Dependencia
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El hecho de consumir todos los días no es el único criterio a tener en cuenta al hablar de una adicción. Sería un criterio bastante acertado, pero no el único. Muchos adictos y adictas realizan abusos esporádicos y alternan consumos diarios con periodos de abstinencia o de consumo controlado. Ten en cuenta que una adicción también puede generarse a partir de consumos abusivos de fin de semana.
Tampoco es cierto que si la cantidad consumida no es excesiva, entonces no hay de qué preocuparse. Lo importante es centrarse en cómo afecta este consumo a nivel global en la vida de la persona consumidora. Si existen problemas que afectan a la propia persona o a su entorno y a pesar de estas consecuencias negativas se mantiene el consumo, será un punto crucial a tener en cuenta para diagnosticar una dependencia.
Además también es un indicador claro de adicción la búsqueda obsesiva y compulsiva de la droga, es decir, esta sustancia se ha convertido en el foco central de la vida del consumidor.
Cuando se desarrolla una dependencia hacia alguna sustancia es muy difícil mantener la abstinencia continuadamente sin recibir ayuda. Si se llega a este punto:
“Sólo cada persona puede conseguir dejar de consumir esa sustancia, pero no puede hacerlo sola, necesita la ayuda de profesionales para conseguirlo”
Una persona que presenta una dependencia puede experimentar:
- Obsesión: La persona no puede dejar de pensar en consumir. Suele tener una sensación permanente de ansiedad para poder volver a tener un momento de consumo y si este momento no se produce se siente muy frustrado. Organizará su vida de forma que se facilite la obtención de la droga, intentando que nada se interfiera, protegiendo la obtención de la droga a toda costa.
- Consecuencias negativas: En un proceso de dependencia el consumo de alcohol u otras drogas se vuelve contra la persona, y aparecen malestar y problemas a largo plazo:
- En las relaciones: se le quita tiempo a la familia, a los amigos. Hay desconfianza porque no cumple sus compromisos, etc.
- En los estudios o en el trabajo: se le quita tiempo a estudiar para ir a conseguir la droga, se llega tarde, se falta, disminuye la productividad, disminuye la calidad del trabajo, hay conflictos con los compañeros, suspensos, etc.
- Comportamientos de “poco juicio”: se suelen hacer cosas que uno no piensa que haría. Hay comportamientos egoístas y egocéntricos porque lo primero que interesa es la droga y se deja todo lo demás.
- Suele haber muchas secuelas psicológicas: estados de ánimo negativos, irritabilidad, actitudes defensivas, pérdida de la autoestima, sentimientos de culpa, de vergüenza, fracasos, impotencia, depresión, desesperanza… Esto finalmente se convierte en un proceso circular, como se sienten estas emociones se usa la droga para escapar de este sufrimiento.
- Trastornos de la salud física: trastornos del apetito, insomnio, fatiga, hipertensión, etc.
- Falta de control: El consumo es un comportamiento que no se puede detener, una vez se haya iniciado, aunque se hagan propósitos de parar y haya momentos de conciencia del problema, no puedes detenerte.
- Negación: Aparece una constante negación del problema, y ante argumentaciones de las personas de tu entorno que te resaltan la existencia de un problema en el consumo las respuestas que das son: “yo no tengo un problema”; “no es tan grave”; “lo dejo cuando quiera”; y te niegas a hablar del tema, o culpas a los demás o a las circunstancias que te rodean como responsables de lo que te está sucediendo.