La cultura del trankimazin

La aversión a la incertidumbre produce tal ansiedad en la sociedad española que trata de mitigarla mediante ansiolíticos y de otras drogas.

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España a la cabeza del consumo mundial de ansiolíticos

A pesar de que no existen estudios ssitemáticos sobre los problemas de salud mental en España, como sí los hay sobre la evolución del consumo de drogas y adicciones, las fuentes disponibles de atención primaria y de salud mental apuntan a que el trastorno mental mas extendido en España en la actualidad es la ansiedad.

España se encuentra entre los mayores consumidores de ansiolíticos del mundo. Además, drogas como el alcohol, el tabaco y el cannabis, en cuyo consumo también destacan los españoles, se emplean habitualmente buscando un efecto de relajación: fumarse un cigarro, tomarse una copa o hacerse un porro para relajarse son expresiones que todos hemos oído con frecuencia, y los estudios sobre el consumo de sustancias así lo atestiguan. Algo parecido ocurre con el juego y con otras adicciones sin sustancias.

Nuestra hipótesis relaciona el abuso de drogas en España con calmar la ansiedad; es decir, con su efecto ansiolítico.

Vivir con ansiedad es como vivir bajo amenaza

La ansiedad que se pretende combatir con el consumo de sustancias no está relacionada con las dificultades que conlleva resolver un problema o hacerle frente a una situación difícil, sino con eliminar la sensación desagradable que provoca la propia la ansiedad. No es lo mismo afrontar un problema que hacer desaparecer el malestar que ocasiona, y, a la larga, el consumo de sustancias no solo no alivian la ansiedad, sino que la agravan y producen adicción.

Una diferencia importante para comprender la dinámica de la ansiedad es distinguir entre miedo y ansiedad. El miedo es el resultado de enfrentarse a un peligro inminente. Se trata de una respuesta fisiológica adaptativa ante el peligro. Ahora bien, si se produce una respuesta de miedo intenso sin que exista un peligro inminente, los psicólogos hablamos de un “ataque de pánico”. La ansiedad, en cambio, puede definirse como la respuesta a una amenaza, que puede ser menos puntual y más dilatada en el tiempo. Vivir con ansiedad es como vivir bajo amenaza.

Aversión a la incertidumbre

Tras estudiar la cultura de 50 países diferentes, G. Hofstede desarrolló una teoría basada en seis dimensiones que ofrecen un marco para examinar cómo los valores culturales pueden afectar el comportamiento de las personas.

La aversión a la incertidumbre es la dimensión en la que España puntúa mas alto. Se trata de una dimensión que mide la manera en que una sociedad aborda las situaciones desconocidas, los acontecimientos inesperados y la tensión del cambio. Resumiendo sus rasgos fundamentales, se podría describir como una forma de percibir la incertidumbre como una amenaza, experimentar rechazo por las situaciones nuevas o inesperadas y considerar peligroso arriesgarse. Las sociedades con un bajo índice de aversión a la incertidumbre están más abiertas al cambio, tienen menos reglas y leyes y disponen de pautas más flexibles.

El síndrome de dependencia familiar

El sociólogo Gil Calvo ha descrito el “síndrome de dependencia familiar” como una característica de la cultura española (familiarista) responsable, junto a otros factores, de la emancipación tardía de los jóvenes españoles. Según advierte la Fundación BBVA el 65,1% de los jóvenes españoles de 16 a 34 años sigue viviendo en el hogar familiar. Este porcentaje es 7 puntos superior al de hace 10 años, cuando comenzó la crisis económica. España es uno de los países de la UE en el que los jóvenes tardan más en emanciparse según EUROSTAT. Las principales consecuencias negativas de esta situación son dificultades para la integración sociolaboral de las nuevas generaciones y la influencia que esto tiene sobre la competitividad global del país.

“La aversión a la incertidumbre produce tal ansiedad en la sociedad española que trata de mitigarla mediante ansiolíticos y de otras drogas.”

Trastornos de la emancipación juvenil

Hace medio siglo que los psicoterapeutas de familia catalogan las adicciones juveniles, junto a otros problemas como las anorexias, los de conducta y los psicosomáticos, como trastornos de la emancipación juvenil. El enfoque sistémico interpreta dichos problemas como un síntoma de la dificultad de la familia para superar la etapa en la que tiene que apoyar la independencia de uno de sus miembros. Se trata puus de un problema evolutivo de la familia en su conjunto y no solo del joven.

Conclusiones: la hipótesis ansiolítica

Como podemos observar, hay un hilo conductor que relaciona las drogodependencias juveniles con los trastornos de la emancipación juvenil; las dificultades de emancipación de los jóvenes españoles con un patrón cultural familiarista denominado “dependencia familiar, y esta con un rasgo de la sociedad española denominado “aversión a la incertidumbre”. A su vez, la aversión a la incertidumbre produce tal ansiedad en la sociedad española que trata de mitigarla mediante un consumo excesivo de ansiolíticos y de otras drogas.

Estos elementos están relacionados entre sí de tal manera que es difícil distinguir cuáles son causas y cuáles son consecuencia en una suerte de causalidad circular. La aversión a la incertidumbre fomenta la búsqueda de seguridad y de dependencia, a la vez que la dependencia fomenta el miedo al cambio, a la iniciativa personal y, en definitiva, a la autonomía. Las drogas mitigan la sensación de incertidumbre y convierten a los adictos en personas dependientes a todos los niveles, no solo de la sustancia.

Con el abuso de droga y de comportamientos adictivos, más que buscar seguridad, se busca un efecto ansiolítico: eliminar la insoportable sensación de ansiedad.

Propuestas: apoyar la autonomía y la emancipación

En consecuencia, las políticas preventivas educativas deberían alentar la autonomía en todas las fases de la vida, promoviendo la experimentación desde pequeños. Un vínculo sano y seguro debe ofrecer protección y apoyo, pero también debe animar la curiosidad, la experimentación y la búsqueda.

En cuanto a las medidas preventivas socioeconómicas, habría que apoyar todas aquellas que reduzcan el retraso de la emancipación de los jóvenes españoles, entre las que se encuentran las políticas activas de vivienda y empleo dirigidas al sector juvenil, pero también las que facilitan la superación del síndrome de dependencia familiar como el movimiento scout, los campamentos solidarios o el programa Erasmus.

Un elemento a tener en cuenta para el diseño de las políticas preventivas es el hecho de que actualmente las chicas se emancipan antes que los chicos en España y en toda Europa y padecen menos problemas relacionados con el consumo de drogas (al menos las ilegales) y el juego. ¿Son más independientes las chicas de esta generación?

Si la hipótesis ansiolítica se confirma, las medidas mencionadas reducirán el consumo abusivo de drogas y los comportamientos adictivos, dirigiéndose a las causas que los originan y no solo a las consecuencias; asimismo, serán útiles para la prevención de otros trastornos mentales y psicosociales, para reducir la emancipación tardía, para el fomento del emprendimiento, de la creatividad y la innovación, todo lo cual debería redundar en una mejora global del desarrollo y la competitividad del país.

Escrito y publicado por

Fuente original: Huffpost

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