Cuando fracasan los primeros fármacos contra el sida.

  • Se triplican en Europa los pacientes que responden tras un fallo terapéutico.

El tratamiento antirretroviral es, hasta la fecha, el mayor logro de la lucha contra el sida. El responsable de que en los países desarrollados la enfermedad haya pasado de ser mortal a ser una patología crónica. Desde que se lanzó la terapia de alta eficacia (en 1996), lo más frecuente ha sido que los pacientes empiecen el tratamiento con tres fármacos de tres familias distintas. Pero, a veces, en un pequeño porcentaje de afectados, todos estos medicamentos fallan. ¿Qué sucede entonces? Un estudio en la revista ‘The Lancet’analiza, a lo largo de una década, cómo ha sido la evolución de estos seropositivos con fracaso farmacológico.

Con datos de distintas cohortes (de la base de datos COHERE) de infectados por el VIH en Europa, la investigación (PLATO II) se ha basado en 91.764 adultos seropositivos, de los cuales 2.476 (3%) sufrió este triple fallo farmacológico -entendiendo como tal cuando las medicinas no son capaces de inhibir la replicación del virus y, por tanto, no evitan la progresión a sida- entre 2000 y 2009.

Pero el dato que destacan los investigadores es que la capacidad de recuperarlos y de que respondan bien a otras terapias tras este fracaso ha mejorado mucho con el paso de los años. Si en 2000 sólo lograban ‘rescatar’ al 19,5% de estos pacientes, en 2009 el porcentaje asciende al 57,9%. Asimismo han logrado reducir, gracias a las terapias de rescate, el número de infectados que desarrolla la enfermedad del sida.

La clave, según dicen, está en la aparición de nuevos fármacos en los últimos años, menos tóxicos y más fáciles de tomar, y del mejor conocimiento que se tiene del comportamiento del virus y de sus respuestas a los medicamentos. “Casi uno de cada cinco de estos pacientes lograron tener carga viral indetectable -cantidad de virus circulando en la sangre- después de fallar con fármacos de las tres familias principales -inhibidores de la proteasa, inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleósidos y no análogos de nucleósidos- en el año 2000 mientras que en 2009 eran uno de cada tres”, explican en el estudio.

Preocupación por los países menos desarrollados

El triple fracaso se suele producir a los cinco años de iniciar la terapia. Tras un fallo de este tipo, fueron los hombres que mantienen sexo con otros hombres los que mejor respondieron a otros tratamientos, por encima de los heterosexuales y de los usuarios de drogas por vía intravenosa.

Jens D Lundgren y Jeffery Lazarus, dos especialistas del Departamento de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario de Copenhague (Dinamarca), señalan en un comentario que acompaña al estudio que “esta mejora sustancial lograda en la última década se debe, además de a la aparición de medicamentos nuevos, a una mejor educación de médicos y pacientes sobre la importancia de seguir a rajatabla el tratamiento”.

No obstante, indican que “el número de personas con infecciones resistentes aumentará a medida que aumente también el número de pacientes que inicie la terapia. Para ellos, lo más preocupante es cómo poder rescatar a aquellos afectados de países en vías de desarrollo, donde la disponibilidad de los fármacos de última generación aún es limitada“.

Los investigadores dicen que a pesar de estos buenos resultados logrados en una década no se puede ser complaciente, porque aún “hay pacientes a los que no se les puede rescatar, algo que se debe más a una mala adherencia al tratamiento que a la presencia de una cepa de VIH que sea resistente a todos los fármacos, aunque es cierto que en 2009 se ha visto algún caso de personas infectadas que eran resistentes a todos los medicamentos antisida disponibles”.

Publicado en: elmundo.es

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