12 de agosto, Día internacional de la Juventud por el compromiso de las personas jóvenes por una acción global

La conmemoración del día Internacional de la Juventud es una oportunidad para poner de manifiesto las problemáticas y desafíos de este colectivo. Este 2020, con motivo de la pandemia producida por la COVID-19 los retos que la juventud y sociedad tendrán que abordar serán mayores porque es uno de los colectivos más afectados por esta situación.

Las medidas establecidas para hacer frente a la crisis sanitaria supusieron el cierre de los centros educativos y un impacto importante sobre el calendario académico. Además, en el ámbito laboral las personas jóvenes han sido uno de los grupos más afectados por la destrucción de empleo. Según la tercera edición del informe del Observatorio de la Organización Internacional del Trabajo sobre la COVID-19 y el mundo del trabajo “la crisis producida por la COVID-19 está afectando a las personas jóvenes – en particular a las mujeres – con más gravedad y rapidez que en cualquier otro grupo”. En Cataluña, el Boletín de jóvenes y mercado de trabajo del 1r trimestre 2020, publicado el 18 de mayo de 2020, trasladaba que sobre los datos de paro registrado, el 16% del paro catalán son personas jóvenes de 16 a 29 años (66.589 al acabar el mes de marzo). En relación con febrero, el paro juvenil ha crecido con más intensidad que el total (+8,3% delante del +5,5%).

El lema de este año es “El compromiso de los jóvenes por una acción global” y su finalidad es destacar la implicación y entrega en su manera de actuar. Así como impulsar la mejorar de su representación y participación institucional en los estamentos oficiales. Hacerlos partícipes de los procesos de reconstrucción de la sociedad es esencial para restaurar la confianza de la juventud con las instituciones públicas.

A pesar de la coyuntura actual, hay que decir que se dispone de recursos, instrumentos y estamentos para encarar esta situación. En este sentido, los objetivos establecidos en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas pueden ayudar a la reconstrucción de una sociedad responsable y sostenible. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) vinculados a las personas jóvenes se focalizan en el ODS 4 y 8. Por una parte, el ODS 4 incide en la consecución de una educación de calidad inclusiva y equitativa y la promoción de oportunidades de aprendizaje permanente para todo el mundo. Por otra, el ODS 8 insta a la necesidad del trabajo digno y la reducción sustancial de la proporción de jóvenes sin empleo. Así como abordar la reducción de los trabajos sumergidos e informales, mejorar las condiciones de sus relaciones laborales y conseguir que sean igualitarias.

Hay que señalar que la contribución de la juventud por la consecución de la Agenda 2030 es fundamental. Dado que son el  futuro de nuestra sociedad y por este motivo es esencial su participación, colaboración e implicación.

El Grupo de Jóvenes y Trabajo del Consejo de Relaciones Laborales (CRL), integrado por las organizaciones sindicales y empresariales más representativas de Cataluña, la Administración de la Generalitat y el Consejo Nacional de la Juventud de Cataluña, trabaja para la elaboración de medidas en favor de la calidad del empleo juvenil y con la voluntad de hacer el seguimiento y coordinación de las políticas de empleo juvenil en Cataluña.

Publicado por Gencat el 5 de agosto de 2020

Fuente original: Gencat

Ocio nocturno y covid: ¿cuáles son las medidas eficaces?

Ambiente en una discoteca de Barcelona, en junio. / MARTÍ FRADERA

Al debate sobre el cierre de los locales de ocio nocturno para prevenir el covid -especialmente entre las personas jóvenes- debemos aproximarnos desde una mirada compleja. Parece evidente que los tiempos y espacios de ocio nocturno llevan consigo un mayor relajo y por tanto una mayor laxitud en las medidas de protección.

No soy epidemióloga. Sin embargo, sí conozco algo mejor cómo funcionan los mecanismos humanos por los cuales se pueden producir cambios actitudinales y conductuales que prevengan comportamientos de riesgo para la salud. En este punto debo decir que las prohibiciones no suelen ser casi nunca útiles para prevenir conductas de riesgo. Sí lo son en cambio las estrategias de sensibilización y regulación. También debo decir que focalizar y culpar a las personas jóvenes de los rebrotes difícilmente tendrá un efecto muy transformador de la situación. Vamos por partes.

En primer lugar: que las prohibiciones (en este caso los cierres de establecimientos) consiguen cambiar comportamientos es una fantasía que se ha repetido numerosas veces a lo largo de la historia y ha demostrado no ser muy útil. Prohibir significa invisibilizar una realidad y pretender así que no existe. En este caso, cerrar los locales de ocio nocturno, si bien es cierto que puede reducir en cierta medida la ocurrencia de eventos masivos, provocará que estos ocurran de forma más invisible y clandestina. Aunque no sea agradable tomar conciencia de ello, los meses de confinamiento y la presión a la que ha estado sometida la ciudadanía -en distintos grados en cada caso- ha hecho mella y por tanto es poco probable que ante el cierre de locales las personas dejen de buscar opciones para disfrutar del ocio y la noche; ante esta realidad cualquier opción que no pueda estar controlada y regulada puede presentar mayor riesgo de contagio. Podríamos prohibir entonces los encuentros en espacios abiertos y así ir prohibiendo sucesivamente pero siempre habrá una manera de encontrar ese ocio, ese encuentro y esa diversión. Está en la naturaleza humana. Así pues, me pregunto: ¿no sería mejor continuar con un ocio nocturno más organizado, con más medidas de seguridad, acompañado de campañas específicas de sensibilización y de responsabilización que vayan directamente dirigidas a las personas que hacen uso de estos espacios? Es cierto que existirán riesgos, pero pueden ser conocidos y controlados.

En segundo lugar, últimamente escuchamos como un mantra que entre el colectivo de personas jóvenes es donde se están produciendo los mayores rebrotes. No es del todo cierto. Ha habido rebrotes en reencuentros familiares de todas las edades, también en el ocio nocturno, pero no solamente de jóvenes, en establecimientos como bares y restaurantes, etcétera. Así pues, ¿por qué en lugar de infantilizar a las personas jóvenes tildándolos de irresponsables no buscamos la manera de entender cuál es su visión del mundo en este momento de su vida y promover su responsabilidad ante la pandemia?

Artículo escrito y publicado por Gemma Altell el 24 de julio 2020 para El Periódico

Fuente original: El Periódico