Noticias y novedades del proyecto

Seis de cada diez estudiantes han sufrido o conoce alguien víctima de violencia contra LGBTIQ+ en las universidades catalanas

El proyecto Recercaixa UNI4freedom propone diez acciones con el fin que las universidades faciliten la denuncia y la protección de las víctimas.

Una imatge del grup de treball del projecte UNI4Freedom.

¿Cuál es la situación del colectivo LGBTIQ+ en las universidades catalanas? ¿Qué pueden hacer estas instituciones para prevenir y erradicar la violencia que sufren? El proyecto “UNI4Freedom: Superando la violencia hacia el colectivo LGBTIQ+ en las universidades catalanas”, liderado por la URV con el apoyo por la ACUP y la Fundación “la Caixa”, ha dado respuesta a estas dos cuestiones para que las universidades sean un espacio seguro para el colectivo. Esta mañana se han presentado en una jornada los resultados de la diagnosis, que apunta que el 61% de los universitarios ha sufrido o conoce alguien víctima de violencia contra LGBTIQ+ a los campus, y se han expuesto diez acciones basadas en los programas que han funcionado en universidades internacionales para erradicar la discriminación.

Oriol Ríos, investigador del Departamento de Pedagogía de la URV y responsable del proyecto, explica que “hay una normalización de la violencia y se desconocen las diferentes tipologías de violencia que existen”. Por eso la encuesta realizada a 755 estudiantes de seis universidades catalanas profundizaba en todas las formas de violencia que pueden sufrir las personas LGBTIQ+. Así, las que se producen más a menudo en los campus son el hecho de tener que esconder la condición sexual o la identidad de género (45%) y los comentarios discriminatorios (17%).

La presentación de los resultados se ha organizado en una jornada de debate en línea.

“La universidad es un espacio proclive a trabajar estos temas”, explica Ríos, pero esto no es suficiente, puesto que hace falta «que sean también un lugar seguro para las personas LGBTIQ+, se facilite la denuncia, se apoye las víctimas y a las personas que apoyan a las víctimas”. De hecho, cerca del 23% de las víctimas no explican a nadie que lo son, y solo el 31,1% de los estudiantes conoce si su universidad tiene un servicio donde recorrer un caso de violencia contra LGBTIQ+. Así lo determina el proyecto UNI4Freedom, que, además de la encuesta a los estudiantes, también ha entrevistado 30 miembros de las diferentes comunidades universitarias, entre estudiantes, Personal Docente e Investigador, Personal de Administración y Servicios y los responsables de las unidades de igualdad de las seis universidades participantes: Universitat Rovira i Virgili, Universitat de Barcelona, Universitat de Lleida, Universitat de Girona, Universidad de Vic y Universitat Ramon Llull.

Para que los campus tengan el clima propicio para facilitar la erradicación y denuncia de la violencia, los investigadores proponen diez medidas basadas en las actuaciones implementadas en otras universidades del mundo y que han demostrado científicamente tener un impacto social y un resultado de mejora. Son las siguientes:

  • Formar a toda la comunidad universitaria en evidencias científicas para identificar la violencia contra el colectivo LGBTIQ+, especialmente durante la acogida del alumnado de primer curso universitario.
  • Incluir la discriminación por orientación sexual, identidad y expresión de género de primer y segundo orden de forma explícita a las políticas y normativas universitarias.
  • Crear redes de solidaridad que apoyen y que fomenten alianzas entre los diferentes colectivos (LGBTIQ+, minorías étnicas y religiosas, personas heterosexuales, personas con discapacidades)
  • Actuar e informar en caso de presenciar una situación de violencia contra una persona LGBTIQ+, apoyando y protegiendo la víctima sin revictimitzar.
  • Dar visibilidad al colectivo a través de actividades de sensibilización.
  • Establecer una oficina de atención y apoyo en el colectivo LGBTIQ+ con representantes de toda la comunidad universitaria, que vele por la activación de los protocolos al recibir una denuncia.
  • Incluir contenidos curriculares sobre las aportaciones de personas LGBTIQ+ al avance de la ciencia y la sociedad.
  • Asegurar que la documentación y los trámites universitarios son inclusivos con todas las personas del colectivo LGBTIQ+.
  • Organizar los espacios para que sean inclusivos y prioricen la libertad individual de todas las personas.
  • Hacer evaluaciones periódicas del clima de las universidades en relación con la inclusión del colectivo.

Estas medidas formarán parte de la guía de recomendaciones que se ha validado en la jornada final del proyecto y que próximamente recibirán todas las universidades catalanas.

Artículo publicado por URVActiv@ el 14 de septiembre de 2020

Fuente original: URVActiv@

Vivir con VIH en tiempos de pandemia

Los hospitales apuestan por la atención telemática a estos pacientes para evitar riesgos de infección por coronavirus.

La Asociación Ciudadana Anti-Sida de Cataluña reparte una vez al mes comida y bienes de primera necesidad a sus usuarios y a sus familiares. || MASSIMILIANO MINOCRI

Cada vez que Tony E. llega de la calle a su casa, se ducha y se cambia de ropa. Vive en Barcelona y está infectado por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Tony, de 52 años, asegura que ha tomado medidas extras de protección, de forma individual, por la crisis sanitaria. Los expertos consultados explican que no existen estudios concluyentes sobre si la gente seropositiva tiene un mayor peligro de contraer la covid-19, pero detallan que quienes han desarrollado el sida —la fase avanzada de la infección por VIH que debilita el sistema inmunitario— pueden ser más propensos al coronavirus u otras patologías al tener sus defensas comprometidas, como ocurre con los pacientes oncológicos, de edad avanzada o con enfermedades previas. Algunos hospitales de Barcelona han modificado los protocolos de atención a estos pacientes para reducir los riesgos de contagio.

El técnico de circuito de la asociación Stop Sida, Héctor Adell, destaca que las dudas de las personas que atiende recaen en la incertidumbre sobre cómo adaptar su situación a la nueva realidad. “Las preguntas son sobre si les va a afectar más por su condición, si se va a parar el tratamiento o qué pasa sí tienen que ir al médico”, apunta. Stop Sida ofrece apoyo y soporte emocional: “La covid-19 y el VIH han despertado miedos en algunos que tienen la experiencia de un virus que les marcó y ha generado dudas e inseguridades”, apunta Adell. Desde la ONG remarcan que las medidas de precaución a seguir son las mismas que para la población general.

Diversos centros médicos de la ciudad han adaptado los protocolos de atención a la gente con VIH. Hernando Knobel, jefe de sección de enfermedades infecciosas del Hospital del Mar, sostiene que redujeron “de forma radical” el número de consultas presenciales durante “la primera ola”. Ahora, realizan un 40% de los controles de forma telemática. “No era conveniente que vinieran porque prácticamente todos en infecciosas atendieron a personas con covid-19”, expone. Su compañero Santiago Grau, director del área de medicamento, revela que desde enero reparten los tratamientos a muchos pacientes en farmacias hospitalarias, en colaboración con el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona. “Casualmente, un mes antes del inicio de la crisis, propusimos el proyecto”, matiza.

El jefe de la unidad de VIH del Vall d’Hebron, Vicenç Falcó, describe que se han organizado para que los pacientes tengan que acudir “lo menos posible” al centro médico ya que los tratamientos se siguen entregando allí. “Habitualmente se administran cada mes o dos meses. Lo que se ha hecho es gestionarlos en periodos más largos de tres meses”, declara. En el Clínic también han aplicado la asistencia telemática. El responsable de la unidad de VIH-SIDA del hospital, Josep Mallolas, asegura que han desarrollado una herramienta, mediante una app, que les permite hacer videoconferencias con los pacientes: “Estamos trabajando para que esta televisita no se quede aquí. Tendrán acceso a toda su medicación, sus análisis”.

Miguel Vázquez, del Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH, enfatiza que no existen evidencias sólidas que demuestren que las personas con VIH tengan una mayor probabilidad de contraer el virus o “un peor comportamiento”. “En el caso de los que tienen mal las defensas están en riesgo por su sistema inmunitario débil”, zanja. Falcó, por su parte, considera que aquellos en mayor peligro solo son los que están “en una fase más avanzada de la enfermedad”: “Los hospitales son un posible lugar de contagio para cualquiera, no creo que más para ellos que para otros usuarios”.

“Yo hago vida normal. No pisé el médico”

Los riesgos por la pandemia siguen latentes, pero las personas también comienzan a retomar sus actividades a pesar de los rebrotes. Ángeles García tiene 52 años y casi la mitad de su vida diagnosticada como seropositiva. Es ama de casa y participa como voluntaria repartiendo alimentos a colectivos vulnerables en la Asociación Ciudadana Anti-Sida de Cataluña. “Yo hago vida normal. Vale, voy con mascarilla, pero porque es obligatorio. No he pisado un médico”, menciona. En la entidad solo dejan entrar a la gente de una en una, en su establecimiento en el barrio del Raval, para la entrega de la comida.

Artículo escrito por ALDO NICOLAI y publicado el 10 de agosto 2020 en El País

Fuente original: El País

12 de agosto, Día internacional de la Juventud por el compromiso de las personas jóvenes por una acción global

La conmemoración del día Internacional de la Juventud es una oportunidad para poner de manifiesto las problemáticas y desafíos de este colectivo. Este 2020, con motivo de la pandemia producida por la COVID-19 los retos que la juventud y sociedad tendrán que abordar serán mayores porque es uno de los colectivos más afectados por esta situación.

Las medidas establecidas para hacer frente a la crisis sanitaria supusieron el cierre de los centros educativos y un impacto importante sobre el calendario académico. Además, en el ámbito laboral las personas jóvenes han sido uno de los grupos más afectados por la destrucción de empleo. Según la tercera edición del informe del Observatorio de la Organización Internacional del Trabajo sobre la COVID-19 y el mundo del trabajo “la crisis producida por la COVID-19 está afectando a las personas jóvenes – en particular a las mujeres – con más gravedad y rapidez que en cualquier otro grupo”. En Cataluña, el Boletín de jóvenes y mercado de trabajo del 1r trimestre 2020, publicado el 18 de mayo de 2020, trasladaba que sobre los datos de paro registrado, el 16% del paro catalán son personas jóvenes de 16 a 29 años (66.589 al acabar el mes de marzo). En relación con febrero, el paro juvenil ha crecido con más intensidad que el total (+8,3% delante del +5,5%).

El lema de este año es “El compromiso de los jóvenes por una acción global” y su finalidad es destacar la implicación y entrega en su manera de actuar. Así como impulsar la mejorar de su representación y participación institucional en los estamentos oficiales. Hacerlos partícipes de los procesos de reconstrucción de la sociedad es esencial para restaurar la confianza de la juventud con las instituciones públicas.

A pesar de la coyuntura actual, hay que decir que se dispone de recursos, instrumentos y estamentos para encarar esta situación. En este sentido, los objetivos establecidos en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas pueden ayudar a la reconstrucción de una sociedad responsable y sostenible. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) vinculados a las personas jóvenes se focalizan en el ODS 4 y 8. Por una parte, el ODS 4 incide en la consecución de una educación de calidad inclusiva y equitativa y la promoción de oportunidades de aprendizaje permanente para todo el mundo. Por otra, el ODS 8 insta a la necesidad del trabajo digno y la reducción sustancial de la proporción de jóvenes sin empleo. Así como abordar la reducción de los trabajos sumergidos e informales, mejorar las condiciones de sus relaciones laborales y conseguir que sean igualitarias.

Hay que señalar que la contribución de la juventud por la consecución de la Agenda 2030 es fundamental. Dado que son el  futuro de nuestra sociedad y por este motivo es esencial su participación, colaboración e implicación.

El Grupo de Jóvenes y Trabajo del Consejo de Relaciones Laborales (CRL), integrado por las organizaciones sindicales y empresariales más representativas de Cataluña, la Administración de la Generalitat y el Consejo Nacional de la Juventud de Cataluña, trabaja para la elaboración de medidas en favor de la calidad del empleo juvenil y con la voluntad de hacer el seguimiento y coordinación de las políticas de empleo juvenil en Cataluña.

Publicado por Gencat el 5 de agosto de 2020

Fuente original: Gencat