Las españolas hacen un ‘buen uso’ de la píldora poscoital.

  • Muchas mujeres siguen creyendo que es abortiva
  • La mayoría de las usuarias no considera que sea un método habitual
  • El 14% de la población femenina la ha utilizado alguna vez

Se han cumplido dos años de la libre dispensación de la píldora del día después en las farmacias y la Sociedad Española de Contracepción (SEC) lo ‘celebra’ con una encuesta que confirma que la mayoría de las españolas hacen un buen uso de este método. Sin embargo, también muestra que persisten algunas creencias erróneas.

El sondeo, realizado por la empresa Sigma Dos con una muestra de 6.200 mujeres de las distintas comunidades autónomas, revela que el 14,1% de las mujeres españolas de 14 a 50 años ha utilizado alguna vez la píldora del día siguiente. De ellas, el 27,5% la ha usado en los últimos 12 meses.

Según Mª Ángeles Gómez, presidenta de la Confederación Iberoamericana de Contracepción, no es cierto que se esté haciendoun uso reiterado de la anticoncepción de emergencia, ya que “la gran mayoría la había utilizado una sola vez y más de dos veces es algo anecdótico”.

El recurso a este sistema para evitar embarazos no deseados está asociado en el 77,7% a una situación de urgencia, fundamentalmente por algún problema en la utilización del preservativo (se rompe o queda retenido). Únicamente el 4,6% ingirió la pastilla porque no había utilizado ningún método anticonceptivo.

Tras la utilización de la píldora del día después, el 21,2% decidió cambiar de método anticonceptivo habitual. El anticonceptivo más utilizado (42%) es el preservativo, seguido de los métodos hormonales, sobre todo la píldora.

El 24,5% de las féminas españolas, según los datos obtenidos por Sigma Dos, no utiliza ningún método anticonceptivo. El 6,4% de ellas no ha tenido relaciones sexuales nunca y, según explican los representantes de la SEC, hay que tener en cuenta que entre las restantes se encuentran las que quieren quedarse embarazadas o tienen problemas de fertilidad.

En cuanto a la obtención de la pastilla, la farmacia es actualmente el lugar más frecuente de dispensación (33,9%), seguido de los servicios de atención primaria (27,5%) y los servicios de urgencias (23%).

Sólo el 11,3% de las encuestadas señaló haber tenido algún problema para obtener la píldora poscoital. En la mayoría de los casos lanegativa a prestar esta atención se produjo en los servicios sanitarios (40,7%). De hecho, la incidencia de dificultades para conseguirla ha descendido en el último año.

En opinión de Ezequiel Pérez Campos, presidente de la Fundación Española de Contracepción (FEC), los resultados de esta encuestadesmontan “los bulos sobre el mal uso que iban a hacer las mujeres de la píldora del día después cuando se inició la libre dispensación”.

Sin embargo, aún persisten ciertas falsas creencias sobre este método anticonceptivo. Para empezar, más de la mitad de las mujeres (53,4%) sigue creyendo que es un método abortivo y el 60,2% considera que su uso puede ser perjudicial para la salud.

Publicado en: elmundo.es

La vacuna española MVA-B contra el VIH logra una respuesta inmune del 90%.

Un ensayo clínico en fase I revela la eficacia inmunitaria del candidato español MVA-B a vacuna preventiva contra el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). El 90% de los voluntarios sometidos al compuesto, elaborado y patentado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha desarrollado una respuesta inmune al virus y el 85% de ellos la ha mantenido durante, al menos, un año. Su seguridad y eficacia son descritas en sendos artículos en las revistas VaccineJournal of Virology.

En 2008, la MVA-B demostró una alta eficacia en ratones y macacos, y protección contra el virus de la inmunodeficiencia del simio (SIV). Este hallazgo ha motivado la ejecución del ensayo clínico en 30 voluntarios sanos, dirigido por el Hospital Clínic de Barcelona y con el Gregorio Marañón de Madrid. Gracias a su alta respuesta inmunológica en humanos, el equipo iniciará con la Red de Investigación del Sida un ensayo clínico en fase I con voluntarios infectados con VIH para comprobar su eficacia como vacuna terapéutica.

El éxito del tratamiento se basa en que el sistema inmunológico puede quedar entrenado para responder frente a partículas del virus y células infectadas de forma duradera. El investigador en el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC Mariano Esteban, responsable del desarrollo del compuesto, explica: “MVA-B ha demostrado que es tan potente o  mejor que las vacunas actualmente en estudio”.

En lo relativo a la seguridad de MVA-B, “los efectos secundarios que se han producido son los que cabe esperar en cualquier tipo de vacunación, principalmente de tipo local en la zona de inyección”, asegura el responsable del equipo del Hospital Gregorio Marañón, el doctor Juan Carlos López Bernaldo de Quirós. Y añade: “No ha existido ningún efecto adverso que haya comprometido la salud de los voluntarios”.

“Los resultados deben ser tomados con cautela ya que el tratamiento sólo se ha probado en 30 voluntarios y, aunque estimula una respuesta potente en la mayoría de los casos, es pronto para predecir si las defensas inducidas prevendrán la infección”, matiza el doctor responsable del equipo de investigación del Clínic, Felipe García.

El origen del arma

En 1999, el equipo de investigación de Esteban comenzó a trabajar en el desarrollo y preclínica de MVA-B, que recibe su nombre de su composición a partir del virus Vaccinia Modificado de Ankara (MVA). Se trata de un virus atenuado que se usó para erradicar la viruela y que sirve de modelo en la investigación de múltiples vacunas. La B procede del subtipo de VIH contra el que lucha, el más prevalente en Europa.

El desarrollo de la MVA-B se basa en la introducción de cuatro genes del VIH (GagPolNefEnv) en la secuencia genética de vaccinia. Un sistema inmunitario sano reacciona frente al MVA, y los genes de VIH insertados en su ADN no son capaces de infectar a seres humanos, lo que garantiza la seguridad del ensayo clínico.

Un total de 24 voluntarios recibió el tratamiento con MVA-B mientras que los otros 6 recibieron un placebo, según un proceso de doble ciego. La vacuna se administró en tres dosis por vía intramuscular en las semanas 0, 4 y 16, desde el inicio, y sus efectos se evaluaron en sangre periférica hasta la semana 48, cuando concluyó el ensayo.

Batallón de combate

La inoculación de la vacuna en un voluntario sano pretende entrenar su sistema inmunológico para detectar y aprender a combatir esos componentes del virus. Según Esteban, “es como si le enseñáramos una foto del VIH para que sea capaz de reconocerlo si se lo encuentra en el futuro”.

Las células principales de este experimento son los linfocitos T y B. Son los soldados encargados de detectar las sustancias extrañas que se introducen en el organismo y enviar la señalización necesaria para destruirlas. “Nuestro organismo está repleto de linfocitos, cada uno programado para luchar contra un patógeno diferente”, comenta Esteban. Por ello, “es necesario someterlos a un entrenamiento cuando se trata de un patógeno al que no pueden vencer de forma natural, como es el VIH”, añade.

Los linfocitos B son los responsables de la respuesta inmunológica humoral, cuya producción de anticuerpos actúa sobre las partículas del VIH antes de que penetren e infecten una célula. Se anclan a su estructura superficial y lo bloquean. Los análisis de sangre en la semana 48 del tratamiento revelan que el 72,7% de los voluntarios tratados mantienen anticuerpos específicos contra el VIH.

Por su parte, los linfocitos T controlan la respuesta inmunológica celular, encargada de detectar y destruir a las células infectadas con VIH. Para comprobar su respuesta defensiva frente a la vacuna, se midió su producción de la proteína inmunitaria interferón gamma. Los análisis realizados en la semana 48 del tratamiento, 32 semanas después de la última inoculación de la vacuna, revelan que dicha producción por parte de los linfocitos T CD4+ y CD8+ del grupo vacunado es del 38,5% y 69,2% respectivamente, frente al 0% del grupo control.

Acción en varios frentes

A parte del interferón gamma, la presencia de un patógeno en el organismo produce otras proteínas inmunitarias (citoquinas y quimiocinas), cada una de las cuales tiende a atacar al enemigo por un frente distinto. Cuando la acción defensiva de los linfocitos T es capaz de generar varias de estas proteínas, dicha acción es conocida como polifuncional. El investigador del CSIC destaca: “La importancia de la polifuncionalidad radica en la capacidad de los patógenos para desarrollar resistencia a los ataques del sistema inmunitario; a mayor polifuncionalidad, menor resistencia”.

El espectro defensivo de acción de los linfocitos T sometidos a la vacuna se midió en función de su producción de otras tres proteínas inmunitarias. Los resultados indican que la vacuna genera hasta 15 tipos de poblaciones diferentes de linfocitos T CD4+ y CD8+. De ellas, el 25% de las CD4+ y el 45% de las CD8+ son capaces de producir dos o más proteínas inmunitarias diferentes, lo que demuestra su polifuncionalidad.

Veteranos de guerra

Para que una vacuna sea verdaderamente efectiva, aparte de la capacidad defensiva del sistema inmunitario, requiere poder generar en él una respuesta duradera contra futuros ataques. Para ello, el organismo debe ser capaz de mantener un nivel básico de linfocitos T de memoria. Dichos linfocitos, generados a raíz de un primer ataque por parte de un patógeno, son soldados veteranos que pueden circular durante años por el organismo preparados para responder ante una nueva incursión del enemigo.

Los análisis en los individuos vacunados en la semana 48 revelan que más del 50% de los linfocitos T CD4+ y CD8+ eran de efecto memoria. Este dato concuerda con el 85% de los pacientes que mantuvo su respuesta inmunitaria en este punto del ensayo.

Esteban asegura: “El perfil inmunitario de MVA-B satisface, en principio, los requerimientos de una prometedora vacuna contra el VIH, como inducción de anticuerpos y activación de las células clave en defensa contra patógenos como son los linfocitos T CD4 y CD8”. Así, la respuesta inmune inducida por la vacuna podría mantener controlada la infección, ya que “si el virus penetra en el organismo e intenta expresarse en una célula, el sistema inmunitario estará preparado para inactivar el virus y destruir la célula infectada”, añade. Según el investigador del CSIC, “para poder comercializarse, el cóctel genético debe superar aún todas las pruebas de futuros ensayos clínicos en fase II y III”.

Publicado en: csic.es

Un videojuego ayuda en la lucha contra el sida.

La ciencia llevaba más de una década tratando de averiguar la estructura real de una enzima clave en el desarrollo del sida en macacos. Ningún resultado había sido aceptable hasta que, por agotamiento, un equipo de investigadores decidió plantear la incógnita como un juego en la red. La estrategia dio su fruto y, en menos de tres semanas, los jugadores de Fold.it–la denominación del videojuego diseñado por los departamentos de informática y bioquímica de la Universidad de Washington- habían dado con la clave.

La enzima en cuestión parece contribuir de forma determinante en la proliferación del virus en el organismo de los macacos. Para poder frenar su acción, los científicos necesitaban conocer su estructura real, en tres dimensiones, pero, aunque sí habían podido conocer su composición, la forma definitiva se les escapaba.

Las combinaciones posibles de su estructura eran inmensas y la ayuda de un ordenador no parecía suficiente para dar con la combinación más eficaz.

Precisamente para dar al proceso un toque ‘humano’ los investigadores echaron mano del videojuego on-line Fold.it. “Las personas tienen una capacidad de razonamiento en el espacio superior a la de los ordenadores”, han comentado sus creadores, que desarrollaron un modelo virtual que permitía a los jugadores on-line ‘buscar’ la forma de distintas proteínas respetando las reglas básicas de la química.

Desde su lanzamiento en 2008, alrededor de 240.000 personas han jugado a Fold.it que, entre otros retos, ha puesto en marcha una competición internacional de ‘plegado’ de proteínas.

De un tiempo a esta parte, el videojuego ha propuesto a sus seguidores el desafío de encontrar soluciones a problemas con los que la ciencia ha chocado repetidas veces. Uno de ellos era la estructura de la citada enzima del sida que, para sorpresa de todos, en apenas unos días ya tenía una solución probable.

Tras tres semanas de intentos, los investigadores compararon las propuestas con modelos cristalográficos y se dieron cuenta de que al menos un grupo de jugadores -la mayoría de los cuales no tenía ninguna relación con la bioquímica- había conseguido determinar la estructura correcta de la enzima.

El hallazgo, conseguido gracias a la combinación de ciencia, juegos e informática, permitirá avanzar un paso más en el complicado puzzle del sida, han comentado los investigadores, que han publicado los resultados de su trabajo en la revista ‘Nature’.

Además, el descubrimiento también abre la puerta a nuevas colaboraciones entre campos a priori muy dispares en el ámbito del conocimiento.

Publicado en: elmundo.es