Vídeo: “El sexismo también sale de fiesta: ¡desmontemos mitos!

“El sexismo también sale de fiesta” es una campaña educativa para la prevención de violencias sexuales en espacios festivos.

Es una iniciativa de les compañeres del Observatorio Noctámbul@s, proyecto de la Fundación Salud y Comunidad, y ha sido realizado junto con la Cooperativa de Tècniques y la ilustradora Alba Feito. 

Utiliza el vídeo cuando quieras en tu municipio, tu entidad, colectivo u organización y, si puedes, envíanos un correo a noctambulas@fsyc.org informándonos. Así podremos recopilar muchos de los lugares en los que se ha proyectado.

Hemos preparado tres vídeos cortos con cada uno de los tres mitos que se desmontan en el vídeo general. Si lo prefieres, mira o descarga las cápsulas:

¿Qué puedes hacer tú? 

* Cuéntanos los mitos y experiencias de tu fiesta por twitterfacebook o mail:
     1. Otros mitos que hayas detectado (con el HT #MitosNoctambulas)
     2. Experiencias positivas de ligoteo sano (con el HT #LigoteoSano)
* Rellena nuestra encuesta sobre violencias sexuales y ocio nocturno (si tienes entre 16 y 35 años y resides en el Estado español. Disponible hasta el 31/08/17):
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Noticia original: drogasgenero.info

La distinción entre drogas duras y blandas es un argumento social, no científico

Un estudio llama la atención sobre la excesiva utilización de estos términos en la literatura científica por considerarlos vagos e imprecisos. La mayoría de los estudios analizados señala el alcohol como una droga blanda, mientras que clasifica el LSD, de baja toxicidad, como una droga dura. “El alcohol es la droga número uno, pues ocasiona más de 25.000 muertes al año y es la única que provoca la muerte por abstinencia”, afirma el presidente de Sociodrogalcohol.

 

Es habitual que ciertas drogas como el alcohol o el tabaco se consideren popularmente como drogas “blandas”, a pesar de sus conocidos efectos perjudiciales sobre la salud. Sin embargo, resulta más llamativo que esto también suceda en artículos científicos, según ha revelado una reciente investigación.

En el estudio, publicado en The American Journal of Drug and Alcohol Abuse , se han analizado 132 artículos científicos publicados entre los años 2011 y 2015, de los que más del 93% utilizó el término “droga dura” para referirse a diversas sustancias, mientras que un 33% empleó el término “droga blanda”. Los autores de la investigación aseguran en el artículo que “por lo general no se proporcionaba información sobre las razones para considerar ciertos fármacos como duros o blandos”.

Según ha explicado a eldiario.es uno de los autores del estudio, Michal Turček, de la Universidad de Bratislava, “utilizar los términos dura o blanda al hablar de drogas en el ámbito científico es como caminar sobre una capa de hielo muy fina”. Este investigador asegura que “no hay consenso sobre el significado de estos términos”, por lo que concluye que “debemos evitarlos, a menos que sean adecuadamente clarificados y precisados”.

Gráfico de las menciones de drogas duras (rojo) y blandas (verde) en artículos científicos

Pero la realidad es que “es muy difícil establecer un criterio para diferenciar las drogas entre duras y blandas”, explica el presidente de la Sociedad Científica Española de Estudios sobre el Alcohol, el Alcoholismo y otras Toxicomanías (Sociodrogalcohol), Francisco Pascual. Según este especialista clínico, “hace más de 20 años que estos términos deberían estar desterrados de la literatura científica, ya que es una clasificación totalmente ficticia”.

Pascual asegura que la única clasificación que se puede hacer es por el tipo de efectos y diferenciar así entre sustancias “depresoras, estimulantes y psicodislépticas” (o que distorsionan la percepción de la realidad), ya que los términos blanda o dura lo único que consiguen es “disminuir la percepción de riesgo de unas sustancias que suelen ser tóxicas y nocivas”.

Turček coincide en que prefiere evitar este tipo de clasificaciones y asegura que en su práctica clínica diaria se concentra “más en las características específicas de cada sustancia, como la toxicidad, la intensidad de los efectos o el potencial adictivo, entre otras”.

Pascual reconoce que esta clasificación pudo tener cierta utilidad en una época en la que el consumo de heroína se convirtió en un problema social y de salud pública, “tanto por la enfermedades que se contraían por la forma de consumirla como por la delincuencia que se generó”, pero recuerda que esta forma de catalogar las drogas “sirvió para excluir la que yo considero que es la droga más problemática, el alcohol”.

“El alcohol es la droga número uno”

Precisamente uno de los datos más llamativos del estudio de Turček es que el alcohol haya sido catalogado como una droga blanda en el 95% de los artículos que mencionaban esta sustancia. “El alcohol es la droga número uno, pues ocasiona más de 25.000 muertes al año, cuando de heroína no habrá más de 150”, explica Pascual, quien insiste en recordar que “el alcohol es la única droga que te provoca una muerte por síndrome de abstinencia”.

Entre los demás resultados del estudio hay algunos datos que no resultan tan sorprendentes, como el hecho de que la droga que más veces es catalogada como blanda es el cannabis. Sin embargo, también llama la atención el hecho de que alucinógenos como el LSD sean mayoritariamente catalogados como una droga dura, a pesar de que estas sustancias no se consideran especialmente adictivas, ni tóxicas.

Respecto a la utilización de estos términos en medios de comunicación, ambos investigadores coinciden en que deberían limitarse. Según Turček, “los investigadores no somos jueces, por lo que no podemos decir a los periodistas que no utilicen ciertos términos, pero creo que si los utilizan, deberían ser claros y explicar por qué mencionan esa sustancia como dura o blanda”.

Fuente: lasdrogas.info

Nota: artículo original publicado en eldiario.es

Los riesgos de la vía fumada de cannabis entre personas usuarias de cannabis terapéutico se suelen infravalorar

El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) ha reunido a más de un centenar de expertos para dejar claro a la sociedad española que fumar porros “no tiene nada que ver” con el cannabis terapéutico, una “confusión” a la que atribuyen la baja percepción de riesgo del consumo de esta sustancia.

El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) ha reunido a más de un centenar de expertos para dejar claro a la sociedad española que fumar porros “no tiene nada que ver” con el cannabis terapéutico, una “confusión” a la que atribuyen la baja percepción de riesgo del consumo de esta sustancia.  La iniciativa forma parte del proyecto ‘Evict’ (evidencia cannabis-tabaco), financiado por el Plan Nacional sobre Drogas , con el que pretenden alertan de que la administración fumada de cannabis es la forma más nociva de consumo y, a diferencia de otras vías, no tiene nada de terapéutica.

La mezcla de ambas sustancias es generalizada en España y, de hecho, un reciente estudio internacional apunta a que son más de un 80 por ciento de usuarios duales es el país donde más se mezclan ambas sustancias.

Y según ha reconocido la vicepresidenta del CNPT, Adelaida Lozano, “es en los adolescentes donde hay que centrar el esfuerzo para acabar con los falsos mitos asociados al consumo dual de ambas sustancias”.

“El eslogan de ‘cannabis mortalidad cero’ es repetido por una industria cannábica en expansión y sin regulación legal y esta falacia acaba calando en la sociedad”, ha añadido Joseba Zabala, integrante de este grupo de estudio.

La velocidad de absorción del tetrahidrocannabinol o THC (principal componente psicotrópico del cannabis por la vía fumada pulmonar), la combustión, el vehículo del humo y el hecho de mezclarlo con tabaco industrial convierten al porro en la forma más habitual, más rápida pero también más dañina de acceso al cannabis.

A nivel farmacológico, el consumo conjunto de cannabis y tabaco aumenta la probabilidad de desarrollar adicción y dependencia y una menor probabilidad de abstinencia a largo plazo que el uso por separado. La adicción al tabaco es el efecto no deseado más frecuente que afecta a las personas consumidoras de cannabis.

“Tanto la nicotina como el THC producen multitud de interacciones farmacológicas sobre el sistema nervioso central, aparato cardiovascular, respiratorio, digestivo e incluso endocrino que estamos tratando de identificar”, ha apuntado la psicóloga Ana Esteban, que también ha reconocido que el consumo tabaco y cannabis vía fumada pulmonar hace que ambas sustancias compartan la misma patología bronco pulmonar incluido la bronquitis crónica y el cáncer de pulmón”.

Así las cosas, el criterio de este colectivo de expertos es que transmitir a personas enfermas la idea de que los porros les van a curar, sería “un fraude sanitario y humano”, puesto que “el cannabis, como cualquier droga, tiene su propia carga de enfermedad y de muerte que se dispara por el hecho de fumarla con tabaco”.

 

Fuente: www.lasdrogas.info

Nota: artículo original publicado en http://www.infosalus.com