Éxtasis (MDMA)

La MDMA  o 3,4 Metilenediosimetanfetamina, también conocida como M o éxtasis, es una droga de origen sintético, con propiedades mixtas estimulantes y alucinógenas y con una estructura muy similar a la de las anfetaminas. Fue sintetizada por los laboratorios Merck en el año 1912. La intención era patentarla como fármaco inhibidor del apetito pero nunca llegó a ser comercializada.

PRESENTACIÓN Y COMPOSICIÓN

En sus inicios se encontraba en pastillas. Hoy en día también se distribuye en polvo y en “cristal”. El cristal es una variedad de éxtasis, de calidad más pura y por tanto de efectos más intensos.

Hasta un 10% de las pastillas que se venden como MDMA no contienen éxtasis. Las sustancias más utilizadas como adulterantes suelen ser diferentes piperazinas, anfetamina, cafeína, lidocaína, piracepam y para darle consistencia (excipientes) se utiliza la sacarosa, la lactosa y el yeso.

VÍAS DE ADMINISTRACIÓN Y DOSIS

La vía más común de consumo es la oral, otras vías no tan utilizadas son la intranasal, la sublingual, e incluso la vía rectal.

La dosis consumida por vía oral normalmente oscila entre los 75 – 100 mg; por debajo de los 70 mg no suelen aparecer efectos y por encima de los 250 mg puede provocar una intoxicación aguda. Es difícil precisar cantidades debido a que se debe tener en cuenta las características individuales de cada persona.

EFECTOS

Suele subir bastante rápido y el “subidón” puede durar entre 5 – 20 minutos. Después los efectos pueden mantenerse entre las 2 y 3 horas. El éxtasis produce una experiencia mixta entre la estimulación y la percepción alterada.

FÍSICOS PSÍQUICOS
Cambios bruscos en la temperatura corporal (normalmente riesgo de golpe de calor), aceleración del pulso, aumento de la presión arterial, pérdida de apetito, distorsiones visuales, movimientos oculares involuntarios, nerviosismo, tensión mandibular y alteraciones en la coordinación. Debido a que se produce una liberación del neurotransmisor serotonina (responsable de la regulación del humor, de la memoria, la temperatura corporal, el sueño, etc.) se produce un aumento de la sociabilidad (espíritu comunitario), del “buen rollo” hacia los demás, “apertura de las puertas de la percepción”, una autoestima aumentada, evocación del amor, aumenta la sensualidad y la benevolencia, necesidad de expresar afecto, sentimientos de euforia, empatía y energía, estimulación mental y percepción sensorial exaltada.

RIESGOS

A CORTO PLAZO A LARGO PLAZO
Puede provocar variedad de efectos adversos, nauseas, escalofríos, calambres musculares, sudoración, hipertensión arterial, ataques de pánico y sensación de desmayo, irritabilidad, inquietud, ansiedad, impulsividad, bajón psicológico (depresión, tristeza, sensación de vacío,…) agresividad, trastornos del sueño, falta de apetito,  aumento de la sensación de sed, vómitos, ansiedad, sudoración, mareos, boca seca, confusión y dificultades de concentración. Haría falta mucho alcohol, mucho MDMA y mucho ejercicio físico o calor ambiental para morir de deshidratación por la mezcla. No obstante, y dado que ambas drogas aumentan la deshidratación, el riesgo de reacciones adversas se ve aumentado.

Un uso abusivo y descontrolado puede causar alteraciones en los niveles de serotonina del cerebro, provocando que éstos bajen y generen modificaciones en el estado de ánimo produciendo tristeza e incrementando el riesgo de depresiones y pérdidas de memoria. Pérdida de peso, tensión muscular, insomnio, visión borrosa y hepatotoxicidad (toxicidad al hígado)

TOLERANCIA Y DEPENDENCIA

No causa dependencia física o ésta es muy baja pero sí que produce dependencia psicológica y  desarrolla tolerancia, puesto que las personas consumidoras habituales necesitan aumentar la dosis para conseguir los mismos resultados.

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