El opio se obtiene de la planta Papaver somniferum. Sus derivados más conocidos son la heroína, la morfina y la codeína.

La heroína es la de más rápida acción. Su nombre científico es diacetilmorfina y se aisló por primara vez en 1883. En los primeros momentos se utilizó como sustitutivo de la morfina y como fármaco para enfermedades de las vías respiratorias. Bayer la comercializó hasta 1931, año en que se retiró del mercado legal. En la actualidad es considerada una de las drogas de abuso más potente y su uso terapéutico es muy limitado. Solo se usa en casos muy severos al tratarse del analgésico más potente que existe. La morfina se utiliza en medicina para calmar el dolor y la codeína para calmar la tos.

PRESENTACIÓN Y COMPOSICIÓN

La heroína se presenta sin refinar o refinada. Sin refinar es un polvo granulado color canela; ya refinada es un polvo blanco (o amarronado), fino y cristalino. Su pureza depende de múltiples variables (número de intermediarios, vendedor, etc.). Habitualmente se mezcla con cafeína, lactosa, piracetam, paracetamol, morfina, lidocaína, procaína, quinina, estricnina, etc.

VÍAS DE ADMINISTRACIÓN Y DOSIS

La heroína se consume habitualmente inyectada, esnifada o inhalada y fumada. También es habitual consumirla fumada. Un “chino” consiste en poner la heroína sobre papel de aluminio, aplicarle una llama por su parte posterior, hasta que la heroína se convierta en una sustancia líquida que desprende vapores que son inhalados a través de un tubo, realizado normalmente con el mismo papel de aluminio.

Inyectada proporciona unos efectos más intensos y aparecen rápidamente a los 7 o 8 segundos.

Cuando se esnifa y/o fuma, los efectos más intensos se consiguen a los 10 o 15 minutos.

EFECTOS

PSICOLÓGICOS FÍSICOS
Cuando la heroína llega al cerebro, se produce una subida eufórica (conocida como rush), normalmente se acompaña de una cálida sensación que parece propagarse por toda la piel y analgesia. Después de estos efectos iniciales, es habitual permanecer adormilado durante horas. Sensaciones de sequedad en la boca, pesadez de piernas, a veces, náuseas, vómitos y picores intensos, contracción de pupilas, efectos gastrointestinales, cardiovasculares, renales, urinarios, estreñimiento, las funciones mentales disminuyen, así como el deseo sexual, el latido cardíaco y la respiración que también se enlentece.

RIESGOS

A largo plazo existe un gran riesgo de generar una adicción caracterizada por la búsqueda compulsiva de la droga y los cambios neuroquímicos cerebrales.

El consumo habitual produce tolerancia y una dependencia física grave que son factores motivadores para continuar el consumo compulsivo.

Además de lo mencionado son comunes los trastornos de ansiedad, la depresión, alteraciones de la personalidad, pérdida del apetito, insomnio, pérdida de la menstruación, del deseo sexual, etc.

Muchos de los riesgos de la heroína están asociados a la vía de administración y al compartir el material inyectable lo que propicia la transmisión de enfermedades tales como el VIH, la Hepatitis B, etc.

Además está el riesgo de sobredosis que puede provocar una depresión respiratoria y causar la muerte en el consumidor/a de heroína.

TOLERANCIA Y DEPENDENCIA

El consumo prolongado acelera la tolerancia, esto puede explicar el riesgo de sobredosis después de una periodo de no consumo.

Es capaz de desarrollar una alta dependencia física y psíquica.

El síndrome de abstinencia se caracteriza por una fuerte sudoración, lagrimeo, náuseas y vómitos, diarrea, insomnio, fiebre, dolores musculares, etc. acompañados de una fuerte ansiedad. El cuadro se puede agudizar y pueden aparecer convulsiones y alucinaciones.