¡Qué mágicas infusiones!: el feminismo cannábico que viene

La Red Latinoamericana de Mujeres Cannábicas y Antiprohibicionistas​ trabaja por reivindicar la autodeterminación de nuestros cuerpos y nuestras decisiones.

Imagen recuperada de VICE en español el 15 de octubre de 2019

¿Qué hace una mujer de 76 años, la abuela de la marihuana, imputada a 4 años de cárcel por asociación ilícita en Málaga, España? ¿Por qué una senadora asegura que nuestra gran poeta Sor Juana Inés de la Cruz estaría a favor de la regulación de la cannabis? ¿Es la marihuana como el clítoris?

El feminismo ha venido para quedarse y con ello ventilar los humos del machismo en el mundo cannábico. Y es que, en realidad, siempre hemos estado presentes: cultivando en los jardines, detrás de las cámaras, en la producción de eventos y en muchos más lugares que lo que el estereotipo de mujer edecán de las ferias cannábicas ha querido mostrar. Son cada día más los colectivos y agrupaciones de mujeres, lesbianas y trans que desde distintos lugares del mundo están trabajando en la lucha contra la prohibición. La guerra contra las drogas, además de ser un rotundo fracaso para la región latinoamericana, continúa criminalizando sistemáticamente a las mujeres y especialmente a las racializadas.

Distintas agrupaciones trabajan para cambiar esta realidad: desde España con la REMA (la red estatal de mujeres Antiprohibicionistas) hasta Brasil con Mulheres Cannábicas Brasil y Rede Nacional de Feministas Antiproibicionistas RENFA. Desde Argentina con Mamá Cultiva y Mujeres y Cannabis hasta Colombia con las Mujeres Cannabicas. Todas estas organizaciones dan cuenta de la necesidad de espacios propios para las mujeres en un mundo que como en tantos les reserva siempre un papel secundario. Pero de la misma forma que el mundo cannábico se está transformando a través del debate público y las iniciativas legislativas para regularlo, también lo hacen sus jerarquías y visibilidades.

El flamante sector cannábico está atrayendo cada vez más interesados en entrarle al negocio del oro verde, desde los entusiastas de la planta hasta los más conservadores empresarios. La industria de la marihuana ya cotiza en la bolsa y brotan todo tipo de emprendimientos relacionados con la planta. Aunque la imagen es relajada, innovadora y alternativa en el sector cannábico, este mundillo no ha conseguido incluir del todo a la diversidad. Así que sin esperar sentadas a que esto cambie las mujeres del sector están participando activamente en mostrar su trabajo y entre ellas reconocernos y hacernos visibles.

Desde el Encuentro Nacional de Mujeres Cannábicas de 2012 realizado Argentina, se empezó a gestar la necesidad de espacios propios y una agenda propia. Impulso que cristalizó con la Red Latinoamericana de Mujeres Cannábicas y Antiprohibicionistas que nueclea algunas de estas organizaciones desde su surgimiento en 2016. Conformadas por mujeres involucradas en distintas áreas del sector cannábico —impulsoras de políticas de reducción de riesgos y daños, científicas, investigadoras sociales, periodistas, organizaciones de la sociedad civil y cultivadoras— estas agrupaciones desde sus distintas realidades y saberes locales trabajan por reivindicar la autodeterminación de nuestros cuerpos y nuestras decisiones. Un principio que como mujeres, lesbianas y trans entienden muy bien porque se vincula con algo que se ha negado históricamente en términos de sexualidad, maternidad y también de placer, algo que la senadora mexicana Jesusa Rodríguez señaló causando gran revuelo en redes:

“La marihuana no es una droga, como no lo es el peyote, como no lo son los hongos, son plantas sagradas hay que respetarlas y hay que regresarles su lugar. Hasta hace apenas veinte años las mujeres sabemos cuál es la anatomía del clítoris, antes no sabíamos cómo usarlo, lo mismo pasa con la marihuana”. Y después apuntaló versando a Sor Juana Inés de la Cruz en el marco del Foro “Hacia una política de regulación de la cannabis” realizado en marzo del presente año en el Senado de la República de México:

“¿Qué mágicas infusiones
de los Indios herbolarios
de mi Patria, entre mis letras
el hechizo derramaron?”

“¿Será que Sor Juana probó los efectos de las plantas de conocimiento de México? Estoy segura que si viviera hoy día aprobaría la regulación de la cannabis”, aseguró la senadora.

Es un mes lleno de actividades y de visibilidad para las mujeres en el mundo cannábico en todo el mundo, pero también de algunas noticias trágicas que deja la todavía criminalización de las cultivadoras y consumidoras de marihuana.

“La revolución será feminista y antiprohibicionista o no será” fue la frase que convoco a las mujeres cannábicas y antiprohibicionistas del mundo el pasado 8 de marzo con motivo de las reivindicaciones por el día de la mujer trabajadora. El mundo del porro se tiño de violeta y al llamado de las agrupaciones convocantes respondieron mujeres de todas partes para sumarse a la realización de un video colectivo para reconocernos y hacernos presentes también en mundo de la marihuana, ahora tan presente en la opinión pública. La idea de reconocernos y juntarnos para hacernos ver y escucharnos en pos de salir de los roles tradicionales que se nos han asignado y que juntas hemos aprendido a impugnar y cuestionar.

Sin embargo también la trágica noticia de la pronta celebración del juicio a Fernanda de la Figuera, la activista más veterana de España por la regulación de la cannabis, por la intervención de más de diez kilos de marihuana que abastecían a una asociación de mujeres que la usaba fundamentalmente con fines medicinales. Una declarada feminista que a sus 76 años sigue luchando para que la regulación del cannabis sea una realidad. Hecho que movilizó y convocó una respuesta internacional de apoyo donde las mujeres otra vez llevaron la iniciativa e hicieron masivo la exigencia de retirada de los cargos.

Frente a un contexto que parece abrirse a la regulación ya no cabe duda, las mujeres, lesbianas y trans cannábicas estamos en primera línea abanderando propuestas que propicien el autocultivo y la autogestión en el mundo cannábico, las propuestas para que no sea la industria y el capital transnacional quienes acaben monopolizando saberes que llevamos cultivando por años sino las propias comunidades de cultivo. Porque como ya dijimos líneas más arriba: “La revolución será feminista y antiprohibicionista o no será”.

Artículo escrito y publicado por Polita Pepper el 30 de abril 2019 para VICE en español

Fuente original: VICE en español

Sanidad financiará la PrEP, la pastilla de prevención del VIH: “Hay sobrada evidencia científica”

La directora del Plan Nacional sobre el sida, Julia del Amo, ha anunciado la inclusión de la profilaxis pre-exposición (PrEP) en la cartera de los servicios básicos de la Seguridad Social.

  • En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó su uso para las personas en riesgo de contraer el virus y desde entonces distintos colectivos y organizaciones denunciaban su retraso de su inclusión en la sanidad española.
  • “Ahora hay que ver cómo se implanta en cada comunidad autónoma. Probablemente no esté disponible para todo el mundo hasta dentro de un año, pero por lo menos no es algo ilegal”, apuntan a eldiario.es desde la organización Apoyo Positivo.
  • ¿Qué es la PrEP? La pastilla que previene el VIH y que hasta ahora no era legal en España

La Truvada, una de las formas comerciales de la PrEP || EFE

En 2016, dos informes españoles dieron el visto bueno al tratamiento antirretroviral para prevenir el VIH, conocido como PrEP (profilaxis pre-exposición). Pero no ha sido hasta ahora cuando Sanidad ha aprobado la inclusión de esta pastilla en la cartera de los servicios básicos de la Seguridad Social.

“Es una medida de salud pública y hay sobrada evidencia científica de que la PrEP previene la adquisición del VIH”, ha declarado la directora del Plan Nacional sobre el Sida, Julia del Amo, durante la apertura del XI Congreso de la Coordinadora estatal de VIH y sida (Cesida) donde ha hecho el anuncio.

La PrEP es una combinación entre dos medicamentos –tenofovir y emtricitabina– que, consumida diariamente, evita que personas que no tienen el virus contraigan el VIH. El tratamiento lleva desde 2012 en uso en Estados Unidos y tiene una eficacia superior al 90%. En 2015 la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó su uso para las personas en riesgo de contraer el virus y un año después fue aprobada por la Agencia Europea del Medicamento (EMA). Desde entonces, distintos colectivos y organizaciones denunciaban su retraso en la inclusión del tratamiento en nuestro país.

El paso principal para que esto ocurriera era su aprobación por parte de la Comisión Interministerial de Precios, cosa que sucede ahora, tal como ha anunciado Del Amo: “Ha habido un acuerdo favorable para la inclusión de la PrEP en la cartera de Servicios pública”. La directora del Plan Nacional sobre el sida recuerda que se trata de un primer paso. “Todavía quedan una serie de trámites, pero ya está rodando”, ha afirmado.

“Tenía que llegar ya”

“Estamos muy contentos y esperanzados con esta noticia, tenia que llegar ya”, declara por teléfono Reyes Velayos, presidenta de Apoyo Positivo, a eldiario.es. Se trata de una de las asociaciones que llevaban años luchando por la aprobación del tratamiento. “Ahora hay que ver cómo se implanta en cada comunidad autónoma. Probablemente no esté disponible para todo el mundo hasta dentro de un año, pero por lo menos no es algo ilegal”, apunta Velayos.

Tal como ya informó eldiario.es, en España ya había personas que adquirían la PrEP a través de páginas online. Desde las principales organizaciones de prevención del VIH y centro de diagnóstico alertaban del peligro de hacer uso de este tratamiento sin un control médico. Entre los riesgos se encuentra el uso de la PrEP sin saber que se ha contraído con anterioridad el VIH, algo que puede complicar su tratamiento posterior.

Artículo escrito y publicado por Clara Roca el 10 de octubre de 2019 para ElDiario.es

Fuente original: ElDiario.es

Salió macho: el mundo cannábico también es sexista

El camino a lo prohibido, a las drogas y al placer, ha sido siempre más inaccesible para las mujeres.

Ilustración por Sabina Islas. VICE en Español.

¿Por qué eres la única mujer en la mesa de jueces?, me preguntaba un reportero durante la primera copa cannábica organizada en México. Estábamos en una finca privada con más de 300 personas fumando marihuana y todo tipo de extractos, era una ambiente más bien relajado y agradable, muchos porros, música y sobre todo muchos vatos.

El medio del porro es machista, al igual que el resto de medios. Pero resulta que algunas ya estamos cansadas de eso y hemos comenzado a hablar. El sector cannábico, al menos en este lado del mundo y pese a toda su buena onda, no se escapa de reproducir actitudes, estereotipos y prejuicios machistas. Las mujeres que trabajan en el sector se tienen que esforzar mucho más por mostrar sus capacidades profesionales. Las consumidoras son doblemente estigmatizadas y si son madres la cosa se pone peor aún. La falta de creatividad en la publicidad usa la misma fórmula que funciona para vender cualquier cosa: la cosificación del cuerpo femenino. Da igual si es detergente, un auto, semillas o armarios de cultivo; todo se vende mejor si se muestran un par de buenas tetas, y si las acompañas de tacones altos y atractivas ropas, el éxito de tu stand en cualquier feria cannábica está garantizado.

El camino a lo prohibido, a las drogas y al placer, ha sido siempre más inaccesible para las mujeres. Mientras que a los hombres se les permite “el vicio y el placer” de una manera naturalizada, a las mujeres se nos envuelve con el manto de la moral porque antes que mujeres con plena agencia somos esposas o madres o hijas y eso nos relega a gozar del placer preferentemente entre cuatro paredes y preferentemente con nuestra pareja, preferentemente que sea hombre. El cultivo y consumo de marihuana con usos “recreativos” es mucho más escandaloso si la que se fuma los porros es la mujer, y si es madre la liga de la moral y la decencia le salta a la yugular. No es extraño que las mujeres que consumen y cultivan se sientan intimidadas en un medio y una sociedad que sistemáticamente las juzga y las invisibiliza.

El peso de ocho décadas de prohibición y de incontables más de una cultura machista conjuga un estigma que se lleva en las tripas, en la médula, y que se reproduce incansablemente en la sociedad. En Latinoamérica —por cierto, recientemente declarada por la ONU como región campeona en feminicidios a nivel mundial—, las políticas de drogas atraviesan a las mujeres de manera distinta. La guerra contra las drogas en nuestra región ha cumplido la función específica de criminalizar principalmente a las mujeres. Según el informe de la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (Wola) y Equis Justicia para las Mujeres: en Argentina, Brasil, Perú y Costa Rica, más del 60 por ciento de la población carcelaria femenina está encarcelada por delitos relacionados con drogas. La población carcelaria total en América Latina ha crecido también, aumentando un 300 por ciento en Colombia en los últimos 25 años. En México, la tasa de encarcelamiento de mujeres por delitos relacionados con drogas aumentó en 103 por ciento entre 2014 y 2016. Las mujeres son condenadas principalmente por posesión, venta o transporte de pequeñas cantidades de drogas y generalmente no ocupan puestos de poder dentro del narcotráfico y no han cometido crímenes violentos. Para empeorar el panorama, su encarcelamiento no tiene impacto en el tráfico de drogas; no obstante, el número de mujeres condenadas por delitos de drogas aumenta a un ritmo alarmante.

El mundo cannábico también está dominado por hombres que generan prácticas de sociabilidad gremial: los expertos y reconocidos en el mundo del cultivo, la extracción, la genética, la investigación son mayoritariamente hombres y a la postre los que escriben sobre ellos son también mayoritariamente hombres. Justamente para responder a esta situación y ante la evidencia de que poco va a cambiar el sector en cuestión de género si nosotras no tomamos el espacio y la voz, hace ya algunos años que agrupaciones de mujeres están tomando la escena cannábica para recordarle al sector que aún existen prácticas desiguales, políticas de no reconocimiento e invisibilización, así como para transversalizar la perspectiva de género en las políticas de drogas. Aunque sobre todo para estar juntas y potencializar nuestras experiencias y trabajos, para darnos el reconocimiento entre cómplices y crear espacios con otras lógicas: la Women Grow en Estados Unidos y Canadá, la REMA en España y más recientemente las Cannábicas Latinas en Chile y RENFA en Brasil.

En 2016 en el marco de la ExpoMedeweed en Medellín se presentó la Red Latinoamericana de Mujeres Cannábicas, conformada por mujeres involucradas en distintas áreas del sector cannábico: políticas de reducción de riesgos, investigación, periodistas, organizaciones de la sociedad civil y cultivadoras de siete países de la región. Los ejes fundamentales de nuestro trabajo pretender seguir el sentir de los saberes decoloniales, una apuesta por las políticas antipatriarcales y una fuerte convicción antiprohibicionista. En la presentación que hicimos se estremeció el auditorio cuando se expuso la realidad de la mujer latinoamericana en el sector cannábico en particular y en la política de drogas en general. Como red nos proponemos “hablar con voz propia”, que básicamente se trata de reconocer las voces y pensamientos que se producen desde los saberes locales, desde las identidades y espacios geopolíticos históricamente subalternizados, imaginando y accionando otros modos de hacer, de decir y de habitar el mundo, el mundo cannábico.

Nuestra apuesta es ir ganando reconocimiento y salir de las sombras que la masculinidad nos deja como espacio ideal de participación, generar comunidad con voz propia e ir transformando las lógicas que rigen el mundo cannábico. Ahora parece que la cuota de género nos da algún espacio: no reconocernos en las copas o ferias cannábicas comienza a ser políticamente incorrecto. Aunque esto es un pequeño paso queda mucho por hacer hasta la cosecha. Así que compañeros, colegas, fumadores, cultivadores y cualquier hijo de vecino, un pasito atrás, escuchen lo que las mujeres estamos diciendo, piensen en las preocupaciones que se están planteando y si les parece que estamos alzando mucho lo a voz, si esto les parece demasiado feminista… tal vez deberían fumarse un porro y pensarlo.

 

Artículo escrito y publicado por Polita Pepper el 10 de agosto 2018 para VICE en español.

Fuente original: VICE en español