La ginecóloga Isabel Serrano incide en que esta desfinanciación supone una barrera importantísima para el acceso de las mujeres a los métodos anticonceptivos. “Es otro recorte social y contra las mujeres. No hay argumentos ni economicistas ni en el terreno de lo sanitario que sustenten la medida. No es cierto que haya alternativas terapéuticas similares o al menos no en la misma medida”, asegura.

Los expertos, como Ezequiel Pérez Campos, jefe de Ginecología del Hospital de Requena y miembro de la Sociedad Española de Contracepción, apuntan que las píldoras excluidas son las más usadas por las mujeres. Sin financiación pueden costar entre 10 a 18 euros. “Las usuarias nos las piden, no solo porque son las más actualizadas, también porque están cubiertas. Y más ahora, con la situación de crisis que vivimos”, dice Serrano, que pasa consulta desde hace más de 20 años. “Esto es una barrera grave en el acceso a la anticoncepción”, critica la ginecóloga, que también es portavoz de la plataforma Decidir nos Hace Libres. La Sociedad Española de Contracepción, que incrementa la estimación en la cifra de usuarias a cerca de los dos millones, tampoco comparte la exclusión. “Afecta a una población muy vulnerable y va contra la prevención de embarazos no deseados”, dicen.

En 2011 se realizaron en España 118.000 abortos, según los últimos datos de Sanidad, un 5% más que el año anterior.

Frente a las críticas, Sanidad insiste en que más de una veintena de píldoras anticonceptivas permanecerán en la financiación pública; aunque solo dos formulaciones (las de Mylan) son de tercera generación; el resto son de segunda. Una portavoz del departamento de Ana Mato asegura que la exclusión se debe a que los laboratorios fabricantes no han considerado óptimo el precio mínimo fijado por la comisión de Sanidad (3 euros). “Han preferido comercializar sus fármacos a precios mayores y han retirado sus productos”, insiste. Los laboratorios afectados consultados por este periódico han preferido no valorar la medida y aseguran que seguirán “colaborando” con Sanidad.

Alexa Segura, de la Federación de Planificación Familiar Estatal, critica no solo la reducción de opciones, también los efectos para profesionales y usuarias. “No está garantizado el acceso a todos los métodos con equidad. Ahora hay un gran número de usuarias que solo pueden pagar las financiadas; por eso es tan grave reducirlas. No hay tantos métodos como para que nos permitamos sacar alguno… Y el acceso al preservativo también es complejo”, dice. “Esto significa que el médico tendrá que recetar la financiada, no la más idónea; y encima tendrá menos elección”, incide.

Fuente: elpais.com