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Esto es lo que puede pasarte si te drogas en plena ola de calor

Te puedes morir, claro, pero es improbable. Un experto nos explica qué es lo que no debemos hacer si consumimos estimulantes estos días con temperaturas de hasta 45 grados.

No están bajo los efectos de la droga, solamente son jóvenes rumanos huyendo del calor. Por Ana Topoleanu, para VICE Travel.

Pérdida de la conciencia, respiración fuerte, colapso cardiorrespiratorio y muerte son los síntomas habituales de un fallecimiento por golpe de calor. Los casos de muertes de este tipo asociados al consumo de drogas no son frecuentes pero existen.

Viendo que la ola de calor de alerta naranja nos regala estos días temperaturas de hasta 45 grados en casi toda España, hemos hablado con Claudio Vidal, de Energy Control y Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD), para que nos explique qué sustancias conllevan más riesgo y cómo evitar situaciones de riesgo o reaccionar en caso de sufrirlas. Aunque no lo creas, beber agua no es recomendable en todos los casos.

VICE: ¿Qué riesgo conlleva consumir drogas estos días de altas temperaturas?

Energy Control: El riesgo más habitual es de la lipotimia, que por otro lado es algo muy común entre los consumidores, por ejemplo, de cannabis. Las probabilidades de sufrir lo que se suele llamar un “amarillo” son mucho mayores en medio de una ola de calor. Es muy desagradable, pero no pone en riesgo la vida de la persona.

Para superarla, suele bastar con tumbar a la persona en el suelo y levantarle las piernas. No es recomendable darle nada de comer o beber porque eso puede provocar náuseas e inducir al vómito.

¿Y en el caso de tomar sustancias alucinógenas?
Las sustancias psicodélicas son diferentes, más sensibles a las sensaciones corporales. En situación de mucho calor, es probable que los alucinógenos proporcionen una experiencia menos agradable, que te quedes rallado, con mucho calor. Pero no suele suponer un riesgo físico.

Un golpe de calor puede acabar en fallecimiento. Los estimulantes en general, éxtasis, anfetaminas, cocaína… son las sustancias más susceptibles de derivar en algo así

¿Cuáles son las consecuencias más graves de drogarse en plena ola de calor?
Un golpe de calor, que es algo muy grave porque puede acabar en fallecimiento. Los estimulantes en general éxtasis, anfetaminas, cocaína son las sustancias más susceptibles de derivar en algo así. En el caso del éxtasis, el golpe de calor es una causa descrita de muerte, aunque los casos sean infrecuentes. Es una incidencia muy grave que hay que coger a tiempo.

Además de no meternos nada, ¿cómo podemos evitar un golpe de calor?

Evitando sumar otros factores de riesgo como el ejercicio físico extenuante, como bailar demasiado rato. Y ojo con no consumir suficiente agua, porque ya de por sí el consumo de estimulantes como la cocaína aumenta la generación de calor interno y puede dificultar la disipación del calor. Ese calor impide una correcta sudoración y favorece la deshidratación. Hay que insistir en que beber cervezas refresca, pero no hidrata. En estos casos es muy importante no beber alcohol, que es quizá el factor de riesgo de más peso.

¿Algún otro consejo básico para no morir tomando MDMA bajo el calor asfixiante?
Hacer pausas si estás de fiesta, ir a lugares con sombra, refrescarte, tomar bebidas isotónicas si las hubiera, moderar el consumo de otros estimulantes… Es muy importante insistir en el diseño de los espacios de fiesta o festivales de verano, contemplando la posibilidad de consumo de drogas e incorporar elementos dentro del espacio para descansar refrescarse, como aspersores, agua gratis, zona de descanso, etc. También en los recintos cerrados sin buena ventilación.

¿Cómo podemos saber si alguien está a punto de sufrir un golpe de calor?
Estando alerta si notamos un incremento considerable de temperatura corporal por encima de 40 grados, porque el cuerpo es incapaz de evacuar temperatura al exterior. O una repentina disminución de la consciencia y respiración rápida. Una persona con la mirada perdida y que tarda en responder a los estímulos, como adormilada. Son complicaciones que pueden tener un riesgo vital importante, por lo que ante estos síntomas o alguien muy caliente, lo más recomendable es avisar al 112 a la mayor brevedad posible. Y, mientras tanto, enfriar el cuerpo y no dar agua ni nada de beber. Si la persona está semiinconsciente, puede sufrir atragantamiento.

¿Qué falsos síntomas pueden hacernos creer que estamos en peligro?

Sudar mucho. No tiene por qué ser algo malo porque el cuerpo se está regulando, mientras que lo que de verdad sí sería señal de alarma es que se dejara de sudar. Eso sí, hay que saber que si se está sudando mucho, eso es líquido que está saliendo de nuestro cuerpo y hay que reponer. Sucede habitualmente.

Escrito por  Iago Fernández el 07 de septiembre de 2017 para VICE España

Fuente original: https://www.vice.com/es/article/pp9qem/ola-de-calor-drogarse-energy-control

Ola de calor + alcohol = las peores resacas del año

  • Si no bebes agua, te vas a encontrar peor

Este viernes es el segundo día de la ola de calor: 34 provincias tienen aviso por riesgo de altas temperaturas y en 15 de ellas el riesgo es importante. Se trata del sexto día de temperaturas inusualmente altas y la situación persistirá hasta el domingo, como explica EL PAÍS.

Ante este escenario, muchos pueden caer en la tentación de defenderse con bebidas alcohólicas frías: cerveza, sangría, tinto de verano… Para despertar al día siguiente con la desagradable sorpresa de un resacón de campeonato. A menudo se tiene la sensación de que con el calor la resaca es incluso peor que en invierno. Pero ¿es así? ¿El alcohol afecta más cuando la temperatura es más alta?

Así no te hidratas

“Cuando hace calor, el organismo tiende a deshidratarse”, explica el doctor David Rodríguez, profesor de la Universidad de Salamanca y autor del libro Alcohol y cerebro. “Perdemos mucho líquido, ya que el sudor ayuda a bajar la temperatura de nuestro cuerpo”. Perdemos agua sin darnos cuenta y aunque no lo parezca, al no haber gotas o sudoración continua”. A esto se le une que nuestro metabolismo está más activo, “ya que nuestro mecanismo de termorregulación tiene que trabajar más” para mantener la temperatura corporal.

El alcohol pone trabas a ambos procesos: por un lado, es diurético, lo que contribuye aún más a la deshidratación, ya que eliminamos más agua al orinar; por el otro, “estamos sometiendo al metabolismo al procesamiento de una sustancia extra”, con lo que dificultamos su trabajo.

Además de eso y como tenemos calor, es fácil “beber más cantidad”, con lo que entramos en un círculo vicioso que acaba al día siguiente con dolor de cabeza, náuseas y lamentos. Todo esto se ha de sufrir a 38 grados, sumando un nuevo inconveniente: “Al malestar propio le unes el malestar externo”.

Y si al calor habitual le sumamos una ola de calor, nos encontramos con que “hay que extremar las medidas”.

La cerveza no sustituye al agua

Por mucho que la cerveza o el tinto de verano estén fríos, lo que realmente funciona para combatir el calor es el agua. “Tenemos que mantenernos hidratados y evitar la exposición al sol, lo que parece bastante lógico. También ayudan las comidas ligeras. Es mejor comer más veces al día, pero menos cantidad cada vez, que hacer comidas copiosas”.

Es cierto que la cerveza, por ejemplo, tiene mucha agua y se sirve fría, pero también tiene alcohol: “No podemos usar las bebidas alcohólicas como un sustituto del agua”.

De hecho, aparte de propiciar las resacas, las bebidas alcohólicas pueden incrementar el riesgo de sufrir un golpe de calor. Esto ocurre cuando el organismo no puede regular su temperatura y llega a los 40 grados. Es más fácil que se dé esta situación, explica Rodríguez, si en lugar de ayudar al metabolismo con agua, le damos más trabajo con una de estas bebidas, que además contribuyen a la deshidratación.

Entonces, ¿no puedo beberme una cervecita?

Aunque a menudo se dice que el alcohol en pequeñas cantidades tiene efectos positivos, Rodríguez es muy escéptico. El posible beneficio a dosis bajas (el equivalente a una copa de vino) es dudoso y solo se aplicaría al sistema cardiovascular. Es mejor caminar 30 minutos al día que beberse esa copa y es mejor comer uvas que beber vino tinto.

No es que Rodríguez esté por implantar la ley seca, solo quiere que afrontemos su consumo sin excusas: “Siempre que queremos beber alcohol lo intentamos justificar con alguna finalidad. Hay que ser honestos y admitir que nos gusta”.

Lo siento, pero ya he pedido una caña, ¿ahora qué hago?

Una vez hemos decidido que a pesar de todo queremos una cerveza, tenemos que ser lo suficientemente sensatos como para recordar que necesitamos hidratarnos y que las bebidas alcohólicas no nos van a servir.

Es decir, si vamos a beber, también tenemos que acordarnos del agua. Por ejemplo, podemos beber entre copa y copa, ya que “mientras bebemos agua, no bebemos alcohol”, y beber agua antes de acostarnos. Beber más lentamente también ayuda a que las resacas sean más llevaderas.

“La hidratación no palía los efectos del alcohol -advierte Rodríguez-, pero es saludable y necesaria en sí misma”. No es que nos vayamos a encontrar mejor si bebemos agua, sino que aún nos encontraremos peor si no la bebemos.

De todas formas, Rodríguez desconfía de estas estrategias porque cuando bebemos nos cuesta más ponerlas en práctica. Beber afecta especialmente a la corteza prefrontal, que es la región del cerebro que planifica y evalúa riesgos y beneficios. Cuando bebemos, su actividad es mucho menor, por lo que tomamos decisiones haciendo valoraciones a corto plazo. Es decir, “tenemos más relajado el sistema de tolerancia” y no vemos ningún mal en tomarnos una copa más. En conclusión, “es muy difícil establecer límites”.

“El alcohol no es recomendable en ninguna dosis -avisa-. La OMS dice que cuanto menos bebamos, mejor. Y hay que tener en cuenta que la cantidad de la dosis influye sobre los efectos y que además es una sustancia adictiva”.

Fuente original: www.elpais.com