Fumar en la puerta del bar también perjudica a los que están dentro

Epidemiólogos reclaman una regulación también en los espacios abiertos.

Fumar en la puerta del bar también perjudica a los que están dentro

El humo del tabaco se cuela dentro de bares y restaurantes independientemente de que la puerta esté abierta o cerrada (Westend61 / Getty)

La concentración de nicotina en interiores depende del número de fumadores que haya en la entrada de un local. El humo del tabaco se cuela dentro de bares y restaurantes independientemente de que la puerta esté abierta o cerrada, tal y como concluye el estudio HATLAS (humo ambiental del tabaco en lugares abiertos y semiabiertos).

Según los datos recogidos en establecimientos de Barcelona, dentro la concentración media del humo de segunda mano (nicotina en fase vapor) es de 0,65 microgramos por m3. En cambio el valor medio es inferior en la puerta de unos 0,41 microgramos por m3, al encontrarse al aire libre.

Además los niveles varían en función del número de personas que se reúnan en la puerta a fumarse un cigarrillo. Cuando hay de tres a cinco fumadores la concentración es de 0,46 microgramos por m3. A la que se reúnen más de cinco el resultado sube hasta 1,13 microgramos por m3.

“Los fumadores se han desplazado de dentro de los bares y restaurantes a la puerta o las terrazas pero aún hay niveles detectables no despreciables de nicotina”, comenta Esteve Fernández, director de la unidad de tabaquismo del Institut Català d’Oncologia (ICO) y líder del estudio, publicado en la revista Environmental Research.

La exposición al humo de segunda mano se asocia con problemas de salud como los respiratorios, cardiovasculares y el cáncer de pulmón.

Las terrazas, también

En las terrazas la situación es similar, donde la concentración media de nicotina es de 0,54 microgramos por m3, aunque la variable se incrementa a 0,60 microgramos por m3 cuando se percibe el olor a tabaco.

El tipo de cercado y el número de fumadores, y en menor medida la estación del año, son los principales factores que determinan la concentración de nicotina en una terraza

El tipo de cercado y el número de fumadores, y en menor medida la estación del año, son los principales factores que determinan la concentración de nicotina en una terraza (Eva Katalin Kondoros / Getty)

El tipo de cercado y el número de fumadores, y en menor medida la estación del año, son los principales factores que determinan la concentración de nicotina, recuerda Marcela Fu, primera autora del estudio e investigadora del ICO.

En el caso de las terrazas cerradas –con más de dos paredes– los niveles son de 0,72 microgramos por m3 y aumentan hasta 1,24 si hay más de 6 fumadores a la redonda o alguien no para de echar humo durante 20 minutos.

Peor una calle peatonal con terrazas, que una con tráfico

La calidad del aire es peor en una zona peatonal frecuentada por fumadores que la de otra con mucho tráfico, al menos el fin de semana por la tarde, según un artículo publicado este mes en European Respiratory Journal.

“La contribución del humo de segunda mano a la contaminación ambiental todavía no se había comparado con el tráfico”, comenta el equipo de investigación del Instituto del Cáncer de Milán (Italia) y autor del estudio.

Turistas comiendo en terrazas del casco antiguo de Milán (Italia)

Turistas comiendo en terrazas del casco antiguo de Milán (Italia) (Gary Yeowell / Getty)

Los científicos compararon el nivel de humo de segundo mano en dos calles de similares condiciones arquitectónicas, pero una de ellas peatonal y con terrazas del casco antiguo de Milán (Via Fiorichiari) y la otra con tráfico (Via Pontaccio).

La calle peatonal, como muchas de otras de ciudades históricas europeas, es estrecha y está bordeada por edificios altos. Esta característica arquitectónica crea los llamados “cañones urbanos”, donde se concentran grandes cantidades de humo de tabaco.

En este caso la concentración de nicotina es de 15,2 microgramos por m3 en horario de ocupación de terrazas de cafeterías y restaurantes. En cambio, la calle donde se concentra el tráfico hay 8,9 15,2 microgramos por m3.

Regulación de los espacios abiertos

Los autores de ambos estudio reclaman una regulación del consumo de tabaco, también en espacios abiertos. En muchas ciudades estadounidenses ya pasa, como Nueva York y California, donde está prohibido fumar en los parques, entradas de edificios (a una distancia de entre cuatro y diez metros), paradas de autobús y terrazas. En Japón, incluso hay calles donde está prohibido fumar.

“La desnormalización del tabaco es muy importante –destaca Fernández–. Cuando continuamos viendo fumadores en la puerta de oficinas, una biblioteca o una facultad el tabaco no acaba de desaparecer del entorno”. En España la ley 42/100 solo prohíbe fumar en el exterior de los centros sanitarios y educativos, y parques infantiles.

Fuente: lavanguardia.com

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