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Ligando en Grindr contra el VIH: la Agencia de Salud de Barcelona ya tiene una cuenta en las ‘app’ de contactos

  • La Agencia tiene usuario en cuatro aplicaciones para relaciones entre hombres para fomentar la detección precoz de infecciones de transmisión sexual
  • “Atendemos a sus dudas sobre relaciones sexuales y les recordamos que pueden realizarse la prueba de detección”, explican en el equipo del chat
  • En 2017 un total de 200 personas se hicieron las pruebas tras recibir la información en estas ‘app’, aunque su impacto podría ser mayor

Los barceloneses que usan Grindr y otras ‘apps’ para tener relaciones entre hombres puede que se hayan encontrado recientemente con un usuario atípico, que en vez de ligar lo que quiere es dar consejos sobre salud sexual. La Agencia de Salud Pública de Barcelona tiene desde hace un año una cuenta propia en cuatro de estas ‘apps’ con las que interactúa con los usuarios para recomendarles que se realicen las pruebas sobre infecciones de transmisión sexual. Por esta vía ha conseguido en 2017 que al menos 200 personas realicen el test.

Consciente de la alta incidencia de las infecciones de transmisión sexual entre el colectivo gay (el 83% de los casos de VIH entre hombres en Barcelona se dan a través de relaciones homosexuales), la Agencia de Salud Pública de la ciudad ha decidido llevar su difusión sobre la prevención y la detección precoz a estas aplicaciones. Tiene usuario en Grindr, Wapo, Planeta Romeo y Scruff, todas ellas destinadas a hombres gays, bisexuales u otros que quieren tener relaciones con hombres.

“Es un sistema persona a persona para hacer lo más accesible posible las pruebas de diagnóstico”, asegura Maribel Pasarín, responsable del Observatorio de Salud Pública de Barcelona. A la práctica, lo que hace este organismo es abrir una cuenta como si fuera un usuario más, pero con el logotipo de la institución. Así es como se aparece a todos aquellos que estén en su radio de influencia (puesto que estas aplicaciones ofrecen contactos en el área geográfica en que uno se encuentra). Al verlo, los usuarios pueden empezar una conversación vía chat, como se hace habitualmente, aunque en este caso quien responde es un profesional de la salud.

“Atendemos a sus dudas sobre relaciones sexuales, tratando de adaptarnos a su casuística, pero siempre respetando el anonimato, y lo que siempre hacemos es recordarles que pueden realizarse la prueba de detección de infecciones muy cerca de donde están y de forma gratuita”, cuenta uno de los miembros del equipo de cinco profesionales que responde al chat, aunque prefiere no dar su nombre.

En 2017, el primer año de piloto de este proyecto, la Agencia ha intercambiado mensajes con unos 4.000 usuarios de estas ‘apps’, de los que 200 han acudido a sus sedes a hacerse la prueba, y 4 han sido diagnosticados con VIH y 3 con sífilis.

Desde las entidades LGTBI valoran esta nueva medida como un paso más para acercarse a las poblaciones llamadas de riesgo, como sucedió por ejemplo en 2006 con la habilitación de puntos para realizar pruebas en las saunas destinadas a relaciones sexuales. “Nos parece razonable que la Administración intente llegar allí donde se encuentra la gente”, afirma Quim Roqueta, de la entidad Gais Positius.

“La salud sexual del colectivo LGTBI nos preocupa, tenemos que hacer llegar a la población, sobre todo joven, que la detección de infecciones es gratuita y necesaria”, apunta Eugeni Rodríguez, del Observatorio contra la Homofobia.

Las infecciones por VIH se han estabilizado en los últimos años e incluso han descendido de 385 a 230 de 2015 a 2016, pero lo que preocupa ahora a la Agencia de Salud Pública es el incremento de casos de gonorrea (de 588 a 1.072 en un año) y de sífilis (de 508 a 720). Aunque aseguran que buena parte del incremento se debe a un cambio legislativo en 2015 por el que se incluye estas infecciones dentro de las enfermedades de declaración obligatoria, reconocen su preocupación por un ligero descenso del uso del preservativo sobre todo entre los jóvenes.

Ampliar el radio y el uso de las ‘app’

En la Agencia de Salud Pública estudian ahora ampliar el radio de actuación de su usuario. Cabe precisar que, al contar con una única cuenta, la población a la que llegan es la que se encuentra en un radio cercano a sus sedes de la plaza Lesseps y la avenida Drassanes. “A veces nos movemos por varios sitios de la ciudad para llegar a más gente”, asegura uno de los técnicos, pero admite que no es lo habitual.

Una opción que barajan es desplazarse a eventos a los que acuda en multitud el colectivo homosexual, como puede ser el Pride u otros festivales. Están a la espera de hacer balance del piloto para decidir qué presupuesto le dedican en el futuro, pero a juzgar por el aumento destinado a la prevención de estas infecciones (ha crecido un 42% de 2015 a 2017), todo apunta a que se ampliará.

Otra vía de difusión que emplea la Agencia de Salud Pública de Barcelona dentro de las ‘app’ es la de la publicidad al uso, con la que ha alcanzado este 2017 unas 8.800 visualizaciones, de las que un centenar han acabado en pruebas de detección. Sin ir más lejos, la agencia de la Unión Europea para la prevención y control de enfermedades publicó en diciembre una guía para aconsejar a aquellas administraciones que quieran publicitarse en estas ‘apps’.

Fuente: eldiario.es

‘La píldora del día después no te protege del VIH’

  • La Asociación de Lucha Anti-Sida Balear ALAS, registra un aumento de los casos

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«Infectarse de VIH no depende del número de personas con las que has estado, sino de las prácticas de riesgo que has tenido». Así de claro se muestra Joan Viver, coordinador de la prueba rápida de VIH de la Asociación Anti-Sida de las Islas Baleares (ALAS), nacida en 1987 con el fin de dar respuesta a las necesidades de este colectivo.

Desde entonces, ALAS trabaja con dos objetivos principales: atender a las personas afectadas -tanto infectadas como familiares y amigos- con el fin de mejorar su calidad de vida, así como prevenir y sensibilizar a la población general acerca de esta infección.

«ALAS es una entidad generalista. Cualquier persona se puede acercar aquí y le atenderemos, si bien es cierto que la mayoría de nuestros usuarios son hombres que tienen sexo con hombres», explica Viver, al tiempo que detalla que desde sus inicios la asociación viene realizando un importante trabajo con el colectivo de gays, por lo que es uno de los más predispuestos y concienciados a la hora de hacerse la prueba.

En tan sólo 15 minutos una persona puede salir de dudas y saber si está infectada por el virus. Una prueba sencilla, rápida y anónima en la que se extrae una pequeña muestra de sangre que se mezcla con un reactivo para determinar la presencia de anticuerpos contra el VIH. Para que el resultado pueda considerarse fiable deben haber pasado tres meses desde la última práctica de riesgo.

«Para nosotros la base del servicio es la atención al usuario. Siempre tratamos de dar un trato excelente a todo el mundo y en caso de dar positivo, acompañar a la persona y ayudarle a afrontar su nueva situación», remarca el coordinador de la prueba rápida, cuyo porcentaje de usuarios heterosexuales es más bajo de lo que debiera ser. «El virus también les afecta a ellos, aunque algunos todavía no lo crean», advierte.

En 2013, ALAS realizó 406 pruebas rápidas de VIH -288 a hombres y 117 a mujeres-, un 3% de las cuales fueron positivas. Un índice por encima de la media -situada en el 1%-, que en lo que llevamos de año ha aumentado hasta el 5%. «No debemos ser alarmistas. Puede ser que haya más infecciones pero también que la gente esté más concienciada, se haga más la prueba y de ahí este aumento», matiza Joan, quien recuerda a los jóvenes que la píldora del día después no protege del VIH/Sida.

Ángel supo que era seropositivo a través de la prueba rápida de ALAS. Había mantenido prácticas de riesgo y a un amigo íntimo le acababan de comunicar que estaba infectado.

«Era consciente de que yo también tenía muchos puntos para tenerlo y me vine aquí directamente. Confirmar mis sospechas fue duro, pero de mí salió una fuerza que me empujó a seguir adelante», cuenta Ángel, cuyo primer paso fue llamar a su hermana y hablarlo con ella.

La vida sigue

En su hermana encontró un apoyo incondicional. Pero también en Joan Viver, quien se ofreció a acompañarle durante todo el proceso. «Joan me dio el resultado con tanta dulzura, insistió tanto en no dejarme solo, que ha sido todo un ejemplo para mí. Siempre recomiendo a compañeros con dudas que acudan a ALAS», asegura el hombre, además de insistir en que quien da una noticia tan dura como ésta, debe estar preparado para ello y ofrecer una atención tan cercana y cálida como la que él recibió.

Aunque inicialmente el sistema inmunitario de Ángel hizo bajar la carga viral y las defensas subieron sin necesidad de tomar ningún medicamento, encontrar el tratamiento idóneo no está siendo del todo fácil. «Cuando empezaron a medicarme mi cuerpo reaccionó con fiebre. Afortunadamente, cambiando la medicación el problema se está solucionando y en estos momentos tengo una carga viral indetectable», explica.

Usuario de ALAS, rellenando el cuestionario previo a la prueba...Usuario de ALAS, rellenando el cuestionario previo a la prueba rápida.

 

Momento de la extracción de una pequeña muestra de sangre.Momento de la extracción de una pequeña muestra de sangre.

Ángel no duda en animar a todas las personas que hayan mantenido prácticas de riesgo a que se hagan la prueba, tanto por ellas mismas como por su propia salud. «En caso de dar positivo, un seguimiento médico periódico es fundamental para tener controlada la infección», incide.

A nivel sentimental, ser seropositivo no le ha impedido encontrar una pareja estable, que entiende y acepta su situación. Ahora que los médicos han atinado con el tratamiento que requiere, afronta el futuro con optimismo y esperanza. «He conseguido dejar atrás las drogas y físicamente me encuentro bien, dispuesto a luchar por mí y por mi bienestar físico y psicológico», concluye.

Según los datos epidemiológicos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Baleares es una de las comunidades autónomas con mayor tasa de Sida por millón de habitantes.

 

Fuente: http://www.elmundo.es

Casi un tercio de lxs españolxs mantiene prejuicios frente a las personas seropositivas

  • Un 29% no estaría cómodx si le atendiera un/a dependientx seropositivx

  • Un 14,9% piensa que el VIH puede transmitirse por los estornudos

Es de suponer que pocas personas en sus cabales reconocerían tener prejuicios frente a las personas portadoras del virus de la  inmunodeficiencia humana (VIH). Sin embargo, un estudio que acaba de publicarse en la revista AIDS Care desvela que casi una tercera parte de lxs españolxs preferiría evitar el contacto con personas seropositivas en alguna de estas tres situaciones: como compañerx de clase de su hijx, compañerx de trabajo o empleadx en una tienda a la que acude con frecuencia.

El objetivo principal del trabajo, llevado a cabo por investigadorxs de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y la Sociedad Española Interdisciplinaria del Sida (SEISIDA), no es hacer una radiografía de la situación del estigma en España, sino comparar éste con el registrado en 2008. Así, lxs autorxs llevaron a cabo dos encuestas a más de 1.600 participantes, separadas temporalmente en cuatro años.

Aunque las cifras han mejorado en los cuatro años que distan entre las dos encuestas, se observa que, por ejemplo, un 49,5% de los españoles estaría incómodo si un compañero de colegio de su hijo fuera seropositivo, un 39% se sentiría así si estuviera infectado por VIH un compañero de trabajo y un 29% no estaría cómodo con un dependiente de una tienda que presentara la infección.

“Los datos que manejamos y el descenso pequeño en algunas de las variables nos hacen temer que la tendencia pueda ser creciente“, explica a EL MUNDO María José Fuster, profesora de la UNED y autora principal del estudio, que achaca su predicción a la “falta de financiación de ONG encargadas hasta ahora de hacer campañas de prevención y divulgación sobre la infección”.

Otras variables de la encuesta hablan del conocimiento científico en torno a la transmisión de la enfermedad y son precisamente estas las que menos han cambiado a lo largo de los cuatro años. Así, aunque el porcentaje de personas que tiene creencias incorrectas sigue siendo menor del 20% en la mayoría de los casos, apenas varía dos puntos entre 2008 y 2012. Por ejemplo, en el primer año un 15,1% de los encuestados declaraba pensar que el VIH se transmitía compartiendo un vaso y un 13,9% lo seguía creyendo cuatro años después, a pesar de la avalancha de datos científicos que desmienten esta posibilidad.

Algo similar ocurre con la creencia de que la infección puede transmitirse sentándose en los mismos sanitarios que una persona seropositiva, algo que apoyaba un 17,3% de la población en 2008 y un 13,9% en 2012. La tercera variable de este campo apenas se mantiene estable en las dos encuestas y es la que se refiere a la creencia de que el VIH se trasmite a través de estornudos, algo que pensaba y piensa que puede suceder un 14,9% de la población.

“Si extrapolamos estas cifras a la población general, salen millones de personas”, reflexiona Fuster.

La principal autora del trabajo considera que las mejoras observadas podrían deberse a las diferentes políticas públicas en prevención de VIH que en los últimos años han disminuido considerablemente. De hecho, Fuster ni siquiera sabe si contará con financiación para llevar a cabo una encuesta similar dentro de dos años, ya que las ayudas públicas por las que se financiaron las dos anteriores no se han convocado en el último año. “Si no, intentaremos conseguirla a través de los patrocinadores privados de SEISIDA”, explica.

Fuente: http://www.elmundo.es