El uso de sustancias naturales para tranquilizar está documentado desde la antigüedad. A mediados del siglo XIX, se los introdujeron los psicofármacos en los tratamientos de la ansiedad y en los trastornos del sueño, los cuales eran más específicos que el alcohol y los derivados del opio que se venían utilizando para tratar estas dolencias.

Por lo general, la función básica de los psicofármacos es hacer que ciertas neuronas se comporten de un modo diferente a como estaban actuando. Esto lo consiguen influyendo directa o indirectamente en el modo en el que estas células nerviosas liberan y recaptan ciertos tipos de sustancias llamadas neurotransmisores.

COMPOSICIÓN Y PRESENTACIÓN

Existe una amplia gama de psicofármacos con una amplia variedad de funciones, pues el SNC es capaz de realizar procesos de alta complejidad como por ejemplo, permitir la toma de decisiones o la regulación de los estados emocionales, por lo que habrán sustancias que influyen sobre ciertos grupos de neuronas que producen efectos muy variados según el tipo de psicofármaco del que se trate.

Aunque cada clase de sustancia tiene unos efectos muy concretos, sí que se puede establecer una clasificación de los tipos de psicofármacos. Estos son los siguientes:

1. Ansiolíticos y sedantes

Son fármacos psicotrópicos que disminuyen la actividad cerebral, es decir, actúan como depresores del SNC con lo cual se busca a disminuir o eliminar los síntomas de la ansiedad sin producir sedación o sueño.

Es importante señalar que ansiolíticos son una clase de psicofármaco que disminuyen los signos de la ansiedad y la agitación que está asociada a ella sin llegar a producir adormecimiento. Por otra parte, los sedantes, sí que hacen que el nivel de consciencia disminuya. Ambos tipos de psicofármacos se pueden usar como tranquilizantes.

Existen diferentes tipos de estos psicofármacos:

  • Benzodiacepinas (BZD): se prescriben para el alivio a corto plazo de la ansiedad patológica discapacitante ya que producen un efecto sedante-hipnótico.
  • Análogos de BZD: “fármacos Z”, son otra clase de psicoactivos con distinta en estructura química a la de las BZD, pero similar en su perfil farmacodinámico, con parecidas indicaciones, efectos secundarios y riesgos.
  • Barbitúricos: Los barbitúricos ejercen un efecto ansiolítico ligado al efecto sedativo que causan. El riesgo de abuso y adicción de los barbitúricos es elevado. El consenso actual desaconseja el uso de estos medicamentos para tratar la ansiedad, por lo que su prescripción está en desuso.

El crecimiento de este tipo de psicofármacos ha sido exponencial, haciendo de estos, una de las sustancias de mayor prescripción a nivel clínico. En la actualidad, su consumo está presente en todos los sectores sociales, pero tradicionalmente se asocia este tipo de consumo a mujeres de mediana edad.

2. Estabilizadores del estado de ánimo

Esta clase de psicofármacos es utilizada especialmente en trastornos del estado de ánimo y similares, siendo los casos de trastorno bipolar los más frecuentes.

3. Antipsicóticos

Los antipsicóticos, también llamados neurolépticos, son un tipo de psicofármacos cuyos efectos acostumbran a estar relacionados con la mitigación de los efectos de la psicosis y la esquizofrenia.

4. Antidepresivos

Los antidepresivos son psicofármacos utilizados especialmente en los tratamientos de los trastornos depresivos mayores, y los trastornos relacionados con la dificultad a la hora de controlar ciertos impulsos.

Entre los tipos de antidepresivos encontramos algunos como los IMAO, los ISRS, los antidepresivos tricíclicos.

En cualquier caso, todos estos tipos de psicofármacos mencionados anteriormente, se presentan en formas de cápsulas, comprimidos o ampollas inyectables, gotas, supositorios.

VÍAS DE ADMINISTRACIÓN Y DOSIS

Vía oral, rectal o inyectable.

Las dosis varían según la prescripción.

En el caso concreto de las benzodiacepinas, su semivida varía de 2 horas o hasta 74 horas. Basado en su semivida, las benzodiazepinas se dividen en cuatro grupos:

  • Compuestos de duración ultra-corta, con una semivida menor de 6 horas.
  • Compuestos de duración corta, tienen una semivida menor de 12 horas y tienen pocos efectos residuales al tomarse antes de acostarse en la noche, aunque su uso regular puede conducir a insomnio de rebote y ansiedad al despertar.
  • Compuestos intermedios, tienen una semivida entre 12 y 24 horas, pueden tener efectos residuales durante la primera mitad del día y el insomnio de rebote tiende a ser más frecuente al descontinuar su uso. Se presentan también síntomas de abstinencia durante el día con el uso prolongado de esta clase de benzodiazepinas.
  • Compuestos de acción larga, tienen una semivida mayor de 24 horas. Los fuertes efectos sedantes tienden a perdurar durante el día siguiente si se usan con el fin de tratar el insomnio.

Las benzodiazepinas pueden acumularse en el cuerpo. La semivida de eliminación varía grandemente entre un individuo y el otro, especialmente entre pacientes de la tercera edad. Los compuestos de acción corta tienen mejores resultados como hipnóticos, mientras que los de larga duración se prefieren por sus efectos ansiolíticos.

EFECTOS de las Benzodiacepinas

Dependiendo de la dosis y de la persona, producen diferentes efectos.

A dosis bajas disminuyen la intranquilidad, la tensión emocional y la ansiedad sin alterar mucho la percepción sensorial y el estado de alerta; en dosis medias provocan calma o somnolencia y sedación, dificultades en el habla… a dosis mayores, inconsciencia, anestesia quirúrgica, coma y enlentecimiento grave de la función respiratoria y cardíaca que puede provocar la muerte.

Entre los efectos secundarios podemos señalar los acumulativos (por repetición de la dosis) y los residuales (después de la terminación del tratamiento), pero en general los más comunes son la sequedad de boca y nariz, sensación de sabor metálico, dilatación de la pupila, estreñimiento, visión borrosa, mareo, náuseas, inquietud, temblores, pérdida del deseo sexual y problemas de erección en los hombres.

Un efecto poco conocido de los tranquilizantes, es el de la “resaca” (similar a la del alcohol) que aparece una vez pasados sus efectos y que suele provocar el consumo de más tranquilizantes para evitar las molestias, entrando así en un círculo vicioso que lleva a la dependencia.

Su mezcla con otras drogas puede ser muy peligrosa sobre todo con el alcohol ya que el resultado es que los efectos de ambas drogas no se suman sino que se multiplican pudiendo provocar paradas cardiorrespiratorias o el efecto contrario y llegar a estados de excitabilidad, reacciones hostiles y agresivas.

RIESGOS de las Benzodiacepinas

ALTERACIONES FÍSICAS ALTERACIONES PSÍQUICAS Y NEUROLÓGICAS
A largo plazo lesionan las funciones sexuales y el cerebelo; producen erupciones cutáneas, dolores de las articulaciones, jaquecas, bajadas de tensión, y tendencia al infarto cardiaco, además son muy toxicas para el hígado y el riñón.

 

Temblores, vértigo y deterioro psicológico grave.

Alteración en la memoria de corto plazo.

Dependencia.

TOLERANCIA Y DEPENDENCIA de las Benzodiacepinas

Los ansiolíticos e hipnóticos pueden generar tolerancia y dependencia física y psicológica, el grado de dependencia dependerá del tipo de fármaco que se tome, la dosis así como del tiempo que la hayamos utilizado. El síndrome de abstinencia puede tardar en aparecer una o dos semanas después de dejar el consumo y se manifiesta con alteraciones de la percepción, desmayos, inquietud, nerviosismo constante, temblores, debilidad, náuseas, vómitos, dolor de cabeza e hiperactividad a estímulos externos