La Cannabis Sativa es una planta originaria de Asia Central. Las hojas y flores de esta planta contiene las mayores concentraciones de THC (principio activo) por lo que son las únicas partes que se utilizan por sus propiedades psicoactivas.

El uso del hachís se remonta al año 2737 A.C. en la antigua China, donde se recomendaba para tratar el reumatismo, la malaria, el insomnio, trastornos oculares y trastornos menstruales. En la India se usó para agilizar la mente, favorecer la longevidad y aumentar el deseo sexual, aunque principalmente su uso se relacionó con celebraciones religiosas y con la meditación. Su introducción en Europa se produjo en el siglo XVIII. Actualmente se cultiva en casi todo el mundo siendo la sustancia psicoactiva ilegal más consumida, controvertida y con una alta aceptación social.

COMPOSICIÓN Y PRESENTACIÓN

El Cannabis contiene más de 400 componentes de los cuales 60 aproximadamente son cannabinoides. El principal componente psicoactivo del cannabis es el Tetrahidrocannabinol (THC). Otros componentes psicoactivos importantes son el CDN con capacidad alucinógena o enteógena y CBD con propiedades relajantes. La proporción de THC. CDN y CBD, puede variar dependiendo de factores tales como: la planta, el clima, el terreno, la cosecha y partes de la planta que se han utilizado. La proporción de los principios activos que contenga la planta y las combinaciones entre ellos determinará el efecto de ésta.

El cannabis puede encontrarse en tres formatos:

HACHÍS: Se elabora prensando la resina de las flores de la planta hembra (cogollos). La resina tiene un color marrón y se presenta en bloques, formando una bola o placa. Tradicionalmente el hachís contenía proporciones mucho más altas de THC que la marihuana, aunque hoy en día debido al autocultivo y a la poca calidad del hachís, es común encontrar marihuana más psicoactiva. Suelen contener entre un 10% y un 20% de THC. Los adulterantes más comúnmente utilizados son henna, goma arábiga, leche condensada o clara de huevo

MARIHUANA: Flores y hojas de la parte superior de la planta Cannabis Sativa. La cantidad de THC puede oscilar entre un 6% y un 14%.

ACEITE: Concentrado líquido que resulta de la mezcla de resina con disolvente (acetona, alcohol o gasolina) el cual se evapora en parte. Tiene un color marrón oscuro. Los índices de THC son los más elevados oscilando entre un 15% y un 60%.

VÍAS DE ADMINISTRACIÓN Y DOSIS

Fumada: Los efectos aparecen a los pocos minutos, disminuyen a la hora y desaparecen a las 2 o 3 horas.

Oral: Los efectos pueden tardar en aparecer hasta una hora y media y pueden prolongarse de 5 a 8 horas.

Hay que tener en cuenta que no hay dos porros iguales. Los efectos varían dependiendo de múltiples factores; la cantidad, la concentración de principios activos, el tipo de planta, la forma de fumar, si se trata de personas experimentadas o no, etc. La concentración típica de THC en un porro oscila entre los 5 mg y 150 mg de éstos entre 0,25 mg y 30 mg pasarían a la sangre. En consumidores ocasionales 2 – 3 mg son suficientes para producir un efecto breve.

EFECTOS

El cannabis es un depresor del SNC, aunque dependiendo la concentración de principios activos puede presentar efectos alucinógenos y/o depresores.

PSICOLÓGICOS FÍSICOS
Con el consumo de hachís y a dosis bajas – moderadas (dependiendo del tipo de consumidor) se pueden conseguir estados de bienestar, relajación, incremento de la sociabilidad, desinhibición, risa fácil (hilaridad), facilidad de palabra (locuacidad), alteraciones de la percepción (temporal y sensorial), y mayor sensibilidad a los estímulos. Reducción de la capacidad de concentración y alteración de la memoria inmediata. Los efectos de la marihuana, son similares aunque pueden ser más acentuados. Boca seca, sed, enrojecimiento de ojos, aumento del apetito (sobre todo hacia alimentos dulces), broncodilatación, pérdida de coordinación corporal y lentitud de reflejos, taquicardia como consecuencia de un descenso de la presión arterial, dolores de cabeza.

Durante la bajada pueden aparece sensación de apalancamiento, mayor apetito, pérdida de la fluidez de pensamiento y dolores de cabeza.

También tiene efectos terapéuticos y paliativos sobre enfermedades como cáncer, VIH/SIDA, esclerosis múltiple, glaucoma, etc.

RIESGOS

– Aumento de la tolerancia al THC (se necesitará más dosis para conseguir los mismos efectos). Puede aparecer a los tres o cuatro días de uso continuo y desaparecer con uno o dos de privación.

– La mezcla de hachís con tabaco tiene también todos los riesgos derivados del consumo de tabaco.

– Aparato respiratorio: bronquitis, laringitis, asma.

– Hormonas y reproducción: En fumadores crónicos pérdida de la líbido, desajustes menstruales, anomalías en la movilidad y en la cantidad de los espermatozoides.

– Psicológicos o psiquiátricos: Dependencia psicológica al THC. Trastornos psiquiátricos aún por determinar. No está demostrado de manera concluyente y unánime que produzca daños cerebrales o neurotoxicidad.

– La posesión y consumo en lugares públicos está penado por la Ley.

TOLERANCIA Y DEPENDENCIA

El potencial adictivo de esta sustancia continúa siendo un tema controvertido. Diversos autores han sugerido que los derivados de Cannabis Sativa, no producen dependencia física, mientras que otros han descrito la aparición de ciertos signos de abstinencia en consumidores de dosis con altas concentraciones en THC. A su vez diversos estudios clínicos indican que el síndrome de abstinencia en consumidores de grandes dosis de cannabis no se presenta con una sintomatología severa. El signo que más frecuentemente se presenta es la irritabilidad, anorexia e insomnio pero no se llegan a presentar ningún síndrome abstinencial orgánico. El síndrome de abstinencia no es lo suficientemente severo como para alterar significativamente la vida cotidiana del individuo. La severidad de la abstinencia dependerá de la dosis, la frecuencia y la duración del uso de la sustancia.