Noticias y novedades del proyecto

Desde el EMCDDA: Personas que usan drogas y Covid-19

Es una realidad que las personas que usan drogas no sólo se enfrentan a los mismos riesgos que la población general, sino que también deben lidiar con riesgos adicionales ya que, entre otras cosas, no cuentan con las mismas posibilidades de acción ante la pandemia del COVID-19. Por ello, tanto las personas usuarias como profesionales, deben conocer las medidas adecuadas para reducir su riesgo de infección.

Así, el EMCDDA (Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías) ha publicado hoy un documento en el que habla sobre las implicaciones que tiene la pandemia del virus SARS-CoV-2 en el uso de drogas, con el objetivo de resaltar los riesgos emergentes relacionados con esta enfermedad, tanto para las personas las usan como para quienes prestan servicios relacionados. Además, la entidad europea, alienta a los programas y profesionales en materia de drogas a la planificación, revisión y adaptación de intervenciones farmacéuticas de primera línea y especializadas.

Entonces, ¿cuáles son los riesgos particulares para las personas que usan drogas durante la pandemia de COVID-19?

Por mencionar algunos ejemplo, la población consumidora de opiáceos que envejece en el continente europeo es particularmente vulnerable debido a su alto nivel de problemas de salud y factores de estilo de vida preexistentes. El uso recreativo de drogas a menudo se lleva a cabo en entornos en los que las personas se juntan y puede existir un  consumo compartido de drogas. Además, la estigmatización y la marginación que conlleva el consumo de drogas pueden no sólo contribuir al aumento del riesgo sino que también crea barreras para promoción de la reducción de riesgos.

Por otro lado, según plantea el EMDDA en el documento, «las condiciones médicas crónicas subyacentes están asociadas con algunas formas de consumo de drogas y aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades graves». Ejemplos de esto incluyen:

  • Alta prevalencia de enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (EPOC) y el asma entre personas que se encuentran en tratamiento de drogas, o que hagan uso de drogas vía fumada como la heroína o crack se consideran factores agravantes (Palmer et al., 2012).
  • También hay una alta incidencia de enfermedades cardiovasculares entre usuarios de drogas por vía parenteral y las personas que usan cocaína (Thylstrup et al., 2015) (Schwartz et al., 2010).
  • La metanfetamina constriñe los vasos sanguíneos, lo que puede contribuir al daño pulmonar, y existe evidencia de que el uso indebido de opioides puede interferir con el sistema inmunitario (Sacerdote, 2006).
  • La prevalencia de VIH, infecciones de hepatitis viral y cánceres de hígado, que conducen a sistemas inmunes debilitados, es más alta entre las personas que se inyectan drogas.
  • El consumo de tabaco y la dependencia de la nicotina son comunes entre algunos grupos de personas que usan drogas, pueden aumentar sus riesgos de experimentar resultados más negativos.

Los riesgos adicionales a los que pueden estar expuesto como son algunos de los comportamientos asociados con el uso de drogas y a los entornos en los que tiene lugar dicho uso, requieren el desarrollo de estrategias de evaluación y mitigación.

1. Compartir material para consumo de drogas puede aumentar el riesgo de infección

Si bien compartir material de inyección aumenta el riesgo de infección con virus transmitidos por la sangre, como el VIH y la hepatitis viral B y C, compartir equipos de inhalación, vapeo, tabaquismo o inyección puede aumentar el riesgo de infección y jugar un papel en la propagación del virus.

El virus que causa COVID-19 se propaga entre el contacto cercano de persona a persona y a través de gotas respiratorias producidas cuando una persona afectada tose o estornuda. Además, el virus puede sobrevivir durante largos períodos de tiempo en algunas superficies.

Mientras que los mensajes de reducción de daños generalmente se centran en los riesgos asociados con la inyección, a menudo se presta menos atención a otras vías de administración. El brote de COVID-19 puede presentar riesgos adicionales que actualmente no son ampliamente reconocidos, por ejemplo, compartir material de cannabis, cigarrillos, dispositivos de inhalación o vapeo o parafernalia de drogas.

2. Los ambientes concurridos aumentan el riesgo de exposición a COVID-19

Por otro lado, el documento también nos habla de que las características de algunos de los entornos frecuentados por personas que usan drogas pueden aumentar su riesgo de exposición al COVID-19 ya que, generalmente, estos comportamientos se dan en en lugares concurridos, ya sean centros de tratamiento de drogas, los servicios de bajo umbral y/ o los servicios de apoyo social. Esto puede ser mitigado gracias al distanciamiento social, siguiendo las pautas de seguridad establecidas u otras medidas para reducir el uso o el acceso a entornos de alto riesgo.

Por otro lado, las personas usuarias de drogas que no tienen acceso a una vivienda no tienen otra alternativa que pasar tiempo en espacios públicos por lo que el acceso a recursos de higiene y/o atención médica es inexistente o resulta muy díficil. Por esto, el EMCDDA invita a que las necesidades de las personas usuarias de drogas sean abordadas con urgencia.

Además, es probable que la gestión de riesgos de transmisión de COVID-19 sea particularmente difícil en las cárceles, ya que la por un lado, la prevalencia del consumo de drogas y las enfermedades infecciosas es alta en estos espacios y generalmente son entornos cerrados, hacinados, con infraestructura deficiente y un diagnóstico retrasado (Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades y Centro Europeo de Monitoreo de Drogas y Adicciones a las Drogas, 2018).

3. Riesgos de interrupción en el acceso a los servicios de reducción de daños, material higiénico y  medicamentos.

Con esta pandemia, la continuidad de la atención para las personas que usan drogas se puede ver comprometida ante la escasez de personal, la interrupción y el cierre del servicio, el «autoaislamiento» y las restricciones impuestas a la libre circulación.

En este contexto, la planificación de contingencia y continuidad es esencial. Los servicios de medicamentos, especialmente los pequeños, financiados localmente y administrados por ONG que operan junto con las estructuras formales de los sistemas de salud pública, pueden ser particularmente vulnerables y no tener acceso a los recursos adicionales necesarios para garantizar la continuidad de la atención.

En el apartado final del documento, el Observatorio entrega una serie de medidas preventivas que ayudan continuar con el trabajo de atención que ofrecen los servicios eficaces de drogas durante la pandemia, como:

  • Dotar y garantizar medidas de protección personal y colectiva a través de la higiene, tanto personal como del espacio e infraestructura.
  • Desarrollar estrategias de comunicación efectivas sobre las medidas preventivas para la propagación del virus.
  • Garantizar la continuidad de los servicios dirigidos para población usuaria de drogas.

Si quieres conocer todos los detalles del documento en inglés, puedes acceder aquí.

Noticia adaptada y redactada por En Plenas Facultades el 26 de marzo 2020

 

COVID-19 y VIH

LO QUE LAS PERSONAS QUE VIVEN CON VIH DEBEN SABER SOBRE EL VIH Y COVID-19

Estos son tiempos difíciles para todo el mundo. ONUSIDA insta a la gente a actuar con amabilidad, no con estigma y discriminación – las personas afectadas por COVID-19 son parte de la solución y deben ser apoyadas.

Los gobiernos deben respetar los derechos humanos y la dignidad de las personas afectadas por COVID-19. La experiencia adquirida con la epidemia del VIH puede aplicarse a la lucha contra el COVID-19. Al igual que en la respuesta al SIDA, los gobiernos deben trabajar con las comunidades para encontrar soluciones locales. Las poblaciones clave no deben ser las más afectadas por el aumento del estigma y la discriminación como resultado de la pandemia de COVID-19.

Sabemos que el COVID-19 es una enfermedad grave que afectará muy pronto a los países con mayor carga de VIH. Todo el mundo, incluyendo las personas que viven con el VIH, deberían tomar las precauciones recomendadas para reducir la exposición a COVID-19:

  • Lavado de manos regular y minucioso con agua y jabón o frotándolas con un desinfectante a base de alcohol.
  • Mantenga al menos 1 metro de distancia entre usted y cualquier persona que tosa o estornude.
  • Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca.
  • Asegúrese de que usted y las personas que le rodean sigan una buena higiene respiratoria: cúbrase la boca y la nariz con el codo doblado o con un pañuelo de papel cuando tosa o estornude y deseche el pañuelo usado inmediatamente.
  • Quédese en casa si se siente mal. Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, busque atención médica y llame con antelación. Siga las instrucciones de su autoridad sanitaria local.

Sin embargo, ONUSIDA reconoce que en muchos países, debido a la debilidad de los sistemas de atención en salud, los asentamientos informales, el hacinamiento en las ciudades y el transporte público y la falta de agua potable y saneamiento, los enfoques actuales de autoprotección, distanciamiento social y contención pueden no ser viables.

COVID-19 y las personas que conviven con el VIH

COVID-19 es una enfermedad grave y todas las personas que viven con el VIH deben tomar todas las medidas preventivas recomendadas para minimizar la exposición y prevenir la infección por el virus que causa COVID-19. Al igual que en la población general, las personas mayores que viven con el VIH o las personas que viven con el VIH con problemas cardíacos o pulmonares pueden tener un mayor riesgo de infectarse con el virus y sufrir síntomas más graves. Todas las personas que viven con el VIH deben dirigirse a sus proveedores de atención de la salud para asegurarse de que disponen de reservas adecuadas de medicamentos esenciales.

A pesar de la ampliación del tratamiento del VIH en los últimos años, 15 millones de personas que viven con el VIH no tienen acceso a la terapia antirretroviral, lo que puede comprometer su sistema inmunológico.

Lo que está haciendo ONUSIDA

ONUSIDA está trabajando con los gobiernos y los asociados de la comunidad para:

  • Llevar a cabo encuestas para evaluar las necesidades de información, la medicación disponible y la capacidad de acceso a las redes de apoyo a los servicios.
  • Averigüar si la dispensación multi-mensual de la terapia antirretroviral se está aplicando plenamente, y si no, identificarla cómo implementarla.
  • Evaluar la posibilidad de interrupción de los servicios de VIH y elaborar planes para el acceso a esos servicios.

Lo que recomienda ONUSIDA

Los servicios de VIH deben seguir estando disponibles para las personas que viven con el VIH o que corren el riesgo de contraerlo. Esto incluye garantizar la disponibilidad de preservativos, terapia de sustitución de opiáceos, agujas y jeringas estériles, reducción de daños, profilaxis previa a la exposición y pruebas de VIH.

Para evitar que las personas se queden sin medicamentos y reducir la necesidad de acceder al sistema de salud, los países deberían pasar a la plena aplicación de la dispensación multi-mensual de tres meses o más de tratamiento contra el VIH.

Debe haber acceso a los servicios de COVID-19 para las personas vulnerables, incluido un enfoque específico para llegar a los más marginados y la eliminación de las barreras financieras, como las tasas de usuario.

INFOGRAFÍA

Infografía «Lo que debes saber» sobre COVID-19 y VIH de ONUSIDA.

Publicado por ONUSIDA el 20 de marzo 2020

Fuente original: ONUSIDA

Nueva edición 2020 del curso «Salud, Drogas y Sexualidad Saludable» en la Universitat de Lleida

¿Quieres ser agente de salud y participar en una actividad preventiva en la Universidad de Lleida?

Te ofrecemos un curso de 25 horas y el reconocimiento de 1 crédito de libre elección.  Para que los créditos sean reconocidos, es necesario y obligatorio la entrega de un diario reflexivo como trabajo final.

Las clases empiezan el día 5 de marzo, de 12 a 14 horas en el Aula 0.17  del Centre Cultures Transfronterer – Campus Cappont

Para inscribirte y reservar tu plaza contáctanos al correo electrónico promociosalut@paeria.cat o al número 973700631

Si quieres más información, no dudes a escribirnos a epf@fsyc.org

Este curso se imparte conjuntamente con lo programa Noches Q Lleida (Ayuntamiento de Lleida) y la Asociación Antisida de Lleida.

 

 

 

PROGRAMA

Part teòrica

Aula 0.17 Centre Cultures Transfronterer – Campus Cappont Dijous de 12 a 14h

Presentació (EPF + Aj) 2 hores 5 març
Drogues (Ajuntament) 2 hores 12 març
Sexualitat (Associació Antisida) 2 hores 19 de març
Sexualitat (Malva) 2 hores 26 març
Drogues (EPF) 2 hores 2 abril
Taller M. Social EPF 2 hores 16 abril
Teatre social (Aula Teatre) 2 hores 23 abril
Treball activitat pràctica 2 hores 30 abril
Pràctiques Universitat amb EPF
Realització acció preventiva 4 hores 7 maig
Pràctiques oci nocturn amb Nits Q Lleida
Realització de 2 sortides 5 hores Dates a concretar
 Elaboració de diari reflexiu obligatori per obtenir el reconeixement del crèdit