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Medicar los sentimientos

  • Interesante reflexión del psicólogo A. Ramírez de Arellano donde denúncia en este artículo la medicalización de los problemas cotidianos.

Recientemente hemos tenido noticia de que los y las españolas estamos entre las personas europeas que más psicofármacos consumimos. En este caso se trata de Valium, Lexatin y Orfidal. El estudio publicado en BMC Psychiatry, se concentra en el uso de medicamentos sin prescripción médica, pero los resultados de la encuesta nacional del Ministerio de Salud sobre el consumo de drogas EDADES, hablan de un incremento muy importante de los hipnosedantes con y sin receta médica, hasta el punto de situarse como la cuarta sustancia más consumida después del alcohol, el tabaco y el cannabis en España.

Algunos analistas han relacionado el incremento de problemas relacionados con la salud mental y el mayor consumo de sustancias con la situación de crisis económica que atraviesa el país.

El tema plantea varias reflexiones:

1ª) El incremento del consumo de psicofármacos puede estar relacionado con el sufrimiento y la ansiedad derivados de la crisis económica por la que atraviesa el país y sus consecuencias.

2º) El sistema sanitario refuerza esta tendencia mediante la prescripción de psicofármacos como opción principal en vez de proveer de recursos psicológicos y psicosociales que han demostrado mayor eficacia que los fármacos sin ninguno de sus efectos secundarios. Sobre todo cuando hablamos de trastornos leves o de aquellos que ni siquiera merecen tal nombre, porque se tratan de sentimientos normales aunque dolorosos como el duelo ante una pérdida, la incertidumbre ante el futuro, la decepción, la tristeza, la intranquilidad, etc.

3º) El enorme mercado legal e ilegal de los psicofármacos está regulado por intereses económicos no siempre compatibles con la promoción de la salud.

4º) Como para prescribir un fármaco hace falta un diagnóstico previo, de un tiempo a esta parte asistimos a la tendencia a diagnosticar muchos estados de ánimo, rasgos de personalidad o manifestaciones de malestar como si se tratasen de un trastorno, de un síndrome o de una enfermedad, haciendo así posible el comienzo de la cadena.

Trastorno por desorden TXD

Al efecto de llamar la atención sobre la excesiva patologización de la vida cotidiana mediante diagnósticos absurdos, traigo a colación un inteligente y simpático trabajo realizado por el ilustre doctor Berstein en el que simula la clasificación diagnóstica de un rasgo personal tan común como el desorden. Nuestro admirado psiquiatra se toma la molestia de seguir escrupulosamente los pasos de las clasificaciones tradicionales, así como el uso de la jerga corporativa con la que se pretende aportar autoridad a algunos disparates.

Autor: Alfonso Ramírez de Arellano Espadero

Fuente: lasdrogas.info

Los hongos alucinógenos provocan el mismo patrón cerebral que los sueños

La administración de psilocibina provoca patrones de actividad cerebral muy similares al de los sueños. La investigación con sustancias psicodélicas podría ayudar a entender mejor el cerebro.

Farmacológicamente similar al LSD, la psilocibina ha sido usada como droga ritual en varias culturas durante siglos. Presente en decenas de especies de hongos, fue sintetizada en los años 60 del siglo pasado. Desde entonces, sus prometedoras posibilidades en el tratamiento de trastornos neuropsiquiátricos fueron cercenadas por la oleada prohibicionista que arrinconó la investigación científica con las sustancias psicoactivas. Ahora, un grupo de investigadores ha comprobado que esta sustancia provoca patrones de actividad cerebral similares a los que se presentan mientras soñamos.

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Las tres gráficas de la izquierda muestran la actividad cerebral de tres sujetos antes y después (separación en rojo) de una infusión de psilocibina. A la derecha se aprecia la activación del hipocampo. / Tagliazucchi et al. 

Neurocientíficos del Imperial College de Londres administraron psilocibina a 15 voluntarios a los que escanearon el cerebro antes, durante y después del viaje propio de un estado mental psicodélico. Mientras a ocho de ellos les inyectaban la droga en una sesión, a los otros siete les dieron sólo una solución salina inerte como placebo. En una segunda sesión una semana después, invirtieron el orden. Su objetivo era comprobar cómo esta sustancia afectaba a la dinámica y variabilidad temporal de las distintas partes del cerebro y las conexiones entre ellas. Para ello, usaron la técnica de imagen por resonancia magnética funcional o fMRI, por sus siglas en inglés.

El estudio realizado en 2012 no fue fácil. Para experimentar con esta sustancia, que puede costar 1.000 veces más en el mercado legal destinado a la investigación que en el mercado negro, necesitaron una autorización especial de las autoridades británicas de salud y la aprobación de varios comités de expertos. Pero, una vez realizados los experimentos, con sus datos, recurrieron a dos físicos argentinos especializados en el modelado matemático de las redes cerebrales.

“La psilocibina provoca cambios químicos en el cerebro ya que su estructura es afín a ciertos neurotransmisores”, dice el investigador argentino Enzo Tagliazucchi, del departamento de neurología de la universidad alemana de Goethe, principal autor del estudio. ”Se sabe de hecho que, en el cerebro, la densidad de neuronas afines a la estructura química de la psilocibina es máxima en la corteza cingulada y en la corteza frontal/parietal”, añade.

Estados mentales enriquecidos

De hecho, los resultados de su trabajo muestran que los mayores cambios provocados por la droga se producen en el córtex cingulado anterior y en el hipocampo y las conexiones entre ambas zonas cerebrales. Son áreas profundas de lo que se viene llamando el cerebro primitivo de los humanos. Implicadas en la formación de los recuerdos y las emociones la primera y en los estados de excitación la segunda, entre ambas se produce una mayor sincronización de su actividad. Por el contrario, en las zonas neuronales llamadas superiores, las especializadas en las funciones ejecutivas, se da una gran desincronización y desorganización, lo que podría estar relacionado con la sensación descrita como la disolución del yo.

“Los mayores cambios provocados por la droga se producen en áreas profundas del cerebro”

Lo que hace también la psilocibina es enriquecer los estados mentales.  ”Hay muchas maneras de definir un estado mental. Una es que uno mismo haga el ejercicio de calificar sus propios estados conscientes. Por ejemplo: cuando yo estoy dormido, estoy despierto, estoy ansioso, estoy alegre, frustrado, etcétera. Un problema con esta clasificación es que es subjetiva y depende de cada individuo y sus particularidades”, comenta Tagliazucchi.

Pero la definición de estados mentales en su trabajo es muy diferente y está más inspirada en la física que en la psicología. “Tenemos una medición objetiva del cerebro, que es la resonancia magnética funcional, y tenemos un circuito de regiones que son afectadas por la droga. Estas regiones pueden estar conectadas (trabajando juntas) o desconectadas (sin hablarse entre sí) en un momento determinado del tiempo. En el momento siguiente esta situación puede cambiar. En cada momento observamos una configuración determinada del circuito y llamamos a esto un estado: un posible patrón en las conexiones del cerebro en este circuito, y el patrón se va modificando a medida que pasa el tiempo. Llamamos estado a cada posible configuración de este circuito”, explica.

Y es el número de estas configuraciones lo que aumenta la psilocibina. “Configuraciones que no son visitadas nunca o casi nunca durante la vigilia normal, son visitadas asiduamente tras administrar la droga. No solamente esto, sino que la secuencia temporal en la que estas configuraciones son visitadas parece ser mas rica en información, mientras que antes de ingerir la sustancia psicodélica se trata de una secuencia menos rica y más predecible”, asegura el investigador argentino.

Como en un sueño

La mayor actividad de la red neuronal primitiva relacionada con el pensamiento emocional que se da en el estado psicodélico no es exclusiva de la psilocibina, el peyote o el LSD.  En los casos de epilepsia que cursan con aura, donde también se produce una alteración y un aumento de la percepción sensorial, el patrón de actividad cerebral es similar. Este mismo patrón también se da cuando soñamos.

«Los psicodélicos muestran potencial para tratar trastornos depresivos y de ansiedad»


Enzo Tagliazucchi
Neurólogo

“Me ha fascinado ver las similitudes entre el patrón de actividad cerebral en un estado psicodélico y el patrón de actividad cuando soñamos mientras dormimos”, afirma el doctor Robin Carhart-Harris, del departamento de medicina del Imperial College de Londres y uno de los responsables del trabajo de campo con los voluntarios. El otro es su colega David Nutt.

Nutt es uno de los mayores impulsores de la investigación con las drogas psicoactivas. El año pasado publicaba un estudio que venía a mostrar cómo el control legal sobre estas sustancias está dañando la investigación de sus posibles usos terapéuticos y para la obtención de nuevas medicinas. Entonces decía que la investigación con ellas era casi imposible, “casi no hay estudios en los últimos 50 años”, aseguraba.

La investigación es muy complicada por dos motivos. “Primero, muchas son sustancias ilegales y, segundo, hay que obtener la aprobación del comité de ética legal para administrar sustancias clasificadas como ilegales a sujetos”, explica Tagliazucchi. Para él, defender la experimentación con psicodélicos “es entender que variados estudios clínicos muestran su potencial para tratar trastornos depresivos y de ansiedad, entre otros”. Incluso, y esta es una posición personal del científico argentino, “si no se las considera desde el punto de vista clínico sino como drogas recreativas, es obligado comprender cuál es el efecto de las drogas en el cerebro”.

 

REFERENCIA

‘Enhanced Repertoire of Brain Dynamical States During the Psychedelic Experience’ DOI:10.1002/hbm.22562

 

Fuente: http://esmateria.com

Cómo evitar malviajes en experiencias psicodélicas (y consejos para convertir la oscuridad en luz)

  • Aunque no creas que el uso de sustancias psicoactivas, enteógenas o psicodélicas es una experiencia deseable para ti, probablemente llegues a encontrarte con alguien que las consumió y que está teniendo el peor día de su vida. Estos pequeños consejos pueden transformar una experiencia infernal en un tránsito rumbo a la conciencia despierta.

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Las sustancias enteógenas y los químicos psicodélicos forman parte de una de las últimas formas de iniciación disponibles para mucha gente. Utilizar ayahuasca, DMT o peyote en contextos rituales, e incluso utilizar LSD, MDMA o una mezcla de ambas en contextos recreativos, es sin duda una de las experiencias de conciencia más potentes y sanadoras a las que puede tener acceso un ser humano. Sin embargo, estas experiencias implican no sólo momentos de euforia y revelación, sino del encuentro con zonas dolorosas de nuestra vida de las que parece que no podemos escapar.

El malviaje no sólo puede ocurrir dependiendo de la situación emocional y psicológica de los usuarios, sino también debido a la ingesta de psicodélicos en lugares públicos, como fiestas, raves o festivales de música, que puede resultar peor si nos metemos en problemas con las autoridades. En realidad, intoxicarse con enteógenos requiere dosis muy grandes, y es responsabilidad de quien los consume informarse sobre los posibles efectos secundarios, pero el terror, la ansiedad y el miedo resultantes durante la experiencia misma, aunque pasajeros, pueden dar lugar a experiencias negativas.

Linnaw Ponté es la coordinadora de reducción de daños de MAPS (Asociación Multidisciplinaria de Estudios Psicodélicos), y su trabajo consiste en realizar campañas de salud orientadas a informar al público y a volver las experiencias de los psiconautas una que sea digna de recordar, en lugar de una que deje secuelas legales o físicas considerables.

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“Los psicodélicos son una herramienta increíblemente poderosa”, afirma Ponté. “Son amplificadores no específicos: traen a la superficie lo que sea que esté en las profundidades de tu psique, y en ocasiones no nos damos cuenta cuando ocurre. Y es por ello que el ambiente y la preparación [set and setting] son la clave de las experiencias psicodélicas.”

El Zendo Project viaja con Ponté y un grupo de voluntarios a festivales y raves donde la gente suele utilizar LSD y otros alucinógenos para minimizar las malas experiencias y proveer de un espacio seguro a aquellos que están teniendo un malviaje. Puede considerarse que se trata de un activismo de clase, pero cualquiera que haya tenido una experiencia negativa con enteógenos estará de acuerdo en que alguien que cuide de ti durante ese trance es algo que puede salvarte la vida y la cordura.

“La misión general del proyecto Zendo es proveer un espacio seguro para cualquiera que esté pasando por una experiencia difícil [con psicodélicos] y transformarla en una que pueda ofrecer aprendizajes valiosos y crecimiento personal.”

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Esto se logra a través de la implementación de los Cuatro Principios de Reducción de Daños, que pueden ayudarte a comprender como desactivar un malviaje (básicamente ayudándote o ayudándole a alguien más a entregarse a él):

Crear un espacio seguro

Se trata de dar a la persona un lugar para relajarse, cerrar los ojos, recostarse o quedarse de pie, según lo que necesite, sin que nadie lo pise ni le hable. Reducir las fuentes de luz y sonido puede ser la diferencia entre una montaña rusa en el infierno y un viaje hacia el interior de la conciencia tranquila.

Apoyar sin guiar

Según Ponté, el trabajo del proyecto Zendo es “mantener la distancia y ser guías no-directivas para la gente”. Durante la experiencia psicodélica, el psiconauta está lidiando con inimaginables cantidades de estímulos simultáneos, por lo que los consejos de los demás (especialmente de los extraños) pueden ser contraproducentes.

No calmarse sino permanecer calmado

Cada malviaje es distinto, pero para quien trata de ayudar, puede ser frustrante la idea de empeorar las cosas en la mente del “malviajado”. Está bien hablarles calmadamente, pero no hay que esperar que alguien que ha consumido, por ejemplo, LSD y marihuana, pueda escuchar a su interlocutor en tiempo real, sino más bien con una especie de “delay” o retraso perceptivo; los consejos en eco estereofónico suenan peor que una parvada de demonios. Puedes intentar repetir una instrucción sencilla, como “respira con calma”, y recordándoles que están en un lugar seguro.

Una experiencia difícil no es lo mismo que una mala experiencia

Como dijo Carl Jung, “No se llega a la conciencia sin dolor. La gente hará cualquier cosa, no importa cuán absurda sea, para evitar confrontar su propia  alma. Uno no se ilumina imaginando figuras de luz, sino haciéndose consciente de la oscuridad.” Sea cual sea la ruta del malviaje, la causa está en la psique del psiconauta; los psicodélicos permiten desenterrar recuerdos dolorosos y verlos con perspectiva y distancia, por lo que constituyen una inapreciable herramienta de conciencia; pero los recuerdos dolorosos estaban enterrados por una razón que, muy probablemente, saldrá a la luz junto con ellos.

Por todo lo dicho, si decides consumir LSD, como mínimo intenta seguir los 4 principios básicos comentados sobre reducción de riesgos.

Fuente: http://pijamasurf.com