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Un estudio confirma que la personalidad influye en el consumo de drogas

La asunción de riesgos está relacionada con el consumo de alcohol, cocaína o cannabis, y es más probable que se desarrollen adicciones a estas sustancias.

Óscar M. Lozano, profesor de la Universidad de Huelva, ha hecho un estudio analítico realizado con pacientes consumidores/as de drogas de esta provincia, sobre la relación existente entre el consumo de drogas y los rasgos de la personalidad, tales como las diferencias por género. Su intervención ha tenido lugar en las ‘Jornadas Nacionales de Patología Dual y Género’, organizadas por la Sociedad Española de Patología Dual y la Fundación de Patología Dual, con la colaboración del Plan Nacional Sobre Drogas del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, y la Excma. Diputación Provincial de Huelva.

El profesor ha destacado atisbos diferenciales en cuanto al género, y es que algunas facetas como la insensibilidad o la desconfianza son más notorias en los hombres, mientras que las mujeres destacan en otros rasgos como la evitación del daño y la intimidad. La combinación de puntuaciones elevadas en estas facetas de la personalidad conforman los trastornos.

Determinadas facetas o rasgos de personalidad son más relevantes en los hombres consumidores de drogas, como la insensibilidad o la asunción de riesgos.

Sin embargo, M. Lozano destaca que el sexo no nos ayuda a explicar por completo el hecho de que se produzca una adición a una sustancia u otra. Sin embargo, otros matices como la asunción de riesgos sí que está muy relacionada con el consumo de alcohol, la cocaína o el cannabis.

“Las intervenciones tanto farmacológicas como psicológicas, deben ir encaminadas a conseguir recuperar la normalidad de esos rasgos”, afirma el profesor. “De esta manera, podemos hacer una intervención más focalizada de los y las pacientes. Mientras que de la otra manera atacábamos a los síntomas o comportamientos, ahora abordamos las bases de la personalidad disfuncional”.

Este cambio en el ángulo de estudio, centrando como nuevo objetivo facetas de la personalidad en lugar de los trastornos, supone un cambio importante en el trabajo de las patologías, en función de si esas facetas son  más pronunciadas o leves, lo que trae consigo un gran avance en el estudio social.

 

Fuente original: consalud.es

España: La OCU denunció la facilidad que tienen los y las menores para conseguir alcohol

Tras realizar un estudio en 75 establecimientos de cinco provincias, la Organización de Consumidores y Usuarios mostró que los menores consiguieron comprar alcohol en el 57% de los casos. Una cifra alarmante pero mejor que la del 2009, cuando en el mismo estudio de OCU lo lograron en el 76% de los casos. El estudio alerta de la facilidad que tienen los menores para acceder al alcohol tanto en supermercados, como en bazares, tiendas de conveniencia y restaurantes de comida rápida. La OCU denuncia también el incumplimiento de la ley en esta materia y pide al Gobierno que agilice el proyecto de ley y tome medidas para prevenir y reducir el consumo de alcohol en menores de edad.

 

La Organización de personas Consumidoras y Usuarias ha realizado un estudio con el fin de averiguar hasta qué punto los y las menores de edad tienen dificultades para acceder al alcohol cuando se proponen conseguirlo. Lamentablemente, la investigación de OCU demuestra que, a pesar de la prohibición legal, lo consiguen en el 57 % de las veces. Esta cifra, aunque alarmante, es mejor que la del 2009, cuando lo lograron en el 76 % de los intentos en el mismo estudio realizado en aquel año por la Organización.

Para realizar la investigación y evaluar el cumplimiento de la actual normativa que prohíbe vender y servir a personas menores de edad, OCU ha enviado, vigilados a distancia por una persona adulta, a varios chicos y chicas de 16 y 17 años para tratar de comprar alcohol en distintos tipos de establecimientos: supermercados (20), bazares y tiendas de conveniencia (35) y restaurantes de comida rápida (20).

Las ciudades en las que se ha realizado el estudio han sido Barcelona, Hospitalet, Madrid, Fuenlabrada, Valencia, Sevilla y Bilbao, donde los y las menores acudieron dos veces a cada lugar: alrededor del mediodía y por la tarde, entre las 7 y las 9. Todos tenían instrucciones de mostrar el DNI en caso de que se lo solicitaran y de decir su verdadera edad si les preguntaban. Las 150 visitas realizadas muestran un retrato fiable de lo que se puede encontrar hoy un/a menor en la calle: les resulta muy fácil conseguir alcohol.

El 79% de los y las menores, bebe

El problema del consumo de alcohol entre la juventud no es nuevo. Su consumo ha sido tradicionalmente tolerado en nuestra sociedad y, aunque actualmente va calando cada vez más el mensaje de que los y las menores no están preparados ni física ni mentalmente para beber, estos siguen viendo cómo las personas adultas consumen alcohol de forma más o menos habitual.

En este sentido, tiene especial relevancia la asociación directa que la sociedad occidental tiene entre alcohol y diversión. Así, la última encuesta Estudes del Ministerio de Sanidad sobre consumo de alcohol en enseñanzas secundarias revelaba que el 79 % de los y las estudiantes entre 14 y 18 años admite haber consumido alcohol alguna vez y un 22%  confiesa haberse emborrachado en el último mes.

Donde consiguen los y las menores el alcohol

Los y las adolescentes que participaron en el estudio de OCU entraron a comprar chucherías y un pack de 6 cervezas a medio día en supermercados, bazares y tiendas de conveniencia y por la tarde, acudieron a por una botella de ron. También visitaron tiendas de comida rápida, donde pidieron algo de comer y cerveza para beber.

En los supermercados:

Los y las menores consiguieron alcohol en una de cada dos visitas (un 53 %). En total, hubo 15 supermercados (de los 20 visitados) que lo vendieron al menos en una de las visitas sin poner ningún obstáculo.

En Madrid y Barcelona los y las menores obtuvieron alcohol en el 25% de las visitas. En Valencia, lo consiguieron en 5 de cada 8 visitas (se negó un Consum por la noche y un Mercadona en ambos intentos). En Bilbao, la situación fue similar: lo negaron Simply, Dia y Eroski en una de la visitas. Y en Sevilla se dio la permisividad más alarmante, ya que los menores consiguieron alcohol en 7 de los 8 intentos y en los 4 supermercados visitados: Dia, Cash Fresh, Más y Mercadona).

En bazares y tiendas de conveniencia

Estos establecimientos vendieron alcohol a menores en casi el 60% de las visitas y en 24 de las 35 tiendas visitadas.

Este grupo incluye bazares, frecuentemente regentados por ciudadanos/as extranjeros/as y otros comercios con horarios extendidos. En estos últimos la tolerancia es muy alta, pues todos ellos vendieron alcohol a menores sin impedimentos. En cambio, llama la atención que ninguno de los bazares de Barcelona lo hizo, y en Bilbao solo uno de cada cuatro.

Restaurantes de comida rápida

Los menores que pidieron cerveza en estos establecimientos pudieron tomarla en el 60% de las visitas y en 13 de los 20 restaurantes visitados.

En Sevilla es donde resulta más fácil: fue posible en 6 de los 8 intentos: un Burger King lo negó en ambos turnos, pero otro y dos McDonalds lo vendieron a mediodía y por la noche. En Bilbao ocurrió en la misma proporción. En Madrid sirvieron cerveza el 63% de las veces: las negativas fueron en un kebab, un Burger King y un Pans. Barcelona y Valencia fueron más restrictivas, y solo lo ofrecieron en 3 y 4 visitas respectivamente de las 8 que se realizaron en cada ciudad a este tipo de establecimiento.

Más fácil la cerveza que el ron

Además de estos datos, del estudio de OCU se extrae que algunos supermercados vendieron alcohol a mediodía, pero no por la noche, como un Dia o un La Despensa en Madrid, o un Lidl o Mercadona en Barcelona. Lo mismo se observa en Bilbao, donde un Eroski se negó a vender ron por la noche, pero despachó cerveza de día sin ningún obstáculo. En total, 9 supermercados de 20 (un 45% de ellos) vendieron cerveza a mediodía, y en cambio se negaron a despachar ron por la noche.

En los restaurantes de comida rápida, OCU tampoco observa una política común a toda una cadena en base a este estudio. Por ejemplo, de seis Burger King visitados, hubo 3 que vendieron alcohol en los dos turnos (mediodía y tarde) y tres que no lo vendieron en ningún momento.

En resumen, un 63% de las veces que los jóvenes intentaron comprar cerveza se consiguió, frente a un 47% en el caso del ron, datos que suponen una cierta mejora respecto a 2009, cuando fueron un 81 y un 67 % respectivamente.

Con todos estos datos, OCU concluye que no existen directrices claras en los establecimientos para la venta de alcohol a menores. La negativa parece depender de factores como el tipo de alcohol que se pide, la hora o la percepción del vendedor.

Petición de OCU

En noviembre de 2016 el Gobierno anunció la preparación de un proyecto de ley para prevenir y reducir el consumo de alcohol en menores de edad. OCU continúa a la espera de conocer los detalles, ya que el anteproyecto aún no se ha presentado. La Organización espera que esta normativa llegue a aprobarse, y no ocurra como en el proyecto lanzado con este mismo objetivo en 2006, pero no que llegó a aprobarse.

OCU considera que este tipo de medidas son absolutamente necesarias y positivas, y reclama medidas más eficaces para evitar el abuso del alcohol, como dificultar el acceso, limitar la publicidad y controlar la política de precios.

Además, la Organización de Consumidores recuerda que, en el caso del alcohol, no existe una ingesta segura, por lo que el consumo por menores debe ser evitado por completo. No solo por sus consecuencias inmediatas (embriaguez, comas etílicos…), sino porque perjudica su desarrollo y porque el contacto temprano con una sustancia hace más probable que se genere una adicción, en este caso, que el o la adolescente termine siendo un/a alcohólico/a.

 

Fuente: www.lasdrogas.info

Fuente original: www.ocu.org

El cannabis, ¿bueno o malo para la salud?

  • El estudio más exhaustivo hecho nunca sobre las consecuencias de consumir esta droga no llega a ninguna conclusión fehaciente.

¿Sirve el cannabis para tratar algunas enfermedades? No se sabe, no hay pruebas definitivas. ¿Su uso es peligroso? No se sabe, no hay pruebas definitivas. Estas son las conclusiones del estudio más exhaustivo hecho nunca sobre los efectos del cannabis en la salud. El nuevo trabajo, publicado por la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina de los Estados Unidos, es el más riguroso de los que se han hecho hasta ahora sobre el tema. Fue encargado por el gobierno americano con la intención de aportar luz a los legisladores que reciben todo tipo de presiones contradictorias sobre esta cuestión. Pero el informe deja las cosas en el punto de salida. ¿Beneficioso? En algunos aspectos sí, en otros no. ¿Perjudicial? Quizás sí, quizás no. Raso y corto: la ciencia no está en condiciones, hoy, de responder a estas preguntas de forma inequívoca.

Hace tiempo que el cannabis está situado en el centro de una agria polémica sobre si su uso es bueno o perjudicial para la salud. Para unos, se trata de una sustancia peligrosa que, como cualquier otra droga, crea dependencia y comporta una serie de riesgos que no se pueden pasar por alto. Otros, en cambio, defienden el uso lúdico con el argumento que no tiene nada que ver con la heroína, las drogas sintéticas e incluso el alcohol. Creen, una droga más amable y social, que no convierte a los usuarios en enfermos.

Hace tiempo que el cannabis está situado en el centro de una agria polémica sobre si su uso es bueno o perjudicial para la salud.

Estas posiciones, totalmente enfrentadas, se han visto matizadas los últimos años con la llegada de un tercer punto de vista, uno que defiende que, utilizado de forma adecuada y bajo supervisión médica, el cannabis resulta útil para tratar algunas enfermedades. Ajenas en el debate, las autoridades de la mayoría de países se han mantenido firmes a la hora de considerar que el cannabis es una droga y, como tal, tiene que ser perseguida. ¿Quién tiene razón? ¿Es una droga o una medicina? ¿Es el cannabis bueno o perjudicial para la salud? ¿Sirve para tratar algunas enfermedades y síntomas? ¿O su consumo implica un riesgo?

El uso medicinal del cannabis ha avanzado mucho los últimos años / GETTY

Los últimos años estas y otras preguntas se las han hecho muchos investigadores, que han dejado detrás una abundante literatura científica sobre los efectos del cannabis. Esto quiere decir que, a diferencia del que pasaba hace dos décadas, ahora ya se tiene mucha información. Pero una cosa es tener muchos datos y otra tener respuestas inequívocas. Lo tienen claro los autores del informe elaborado por la Academia de Ciencias de los Estados Unidos que, después de revisar los trabajos más importantes sobre el tema publicados desde el 1999, han llegado a la conclusión de que ni los beneficios ni los problemas del cannabis han quedado probados fuera de dudas.

Los científicos alertan de la creciente tendencia a publicitar los presuntos beneficios del cannabis.
El informe de la institución americana marca un antes y un después en el estudio sobre los efectos que usar cannabis o algunos de sus derivados tiene sobre la salud, porque el comité ha revisado más de 10.000 trabajos. El resultado: el estudio más exhaustivo y riguroso publicado nunca sobre el impacto del cannabis en la salud. Que no hayan conseguido disipar las dudas no quiere decir que los autores del estudio —un equipo de dieciséis expertos en diferentes campos, desde la neurología a la psiquiatría, pasando por la epidemiología y la oncología— no hayan llegado a ninguna conclusión. Bien al contrario, han llegado a cerca de un centenar. Sencillamente, no han podido afirmar categóricamente que el uso del cannabis sea terapéutico, como dicen muchos, pero tampoco que puede provocar todo tipo de desórdenes físicos y mentales, como dicen otros.
La publicación del informe llega en un momento en que algunos países se plantean la posibilidad de despenalizar el uso del cannabis con finalidades terapéuticas, un debate intensificado desde que, ahora hace un año, un grupo de científicos de diferentes países publicara a ‘The Lancet’ un polémico artículo en que pedían la despenalización de las drogas. Los científicos afirmaban que la política actual de prohibiciones no sirve para combatir la adicción, pone en riesgo los usuarios y alimenta los delitos y el crimen organizado. El informe actual no entra en el terreno legal, pero alerta de la creciente tendencia a publicitar los presuntos beneficios del cannabis. Dicen los autores que, a su alrededor, está creciendo una industria parecida a la de las vitaminas, que estimula que la gente que se preocupa por la salud consuma unos productos que, en realidad, no está demostrado que sirvan para nada.

La confusión entre el uso lúdico y medicinal ha condicionado el debate sobre el consumo de la sustancia / GETTY

Estas son las principales conclusiones del estudio:
  • Efectos terapéuticos
Según el comité, hay pruebas que demuestran que el cannabis o sus derivados pueden servir para conseguir una disminución significativa del dolor. También mejoran los espasmos de las personas con esclerosis múltiple si toman derivados del cannabis por vía oral; los mismos derivados hacen disminuir las náuseas y el vómito que sufren las personas que siguen un tratamiento de quimioterapia.
  • Cancer

El estudio analiza los argumentos de los que aseguran que usar cannabis incrementa el riesgo de sufrir cáncer y llega a la conclusión que esta afirmación no se puede demostrar. Con los datos actuales en la mano no se puede decir que incremente el riesgo de sufrir los cánceres asociados al tabaco, como los de los pulmones o el cuello.

  • Infartos, ictus, diabetes
Algunos datos parecen apuntar hacia la posibilidad que fumar cannabis puede ser un factor que estimule los ataques de corazón, pero no se puede afirmar de forma fehaciente, como tampoco hay pruebas irrefutables que provoque ictus o diabetes.
  • Enfermedades respiratorias
Tal como pasa con el tabaco, los datos demuestran que fumar cannabis de forma regular provoca un incremento de los episodios de bronquitis crónica, tos crónica y flemas. En cambio, no hay pruebas que demuestren que provoca otras enfermedades respiratorias, como por ejemplo obstrucción o mal funcionamiento de los pulmones, o asma.
  • Sistema inmunológico
No hay ninguna prueba que demuestre que el uso del cannabis o sus derivados tiene ningún efecto positivo o negativo sobre el sistema inmunológico. En cambio, algunos datos, a pesar de que limitados, apuntan que su uso podría tener un beneficioso efecto antiinflamatorio.
  • Salud mental
Parece que el uso del cannabis podría provocar un aumento del riesgo de desarrollar esquizofrenia, ansiedad y, en menor grado, depresión. Además, los usuarios que consumen más cannabis tienen más pensamientos suicidas que el resto de la población.
  • Accidentes
Según el estudio, una persona que ha consumido cannabis antes de conducir tiene más probabilidades de sufrir un accidente de tráfico. También está demostrado que muchos menores consumen de forma accidental en los lugares donde el uso está permitido.
  • Problemas de memória
Una de las acusaciones más habituales de los detractores del cannabis es que su uso crea problemas de memoria y atención. El estudio concluye que esto es realmente así, y apunta que podría tener consecuencias negativas en los resultados académicos de los estudiantes, así como en su habilidad para establecer relaciones sociales normales.
  • Consumo durante el embarazo
A pesar de que algunos datos apuntan que fumar cannabis durante el embarazo podría comportar una reducción del peso del bebé, no hay bastantes elementos para concluir de forma fehaciente que su uso por parte de las madres tiene un efecto directo en los hijos.
Fuente: http://www.ara.cat